25/6/18

Los caminos de la ternura



“No juzguéis” 
(Mt 7,1)

Hay dos formas de mirar a los demás.
Una es el juicio, otra es la gracia.
El juicio paraliza la vida, la gracia la recrea y la embellece.
No te acuestes hoy sin haber mirado con amor a las personas y acontecimientos del día.
Seamos jueces de nosotros mismos.
No jueces de los demás.
Miremos primero nuestro corazón para luego mirar el corazón de los otros.

- Señor, tú me sondeas y me conoces.

Dejo en tus manos, Señor, las  vida de los demás.
Enséñame los caminos de la ternura.

“No juzguéis y no os juzgarán.”

¡Qué fácil nos es criticar y enjuiciar!
Sin conocer la historia de los demás, sin repasar nuestra vida antes de hablar.
Como cristianos y personas nos falta humildad.

ESCRIBE HASTA QUE LO APRENDA TU CORAZÓN.
No juzgar.

Me conmueven las personas que disculpan las faltas de los demás; las que asumen contigo el error; las que con tremenda humildad quitan importancia a tus fallos y te hacen sentir valioso a pesar de todo.
Gracias

Acércate a tu hermano aunque no comprendas por qué actúa así.
Intenta ponerte en su piel con cercanía y cariño.
La crítica destructiva, las miradas torvas, alejan y levantan muros entre los corazones.

"La medida que uséis, 
la usarán con vosotros."

No hay una constatación más motivadora.
Nos iguala y nos equilibra.
Nos acerca al otro y nos provoca lo mejor de nosotros mismos.
Es la parábola del Buen Samaritano.
Nos sitúa ante los hermanos a los que hemos de ofrecer acogida.

Escucha el eco permanente de la bondad. 
La bondad que respira y aletea contigo.
Se acerca humilde a comprobar el aliento natural de la vida en el planeta; y a reconocer el estado del inspirar divino en el hombre acosado.
Escucha su latir.
El corazón de Dios.
Escúchalo.

“Os van a juzgar, 
como juzguéis vosotros” 
(Mt 7,2).

Jesús se coloca en el terreno de la gracia.
Mira a todos con una mirada creativa.
Invita a cada uno a levantarse y a ponerse en camino.
Cuando te brote el juicio no te detengas, vete más allá hasta que te nazca una mirada de amor hacia los que te rodean.

Ayúdame a mirar con amor, a ver a todos como tú los ves.

Padre bueno,
que nos descubriste, mediante tu Hijo,
la alegría del perdón,
la valentía del amor al enemigo,
el imperativo de  "no juzgar",
te pedimos que borres tus reclamaciones de nuestro libro,
como haremos nosotros con las nuestras.

Así conseguiremos un libro blanco y limpio,
dispuesto para los mensajes de alegría,
de bondad, de fraternidad, de amor.

Haznos sentir el perdón
como un tesoro recibido de ti
y generador de convivencia pacifica,
hasta tal punto
que no necesitemos volver a reclamar,
porque todos los rencores
quedarán ahogados.

Tú, que nos conoces por dentro
y que podrías llenar mil páginas
con los fallos de nuestra biografía personal,
pero prefieres la indulgencia,
haznos capaces de imitarte
en nuestras relaciones difíciles con el prójimo.

Te lo pedimos por Jesucristo,
tu hijo y Señor nuestro. Amen.

24/6/18

“El que le es fiel a Dios.”





Hoy es la fiesta de San Juan Bautista, aquel que nos invitó a allanar los senderos al Señor y seguir sus pasos.

“Juan es su nombre.“

Juan:
“El que le es fiel a Dios.”
Un nombre, una identidad, una misión.
Una vida en plenitud y llena de pasión.
Juan:
“El que le es fiel a Dios.”

¿Qué será de ese niño que acaba de nacer?
¿Qué será de cada uno de nosotros?
En los desiertos de cada día se nos desvela.
Pero no temas, Dios nos lleva en la palma de su mano.

