ATARDECER

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Remar mar adentro

22/7/17

Evangelizadora



“Jesús le dice: ¡María! 
Ella se vuelve y le dice: ¡Rabboni!, 
que significa: ¡Maestro!” 
(Jn 20,16)  

María Magdalena vive en el pasado y por eso no reconoce a Jesús.
Jesús llama a María por su nombre y ella reconoce su voz.
Al esposo le responde la esposa.
 El lenguaje nupcial expresa la relación de amor que une a la comunidad con Jesús.
¿Cómo llamas a Jesús en tus encuentros con Él?
Lo mío es tuyo, mi Señor.
Lo tuyo es mío, mi Señor.
Juntos hacemos el camino, mi corazón en el tuyo.
 Jesús Resucitado quiere que le descubramos en cada situación por nueva o poco corriente que sea. 

El encuentro con Jesús siempre nos empuja a los hermanos.
Los momentos de intimidad en la oración o en la Eucaristía son el equipaje que necesitamos para darle a conocer.
María Magdalena lo, entiende y se convierte en evangelizadora
.
- Señor, ayúdame a crecer en el amor.


Señor, tú expulsaste siete demonios de María Magdalena y, hoy, ahuyentas de mi corazón miedos y desesperanzas, egoísmos y tristezas.
Gracias, Señor, por lo que hiciste con Magdalena y por lo que haces por mí.

Señor, María Magdalena fue agradecida, te amaba con todo su corazón de mujer y dedicó toda su vida a seguirte y servirte.
Que también yo, Señor, sea agradecido, te ame, te siga con confianza y te sirva con generosidad.

Señor, Magdalena estuvo siempre a tu lado, en tu pasión, muerte y sepultura.
Que también yo esté junto a Ti, en los que sufren, cuando no te sienta cerca y cuando la fe me traiga más problemas que satisfacciones.

Señor, tú premiaste la fidelidad de la Magdalena saliendo a su encuentro después de tu resurrección, para convertir su duelo en danzas. Señor, que también yo encuentre en Ti la alegría, la paz y la esperanza.

Señor, tú confiaste a María Magdalena la misión de anunciar tu resurrección y cuentas conmigo para transmitir tu vida nueva.
Señor, dame tu Espíritu, para cumplir esta misión con la alegría y la entrega de María Magdalena.
Amén. 


21/7/17

La puerta de la Misericordia


“Quiero misericordia y no sacrificio” (Mt 12,7) 

Danos entrañas de misericordia ante toda miseria.
Inspíranos el gesto y la palabra oportuna ante el hermano..

Tener los pies en el suelo y el corazón atento al Señor nos evitará caer en el legalismo.
Cuanto hagamos debe tener presente que el Señor quiere misericordia, amor y alegría antes que sacrificios o prácticas sin corazón. 
El hambre de los discípulos exime de toda ley.
El hambre espiritual y material de nuestro mundo nos exige creatividad e implicación.
Sobran las palabras.

- Señor, que mi estilo de vida me permita ser solidario.

Dios tiene siempre abierta la puerta de su entrañable Misericordia.
Sale al encuentro de toda debilidad humana. 

“Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre. 
Lo que movía siempre a Jesús era la misericordia. 
Sólo quien ha sido acariciado por la ternura de la misericordia conoce verdaderamente al Señor” (papa Francisco).

Dedica hoy algo de tu tiempo a contemplar el Corazón entrañable de Dios y aprenderás los caminos de la misericordia. 

Misericordia quiero
Acogida quiero
Unidad quiero
Reconciliación quiero
Justicia quiero
Fraternidad quiero
No ritos vacíos

Ni palabras vanas

A veces lleno de cosas mi vida, 
pero Tú una y otra vez me pides que mire con ternura a mis hermanos.  

