ATARDECER

ATARDECER
Remar mar adentro

31/12/12

No te rindas


Un poema para terminar y comenzar el nuevo año:

“No te rindas, aún estás a tiempo de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos, liberar el lastre, retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo, correr los escombros y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme, aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda, y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas, quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.
vivir la vida y aceptar el reto, recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos, desplegar las alas e intentar de nuevo, celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme, aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo.
Porque ésta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo. Porque yo te quiero. “
(Mario Benedetti)

30/12/12

Que Jesús, María y José sean un ejemplo de la fe que hace brillar el amor y fortalece la vida de los hogares.
Por su intercesión, pidamos que la familia siga siendo un don precioso para cada uno de sus miembros y una esperanza firme para toda la humanidad.
Y que el júbilo de compartir la vida al amparo de Dios, que aprendimos de niños de labios de nuestros padres, nos impulse a hacer del mundo un verdadero hogar, un espacio de concordia, solidaridad y respeto mutuo.
Con ese propósito, acudimos a María, nuestra Madre del cielo, para que acompañe a las familias en su vocación de ser una forma entrañable de iglesia doméstica y célula originaria de la sociedad.
(Benedicto XVI)

Recemos para que cada niño sea sostenido por el amor de su padre y de su madre

Imitando a la Sagrada Familia de Nazaret, los padres deben preocuparse seriamente por el crecimiento y la educación de sus propios hijos, a fin de que maduren como hombres responsables y ciudadanos honestos, sin olvidar nunca que la fe es un precioso regalo con el cual alimentar a los propios hijos, incluso con el ejemplo personal . Al mismo tiempo, recemos para que cada niño sea acogido como un don de Dios, sea sostenido por el amor tanto el padre como de la madre, a fin de poder crecer como el Señor Jesús "en sabiduría, edad y gracia ante Dios y ante los hombres" (Lc. 2,52).
(BenedictoXVI)

27/12/12

LA CURIOSIDAD DE LOS PASTORES

"Los pastores se apresuraron. Les movía una santa curiosidad y una santa alegría. Tal vez es muy raro entre nosotros que nos apresuremos por las cosas de Dios. Hoy, Dios no forma parte de las realidades urgentes. Las cosas de Dios, así decimos y pensamos, pueden esperar. Y, sin embargo, él es la realidad más importante, el Único que, en definitiva, importa realmente. ¿Por qué no deberíamos también nosotros dejarnos llevar por la curiosidad de ver más de cerca y conocer lo que Dios nos ha dicho? Pidámosle que la santa curiosidad y la santa alegría de los pastores nos inciten también hoy a nosotros, y vayamos pues con alegría allá, a Belén; hacia el Señor que también hoy viene de nuevo entre nosotros. Amén.
¡Feliz Navidad a todos!"

S.S. Benedicto XVI - Homilía en la Misa
de Nochebuena - 24 de Diciembre de 2012

26/12/12

“Habitó entre nosotros”

 




Mis queridos hermanos y hermanas:
“Que Cristo habite, por la fe, en vuestros corazones, que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento”. Con estos deseos, os felicito la Navidad y el Año Nuevo. He hecho mías estas palabras de la carta del apóstol Pablo a los cristianos de Éfeso. El primer deseo es que Cristo habite en vuestro corazón. Debemos preguntarnos: ¿quién habita en nuestro corazón?, ¿a quién pertenece?, ¿está acaso vacío? Son preguntas que no podemos eludir porque de su respuesta depende el sentido de nuestra vida. Cuando el corazón está habitado por alguien que nos ama incondicionalmente nos sentimos realmente contentos, dignificados y fortalecidos. Si Cristo habita en él, nuestro corazón será luminoso, limpio, estará lleno de alegría y de amor auténtico. Todo lo que salga de él será bueno, constructivo y aportará paz. Para esto es necesario abrir la puerta, y esta puerta es la fe: acoger a Cristo en la fe, dejarlo entrar en nuestra vida, fiarnos y confiarnos a Él. “La fe es decidirse a estar con el Señor para vivir con Él”.
El segundo deseo es que el amor sea la raíz y el fundamento de nuestra vida. La Navidad es la celebración de la venida al mundo del Hijo de Dios, que ha entrado en la fragilidad de lo humano para mostrarnos el amor de Dios y hacer posible que nosotros podamos construir nuestra existencia sobre ese cimiento. Dios ha tomado la debilidad de nuestra carne para que nosotros participemos de su amor. De esta experiencia brota una vida nueva, cuya raíz es el amor y produce frutos de bondad. Si la raíz es el amor, todo lo que hagamos será bueno. Cuando la raíz de la vida es el egoísmo, el afán de lucro, el dominio del otro, el resultado es desastroso, devastador. Sin una raíz nueva las crisis no se superan.
La auténtica Navidad es acoger a Cristo en nuestro corazón y dejar que su amor sea la raíz de nuestra existencia. Él ha venido a habitar entre nosotros, pero “los suyos no le recibieron” (cf. Jn 1, 11). El drama de la humanidad es no dejar lugar a Jesús: impedir que sus palabras y sus gestos impregnen nuestra sociedad.
En este mensaje no puedo dejar de referirme a las personas que se quedan sin hogar. Todos sabemos lo importante que es el hogar para la vida de una familia, para el desarrollo armónico de la persona.
No podemos olvidar las palabras de Jesús que se identifica con los más pobres y, desde ellos, reclama nuestra capacidad de acogida para todos los que se queden sin hogar. ¿No seremos capaces de construir una sociedad que ofrezca una vivienda digna para todos? ¿No encontraremos en la Navidad un estímulo para purificar todos los intereses egoístas que dejan excluidas a tantas personas en nuestro mundo?
Si Cristo habita por la fe en nuestros corazones seremos constructores de un mundo en el que se experimente la fraternidad; si el amor es la raíz de nuestra vida seremos sembradores de esperanza, sembradores de paz en nuestra sociedad.
Con todo mi afecto os deseo feliz Navidad a todos.
+ José Vilaplana Blasco,
Obispo de Huelva