Como a Juan Bautista Dios te ha elegido desde el vientre de tu madre, te ha llamado por tu nombre, te ama y tiene un proyecto de plenitud en el amor contigo.
Él te elige hoy y sostiene tu vida.


Señor, Tú eres Dios compasivo y misericordioso.
Estás a nuestro lado. Siempre, sin apartarte jamás.
Estás de nuestra parte. Siempre, pase lo que pase.
Estás al lado de cada persona, de todas las personas.

Tu gloria es que todos tus hijos seamos felices,
viviendo como hermanos que aman y se ayudan,
como hijos tuyos, que se dejan cuidar por ti,
que siembran justicia, paz y verdad en el mundo.

Gracias, Señor, por Juan y por todas las personas
que, con su presencia, su cariño y su palabra,
me recuerdan que Tú eres favorable y estás de mi parte.
Gracias por… (recuerdo sus nombres).

Señor, Tú me has llamado, como a Juan,
para que, a pesar de mi pequeñez y mis pecados,
yo sea una bendición para mi familia y mis amigos,
para mi comunidad cristiana y para el mundo.

Tu mano acompañaba a Juan y me acompaña a mí.
Tus manos de alfarero me formaron de barro y espíritu.
Tus manos de madre me acarician y protegen.
Tus manos de pastor me conducen a la vida eterna.


23/6/18

No te agobies




“Buscad el reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura” 
(Mt 6, 33)

Los afanes y preocupaciones de la vida cotidiana deben ser algo secundario en los discípulos, porque el Reino de Dios es lo más importante en su vida.
Así es posible vivir la confianza en el Padre que cuida de todos sus hijos.

Padre, me pongo en tus manos, dame lo necesario para vivir el hoy de cada día.  

“No estéis agobiados por la vida, pensando qué vais a comer o beber...“
¿Cómo sonarán estas palabras en los oídos de un emigrante o de un refugiado?
Realmente la fe es, más que un conjunto de verdades, un acto de confianza. Y muy grande.

No agobiarse.
No preocuparse en exceso por las cosas materiales.
Que esa preocupación no nos desvíe de la que ha de ser nuestra mayor ocupación: colaborar para hacer posible el Reino de Dios.

Si te quedas en el agobio, te come la vida.
El futuro te deprime. El pobre sobrevive no gastando energía inútil. Se ocupa de las habichuelas del día.
Y sabe que Dios no falla

Todo pasa.
Este viaje de la vida es efímero.
No te aferres a nada.
Trata de vivir el día a día con sencillez, humildad y confianza.
Toda situación por difícil que sea, acaba por resolverse o desaparecer.


22/6/18

Cuidemos al corazón




“Donde está tu tesoro, 
allí está tu corazón” 
(Mt 6, 21)

Jesús invita a sus discípulos a no dejarse atrapar por las riquezas de este mundo.
 El verdadero tesoro es entrar en el Reino, estar  a favor del proyecto de Jesús, que no es otro, sino que el ser humano viva.

La forma en que miramos determina lo que vemos.
Hay miradas que matan, otras que dan vida; miradas que acogen, otras que rechazan; miradas que comprenden, otras que reprochan.
Lo que hay dentro del corazón lo expresamos en la mirada.
Cuidemos el corazón.

¿Qué es lo más valioso para ti, lo que consideras más necesario, el mayor regalo?

¿El aire que respiras, las personas que amas, la fe que te sostiene, la familia que te arropa, tu trabajo, tus cosas?

Donde esté tu tesoro, allí está tu corazón.

Tesoros de los que me enamoro, pero no son más que chatarra chapada en oro.
Me roban el corazón y no son sino fuente de mi desazón.
Dame, Señor, descubrirte como mi único tesoro.
Dame, Señor, ver que tú eres lo que yo añoro.


Abre mi corazón a tu Gracia y abre mis manos a quienes viven a mi lado.

