ATARDECER

ATARDECER
Remar mar adentro

31/10/15

Le atraen los corazones humildes.




“Porque todo el que se enaltece será humillado;
y el que se humilla será enaltecido”
(Lc 14, 11).
 Jesús conoce bien el corazón del ser humano 
y su ambición,
pero no quiere que nos equivoquemos.
A Él le atraen los corazones humildes.
María, eres el ejemplo más claro de los gustos de Dios.
Le gustó tu humildad;
por eso te ensalzó y ahora todos te llamamos bienaventurada. 


 Proclama mi alma la grandeza del Señor.
Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador,
porque ha mirado la humillación de su esclava.  

30/10/15

Jesús te invita



“Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió"
(Lc 14, 4).
En el marco de una comida, y un día de sábado, 
Jesús realiza una curación,
porque ha venido para derrochar misericordia y liberación.
Jesús te invita a orar.
A acercarte a Él, a escucharle 
y tu fe le arrancará esa fuerza sanadora.

 Señor, tú llamas a todos a tu mesa, nos acercamos...
¿Tenemos suficiente fe para que tu fuerza nos cure?

29/10/15

¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!



“Pero hoy y mañana y pasado tengo que caminar” 
(Lc 13, 33).  

Jesús se encamina hacia su muerte libremente, por amor 
y quiere que libremente también acojamos su salvación. 
¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! 
Escoge vivir bajo su amor... y  camina en paz hacia la meta.  


Cúbreme con tu sombra, Señor, nada temeré en el camino.
 Y bendeciré tu nombre, ante mis hermanos.

28/10/15

Eligió a doce de entre ellos los llamó apóstoles.



SAN SIMÓN ("Zelotes") Y SAN JUDAS ("Tadeo"), apóstoles
“Subió Jesús a la montaña a orar, y pasó la noche orando a Dios. 
Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, 
escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles” 
( Lc 6, 12-13).
Jesús se pasó la noche orando al Padre antes de elegir a los Doce.
Estamos en uno de los momentos importantes de la vida de Jesús.
Por la mañana, llamó a los discípulos, 
es decir a muchos de los seguidores habituales suyos. 
Eligió a doce de entre ellos los llamó apóstoles.
La oración:
Es entrar en diálogo con Dios.
Es entrar en la búsqueda de la voluntad de Dios.
Es entrar en el plan de Dios.
Es decirle a Dios: “Habla, Señor, que tu siervo escucha”.
Antes de tomar las grandes decisiones de nuestra vida, 
primero es preciso ponernos en sintonía con los planes y la voluntad de Dios.

Señor Jesús, en esa oración nocturna tuviste alguna luz que nos es desconocida.
Si entre tantos jóvenes hombres elegiste a esos Doce sería por alguna razón, 
porque nos parece que no seleccionaste a los más fieles y buenitos.
¿Querías que representaran todas las tendencias del Israel?
Nos llama mucho la atención que uno te traicionara, otro te negara 
y los otros diez echaran a correr.
Gracias porque les enviaste al Espíritu Santo para que fuera su Fuerza.
Gracias.
 Llénanos de este mismo Espíritu en pequeños nuevos Pentecostés.
Amén.

27/10/15

¿Quién no puede sembrar una semilla de Evangelio?




“El reino de Dios se parece a un grano de mostaza... a la levadura...” 
(Lc 13, 19.21).
 Con estas dos parábolas, Jesús quiere infundir en sus discípulos la esperanza. 
Dios es discreto. 
Su Reino, su presencia, crece a pesar de las oposiciones 
y se nos da para que en libertad le dejemos crecer. 
Descubre la semilla del reino que llevas en tu interior. 
Pon tu esperanza en ella. 
Desarróllala. 
Es ella la que dará fecundidad y plenitud a tu vida. 
El Reino de Dios comienza por una semilla.
El Reino de Dios comienza por una pizquita de levadura.
Es lo pequeño que puede hacerse grande.
Es lo poco que puede transformar lo mucho.
Es lo pequeño que podemos hacer todos.
Es lo poco que podemos hacer todos.
¿Quién no puede sembrar una semilla de Evangelio?
¿Quién no puede aportar un poquito de levadura?
¿Quién no puede sembrar una semilla de vida?
Puede que hoy no puedas cambiar el mundo.
Pero hoy todos podemos estrecharnos las manos en la amistad.
Puede que hoy no puedas dar de comer a todos los pobres.
Pero hoy todo podemos compartir nuestro pan.
Puede que hoy no puedas solucionar el problema de la tristeza de todos.
Pero hoy puedes regalar una sonrisa.
Puede que hoy no puedas solucionar el problema de la soledad de tantos ancianos.
Pero hoy sí puedes dedicar unos minutos al vecino que está solo.
Hoy todo podemos sembrar una semilla.
Hoy todos podemos echar una pizca de levadura




 Aquí estoy Señor, pobre tierra que nada sería sin la semilla de tu Reino. 
Ayúdame a hacerla crecer para que sea, como Tú, pan para todos.