20/7/17

Sólo en Dios descansa mi alma


“Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré” 
(Mt 11,28)  

El «yugo» del Señor consiste en cargar con el peso de los demás por amor.
Se nos llama a convertirnos en descanso y consuelo para los hermanos. 
La mansedumbre y la humildad del corazón nos ayudan no sólo a cargar con el peso de los demás, sino también a no cargar sobre ellos nuestros puntos de vista personales, y nuestros juicios, nuestras críticas o nuestra indiferencia.

- Señor, dame un corazón semejante al tuyo.

Cambian los tiempos, pero siguen siendo muchos los que, a pie descalzo, con el corazón roto, se acercan a Jesús.
En esos encuentros ocurren muchos milagros cada día. 
Jesús siempre está contigo. 
Cuando no puedes más, está contigo.
Cuando todo te sale mal, está contigo.
Cuando todo te sonríe, también está contigo.

Te abro mi corazón de par en par 
y al descansar en Ti, aprendo a amar.


 Sólo en Dios descansa mi alma,
porque de él viene mi salvación;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.

Descansa sólo en Dios, alma mía,
porque él es mi esperanza;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.

Pueblo suyo, confiad en él,
desahogad ante él vuestro corazón,
que Dios es nuestro refugio.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo,
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. 
Amén.

19/7/17

Te damos gracias, Padre...



“Te doy gracias, Padre, 
porque has escondido estas cosas
 a los sabios y entendidos 
y se las has revelado a la gente sencilla” 
(Mt 11,25)  

Los que van de sabios por la vida tienen pocos amigos. 
Para contactar con los hermanos es preciso escuchar y acallar nuestro diálogo interior. 
Para escuchar al Señor se nos pide otro tanto: escuchar y dedicarle tiempo. 
Agradecer cuanto somos y tenemos sin darle lecciones a Dios de cómo consideramos que tienen que ser las cosas.

- Señor, te doy gracias por tu presencia en mi vida.
 
¡Qué alegría la de Jesús! 
Encuentra gente sencilla que ha entendido las cosas importantes de la vida. 
Estas gentes son para Jesús una presencia alentadora que le anima a entregar la vida en una eucaristía. 
Busca a tu alrededor y encuentra gentes sencillas que han entendido lo que es dar la vida, hacer el bien, ser coherentes con su fe. Alégrate.

Me asomo a tu corazón, 
María, y veo en él reflejadas la belleza y la ternura de Dios. Atráeme, Virgen María, caminaré en pos de ti.  


Te damos gracias, Padre, por las personas que gozan del don de la fe, y confían en Ti aunque caminen en tinieblas.
Te damos gracias, Padre, por las personas que reconocen y lloran sus pecados, y tienen un corazón compasivo con los que se equivocan.
Te damos gracias, Padre, por las personas que se entregan a Ti y con alegría ofrecen todo lo que tienen a los hermanos.
Te damos gracias, Padre, por las personas de espíritu sencillo, que no conocen el temor que acobarda, ni la vergüenza que retiene.
Te damos gracias, Padre, por las personas que saben descubrirte y disfrutarte en la presencia de las personas y las cosas.
Te damos gracias, Padre, por las personas que viven la existencia como peregrinos, y a la luz de la fe, caminan en busca de la patria mejor, definitiva y verdadera.
Te damos gracias, Padre, por las personas...

17/7/17

El camino hacia la vida verdadera



“El que pierde su vida por mí la encontrará” (Mt 10, 39)


No es Jesús quien divide. 
Él pone el criterio: vivir para sí mismos o vivir para Dios y. para los demás; hacerse servir o servir; obedecer al propio yo o bien obedecer a Dios. 
He aquí en qué sentido Jesús es «signo de contradicción»
Una vez más se nos pide valentía para actuar de acuerdo con nuestras creencias cristianas que en muchas ocasiones serán rebatidas incluso por los más cercanos.


- Señor, tú eres mi fuerza en los momentos difíciles.

