ATARDECER

ATARDECER
Remar mar adentro

29/3/17

El amor de Dios engendra vida





“Mi padre sigue actuando y yo también actúo” 
(Jn 5,17) 
 
Jesús, en su actuación, muestra la experiencia del Padre que lleva grabada en las entrañas. Hace esta consoladora confidencia:
Ni Él ni el Padre se han alejado de este mundo.
El Espíritu Santo ama tu vida mucho más de lo que tú la amas.
Esto puede llevarte a una gran confianza.
Por muy mal que te vayan las cosas, el Espíritu nunca te abandona.  
Espíritu Santo, realiza en nuestro interior la obra de Jesús: que la voluntad del Padre se cumpla plenamente en nosotros.  
 
Cuando trabajamos y estamos activos podemos decidir obrar para el bien.
 Si nos dejamos llevar por los impulsos, antes o después nos sentimos incapaces de decidir. Jesús deja claro que el seguimiento no es puro seguir y dejar pasar el tiempo. 

Supone decisión y obrar como el Padre, en bien de la humanidad.
 
Cada acto de amor al prójimo es un servicio a la vida.

La muerte, aunque es parte de la vida, es un duro trance.
La esperanza en la resurrección te dará paz.
Confía

En la oración pide a Dios conocer Su voluntad



Señor, que actúe con clemencia y misericordia y sea lento a la ira.

28/3/17

Pasó Jesús junto a él






“Y dijo que era Jesús quien lo había sanado” (Jn 5,15)  


Era un inválido y no sabía ni hablar.

Con el paso de los años le había invadido una dañina tristeza y un hondo pesimismo.

No tenía palabra.

Pero pasó Jesús junto a él y lo sanó.

Acércate a Jesús.

Él te infunde ánimo.

Te ayuda a ponerte de pie.

Te invita a dejar la camilla.

Te libera de los miedos.

Acércate.   


Tú, Jesús, estás cerca.

Cuidas nuestra fragilidad y nos invitas a cuidar a los más débiles.

No quieres que miremos para otra parte.

Junto a los pobres acontece el milagro de la vida.
 

De nuevo Jesús vuelve a la raíz de las normas y restablece el sentido que las origina: el sábado tenía como finalidad dedicar un día a Dios.

Los trabajos o el movimiento podían distraer de esta finalidad, pero la verdadera invalidez de la que nos cura Jesús es la de la inmovilidad espiritual.

Nuestra insolidaridad, nuestro egoísmo, nos vuelven paralíticos.

Ponte en marcha, camina y da el primer paso.

La desgana, la falta de ilusión que van reduciendo nuestra vida espiritual a dejar pasar el tiempo.

. Señor, cuando comprendo que tu amor es ante todo perdón, mi corazón cambia.
 
 Gracias por la piscina de tu Amor infinito que me cura, me lava y me sana.

Gracias por fortalecerme para cargar con la camilla de mi pequeñez y mi pobreza, por haberme enseñado a caminar con ella.

Dame generosidad y amor para llevar a otros a la piscina de tu Corazón y zambullirlos allí. 
Amén.

27/3/17

Creer




“El hombre creyó en la palabra de Jesús 
y se puso en camino” 
(Jn 4,50)  

No es necesario ver milagros para creer en Dios.
Fíate de su presencia en cada pequeño gesto de la vida.
Normalmente nos cuesta ver las virtudes de los que tenemos cerca.
Tenemos claros sus límites, su carácter-
 Jesús está en el camino.
Se pone en camino.
Anuncia el Evangelio.
Los galileos acogen a Jesús porque ha triunfado fuera.
Así suele ocurrir muy a menudo.
Jesús vuelve a Caná y un hombre lo descubre.
Le presenta con toda sencillez y verdad una necesidad vital. 

Dios nos invita a rezar con insistencia. 
Él escucha siempre y conoce todo de nosotros, con amor.

Cree en la palabra de Jesús.
Jesús realiza un milagro que será símbolo de su presencia entre los cristianos.
Su palabra salva.
Por su palabra los sacramentos son salvíficos.
Dile a Jesús lo que llevas en el corazón, como haces con un amigo: eso es orar.
Escucha la palabra de Jesús: eso es orar.
 

Confiamos en tu amor, Señor, en tu bondad sin límites, porque nada es imposible para ti.
 
Señor: que no te pida pruebas para creer.
Señor: que crea simplemente en tu palabra.
Señor: que tenga suficiente fe en tu palabra para que pueda ver los signos.

Guíame Tú, Señor, en mi peregrinación hacia la alegría plena, la de mi encuentro Contigo confiando en tu Palabra y olvidando el pasado que me esclaviza y me aleja de Ti. 

• Señor, que mi vida sea siempre acción de gracias.