ATARDECER

ATARDECER
Remar mar adentro

15/11/12

El contemplar la creación conduce a Dios.

"San Agustín, que en su vida ha buscado durante mucho tiempo la Verdad  y se aferró a la Verdad, tiene una página bella y famosa, en la que dice así: "Interroga a la belleza de la tierra, del mar, del aire enrarecido que se expande por todas partes; interroga la belleza del cielo..., interroga todas estas realidades. Todas te responderan:
míranos y observa cómo somos hermosas. Su belleza es como un himno de alabanza. Ahora bien, estas criaturas tan hermosas,  que siguen cambiando, ¿quién las hizo, si no que es uno que es la belleza de modo inmutable?"(Sermo 241, 2: PL 38, 1134). Creo que tenemos que recuperar y devolver al hombre contemporáneo la capacidad de contemplar la creación, su belleza, su estructura. El mundo no es una masa informe, sino que cuanto más lo conocemos y más descubrimos sus maravillosos mecanismos, más vemos un diseño, vemos que hay una inteligencia creadora. Albert Einstein dijo que en las leyes de la naturaleza  "se revela una razón tan superior, que todo pensamiento racional y las leyes humanas son una reflexión comparativamente muy insignificante" (El mundo como lo veo yo, Roma 2005).   Una primera manera que conduce al descubrimiento de Dios   es contemplar con ojos atentos a la creación".
(Benedicto XVI)

13/11/12

Una homilía de San Leandro

HOMILÍA A LA CONCLUSIÓN DEL III CONCILIO DE TOLEDO
“Regocíjate y alégrate, Iglesia de Dios,
gózate porque formas un solo cuerpo para Cristo. Ármate de fortaleza
y llénate de júbilo.
Tus aflicciones se han convertido en gozo.
Tu traje de tristeza
se cambiará
por el de alegría.
Ya queda atrás tu esterilidad y pobreza.
En un solo parto
diste a Cristo innumerables pueblos.
Grande es tu Esposo,
por cuyo imperio eres gobernada.
Él convierte en gozo tus sufrimientos
y te devuelve a tus enemigos convertidos en amigos.
No llores ni te apenes,
porque algunos de tus hijos
se hayan separado de ti temporalmente.
Ahora vuelven a tu seno gozosos y enriquecidos.
Fíate de tu cabeza, que es Cristo.
Afiánzate en la fe.
Se han cumplido las antiguas promesas.
Sabes cuál es la dulzura de la caridad y el deleite de la unidad.
No predicas sino la unión de las naciones.
No aspiras más que a la unidad de los pueblos.
No siembras más que semillas de paz y caridad.
Alégrate en el Señor,
porque no has sido defraudada en tus sentimientos.
Pasados los hielos invernales y el rigor de las nieves,
has dado a luz, como fruto delicioso,
como suaves flores de primavera,
a aquellos que concebiste entre gemidos
y oraciones ininterrumpidas.”

San Leandro, patrón de la Diócesis de Huelva.

Señor, Dios nuestro,
al recordar hoy a san Leandro,
hijo tuyo y pastor de nuestra Iglesia hispana,
te pedimos que a cuantos hemos compartido
y seguimos compartiendo la fe católica,
heredada de nuestros mayores,
sigamos a Cristo
y trabajemos por el bien de nuestros hermanos
como él lo hizo.
Amén.
 
 

9/11/12

Ven a buscar la oveja perdida (Lc15,1-10)



Señor Jesucristo, para enseñarnos lo más elevado de las virtudes has subido al monte con tus discípulos, les has enseñado las Bienaventuranzas y las virtudes sublimes, prometiéndoles las recompensas propias a cada uno. Concede a mi fragilidad escuchar tu voz, aplicarme, por su práctica, a adquirir el mérito de las virtudes, a fin de que por tu gran misericordia obtenga la recompensa prometida. Haz que, considerando el salario, no rechace el esfuerzo del trabajo. Haz que la esperanza de la salvación eterna me dulcifique la amargura del remedio inflamando mi alma con el esplendor de tu obra. Señor, de miserable como soy haz de mí un bienaventurado; por tu gracia condúceme de la felicidad de aquí abajo, a la felicidad de la patria.