22/12/12

La visitación de María recién concebido al Hijo de Dios es el gran símbolo de la Navidad


La visita de la Virgen María a Isabel, constituye la primera misión evangelizadora cristiana: María lleva a Cristo a la casa de Isabel.

Desde la caricia a un niño, la sonrisa a un anciano, la limosna a un pobre, la visita a un enfermo o encarcelado, el consuelo a un afligido, el sufrimiento ofrecido, la alegría, la evangelización, el testimonio, hasta la ternura total en el matrimonio, todo puede y debe ser cauce de salvación para quien da y para quien recibe.

20/12/12

Artículo publicado por Benedicto XVI en el «Financial Times» (20-12-2012)

La Navidad, tiempo de implicación de los cristianos en el mundo

A pocos días de la Navidad

¡ESTABA!
El cordero balaba dulcemente.
El asno tierno se alegraba
en un llamar caliente.
El perro ladraba
hablando a las estrellas.
Me desvelé … salí… vi huellas
celestes por el suelo florecido
como un cielo invertido.

Un vaho tibio y blanco
velaba la arboleda,
la luna reclinando
en un ocaso de oro y plata
que parecía un ámbito divino.

Mi pecho palpitaba
como si el corazón tuviese vino.

Abrí el establo a ver si estaba…
¡Estaba!


 (Juan Ramón Jiménez)

17/12/12

ALEGRIA DEL TIEMPO DE NAVIDAD


 

"Dentro de pocos días celebraremos la Navidad, la fiesta de la venida de Dios que se hizo niño y hermano nuestro para estar con nosotros y compartir nuestra condición humana. Tenemos que alegrarnos por esta cercanía, por su presencia e intentar comprender siempre que está realmente cerca y así, dejar que penetre en nosotros, la realidad del la bondad de Dios, de la alegría de Cristo que está entre nosotros. San Pablo dice con fuerza en una de sus cartas que nada puede separarnos del amor de Dios que se ha manifestado en Cristo. Solo el pecado nos aleja de Él, pero éste es un factor de separación que nosotros mismos introducimos en nuestra relación con el Señor. Sin embargo, incluso cuando nos alejamos, Él no cesa de amarnos y sigue estando cerca de nosotros con su misericordia, con su disponibilidad a perdonar y recogernos en su amor".

Por eso "no debemos angustiarnos nunca, siempre podemos exponer al Señor nuestras peticiones, nuestras necesidades y preocupaciones 'con plegarias y oraciones'. Y este es un gran motivo de alegría, saber que siempre es posible rezar al Señor y que el Señor nos escucha, que Dios no es lejano, sino que nos escucha, nos conoce y no rechaza nunca nuestras súplicas, aunque no responda inmediatamente como desearíamos, pero responde".

Pero, "la alegría que el Señor nos comunica debe encontrar en nosotros el amor agradecido. Efectivamente, la alegría es plena cuando reconocemos su misericordia, cuando prestamos atención a los signos de su bondad (…) Los que acogen los dones de Dios de forma egoísta no encuentran la alegría verdadera; en cambio, quien los utiliza para amarlo con gratitud sincera y para transmitir su amor a los demás, tiene el corazón lleno realmente de alegría".
(Benedicto XVI)

