ATARDECER

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Remar mar adentro

28/10/12

Nueva evangelización para saciar la verdad del corazón del hombre

Mensaje final al Pueblo de Dios de la XIII Asamblea General Ordinaria de los Obispos, dedicado al tema “La nueva evangelización para la transmisión de la fe” (26-10-2012)

Todos los hombres tienen el derecho de conocer a Jesucristo

“Bartimeo podría ser la representación de cuantos viven en regiones de antigua evangelización, donde la luz de la fe se ha debilitado, y se han alejado de Dios, ya no lo consideran importante para la vida”.
(Benedicto XVI)

24/10/12

¿Qué significa creer hoy en día?

"Queridos amigos, nuestro tiempo requiere cristianos que han sido aferrados por Cristo, que crezcan en la fe a través de la familiaridad con las Sagradas Escrituras y los Sacramentos. Personas que sean casi como un libro abierto que narra la experiencia de la vida nueva en el Espíritu, la presencia del Dios que nos sostiene en el camino y nos abre a la vida que no tendrá fin". (Benedicto XVI)

18/10/12

LA VERDAD SIEMPRE TIENE FUTURO

El 15 de octubre, después de la sesión del Sínodo, se presentó a los Padres sinodales la película "Las campanas de Europa" sobre el tema de la relación entre cristianismo, cultura europea y futuro del continente. La película presenta extractos de una serie de exclusivas entrevistas originales con las principales personalidades cristianas, el Papa Benedicto XVI, el Patriarca ecuménico Bartolomé I, el Patriarca Kirill de Moscú, el Arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, y otras personalidades de la política y la cultura. El hilo conductor de la película viene dado por el sonido de las campanas en diferentes rincones del continente y por la fundición de una campana en la antigua fragua de Agnone. De la película, destaca sobre todo una inédita entrevista al Papa.
En primer lugar se le pregunta al Pontífice sobre
“las razones de su esperanza”
respecto al mensaje evangélico que se desprende de sus Encíclicas.
P – “Santidad, en sus encíclicas propone una antropología fuerte, un hombre habitado por el Amor de Dios, un hombre de racionalidad ampliada por la fe, un hombre que tiene una responsabilidad social gracias a la dinámica de caridad recibida y dada en la verdad. Santidad, en este horizonte antropológico en que el mensaje evangélico exalta todos los elementos dignos de la persona humana, purificando las escorias que oscurecen el verdadero rostro del hombre creado a imagen y semejanza de Dios, Usted ha reafirmado en repetidas ocasiones que este redescubrimiento de rostro humano, de los valores evangélicos, de las raíces profundas de Europa es una fuente de gran esperanza para el continente europeo, y no sólo … ¿Puede explicar las razones de su esperanza?”

R. -”La primera razón de mi esperanza consiste en que el deseo de Dios, la búsqueda de Dios está profundamente grabada en cada alma humana y no puede desaparecer. Ciertamente, durante algún tiempo, Dios puede olvidarse o dejarse de lado, se pueden hacer otras cosas, pero Dios nunca desaparece. Simplemente, es cierto, como dice San Agustín, que nosotros, los hombres, estamos inquietos hasta que encontramos a Dios Esta preocupación también existe en la actualidad. Es la esperanza de que el hombre, siempre de nuevo, también hoy, se encamine hacia este Dios.

La segunda razón de mi esperanza consiste en el hecho de que el Evangelio de Jesucristo, la fe en Cristo, es simplemente verdad. Y la verdad no envejece. También se puede olvidar durante algún tiempo, es posible encontrar otras cosas, se puede dejar de lado; pero la verdad como tal no desaparece. Las ideologías tienen un tiempo determinado. Parecen fuertes, irresistibles, pero después de un determinado período se consumen; pierden su fuerza porque carecen de una verdad profunda. Son partículas de verdad, pero al final se consumen. En cambio, el Evangelio es verdadero, y por lo tanto nunca se consume. En todos los períodos de la historia aparecen sus nuevas dimensiones, aparece en toda su novedad, para responder a las necesidades del corazón y de la razón humana que puede caminar en esta verdad y encontrarse en ella. Y así, por esta razón, estoy convencido de que también hay una nueva primavera del cristianismo.