Ven, Señor Jesús, a buscar a tu servidor, a buscar a tu oveja errante y extenuada. Ven, Esposo de la Iglesia, a buscar la dracma perdida. Ven, Padre de misericordia, a recibir al hijo pródigo que vuelve a ti. Ven pues, Señor, porque sólo tú puedes llamar de nuevo a la oveja que se extravia, encontrar la dracma perdida, reconciliar al hijo fugitivo. ¡Ven, a fin de que haya salvación en la tierra y gozo en el cielo! Conviérteme a ti y dame poder llevar una verdadera penitencia para que yo sea ocasión de gozo para los ángeles. ¡Dulcísimo Jesús, te lo ruego, por la inmensidad de tu amor hacia mí, pecador, que te ame sólo a ti, por encima de todo, que sólo sea consolado por ti, mi dulcísimo Dios!
 Ludolfo de Sajonia (hacia 1300-1378), dominico, después cartujo en Estrasburgo

4/11/12

El Reino de Dios

El Reino acontece cuando nos acercamos al hermano,
desde ese amor que Dios nos tiene
y por el que el tiempo se ha vuelto santo desde su Encarnación,
Dios con nosotros,
Dios por nosotros,
Dios en nosotros.
(Cfr Mc  12, 28b-34)

2/11/12

¿VALE LA ORACIÓN?

 "Dice la leyenda que, tras una exhaustiva sesión matinal
de oraciones en el monasterio de Piedra,
el novicio preguntó al abad si las oraciones hacía
que Dios se acercase a los hombres.
- Te responderé con otra pregunta, dijo el abad.
¿Todas estas oraciones que dices harán
que mañana salga el sol?
- ¡Claro que no!
¡El sol nace porque obedece a una ley universal!
- Entonces, esa es la respuesta a tu pregunta.
Dios está cerca de nosotros,
independiente de las oraciones que digamos.
El novicio replicó:
- ¿Nuestras oraciones son inútiles?
- En absoluto.
Si no te levantas temprano,
nunca conseguirás ver la salida del sol.
Si no rezas, aunque Dios esté siempre cerca,
jamás notarás su presencia.
      Orar y velar:
ese debe ser el lema del guerrero de la luz.
Si solo vela, empezará a ver fantasmas donde no los hay.
Si solo reza, no tendrá tiempo
para ejecutar las obras que el mundo necesita."
                       (Paulo Coelho)
 
 
 
 
 

NO LLORES SI ME AMAS

 

 No llores si me amas...

 Si conocieras el don de Dios

 y lo que es el cielo...

 Si pudieras oír el cántico de los ángeles

 y verme en medio de ellos...

 si por un instante pudieras

 contemplar como yo

 la belleza ante la cual

 las bellezas palidecen...

 Créeme.

 Cuando llegue el día que Dios

 ha fijado y conoce,

 y tu alma venga a este cielo

 en el que te ha precedido la mía...

 ese día volverás a verme.

 Sentirás que te sigo amando, que te amé,

 y encontrarás mi corazón

 con todas sus ternuras purificadas.

 Volverás a verme en transfiguración,

 en éxtasis feliz.

 Ya no esperando la muerte,

 sino avanzando contigo,

 que te llevaré de la mano por los senderos

 nuevos de luz y de vida.

 Enjuga tu llanto y no llores si me amas.

 

 


1/11/12

TODOS LOS SANTOS

Los santos que la liturgia celebra en esta solemnidad
no son sólo aquellos canonizados por la Iglesia
y que se mencionan en nuestros calendarios.
Son todos los salvados que forman la Jerusalén celeste.
Hablando de los santos, San Bernardo decía:
«No seamos perezosos en imitar a quienes estamos felices de celebrar».
Es por lo tanto la ocasión ideal para reflexionar en la  «llamada universal de todos los cristianos a la santidad».