15/12/12

ARBOL DE NAVIDAD: SIGNO Y RECUERDO DE LA LUZ DIVINA


“Dios se ha hecho hombre y ha venido entre nosotros, para disipar las tinieblas del error y del pecado, trayendo a la humanidad su luz divina. Esta luz altísima, de la que el árbol navideño es signo y recuerdo, no sólo no ha perdido tensión con el paso de los siglos, sino que sigue resplandeciendo sobre nosotros e iluminado a todos los que vienen al mundo, especialmente cuando deben atravesar momentos de incertidumbre y dificultad. Jesús mismo dirá de sí: “Yo soy la luz del mundo; quien me sigue, no camina en las tinieblas, sino que tendrá la luz de vida” (...) Y, cuando en las diversas épocas se ha intentado apagar la luz de Dios para encender fuegos ilusorios y engañosos, se han abierto estaciones marcadas por trágicas violencias sobre el ser humano. Ha sido así porque cuando se intenta borrar el nombre de Dios de las páginas de la historia, el resultado es que se trazan renglones torcidos, en los que hasta las palabras más hermosas y nobles pierden su verdadero significado”.

(Benedicto XVI)

13/12/12

EL ADVIENTO NOS RECUERDA QUE DIOS SIGUE EN EL MUNDO


"Estamos en el tiempo litúrgico del Adviento que nos prepara para la Santa Navidad. Como todos sabemos la palabra 'Adviento' significa 'venida', 'presencia', y antiguamente indicaba la llegada del rey o del emperador a una determinada provincia.
Para nosotros los cristianos, significa una realidad maravillosa y desconcertante.
Dios mismo ha atravesado su cielo y se ha inclinado hacia el hombre; ha forjado una alianza con él, entrando en la historia de un pueblo.
Él es el Rey que ha bajado a esta pobre provincia que es la tierra, y nos ha obsequiado con su visita asumiendo nuestra carne, haciéndose hombre como nosotros.

El Adviento nos invita a recorrer el camino de esta Presencia y nos recuerda una y otra vez que Dios no se ha ido del mundo, que no está ausente, que no nos abandona; al contrario, sale a nuestro encuentro de diferentes maneras que tenemos que aprender a discernir.
Y también nosotros, con nuestra fe, nuestra esperanza y nuestra caridad, estamos llamados, día a día, a distinguir y testimoniar esta presencia en el mundo a menudo superficial y distraído, a hacer que resplandezca en nuestra vida la luz que ha iluminado la gruta de Belén".

11/12/12

Oración del alma enamorada



 
Señor Dios, Amado mío: si todavía te acuerdas de mis

pecados para no hacer lo que te ando pidiendo, haz en

ellos, Dios mío, tu voluntad, que es lo que yo más

quiero, y ejercita tu bondad y misericordia

y serás conocido en ellos.

Y si es que esperas a mis obras para por ese medio

concederme mi ruego, dámelas tú y óbramelas, y las

penas que tú quisieres aceptar, y hágase. Y si a las

obras mías no esperas, ¿Qué esperas, clementísimo

Señor mío? ¿Por qué te tardas? Porque si, en fin, ha

de ser gracia y misericordia la que en tu Hijo te pido,

toma mi pobreza pues la quieres, y dame este bien,

pues que tú también lo quieres.

¿Cómo se levantará a ti el hombre engendrado

y criado en bajezas, si no le levantas tú, Señor,

con la mano que le hiciste?(Y es que)

Míos son los cielos y mía es la tierra; mías son las

gentes, los justos son míos, y míos los pecadores; los

ángeles son míos, y la Madre de Dios y todas las cosas

son mías, y el mismo Dios es mío y para mí, porque

Cristo es mío y todo para mí.

Pues ¿Qué pides y buscas, alma mía? Tuyo es todo esto

y todo es para ti. No te pongas en menos ni repares en

migajas que se caen de la mesa de tu Padre. Sal fuera,

y gloríate en tu gloria; escóndete en ella y goza,

y alcanzarás las peticiones de tu corazón. Amén.


San Juan de la Cruz

4/12/12

PALABRAS DE ESPERANZA

 
"Sé firme en tus actitudes y perseverante en tu ideal.
Pero sé paciente, no pretendiendo que todo te llegue de inmediato.
Haz tiempo para todo, y todo lo que es tuyo vendrá a tus manos en el momento oportuno.
Aprende a esperar el momento exacto para recibir los beneficios que reclamas.
Espera con paciencia a que maduren los frutos para poder apreciar debidamente su dulzura.
No seas esclavo del pasado y los recuerdos tristes.
No revuelvas una herida que está cicatrizada.
No rememores dolores y sufrimientos antiguos. ¡Lo que pasó, pasó!
De ahora en adelante procura construir una vida nueva, dirigida hacia lo alto y camina hacia delante, sin mirar hacia atrás.
Haz como el sol que nace cada día, sin acordarse de la noche que pasó.
Sólo contempla la meta y no veas que tan difícil es alcanzarla.
No te detengas en lo malo que has hecho; camina en lo bueno que puedes hacer.
No te culpes por lo que hiciste, más bien decídete a cambiar.
No trates que otros cambien; sé tú el responsable de tu propia vida y trata de cambiar tú.
Deja que el amor te toque y no te defiendas de él". (M. Gandhi)

