ATARDECER

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Remar mar adentro

11/3/16

“Sé de quién me he fiado”.




“Yo no vengo por mi cuenta, 
sino enviado por el que es veraz” 
 (Jn 7,28)   


Uno de los temas estrella de los evangelios, y especialmente del de Juan, es la identidad de Jesús: ¿quién es?, ¿de dónde viene?, ¿qué misión tiene?

Son preguntas que no podemos eludir.

Porque, de la respuesta que les demos, dependerá nuestra relación con Él y el sentido y orientación que demos a nuestra vida. 
Los que tratan de matarlo conocen su origen humano y —por este motivo— no admiten que pueda ser el Enviado de Dios.

- Señor Jesús: ante ti las personas tenían que tomar una decisión. 
Hoy muchos se quedan indiferentes.

Despierta en todos la capacidad de cuestionarse y de comprometerse.


Jesús se sabe enviado.   
Eso le da fortaleza para no sucumbir en las horas difíciles. Se fía del Padre.   
Sabe que su palabra no engaña.   

La experiencia que tú hagas de Dios es fundamental para mantenerte fiel en las horas oscuras de la vida.   
Saber que el Padre está contigo te ayuda a no abandonar la fe.   


Jesús, tú nunca nos abandonas.   
Nos alientas para que no desfallezcamos ante los fracasos.   Nos alegra repetir cada día: “Sé de quién me he fiado”. 

Siempre que tengo dificultades, tú, Señor, sales a mi encuentro. 
Estás a mi lado para ayudarme, contigo a mi derecha nada temo, porque tú vas siempre conmigo y me das pistas para vivir mejor.  
“La misericordia se convierte en el criterio para saber quiénes son realmente sus verdaderos hijos” (MV 9).   

Cuando amamos a Dios nos alegramos de que sea glorificado. 
Cuando amamos a alguien, sus éxitos son los nuestros.



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