ATARDECER

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Remar mar adentro

31/5/13

La Virgen acude siempre con prontitud a las necesidades de su hijos




Cuando María conoció la noticia que sería madre de Jesús, también el anuncio de que su prima Isabel estaba embarazada, dice el Evangelio, se fue con prontitud.
No esperó, no ha dicho: ahora yo estoy embarazada, debo tener cuidado con mi salud, mi prima tendrá amigas que quizá le ayudarán.
Ella escuchó algo y se fue con prontitud. Es bonito pensar esto de la Virgen, de nuestra madre, que va con prontitud porque tiene esto dentro.
Ayudar, va para ayudar, no va para decirle a la prima: ahora mando yo porque soy la madre de Dios.
No, no ha hecho eso.
Ha ido a ayudar.
Y la Virgen siempre es así, es nuestra madre que siempre viene con prontitud cuando nosotros lo necesitamos.
Sería bonito añadir a las letanías de la Virgen una que diga así: "Señora que va con prontitud, ora por nosotros".
Es verdad eso ¿no?
Porque ella va siempre con prontitud.
Ella no se olvida de sus hijos, y cuando sus hijos están en dificultad, tienen necesidad y la invocan, ella va con prontitud.
Y esto nos da una seguridad, una seguridad de tener la madre al lado, junto a nosotros, siempre.
Se camina mejor en la vida cuando tenemos a la madre cerca.
Pensemos en esta gracia de la Virgen, esta gracia que nos da de estar cerca de nosotros pero sin hacernos esperar, siempre, ella es, tengamos confianza en esto para ayudarnos.
La Virgen que siempre va con prontitud, por nosotros.
También la Virgen nos ayuda a entender bien a Dios, a Jesús, a entender bien la vida de Jesús y la vida de Dios; a entender bien qué es el Señor, cómo es el Señor, quién es Dios. 
(Papa Francisco 26-05-13)




L


29/5/13

La Iglesia, que nace del gesto supremo de amor de Jesús, es familia en la que se ama y se es amado. ¿Te sientes parte de la familia?

Catequesis de hoy del Papa
Queridos hermanos y hermanas:
Deseo iniciar hoy una serie de catequesis con expresiones del Concilio Vaticano II sobre el misterio de la Iglesia.
La primera es: La Iglesia como familia de Dios.
El proyecto de Dios para la humanidad se presenta muy bien en la parábola del hijo pródigo, o mejor, del padre misericordioso: Constituir una única familia en la que todos se sientan cercanos y amados por Él.
Es aquí donde la Iglesia encuentra su raíz. En la Historia de la Salvación, Dios llama a Abraham para ser padre de una multitud; elige a Israel para establecer una Alianza; y en la plenitud del tiempo envía a su Hijo, que reúne una pequeña comunidad que, al escuchar su palabra, sigue su camino y se constituye en su familia. La Iglesia nace del gesto supremo de amor de Jesús en la Cruz y se manifiesta cuando el Espíritu Santo colma el corazón de los Apóstoles y los impulsa a anunciar el Evangelio, difundiendo el amor.
Pregúntate: ¿Amas la Iglesia? ¿Oras por ella? ¿Te sientes parte de esta familia? ¿Qué haces para que todos se sientan escuchados y comprendidos?
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 Invito a todos a vivir la fe, no sólo como un don y un acto personal, sino como respuesta a la llamada de Dios de vivir juntos, siendo la gran familia de los convocados por Él. Muchas gracias.

22/5/13

Todos debemos ser evangelizadores, sobre todo con la propia vida.



 Catequesis del Papa Francisco del 22 de mayo 2013

En el Credo, tras la profesión de fe en el Espíritu Santo, decimos:
«Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica».
Ambas cosas van juntas, pues el Espíritu Santo es quien da vida a la Iglesia y guía sus pasos.
Sin él, la Iglesia no podría cumplir su misión de ir y hacer discípulos de todas las naciones.
Esta misión no es sólo de algunos, sino la mía, la tuya, la nuestra. Todos deben ser evangelizadores, sobre todo con la propia vida.
Para ello es necesario abrirse sin temor a la acción del Espíritu Santo.
En Pentecostés, el Espíritu Santo hizo salir de sí mismos a los Apóstoles y los transformó en anunciadores de las grandezas de Dios, que cada uno entendía en su propia lengua.
Así, la confusión de las lenguas, como en Babel, queda superada, porque ahora reina la apertura a Dios y a los demás, y lleva al anuncio de la Palabra de Dios con un lenguaje que todos entienden, el lenguaje del amor que el Espíritu derrama en los corazones.
El Espíritu, además, infunde la valentía de anunciar la novedad del Evangelio con franqueza (parresía), en voz alta y en todo tiempo y lugar.
Y esto, bien apoyados en la oración, sin la cual toda acción queda vacía y el anunciador carece de alma, pues no está animado por el Espíritu. 
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Que todos nos dejemos guiar por el Espíritu Santo, para ser verdaderos discípulos y misioneros de Cristo en la Iglesia.

20/5/13

La acción del Espíritu Santo en la vida de las personas y como fundamento de la búsqueda de la Verdad.

