ATARDECER

ATARDECER
Remar mar adentro

30/9/14

Cristo quiere pedirte algo.


Se cuenta que una noche de Navidad, después de que los fieles se fueron de la gruta de Belén, el santo se quedó allí solo rezando y le pareció que el Niño Jesús le decía:
"Jerónimo ¿qué me vas a regalar en mi cumpleaños?".
Él respondió: 
"Señor, te regalo mi salud, mi fama, mi honor, para que dispongas de todo como mejor te parezca".
El Niño Jesús añadió: 
"¿Y ya no me regalas nada más?".
"Oh mi amado Salvador", exclamó el anciano, "por Ti repartí ya mis bienes entre los pobres. Por Ti he dedicado mi tiempo a estudiar las Sagradas Escrituras... ¿qué más te puedo regalar? Si quisieras, te daría mi cuerpo para que lo quemaras en una hoguera y así poder desgastarme todo por Ti".
El Divino Niño le dijo:
 "Jerónimo: regálame tus pecados para perdonártelos".
El santo al oír esto se echó a llorar de emoción y exclamaba: "¡Loco tienes que estar de amor, cuando me pides esto!".

17/9/14

Una llamada a la conversión




…”Hermanos, no permanezcamos en la despreocupación y la relajación;
 no dejemos ligeramente, para mañana o aún para más tarde, para comenzar a hacer lo que debemos. «Ahora es la hora favorable, dice el apóstol Pablo, ahora es el día de la salvación» (2Co 6,2). 
Actualmente es, para nosotros, el tiempo de la penitencia, más tarde será el de la recompensa;
 ahora es el tiempo de la perseverancia, un día llegará el de la consolación. 
Dios viene ahora para ayudar a los que se alejan del mal;
 más adelante Él será el juez de nuestros actos, de nuestras palabras y de nuestros pensamientos como hombres. 
Hoy nos aprovechamos de su paciencia; en el día de la resurrección conoceremos sus justos juicios, cuando cada uno reciba lo que corresponda a nuestras obras. ¿Cuándo nos decidiremos a obedecer a Cristo que nos llama a su Reino celeste? 
¿Es que no nos purificaremos? 
¿Es que no nos decidiremos a abandonar nuestra habitual forma de vivir para seguir, a fondo, el Evangelio?”…
San Basilio – Prólogo a las Grandes Reglas

2/9/14

Antes de leer la Biblia

Oración para antes de leer la Biblia ...

Señor,
ayúdanos a abrir el corazón
a tu voz viva en la Biblia.
Infunde en nosotros
la presencia de tu Espíritu.
Abre nuestro entendimiento,
cambia nuestra puntos de vista,
sacúdenos de nuestras
seguridades falsas.
Enséñanos a confiar sólo en Tí
y en tu Palabra.
Haznos humildes,
aumenta nuestra
capacidad de escucha,
mantennos atentos
a las reflexiones
de nuestros hermanos.
Ayúdanos a descubrirte
en los demás.
Enséñanos a discernir
desde la mirada del Evangelio
la realidad que nos toca vivir,
y aquello que hay que denunciar
porque se opone al Reino.
Que no acomodemos tu Palabra
incisiva y verdadera,
a las ondas "light" de estos tiempos.
Danos la valentía de anunciar
tu presencia liberadora
en medio nuestro.
Que no diluyamos, Señor,
tu Palabra
que no la cambiemos
por un reglamento,
que no ahoguemos
su llamado al cambio,
que no tapemos su luz
con nuestras oscuridades.
Danos hambre y sed diaria
de tu Palabra en la Biblia,
la constancia
de la lectura cotidiana,
el esfuerzo por aprender
siempre más,
el deseo por acercarnos
a esa fuente viva
y recobrar las fuerzas
para luchar sin descanso
contra el hambre y la sed
que cercenan vidas
y ahogan esperanzas.
Que tu Palabra nos comprometa,
nos interpele,
nos conmueva desde adentro
y nos mueva
a practicarla sin demora.
Danos la luz de tu Verdad
para que tu mensaje
eche raíces en nuestro interior
y de frutos abundantes
de solidaridad
a los hermanos que hoy sufren.
Danos coherencia, Señor,
para vivir sin dobleces
el camino que nos muestras
cuando meditamos tu Palabra.
Prepara nuestra inteligencia
para entender lo que nos dices.
Ayúdanos a buscar en comunidad,
profundizar tu conocimiento,
y haz crecer nuestros compromisos
de llevarte al mundo
para hacerlo Reino.
Contágianos
la fe intensa de María,
maestra del evangelio
y testigo fiel de tu Palabra.
Jesús, Maestro Bueno,
habla que escuchamos,
llama que acudimos pronto,
invita que estamos dispuestos
para hacer tu voluntad
de vida plena
y de justicia verdadera.

 Marcelo A. Murúa