 
Jesús te habla desde su experiencia. 
Él ha entregado la vida por el Reino y la ha encontrado. 
Seguro que muy cerca de ti vive alguien a quien admiras por su coraje y su solidaridad. 
La vida nueva da sentido a la muerte, la alegría da sentido a los momentos de dolor. 
Alguien escribió en tiempos de guerra: 

"Creo en el sol, aunque no brille; creo en el amor, aunque no lo sienta; creo en Dios, aunque esté callado".

¿Qué sentido quieres tú dar a tu vida? 
¿A qué o a quién quieres entregarla?  

16/7/17

Ser buena tierra





"Al que tiene se le dará y tendrá de sobra,

y al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene"
(Mt 13, 1-23)




Si siembras con odio, es difícil que recolectes amor.
Acoge la semilla, cuídala, riégala ... y verás su fruto.
Nuestra tarea principal en la vida
es sembrar y sembrarnos como semilla
que  hace crecer el amor en la tierra.
No podemos ser tierra buena si Dios mismo no nos fecunda con la acción de su Espíritu Santo, así como el agua puede hacer fértil al campo donde se siembra.

Para que esto sea posible, tenemos que dejarnos arar, abonar y regar por Él.





Señor Jesús, Tú eres el sembrador y yo la tierra en la que esparces la semilla de tu Palabra. Gracias, Señor, por “perder tu tiempo” conmigo; gracias por darme la oportunidad de acoger tu semilla, de ser feliz, dando fruto abundante.

Señor, te doy gracias, por ser tierra buena, tierra que sería fecunda... si no estuviera llena de espinas. Acojo la semilla de tu Palabra y mil semillas más Señor, dame valor para renunciar a todo lo que me separe de Ti. No permitas que mi corazón se endurezca, como un camino, que no me gane la partida la desconfianza y el escepticismo.

Señor, gracias por todas las personas que son buena tierra, Gracias por los santos, que producen el ciento por uno. Gracias porque también yo, con tu ayuda, doy fruto abundante, Gracias por elegirme para ser sembrador de tu Evangelio.



15/7/17

“No tengáis miedo”






“No tengáis miedo” 
(Mt 10,31)
 
De nuevo Jesús nos recuerda que el miedo es nuestro peor enemigo.
Preocupados por el futuro dejamos de hacer el bien que está en nuestra mano.
Por temor «al qué dirán», ocultamos nuestras convicciones más profundas y desconfiamos de todo y de todos.
No se nos pide un buenismo tonto.
Se nos pide una profunda fe en Dios y en su cuidado paternal.

Jesús no tiene miedo. 
Lo ha vencido cantando las canciones de amor de su Abbá. 
Ahora transmite esta libertad a sus amigos. 
Ninguno puede entregar la vida si tiene miedo. 
Señala dos o tres cosas a las que tienes miedo. 
Envuélvelas en el cariño que Dios te tiene, como hace la ostra con las piedrecitas que hieren su cuerpo y que terminan convertidas en una perla preciosa. 

Rechazo las maldades de los hombres, 
pero a ellos no los puedo odiar, Señor. 

Recordemos hoy a San Buenaventura con este fragmento de una de sus oraciones, que nos recuerda de otro modo dónde lo realmente importante de la vida… al menos para un cristiano: 

Que no ambicione otra cosa sino poseerte, que te busque y te encuentre, que a Ti me dirija y a Ti llegue, en Ti piense, de Ti hable y todo lo haga en loor y gloria de tu nombre, con humildad y discreción, con amor y deleite, con facilidad y afecto, con perseverancia hasta el fin; y que Tú sólo seas siempre mi esperanza, toda mi confianza, mis riquezas, mi deleite, mi contento, mi gozo, mi descanso y mi tranquilidad, mi paz, mi suavidad, mi olor, mi dulcedumbre, mi alimento, mi comida, mi refugio, mi auxilio, mi sabiduría, mi heredad, mi posesión, mi tesoro, en el cual esté siempre fija, firme y hondamente arraigada mi alma y mi corazón. Amén.