 Audiencia general 15-05-2013
Queridos hermanos y hermanas: 
Hoy, cercana ya de la fiesta de Pentecostés, deseo hablar del Espíritu Santo que guía a la Iglesia, y a cada uno de nosotros, a la Verdad plena. 
En nuestros días, marcados por el relativismo, es necesario preguntarnos como Pilato: “¿Qué es ‘la’ Verdad?”. 
La Verdad con mayúsculas no es una idea que nosotros nos hacemos o consensuamos, sino una persona con la que nos encontramos. 
Cristo es la Verdad, que se ha hecho carne. 
Y el Espíritu Santo hace posible que lo reconozcamos y lo confesemos como Señor. 
El Espíritu Santo nos recuerda las palabras de Jesús y las imprime en nuestros corazones. 
Él es la ley inscrita en nuestro interior, donde tomamos las decisiones. 
El Espíritu Santo, además, nos lleva a la inteligencia de la Verdad completa. 
Él es quien suscita el sentido de la fe en los creyentes creando una comunión, cada vez más profunda, con Cristo. 
Mediante el Espíritu Santo, el Padre y el Hijo hacen morada en nosotros. 
En este Año de la fe, invoquemos especialmente la asistencia del Espíritu Santo, para que nos guíe y nos sostenga en el camino del discipulado.

8/5/13

EL ESPIRITU SANTO NOS ENSEÑA A MIRAR CON LOS OJOS DE CRISTO «Dejemos que el Espíritu Santo nos diga esto: que ¡Dios es amor!»,


 Catequesis del Papa Francisco del 8 de mayo 2013 sobre el Espíritu Santo

Queridos hermanos y hermanas:El tiempo pascual es por excelencia el tiempo del Espíritu Santo que culmina con la Solemnidad de Pentecostés. 

En el Credo profesamos la fe en el Espíritu Santo, que es Dios, «Señor y dador de vida». Él es la fuente inagotable de la vida divina en nosotros. Es «el agua viva» que Jesús prometió a la Samaritana para saciar para siempre la sed, para colmar los anhelos más profundos y más altos del corazón humano. 

Porque Jesús ha «venido para que tengan vida y la tengan abundante» (Jn 10,10). El Espíritu Santo, que procede del Padre y del Hijo, Cristo lo ha derramado en nuestro corazón, para hacernos hijos de Dios y para que nuestra vida sea guiada, animada y alimentada por él. 

Esto es precisamente lo que entendemos al decir que el cristiano es un hombre espiritual: una persona que piensa y actúa siguiendo la inspiración del Espíritu Santo. 

Así, la existencia del cristiano, dice san Pablo, es animada por el Espíritu Santo y rica de sus frutos, que son: «Amor, alegría, paz, comprensión, servicialidad, bondad, lealtad, amabilidad, dominio de sí» (Ga 5,22-23). 

El don precioso del Espíritu Santo es, pues, la vida misma de Dios, en cuanto verdaderos hijos suyos por adopción. 

1/5/13

Dos años

Hoy se cumplen dos años de la beatificación de nuestro querido Juan Pablo II... unámonos a él en oración, pidiéndole a Dios que nos conceda las gracias necesarias para poder vivir el Evangelio con la misma entrega y compromiso con que Juan Pablo II lo vivió... y que siempre podamos ser reflejos vivos del Cristo compasivo y misericordioso que vive en nuestros corazones...

San José y la Virgen María nos enseñen a ser fieles en nuestro trabajo cotidiano y a afrontar con fe las vicisitudes de cada día.

PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles 1 de mayo de 2013

Queridos hermanos y hermanas:
Hoy, primero de mayo, fiesta de san José obrero e inicio del mes dedicado a la Virgen María, deseo reflexionar sobre dos ideas. 

La primera sobre el trabajo. En el evangelio, Jesús es conocido como «el hijo del carpintero». En el taller de Nazaret, comparte con san José el esfuerzo, el cansancio, los problemas de cada día, así como también la satisfacción. El trabajo forma parte del plan del amor de Dios y otorga dignidad a la persona. No dejo de pensar en las dificultades que tienen no pocos países en el ámbito laboral.  Pido a todos que, en la medida de sus responsabilidades, se esfuercen por crear puestos de trabajo y dar esperanza a los trabajadores. San José, que vivió momentos difíciles y puso su confianza en Dios, que no abandona, interceda por todos los trabajadores del mundo.
Deseo referirme también a la actitud de María y José ante Jesús. Ellos acompañan y protegen con ternura el crecimiento del Hijo de Dios, sabiendo conservar y meditar en su corazón todas las cosas. Para escuchar al Señor, es necesario contemplarlo, percibir su presencia, dialogar con Él, sacar tiempo para la oración. En este mes de mayo, recuerdo la importancia y la belleza de la oración del Rosario. Con su recitación, meditamos los momentos centrales de la vida de Jesucristo, tratando de que Él sea el centro de nuestros pensamientos, atenciones y acciones.

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  Pidamos a san José y a la Virgen María que nos enseñen a ser fieles en nuestro trabajo cotidiano y a afrontar con fe las vicisitudes de cada día.