Preparándonos para el nacimiento del Niño Dios

En el vientre de una mujer embarazada se encontraban dos bebés. Uno pregunta al otro:

- ¿Tú crees en la vida después del parto?
- Claro que sí. Algo debe existir después del parto. Tal vez estemos aquí porque necesitamos prepararnos para lo que seremos más tarde.
- ¡Tonterías! No hay vida después del parto. ¿Cómo sería esa vida?
- No lo sé pero seguramente... habrá más luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y nos alimentemos por la boca.
- ¡Eso es absurdo! Caminar es imposible. ¿Y comer por la boca? ¡Eso es ridículo! El cordón umbilical es por donde nos alimentamos. Yo te digo una cosa: la vida después del parto está excluida. El cordón umbilical es demasiado corto.
- Pues yo creo que debe haber algo. Y tal vez sea sólo un poco distinto a lo que estamos acostumbrados a tener aquí.
- Pero nadie ha vuelto nunca del más allá, después del parto. El parto es el final de la vida. Y a fin de cuentas, la vida no es más que una angustiosa existencia en la oscuridad que no lleva a nada.
- Bueno, yo no sé exactamente cómo será después del parto, pero seguro que veremos a mamá y ella nos cuidará.
- ¿Mamá? ¿Tú crees en mamá? ¿Y dónde crees tú que está ella?
- ¿Dónde? ¡En todo nuestro alrededor! En ella y a través de ella es como vivimos. Sin ella todo este mundo no existiría.
- ¡Pues yo no me lo creo! Nunca he visto a mamá, por lo tanto, es lógico que no exista.
- Bueno, pero a veces, cuando estamos en silencio, tú puedes oírla cantando o sentir cómo acaricia nuestro mundo. ¿Sabes?... Yo pienso que hay una vida real que nos espera y que ahora solamente estamos preparándonos para ella...

¡Feliz comienzo del Adviento preparándonos para el nacimiento del Niño Dios!En el vientre de una mujer embarazada se encontraban dos bebés. Uno pregunta al otro:

- ¿Tú crees en la vida después del parto?
- Claro que sí. Algo debe existir después del parto. Tal vez estemos aquí porque necesitamos prepararnos para lo que seremos más tarde.
- ¡Tonterías! No hay vida después del parto. ¿Cómo sería esa vida?
- No lo sé pero seguramente... habrá más luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y nos alimentemos por la boca.
- ¡Eso es absurdo! Caminar es imposible. ¿Y comer por la boca? ¡Eso es ridículo! El cordón umbilical es por donde nos alimentamos. Yo te digo una cosa: la vida después del parto está excluida. El cordón umbilical es demasiado corto.
- Pues yo creo que debe haber algo. Y tal vez sea sólo un poco distinto a lo que estamos acostumbrados a tener aquí.
- Pero nadie ha vuelto nunca del más allá, después del parto. El parto es el final de la vida. Y a fin de cuentas, la vida no es más que una angustiosa existencia en la oscuridad que no lleva a nada.
- Bueno, yo no sé exactamente cómo será después del parto, pero seguro que veremos a mamá y ella nos cuidará.
- ¿Mamá? ¿Tú crees en mamá? ¿Y dónde crees tú que está ella?
- ¿Dónde? ¡En todo nuestro alrededor! En ella y a través de ella es como vivimos. Sin ella todo este mundo no existiría.
- ¡Pues yo no me lo creo! Nunca he visto a mamá, por lo tanto, es lógico que no exista.
- Bueno, pero a veces, cuando estamos en silencio, tú puedes oírla cantando o sentir cómo acaricia nuestro mundo. ¿Sabes?... Yo pienso que hay una vida real que nos espera y que ahora solamente estamos preparándonos para ella...

¡Feliz comienzo del Adviento preparándonos para el nacimiento del Niño Dios!

15/11/12

El contemplar la creación conduce a Dios.

