ATARDECER

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Remar mar adentro

29/4/17

¡No te separes de la Iglesia!




"Has escondido estas cosas 
a los sabios y entendidos, 
y se las has revelado a los pequeños" 

 Jesús ofrece una acción de gracias al Padre por haber revelado a los sencillos todo lo que se refiere al Reino de Dios.
Nunca nos abandona, sostiene a los que están a punto de caer, en Él podemos descansar; se complace una vez más en los sencillos y en los débiles, y no en los poderosos.
Y nosotros, ¿somos sencillos?
¿Queremos ir hacia Él y ayudarle en su plan?
 No todo el mundo está preparado para ello.
Hay que madurar la fe y crecer como personas para entrar en el proyecto, para que podamos notarla carga ligera.
Hay que estar abiertos a la acción del Espíritu que habita en nosotros, que nos da la vida y la paz.
Hay que conocer el programa de vida en plenitud que nos presenta, aprender a ser discípulos suyos.

• Que la gracia del Espíritu nos infunda el valor de la humildad y descansemos en Jesús, nuestro Señor; y que aprendamos de Él a enaltecer al Padre, a orar y a hacer acciones de gracias.

Hoy celebramos a Santa Catalina de Siena.
Era una enamorada de la Iglesia, y por tanto del Papa, al que llamaba “el dulce Cristo en la tierra”.
Es para nosotros un ejemplo de amor al Papa y a la Iglesia, que habrá de manifestarse en nuestra oración constante por el Santo Padre, en nuestra docilidad a seguir sus enseñanzas.  

“¡No te separes de la Iglesia!
 Ningún poder tiene su fuerza.
Tu esperanza es la Iglesia.
Tu refugio es la Iglesia.
Tu salud es la Iglesia.
Ella es más alta que el cielo y más dilatada que la tierra.
Ella nunca envejece: su vigor es eterno”

 (San Juan Crisóstomo, Consideraciones sobre la Iglesia). 


Te pedimos, Señor,  que, como Santa Catalina de Siena,
saquemos fortaleza, sabiduría y celo
de un intenso contacto contigo
por medio de una vida sobria, oración profunda
y contemplación de la cruz.

Para que, como ella,
aprendamos a percibir a la misma Iglesia
no como algo ajeno y exterior a nosotros,
sino como una parte viva de nosotros mismos.





Que María, Madre de la Iglesia nos haga fieles hijos de la Iglesia.

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