Un tercer motivo empírico lo vemos en que esta inquietud se manifiesta en la juventud de hoy. Los jóvenes han visto tantas cosas – las ofertas de las ideologías y del consumismo- pero perciben el vacío de todo esto, su insuficiencia. El hombre ha sido creado para el infinito. Todo lo finito es demasiado poco. Y por eso vemos cómo, en las generaciones más jóvenes, esta inquietud se despierta de nuevo y cómo se ponen en camino; así hay nuevos descubrimientos de la belleza del cristianismo; un cristianismo que no es barato, ni reducido, sino radical y profundo . Por lo tanto, me parece que la antropología, como tal, nos indica que siempre habrá nuevos despertares del cristianismo y los hechos lo confirman con una palabra: cimiento profundo. Es el cristianismo. Es verdadero, y la verdad siempre tiene un futuro”

15/10/12

"Rogad, pues, al Dueño de la mies que mande obreros".


"Rogad, pues, al Dueño de la mies que mande obreros".
Eso significa:  la mies existe, pero Dios quiere servirse de los hombres, para que la lleven a los graneros. Dios necesita hombres.
Necesita personas que digan:  "Sí, estoy dispuesto a ser tu obrero en esta mies, estoy dispuesto a ayudar para que esta mies que ya está madurando en el corazón de los hombres pueda entrar realmente en los graneros de la eternidad y se transforme en perenne comunión divina de alegría y amor".
"Rogad, pues, al Dueño de la mies" 
quiere decir también: no podemos "producir" vocaciones; deben venir de Dios. No podemos reclutar personas, como sucede tal vez en otras profesiones, por medio de una propaganda bien pensada, por decirlo así, mediante estrategias adecuadas. La llamada, que parte del corazón de Dios, siempre debe encontrar la senda que lleva al corazón del hombre.
Con todo, precisamente para que llegue al  corazón de los hombres, también hace falta nuestra colaboración. Ciertamente, pedir eso al Dueño de la mies significa ante todo orar por ello, sacudir su corazón, diciéndole: "Hazlo, por favor.
Despierta a los hombres. Enciende en ellos el entusiasmo y la alegría por el Evangelio. Haz que comprendan que este es el tesoro más valioso que cualquier otro, y que quien lo descubre debe transmitirlo".
Nosotros sacudimos el corazón de Dios. Pero no sólo se ora a Dios mediante las palabras de la oración; también es preciso que las palabras se transformen en acción, a fin de que de nuestro corazón brote luego la chispa de la alegría en Dios, de la alegría por el Evangelio, y suscite en otros corazones la disponibilidad a dar su "sí". Como personas de oración, llenas de su luz, llegamos a los demás e, implicándolos en nuestra oración, los hacemos entrar en el radio de la presencia de Dios, el cual hará después su parte.
En este sentido queremos seguir orando siempre al Dueño de la mies, sacudir su corazón y, juntamente con Dios, tocar mediante nuestra oración también el corazón de los hombres, para que él, según su voluntad, suscite en ellos el "sí", la disponibilidad; la constancia, a través de todas las confusiones del tiempo, a través del calor de la jornada y también a través de la oscuridad de la noche, de perseverar fielmente en el servicio, precisamente sacando sin cesar de él la conciencia de que este esfuerzo, aunque sea costoso, es hermoso, es útil, porque lleva a lo esencial, es decir, a lograr que los hombres reciban lo que esperan: la luz de Dios y el amor de Dios.

BENEDICTO XVI
Encuentro con los Sacerdotes y Diáconos – Freising 14 de Septiembre de 2006

14/10/12

Sobre el Credo:

 "Recibisteis y recitasteis algo
que debéis retener siempre
en vuestra mente y corazón
y repetir en vuestro lecho;
algo sobre lo que tenéis
que pensar cuando estáis en la calle
y que no debéis olvidar ni cuando coméis,
de forma que,
incluso cuando dormís corporalmente,
vigiléis con el corazón"

San Agustín, citado por BXVI - Porta Fidei

12/10/12

Palabras de Benedicto XVI en la noche del 11 de octubre de 2012: el discurso de la luna y las antorchas, 50 años después

Hace cincuenta años yo también estaba en esta plaza, con la vista puesta hacia la ventana, donde apareció el Papa bueno, el beato Papa Juan XXIII y nos habló con palabras inolvidables, palabras llenas de poesía y amabilidad, palabras del corazón.
Nos quedamos muy contentos y llenos de entusiasmo. El gran concilio ecuménico acababa de ser inaugurado, estábamos seguros de que tenía que ser una nueva primavera de la Iglesia, un nuevo Pentecostés, una nueva presencia fuerte de la gracia liberadora del Evangelio.
Incluso hoy en día estamos contentos, nos regocijamos en nuestros corazones, pero yo diría que tal vez una alegría más sobria, una alegría humilde.
En estos 50 años hemos aprendido y experimentado que el pecado original existe, y se traduce en pecados personales. Hemos visto que en el campo del Señor hay siempre las malas hierbas. Hemos visto que en la red de Pedro hay también peces malos. Hemos visto que la fragilidad humana también está presente en la Iglesia, que la nace de la Iglesia navega también con viento contrario, con tempestades que amenazan la nave. Y a veces hemos pensado: “¿El Señor está dormido se ha olvidado de nosotros?