"San Agustín, que en su vida ha buscado durante mucho tiempo la Verdad  y se aferró a la Verdad, tiene una página bella y famosa, en la que dice así: "Interroga a la belleza de la tierra, del mar, del aire enrarecido que se expande por todas partes; interroga la belleza del cielo..., interroga todas estas realidades. Todas te responderan:
míranos y observa cómo somos hermosas. Su belleza es como un himno de alabanza. Ahora bien, estas criaturas tan hermosas,  que siguen cambiando, ¿quién las hizo, si no que es uno que es la belleza de modo inmutable?"(Sermo 241, 2: PL 38, 1134). Creo que tenemos que recuperar y devolver al hombre contemporáneo la capacidad de contemplar la creación, su belleza, su estructura. El mundo no es una masa informe, sino que cuanto más lo conocemos y más descubrimos sus maravillosos mecanismos, más vemos un diseño, vemos que hay una inteligencia creadora. Albert Einstein dijo que en las leyes de la naturaleza  "se revela una razón tan superior, que todo pensamiento racional y las leyes humanas son una reflexión comparativamente muy insignificante" (El mundo como lo veo yo, Roma 2005).   Una primera manera que conduce al descubrimiento de Dios   es contemplar con ojos atentos a la creación".
(Benedicto XVI)

13/11/12

Una homilía de San Leandro

HOMILÍA A LA CONCLUSIÓN DEL III CONCILIO DE TOLEDO
“Regocíjate y alégrate, Iglesia de Dios,
gózate porque formas un solo cuerpo para Cristo. Ármate de fortaleza
y llénate de júbilo.
Tus aflicciones se han convertido en gozo.
Tu traje de tristeza
se cambiará
por el de alegría.
Ya queda atrás tu esterilidad y pobreza.
En un solo parto
diste a Cristo innumerables pueblos.
Grande es tu Esposo,
por cuyo imperio eres gobernada.
Él convierte en gozo tus sufrimientos
y te devuelve a tus enemigos convertidos en amigos.
No llores ni te apenes,
porque algunos de tus hijos
se hayan separado de ti temporalmente.
Ahora vuelven a tu seno gozosos y enriquecidos.
Fíate de tu cabeza, que es Cristo.
Afiánzate en la fe.
Se han cumplido las antiguas promesas.
Sabes cuál es la dulzura de la caridad y el deleite de la unidad.
No predicas sino la unión de las naciones.
No aspiras más que a la unidad de los pueblos.
No siembras más que semillas de paz y caridad.
Alégrate en el Señor,
porque no has sido defraudada en tus sentimientos.
Pasados los hielos invernales y el rigor de las nieves,
has dado a luz, como fruto delicioso,
como suaves flores de primavera,
a aquellos que concebiste entre gemidos
y oraciones ininterrumpidas.”

San Leandro, patrón de la Diócesis de Huelva.

Señor, Dios nuestro,
al recordar hoy a san Leandro,
hijo tuyo y pastor de nuestra Iglesia hispana,
te pedimos que a cuantos hemos compartido
y seguimos compartiendo la fe católica,
heredada de nuestros mayores,
sigamos a Cristo
y trabajemos por el bien de nuestros hermanos
como él lo hizo.
Amén.
 
 

9/11/12

Ven a buscar la oveja perdida (Lc15,1-10)



Señor Jesucristo, para enseñarnos lo más elevado de las virtudes has subido al monte con tus discípulos, les has enseñado las Bienaventuranzas y las virtudes sublimes, prometiéndoles las recompensas propias a cada uno. Concede a mi fragilidad escuchar tu voz, aplicarme, por su práctica, a adquirir el mérito de las virtudes, a fin de que por tu gran misericordia obtenga la recompensa prometida. Haz que, considerando el salario, no rechace el esfuerzo del trabajo. Haz que la esperanza de la salvación eterna me dulcifique la amargura del remedio inflamando mi alma con el esplendor de tu obra. Señor, de miserable como soy haz de mí un bienaventurado; por tu gracia condúceme de la felicidad de aquí abajo, a la felicidad de la patria.

Ven, Señor Jesús, a buscar a tu servidor, a buscar a tu oveja errante y extenuada. Ven, Esposo de la Iglesia, a buscar la dracma perdida. Ven, Padre de misericordia, a recibir al hijo pródigo que vuelve a ti. Ven pues, Señor, porque sólo tú puedes llamar de nuevo a la oveja que se extravia, encontrar la dracma perdida, reconciliar al hijo fugitivo. ¡Ven, a fin de que haya salvación en la tierra y gozo en el cielo! Conviérteme a ti y dame poder llevar una verdadera penitencia para que yo sea ocasión de gozo para los ángeles. ¡Dulcísimo Jesús, te lo ruego, por la inmensidad de tu amor hacia mí, pecador, que te ame sólo a ti, por encima de todo, que sólo sea consolado por ti, mi dulcísimo Dios!
 Ludolfo de Sajonia (hacia 1300-1378), dominico, después cartujo en Estrasburgo

4/11/12

El Reino de Dios

El Reino acontece cuando nos acercamos al hermano,
desde ese amor que Dios nos tiene
y por el que el tiempo se ha vuelto santo desde su Encarnación,
Dios con nosotros,
Dios por nosotros,
Dios en nosotros.
(Cfr Mc  12, 28b-34)

2/11/12

¿VALE LA ORACIÓN?

