ATARDECER

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Remar mar adentro

29/9/10

QUÉDATE CON NOSOTROS

"Quédate con nosotros, Señor, acompáñanos aunque no siempre hayamos sabido reconocerte. 
Quédate con nosotros, porque en torno a nosotros se van haciendo más densas las sombras, y tú eres la Luz; en nuestros corazones se insinúa la desesperanza, y tú los haces arder con la certeza de la Pascua
Estamos cansados del camino, pero tú nos confortas en la fracción del pan para anunciar a nuestros hermanos que en verdad tú has resucitado y que nos has dado la misión de ser testigos de tu resurrección.
Quédate con nosotros, Señor, cuando en torno a nuestra fe católica surgen las nieblas de la duda, del cansancio o de la dificultad: tú, que eres la Verdad misma como revelador del Padre, ilumina nuestras mentes con tu Palabra; ayúdanos a sentir la belleza de creer en ti.
Quédate en nuestras familias, ilumínalas en sus dudas, sostenlas en sus dificultades, consuélalas en sus sufrimientos y en la fatiga de cada día, cuando en torno a ellas se acumulan sombras que amenazan su unidad y su naturaleza.
Tú que eres la Vida, quédate en nuestros hogares, para que sigan siendo nidos donde nazca la vida humana abundante y generosamente, donde se acoja, se ame, se respete la vida desde su concepción hasta su término natural.
Quédate, Señor, con aquellos que en nuestras sociedades son más vulnerables; quédate con los pobres y humildes, con los indígenas y afroamericanos, que no siempre han encontrado espacios y apoyo para expresar la riqueza de su cultura y la sabiduría de su identidad.
Quédate, Señor, con nuestros niños y con nuestros jóvenes, que son la esperanza y la riqueza de nuestro Continente, protégelos de tantas insidias que atentan contra su inocencia y contra sus legítimas esperanzas.
¡Oh buen Pastor, quédate con nuestros ancianos y con nuestros enfermos!
¡Fortalece a todos en su fe para que sean tus discípulos y misioneros!”
(Benedicto XVI)

19/9/10

GUÍAME

«Guíame, suave luz, en medio de las tinieblas,
Guíame hacia delante.
La noche es oscura y estoy lejos de casa.
¡Guíame hacia delante!
Vigila mis pies.
No puedo contemplar el lejano horizonte,
pero un paso me basta».
John Henry Newman


LA PASIÓN POR LA VERDAD


“En nuestro tiempo, el precio que hay que pagar por la fidelidad al Evangelio ya no es ser ahorcado, descoyuntado y descuartizado, pero a menudo implica ser excluido, ridiculizado o parodiado. Y, sin embargo, la Iglesia no puede sustraerse a la misión de anunciar a Cristo y su Evangelio como verdad salvadora, fuente de nuestra felicidad definitiva como individuos y fundamento de una sociedad justa y humana”.
(Benedicto XVI e la Vigilia en el Hyde Park de Londres)

18/9/10

TESTIGOS DE LA BELLEZA DE LA SANTIDAD


Cuánto necesitamos, en la Iglesia y en la sociedad, testigos de la belleza de la santidad, testigos del esplendor de la verdad, testigos de la alegría y libertad que nace de una relación viva con Cristo. 
Uno de los mayores desafíos a los que nos enfrentamos hoy es cómo hablar de manera convincente de la sabiduría y del poder liberador de la Palabra de Dios a un mundo que, con demasiada frecuencia, considera el Evangelio como una constricción de la libertad humana, en lugar de la verdad que libera nuestra mente e ilumina nuestros esfuerzos para vivir correcta y sabiamente, como individuos y como miembros de la sociedad.
(Benedicto XVI Homilía en la catedral de Westminster)

Cuestión de Negocios (Lc 16, 1-13)