Esta es una parte de la experiencia adquirida en los últimos 50 años. También tuvimos la nueva experiencia de la presencia del Señor… El fuego del Espíritu Santo, el fuego de Cristo, no el fuego devorador y destructivo, es un fuego silencioso, es una pequeña llama de la bondad y la verdad, se que se transforma, que da a luz y el calor. Hemos visto que el Señor no se olvida de nosotros, aún hoy, de una manera humilde el Señor está presente y da calor a los corazones, a nuestras vidas, crea dones y carismas de bondad y de caridad que iluminan el mundo y son para nosotros garantía de la bondad de Dios. Como Cristo vive, está hoy con nosotros y podemos ser felices porque su bondad no se apaga, es fuerte también hoy en día con nosotros.

Por último, me atrevo a hacer mis propias palabras inolvidables del Papa Juan, “Id a vuestra casa, dadle un beso a vuestros hijos y decidles: este es el beso del Papa”.

8/10/12

«Por eso abandonará el varón a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán una sola carne» (Gn 1,24, Mc 10,7-8).



"El matrimonio constituye en sí mismo un evangelio, una Buena Noticia para el mundo actual, en particular para el mundo secularizado.
La unión del hombre y la mujer, su ser «una sola carne» en la caridad, en el amor fecundo e indisoluble, es un signo que habla de Dios con fuerza, con una elocuencia que en nuestros días llega a ser mayor, porque, lamentablemente y por varias causas, el matrimonio, precisamente en las regiones de antigua evangelización, atraviesa una profunda crisis. Y no es casual. El matrimonio está unido a la fe, no en un sentido genérico. El matrimonio, como unión de amor fiel e indisoluble, se funda en la gracia que viene de Dios Uno y Trino, que en Cristo nos ha amado con un amor fiel hasta la cruz. Hoy podemos percibir toda la verdad de esta afirmación, contrastándola con la dolorosa realidad de tantos matrimonios que desgraciadamente terminan mal. Hay una evidente correspondencia entre la crisis de la fe y la crisis del matrimonio. Y, como la Iglesia afirma y testimonia desde hace tiempo, el matrimonio está llamado a ser no sólo objeto, sino sujeto de la nueva evangelización".
(Benedicto XVI, en la homilia del inicio del Sinodo sobre la nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana. 7-10-12)

5/10/12

VENIMOS A ADORAR



4/10/12

Sin Dios, el hombre se sumerge en el egoísmo.



"En la crisis actual, que afecta no sólo a la economía sino a varios sectores de la sociedad, la Encarnación del Hijo de Dios nos dice lo importante que es el hombre para Dios y Dios para el hombre.Sin Dios, el hombre termina por hacer prevalecer su propio egoísmo sobre la solidaridad y el amor, las cosas materiales sobre los valores, el tener sobre el ser. Es necesario volver a Dios para que el hombre vuelva a ser hombre. 
 
Con Dios no desaparece el horizonte de la esperanza incluso en los momentos difíciles, de crisis: la Encarnación nos dice que nunca estamos solos, Dios ha entrado en nuestra humanidad y nos acompaña". 


 Benedicto XVI  en Loreto hoy.

SAN FRANCISCO DE ASÍS






Ya estás, Francisco, clavado
sobre la cruz redentora.
Triunfas del mundo y la carne
y es de Cristo tu victoria.
El ideal de tu vida
un mundo nuevo jalona,
y el árbol del evangelio
florece con nuevas rosas.
Una cuerda a tu cintura
ciñe tu pureza. Y brotan
las flores por donde pisas
con tus plantas milagrosas.
La pobreza fue tu dama,
la que era de Cristo esposa.
Viuda del primer marido,
de nuevo tú la desposas.
Y en arras cinco rubíes
tu cuerpo llagado adornan.
Cinco ventanas abiertas
por las que el alma se asoma.
La cruz fue el árbol de vida
que te cobijó a su sombra.
Bajo sus ramas abiertas
tus hijos trabajan y oran.
Padre bueno, Padre santo,
de esta familia que implora
tu espíritu, que da vida,
tus virtudes, que dan gloria.
A los que llevan tu nombre
dales proseguir tu obra.
La semilla aquí sembrada
dará en el cielo sus rosas.


Secuencia de la misa de san Francisco.