 "Dice la leyenda que, tras una exhaustiva sesión matinal
de oraciones en el monasterio de Piedra,
el novicio preguntó al abad si las oraciones hacía
que Dios se acercase a los hombres.
- Te responderé con otra pregunta, dijo el abad.
¿Todas estas oraciones que dices harán
que mañana salga el sol?
- ¡Claro que no!
¡El sol nace porque obedece a una ley universal!
- Entonces, esa es la respuesta a tu pregunta.
Dios está cerca de nosotros,
independiente de las oraciones que digamos.
El novicio replicó:
- ¿Nuestras oraciones son inútiles?
- En absoluto.
Si no te levantas temprano,
nunca conseguirás ver la salida del sol.
Si no rezas, aunque Dios esté siempre cerca,
jamás notarás su presencia.
      Orar y velar:
ese debe ser el lema del guerrero de la luz.
Si solo vela, empezará a ver fantasmas donde no los hay.
Si solo reza, no tendrá tiempo
para ejecutar las obras que el mundo necesita."
                       (Paulo Coelho)
 
 
 
 
 

NO LLORES SI ME AMAS

 

 No llores si me amas...

 Si conocieras el don de Dios

 y lo que es el cielo...

 Si pudieras oír el cántico de los ángeles

 y verme en medio de ellos...

 si por un instante pudieras

 contemplar como yo

 la belleza ante la cual

 las bellezas palidecen...

 Créeme.

 Cuando llegue el día que Dios

 ha fijado y conoce,

 y tu alma venga a este cielo

 en el que te ha precedido la mía...

 ese día volverás a verme.

 Sentirás que te sigo amando, que te amé,

 y encontrarás mi corazón

 con todas sus ternuras purificadas.

 Volverás a verme en transfiguración,

 en éxtasis feliz.

 Ya no esperando la muerte,

 sino avanzando contigo,

 que te llevaré de la mano por los senderos

 nuevos de luz y de vida.

 Enjuga tu llanto y no llores si me amas.

 

 


1/11/12

TODOS LOS SANTOS

Los santos que la liturgia celebra en esta solemnidad
no son sólo aquellos canonizados por la Iglesia
y que se mencionan en nuestros calendarios.
Son todos los salvados que forman la Jerusalén celeste.
Hablando de los santos, San Bernardo decía:
«No seamos perezosos en imitar a quienes estamos felices de celebrar».
Es por lo tanto la ocasión ideal para reflexionar en la  «llamada universal de todos los cristianos a la santidad».

28/10/12

Nueva evangelización para saciar la verdad del corazón del hombre

Mensaje final al Pueblo de Dios de la XIII Asamblea General Ordinaria de los Obispos, dedicado al tema “La nueva evangelización para la transmisión de la fe” (26-10-2012)

Todos los hombres tienen el derecho de conocer a Jesucristo

“Bartimeo podría ser la representación de cuantos viven en regiones de antigua evangelización, donde la luz de la fe se ha debilitado, y se han alejado de Dios, ya no lo consideran importante para la vida”.
(Benedicto XVI)

24/10/12

¿Qué significa creer hoy en día?

"Queridos amigos, nuestro tiempo requiere cristianos que han sido aferrados por Cristo, que crezcan en la fe a través de la familiaridad con las Sagradas Escrituras y los Sacramentos. Personas que sean casi como un libro abierto que narra la experiencia de la vida nueva en el Espíritu, la presencia del Dios que nos sostiene en el camino y nos abre a la vida que no tendrá fin". (Benedicto XVI)

18/10/12

LA VERDAD SIEMPRE TIENE FUTURO

El 15 de octubre, después de la sesión del Sínodo, se presentó a los Padres sinodales la película "Las campanas de Europa" sobre el tema de la relación entre cristianismo, cultura europea y futuro del continente. La película presenta extractos de una serie de exclusivas entrevistas originales con las principales personalidades cristianas, el Papa Benedicto XVI, el Patriarca ecuménico Bartolomé I, el Patriarca Kirill de Moscú, el Arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, y otras personalidades de la política y la cultura. El hilo conductor de la película viene dado por el sonido de las campanas en diferentes rincones del continente y por la fundición de una campana en la antigua fragua de Agnone. De la película, destaca sobre todo una inédita entrevista al Papa.
En primer lugar se le pregunta al Pontífice sobre
“las razones de su esperanza”
respecto al mensaje evangélico que se desprende de sus Encíclicas.
P – “Santidad, en sus encíclicas propone una antropología fuerte, un hombre habitado por el Amor de Dios, un hombre de racionalidad ampliada por la fe, un hombre que tiene una responsabilidad social gracias a la dinámica de caridad recibida y dada en la verdad. Santidad, en este horizonte antropológico en que el mensaje evangélico exalta todos los elementos dignos de la persona humana, purificando las escorias que oscurecen el verdadero rostro del hombre creado a imagen y semejanza de Dios, Usted ha reafirmado en repetidas ocasiones que este redescubrimiento de rostro humano, de los valores evangélicos, de las raíces profundas de Europa es una fuente de gran esperanza para el continente europeo, y no sólo … ¿Puede explicar las razones de su esperanza?”