 Erase una vez un hombre de negocios, un americano de vacaciones en un pueblecito de la costa mejicana. Un día contempló a un mejicano en su barquita que volvía de pescar unos grandes peces.
-Felicidades. Hermosos peces. ¿Cuánto tiempo le costó pescarlos?
-El mejicano le dijo: sólo un ratito.
-¿Y por qué no le dedica más tiempo y así pesca muchos?
-Oh, no, con esto tengo más que suficiente para mi familia.
-¿Y qué hace el resto del tiempo cuando no sale a pescar?
-Me levanto tarde, pesco un rato, juego con mis hijos, hago la siesta, paseo por el pueblo, toco la guitarra con mis amigos…como ve tengo mi vida bien llena.
-Escuche, yo soy un graduado de Harvard y le puedo ayudar a mejorar su negocio.
Tiene que dedicar más tiempo a la pesca. Así podrá comprar un barco más grande, pescará más y podrá comprar más barcos. Después podrá tener su propia empresa. Por supuesto tendría que dejar su pueblo y trasladarse a México DF y luego a Nueva York para dirigir su gran empresa.
-Pero señor, ¿cuánto tiempo llevará todo eso?
-De 15 a 20 años.
-¿Y después qué?
-El americano sonriendo le dijo, después viene lo mejor. Una vez consolidada su empresa la vende y se hace millonario.
-¿Y después qué?
-Después, le dijo el graduado de Harvard, usted se retira, vuelve a un pueblo de la costa, se levanta tarde, pesca un ratito, juega con sus nietos, hace la siesta con su esposa, pasea por el pueblo y toca la guitarra con sus amigos.
-El mejicano le contestó, pero, señor, eso mismo es lo que estoy haciendo ahora.
En esta historia tenemos dos maneras distintas de enfocar la vida; dos administradores distintos.
El americano ve la vida como un negocio: trabajar más, producir más, ampliar más, ser empresario, enriquecerse, ser millonario. Adicción al trabajo por ambición y avaricia.
El mejicano ve la vida como un regalo que hay que disfrutar con la familia, con los amigos, con todo el pueblo, con la música y el vino. Trabajar sí, pescar sí, pero para el alimento diario, no para acumular.

CONSEJOS BARATOS Y ÚTILES



Si te encuentras con un niño: valóralo.
Tú también fuiste niño alguna vez.
Si te encuentras con joven: anímalo.
Tú también fuiste joven alguna vez.
Si te encuentras con un adulto: fortalécelo.
Tú también lo fuiste alguna vez.
Si te encuentras con un anciano: admíralo.
Tú lo serás alguna vez.
Si te encuentras con un rico: dile que utilice bien su riqueza.
Alguna vez tú también has deseado serlo.
Si te encuentras con un pobre: dale algo de lo tuyo.
Es posible que alguna vez tú lo seas.
Si te encuentras con un enfermo: dale esperanza.
También puedes enfermarte.
Si te encuentras con uno que ha caído: levántalo.
Puede que tú caigas algún día.
Si te encuentras con un fuerte: felicítalo.
Tú también quieres ser fuerte.
Si te encuentras con un débil: hazle sentir que también él puede.
Si te encuentras con un cansado: dale aliento para que siga adelante.
Tú también puedes cansarte.
Si te encuentras con uno que se ha equivocado: muéstrale el camino.
También tú puedes equivocarte.
Si te encuentras con un pecador: invítalo a la conversión.
También tú necesitas convertirte.
Si te encuentras con un santo: imítalo.
También tú puedes serlo.
Si te encuentras con el sol: déjate iluminar.
También tú estás llamado a ser luz.
Si te encuentras con la luna: sonríele.
También tú eres luz en la noche de los hombres.
Si te encuentras con una flor: admira su belleza.
También tú estás llamado a adornar el mundo.
Si te encuentras con el canto de un pájaro: escúchalo.
Tú también puedes cantar.
Si te encuentras conmigo: no me cierres el paso.
Yo también soy peregrino como tú.
Publicado por Iglesia que Camina