Cuando te has olvidado de ti mismo,
cuando te has agotado en el servicio a los últimos,
cuando has vencido la tentación de cualquier apego,
cuando has aceptado el sufrimiento como compañero,
cuando has sabido perder,
cuando ya no pretendes ganar,
cuando has compartido lo que tú necesitabas,
cuando te has arriesgado por el pobre,
cuando has enjugado las lágrimas del inocente,
cuando has rescatado a alguien de su infierno,
cuando te has introducido en el corazón del mundo,
cuando has puesto tu voluntad en las manos de Dios,
cuando te has purificado de tu orgullo,
cuando te has vaciado de tanto acopio superfluo,
cuando te sientes herido...
brilla en ti, gratis, la luz de Dios,
sientes su presencia irradiando frescura primaveral,
y su perfume te envuelve y reanima.

Ya no necesitas otros tesoros.
Dios te acompaña,
te habla,
te protege.
Te sientes esponjado en un mar de dicha...
Es el mejor tesoro,
que se te ofrece gratis,
para que disfrutes ya lo presente,
para que lo compartas con tus hermanos;
y camines firme
y sin temor.


Adaptación de una plegaria de Florentino Ulibarri


21/6/18

Padrenuestro




“Padre nuestro”
(Mt 6,9)

Este es el regalo que nos hace Jesús: poder tratar de amistad con quien sabemos que nos ama. 
Vístete hoy con el traje de fiesta de la fraternidad. 
A tu Padre le gusta verte llegar dando la mano a muchos hermanos.
Padre nuestro, Padre de todos, líbrame del orgullo de estar solo.      

“Vosotros rezad así: Padre nuestro” 
(Mt 6,9)

Cuando no te vengan las palabras, o aunque todas las tengas. Padre nuestro.
Cuando estés cansado o con plenas fuerzas. Padre nuestro.
Con sencillez, ternura y confianza. Padre nuestro.
Con gozo, devoción y esperanza. Padre nuestro.

¡Cuánto y qué bien habla Jesús de Dios!
Cuando ora lo enseña, cuando actúa lo muestra, cuando perdona y levanta a los que están caídos lo hace presente en medio de la humanidad.

Di hoy muchas veces: Padre nuestro.
Dilo despacio, como quien respira y saborea cada letra.
La confianza y la alegría se abrirán paso en tu corazón.

Con las tres primeras peticiones del Padrenuestro expresamos un único deseo:
 Que Dios sea amado y conocido en nuestro mundo y que el Reino de Dios se viva con la misma naturalidad que en el Paraíso antes del pecado.
En las cuatro últimas, nos hacemos conscientes de nuestra debilidad humana y espiritual y pedimos a Dios que nos ayude y perdone.
Acabamos firmando un compromiso:
Perdonar porque nosotros nos sentimos perdonados por Dios.


"Porque si perdonáis 
a los demás sus culpas, 
también vuestro Padre del cielo 
os perdonará a vosotros".

Cuando perdonamos comenzamos a ser libres y el corazón se llena de alegría.
Si no podemos perdonar es porque hemos puesto límites al amor. 
Perdonar es quitar esos límites y dejar que el amor se extienda y lo renueve todo.
El rencor engendra más rencor, y el perdón engendra paz.

- Señor, venga a nosotros tu Reino.

Atrévete hoy a rezar.
 ¿En qué momento?
¿Y por qué siempre hemos de andar buscando el momento oportuno?
Los niños nunca hablan oportunamente.
Para ellos no existen oportunidades.
Ellos hablan, aunque los mayores se fastidien y los manden callar.
Si esperas a tener oportunidades para hablar con Dios, nunca las encontrarás.
Eso sí, cuando reces, mejor que hables poco tú
y dejes hablar más a Dios en ti.

Padre nuestro.
Padre nuestro.
Padre nuestro.
Amén.
Gracias.

