ATARDECER

ATARDECER
Remar mar adentro

30/4/17

Quédate con nosotros

«¿No ardía nuestro corazón 
mientras nos hablaba por el camino 
y nos explicaba las Escrituras?» 

los discípulos abatidos ante la Cruz y la Muerte de Jesús, quería huir de esa situación dolorosa. 
Huyendo de Jesús Crucificado lo encontraron en el Camino... como dice San Agustín: 
LA MEJOR MANERA DE DIOS ES HUIR HACÍA Dios.


Quédate con nosotros porque sin ti nada es igual, porque contigo todo recobra sentido. Quédate con nosotros.

¿Qué sería de nuestra vida de cristianos sin la Eucaristía?
Allí es donde busco encontrarme realmente con Dios.


Quédate con nosotros, Señor,
porque nuestro camino está lleno de trampas y tropiezos;
porque es difícil alcanzar la paz y la felicidad tras las que corremos;
porque el pan de cada día se torna amargo y duro de masticar.
Quédate con nosotros, Señor,
porque es bueno que compartas nuestras ilusiones y nuestros sueños
y conozcas nuestras dudas y fracasos;
porque sin Ti resultan tristes nuestras canciones;
porque sin Ti la vida no es vida
y la muerte se levanta triunfadora sobre nuestra suerte.
QUÉDATE CON NOSOTROS, SEÑOR,
PORQUE ES DE NOCHE EN LOS CAMINOS DE LA VIDA.

Quédate con nosotros, Señor,
para apostar por la novedad de la vida,
para llevar esperanza a los hombres que andan perdidos,
para que la dura y oscura noche de la fe,
anuncie el esplendor de la luz de un nuevo día.
Quédate con nosotros, Señor
para que la tristeza sea silenciada por la alegría de la Pascua,
para que no dejemos de avanzar por los caminos de la vida
pregonando lo que tu presencia aporta a nuestros días
sin ti vacíos y sin sentido.
QUÉDATE CON NOSOTROS, SEÑOR,
PORQUE ES DE NOCHE EN LOS CAMINOS DE LA VIDA.

Quédate con nosotros, Señor,
porque nuestras dudas con tu Palabra
se convierten en respuestas contundentes y seguras;
porque nuestro camino, impreciso e incierto,
se transforma en presencia y esperanza resucitadas.
Quédate con nosotros, Señor,
porque contigo amanece la ilusión,
porque contigo hasta los enemigos se convierten en hermanos;
porque contigo el cielo está al alcance de la tierra
y porque intuyo que eres el principio y el final siempre deseado.
QUÉDATE CON NOSOTROS, SEÑOR,
PORQUE ES DE NOCHE EN LOS CAMINOS DE LA VIDA.
Javier leoz 

 

29/4/17

¡No te separes de la Iglesia!




"Has escondido estas cosas 
a los sabios y entendidos, 
y se las has revelado a los pequeños" 

 Jesús ofrece una acción de gracias al Padre por haber revelado a los sencillos todo lo que se refiere al Reino de Dios.
Nunca nos abandona, sostiene a los que están a punto de caer, en Él podemos descansar; se complace una vez más en los sencillos y en los débiles, y no en los poderosos.
Y nosotros, ¿somos sencillos?
¿Queremos ir hacia Él y ayudarle en su plan?
 No todo el mundo está preparado para ello.
Hay que madurar la fe y crecer como personas para entrar en el proyecto, para que podamos notarla carga ligera.
Hay que estar abiertos a la acción del Espíritu que habita en nosotros, que nos da la vida y la paz.
Hay que conocer el programa de vida en plenitud que nos presenta, aprender a ser discípulos suyos.

• Que la gracia del Espíritu nos infunda el valor de la humildad y descansemos en Jesús, nuestro Señor; y que aprendamos de Él a enaltecer al Padre, a orar y a hacer acciones de gracias.

Hoy celebramos a Santa Catalina de Siena.
Era una enamorada de la Iglesia, y por tanto del Papa, al que llamaba “el dulce Cristo en la tierra”.
Es para nosotros un ejemplo de amor al Papa y a la Iglesia, que habrá de manifestarse en nuestra oración constante por el Santo Padre, en nuestra docilidad a seguir sus enseñanzas.  

“¡No te separes de la Iglesia!
 Ningún poder tiene su fuerza.
Tu esperanza es la Iglesia.
Tu refugio es la Iglesia.
Tu salud es la Iglesia.
Ella es más alta que el cielo y más dilatada que la tierra.
Ella nunca envejece: su vigor es eterno”

 (San Juan Crisóstomo, Consideraciones sobre la Iglesia). 


Te pedimos, Señor,  que, como Santa Catalina de Siena,
saquemos fortaleza, sabiduría y celo
de un intenso contacto contigo
por medio de una vida sobria, oración profunda
y contemplación de la cruz.

Para que, como ella,
aprendamos a percibir a la misma Iglesia
no como algo ajeno y exterior a nosotros,
sino como una parte viva de nosotros mismos.





Que María, Madre de la Iglesia nos haga fieles hijos de la Iglesia.