ATARDECER

ATARDECER
Remar mar adentro

28/6/15

Dasnos una fe muy grande...



Señor, danos una fe viva, esa fe
de la que tu dijiste que era capaz
de mover montañas….

Danos esa fe viva que nos haga
contemplarte en todas las cosas,
y a todas las cosas verlas también
en ti.

Danos esa fe que infundiste a
los apóstoles, que nos haga capaces
de desafiar todos los elementos que
se opongan a la realización de tu
voluntad y de tu gloria.

Danos aquella confianza que hacía
exclamar a tu apóstol Pablo:
” sé en quién he confiado”
y así fuertes en la fe permítenos
seguir adelante hasta que rindamos
la jornada, y nos presentemos delante
de ti para recibir la recompensa,
aquella recompensa que tú tienes
preparada para tus siervos que quisieron
servirte en las cosas pequeñas.

Danos también una fe muy grande que nos
permita penetrar muy profundamente en 
el conocimiento de las cosas de Dios.
Y que a ese deseo tuyo: ” si conocieras
el don de dios”, que expresa tu deseo
de que busquemos tus cosas, podamos
responderte: Señor, ahora lo conozco,
el Espíritu Santo, ha realizado en mí alma
la obra de transformación en Cristo”

Amén.

24/6/15

La Natividad de San Juan Bautista



Liturgia bizantina

En este día nace el gran Precursor,
nacido del seno estéril de Isabel.
Es el más grande entre los profetas;
Nadie más surgió como él,
porque es la lámpara que precede a la claridad suprema
y la voz que precede Verbo.
Conduce a Cristo la Iglesia, su novia, 
y prepara para el Señor un pueblo escogido,
purificándolo por el agua con vistas al Espíritu.

De Zacarías nace esta joven planta,
el más bello entre los hijos del desierto,
el heraldo del arrepentimiento,
el que purifica por el agua a los que se extraviaban,
el precursor del anuncio de la resurrección
de entre los muertos,
y que intercede por nuestras almas.

Desde el seno de tu madre, bienaventurado Juan,
fuiste el profeta y el precursor de Cristo:
te estremeciste de alegría
viendo a la Reina acercarse a la sierva
teniendo ante ti al que el Padre engendra sin madre desde toda eternidad.
Tú que naciste de una mujer estéril y anciana, 
según la promesa del Señor,
ruégale que tenga misericordia de nuestras almas.