R. -”La primera razón de mi esperanza consiste en que el deseo de Dios, la búsqueda de Dios está profundamente grabada en cada alma humana y no puede desaparecer. Ciertamente, durante algún tiempo, Dios puede olvidarse o dejarse de lado, se pueden hacer otras cosas, pero Dios nunca desaparece. Simplemente, es cierto, como dice San Agustín, que nosotros, los hombres, estamos inquietos hasta que encontramos a Dios Esta preocupación también existe en la actualidad. Es la esperanza de que el hombre, siempre de nuevo, también hoy, se encamine hacia este Dios.

La segunda razón de mi esperanza consiste en el hecho de que el Evangelio de Jesucristo, la fe en Cristo, es simplemente verdad. Y la verdad no envejece. También se puede olvidar durante algún tiempo, es posible encontrar otras cosas, se puede dejar de lado; pero la verdad como tal no desaparece. Las ideologías tienen un tiempo determinado. Parecen fuertes, irresistibles, pero después de un determinado período se consumen; pierden su fuerza porque carecen de una verdad profunda. Son partículas de verdad, pero al final se consumen. En cambio, el Evangelio es verdadero, y por lo tanto nunca se consume. En todos los períodos de la historia aparecen sus nuevas dimensiones, aparece en toda su novedad, para responder a las necesidades del corazón y de la razón humana que puede caminar en esta verdad y encontrarse en ella. Y así, por esta razón, estoy convencido de que también hay una nueva primavera del cristianismo.

Un tercer motivo empírico lo vemos en que esta inquietud se manifiesta en la juventud de hoy. Los jóvenes han visto tantas cosas – las ofertas de las ideologías y del consumismo- pero perciben el vacío de todo esto, su insuficiencia. El hombre ha sido creado para el infinito. Todo lo finito es demasiado poco. Y por eso vemos cómo, en las generaciones más jóvenes, esta inquietud se despierta de nuevo y cómo se ponen en camino; así hay nuevos descubrimientos de la belleza del cristianismo; un cristianismo que no es barato, ni reducido, sino radical y profundo . Por lo tanto, me parece que la antropología, como tal, nos indica que siempre habrá nuevos despertares del cristianismo y los hechos lo confirman con una palabra: cimiento profundo. Es el cristianismo. Es verdadero, y la verdad siempre tiene un futuro”

15/10/12

"Rogad, pues, al Dueño de la mies que mande obreros".


"Rogad, pues, al Dueño de la mies que mande obreros".
Eso significa:  la mies existe, pero Dios quiere servirse de los hombres, para que la lleven a los graneros. Dios necesita hombres.
Necesita personas que digan:  "Sí, estoy dispuesto a ser tu obrero en esta mies, estoy dispuesto a ayudar para que esta mies que ya está madurando en el corazón de los hombres pueda entrar realmente en los graneros de la eternidad y se transforme en perenne comunión divina de alegría y amor".
"Rogad, pues, al Dueño de la mies" 
quiere decir también: no podemos "producir" vocaciones; deben venir de Dios. No podemos reclutar personas, como sucede tal vez en otras profesiones, por medio de una propaganda bien pensada, por decirlo así, mediante estrategias adecuadas. La llamada, que parte del corazón de Dios, siempre debe encontrar la senda que lleva al corazón del hombre.
Con todo, precisamente para que llegue al  corazón de los hombres, también hace falta nuestra colaboración. Ciertamente, pedir eso al Dueño de la mies significa ante todo orar por ello, sacudir su corazón, diciéndole: "Hazlo, por favor.
Despierta a los hombres. Enciende en ellos el entusiasmo y la alegría por el Evangelio. Haz que comprendan que este es el tesoro más valioso que cualquier otro, y que quien lo descubre debe transmitirlo".
Nosotros sacudimos el corazón de Dios. Pero no sólo se ora a Dios mediante las palabras de la oración; también es preciso que las palabras se transformen en acción, a fin de que de nuestro corazón brote luego la chispa de la alegría en Dios, de la alegría por el Evangelio, y suscite en otros corazones la disponibilidad a dar su "sí". Como personas de oración, llenas de su luz, llegamos a los demás e, implicándolos en nuestra oración, los hacemos entrar en el radio de la presencia de Dios, el cual hará después su parte.
En este sentido queremos seguir orando siempre al Dueño de la mies, sacudir su corazón y, juntamente con Dios, tocar mediante nuestra oración también el corazón de los hombres, para que él, según su voluntad, suscite en ellos el "sí", la disponibilidad; la constancia, a través de todas las confusiones del tiempo, a través del calor de la jornada y también a través de la oscuridad de la noche, de perseverar fielmente en el servicio, precisamente sacando sin cesar de él la conciencia de que este esfuerzo, aunque sea costoso, es hermoso, es útil, porque lleva a lo esencial, es decir, a lograr que los hombres reciban lo que esperan: la luz de Dios y el amor de Dios.

BENEDICTO XVI
Encuentro con los Sacerdotes y Diáconos – Freising 14 de Septiembre de 2006

14/10/12

Sobre el Credo:

 "Recibisteis y recitasteis algo
que debéis retener siempre
en vuestra mente y corazón
y repetir en vuestro lecho;
algo sobre lo que tenéis
que pensar cuando estáis en la calle
y que no debéis olvidar ni cuando coméis,
de forma que,
incluso cuando dormís corporalmente,
vigiléis con el corazón"

San Agustín, citado por BXVI - Porta Fidei

12/10/12

Palabras de Benedicto XVI en la noche del 11 de octubre de 2012: el discurso de la luna y las antorchas, 50 años después

Hace cincuenta años yo también estaba en esta plaza, con la vista puesta hacia la ventana, donde apareció el Papa bueno, el beato Papa Juan XXIII y nos habló con palabras inolvidables, palabras llenas de poesía y amabilidad, palabras del corazón.
Nos quedamos muy contentos y llenos de entusiasmo. El gran concilio ecuménico acababa de ser inaugurado, estábamos seguros de que tenía que ser una nueva primavera de la Iglesia, un nuevo Pentecostés, una nueva presencia fuerte de la gracia liberadora del Evangelio.
Incluso hoy en día estamos contentos, nos regocijamos en nuestros corazones, pero yo diría que tal vez una alegría más sobria, una alegría humilde.
En estos 50 años hemos aprendido y experimentado que el pecado original existe, y se traduce en pecados personales. Hemos visto que en el campo del Señor hay siempre las malas hierbas. Hemos visto que en la red de Pedro hay también peces malos. Hemos visto que la fragilidad humana también está presente en la Iglesia, que la nace de la Iglesia navega también con viento contrario, con tempestades que amenazan la nave. Y a veces hemos pensado: “¿El Señor está dormido se ha olvidado de nosotros?

Esta es una parte de la experiencia adquirida en los últimos 50 años. También tuvimos la nueva experiencia de la presencia del Señor… El fuego del Espíritu Santo, el fuego de Cristo, no el fuego devorador y destructivo, es un fuego silencioso, es una pequeña llama de la bondad y la verdad, se que se transforma, que da a luz y el calor. Hemos visto que el Señor no se olvida de nosotros, aún hoy, de una manera humilde el Señor está presente y da calor a los corazones, a nuestras vidas, crea dones y carismas de bondad y de caridad que iluminan el mundo y son para nosotros garantía de la bondad de Dios. Como Cristo vive, está hoy con nosotros y podemos ser felices porque su bondad no se apaga, es fuerte también hoy en día con nosotros.

Por último, me atrevo a hacer mis propias palabras inolvidables del Papa Juan, “Id a vuestra casa, dadle un beso a vuestros hijos y decidles: este es el beso del Papa”.

8/10/12

«Por eso abandonará el varón a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán una sola carne» (Gn 1,24, Mc 10,7-8).



"El matrimonio constituye en sí mismo un evangelio, una Buena Noticia para el mundo actual, en particular para el mundo secularizado.
La unión del hombre y la mujer, su ser «una sola carne» en la caridad, en el amor fecundo e indisoluble, es un signo que habla de Dios con fuerza, con una elocuencia que en nuestros días llega a ser mayor, porque, lamentablemente y por varias causas, el matrimonio, precisamente en las regiones de antigua evangelización, atraviesa una profunda crisis. Y no es casual. El matrimonio está unido a la fe, no en un sentido genérico. El matrimonio, como unión de amor fiel e indisoluble, se funda en la gracia que viene de Dios Uno y Trino, que en Cristo nos ha amado con un amor fiel hasta la cruz. Hoy podemos percibir toda la verdad de esta afirmación, contrastándola con la dolorosa realidad de tantos matrimonios que desgraciadamente terminan mal. Hay una evidente correspondencia entre la crisis de la fe y la crisis del matrimonio. Y, como la Iglesia afirma y testimonia desde hace tiempo, el matrimonio está llamado a ser no sólo objeto, sino sujeto de la nueva evangelización".
(Benedicto XVI, en la homilia del inicio del Sinodo sobre la nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana. 7-10-12)