"Hijo mío, que estás en la tierra, preocupado, solitario, tentado.
Yo conozco perfectamente tu nombre y lo pronuncio como santificándolo, porque te amo.
No, no estás solo, sino habitado por Mí, y juntos construimos este Reino del que tú vas a ser el heredero.
Me gusta que hagas mi voluntad, porque mi voluntad es que tú seas feliz, ya que la gloria de Dios es el hombre viviente.
Cuenta siempre conmigo y tendrás el pan para hoy, no te preocupes, sólo te pido que sepas compartirlo con tus hermanos.
Sabes que perdono todas tus ofensas antes incluso de que las cometas, por eso te pido que hagas lo mismo con los que a ti te ofenden.
Para que nunca caigas en la tentación tómate fuertemente de mi mano y yo te libraré del mal pobre y querido hijo mío."

20/6/18

Vivamos en la verdad


“Cuidad de no practicar 
vuestra justicia 
delante de los hombres 
para ser vistos por ellos” 
(Mt 6,1)

El postureo no es nuevo.
Postureo.
Parecer lo que uno ni de lejos es.
Postureo.
Aparentar ser feliz aunque te quieras morir.
Postureo.
Actuar para conseguir la admiración de los demás.

¿Cómo saber si pretendemos fascinar o dar testimonio del amor.
El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad.
A Dios, "que ve en lo secreto", se lo encuentra "en lo secreto".
Cuando oras expresas ante Dios tu propia verdad personal, le dices lo que realmente eres ante Su mirada.
Cuando se vive de cara a Dios, todo se hace con amor y serenidad.
Jesús quiere que:
Vivamos en la verdad.
Pensemos con la verdad.
Seamos testigos de la verdad.
Que es una manera de vivir delante de Dios.
Que es una manera de vivir ante los ojos de Dios.
Que es una manera de ser delante de Dios.


El contacto con Dios siempre nos lleva al cambio y a una mayor intimidad con Él.
- Señor mío y Dios mío.

Te pido que mi corazón habite en lo secreto de tu presencia
Humilde por tus caminos, así quiero caminar.
Humilde para recibir de los demás y de Ti.
 Humilde para dar, sin mucho ruido, tu amor.

No te des por vencido, aunque te tiente la vanagloria.
Tu gloria sea mirar a Dios en secreto, silenciar el bien hecho:

"Cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará"


“Entra en tu aposento, 
cierra la puerta y reza a tu Padre” 
(Mt 6,6)

¡Qué suerte es tener un corazón sin puertas, qué suerte es tener las manos siempre abiertas!

En la interioridad, sin ruido de palabras y a solas, enseña el Espíritu el camino de la oración. Busca un lugar silencioso y habla con el Dios que habita tu corazón.

Dios está presente en cada acto de amor y en cada compartir.
En cada gesto cotidiano de cariño.
En lo escondido de cada corazón, en la intimidad del hogar.
El amor auténtico es discreto, no necesita exhibición.

Oigo en mi corazón: 
Buscad mi rostro. T
u rostro buscaré, Señor.

La lógica de Dios vuelve del revés la lógica humana porque…
Para el mundo lo lógico es tener poder, mandar, estar arriba.
Para Dios lo importante es servir, ser el último, hacerse pobre.


19/6/18

Es difícil


“Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen” (Mt 5,44)
La comunidad cristiana aprende cada día esta enseñanza novedosa y revolucionaria: abrir las puertas a todos, también a los enemigos.

Vuelve al primer plano un amor del que algunos reniegan. Y que supone el mandamiento de mayor altura ética y moral.
Dice Jesús:
"Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os persiguen y calumnian".
Ahí es nada.
Una nueva oportunidad.


"Amad a vuestros enemigos", es decir, haced el bien a los que os hacen mal; no odiéis, perdonad...
Dad siempre una oportunidad para que lo bueno se manifieste…
Desconcertante.
Difícil.
Pero indicación clara para poder seguir el Camino.


 Nuestro Señor Jesucristo fue generoso: siendo rico, se hizo pobre por nosotros para enriquecernos con su pobreza.
Las paradojas del Reino.
Dios no discrimina a nadie.
De su fuente siempre sale el amor.
Su presencia amorosa en medio del mundo recrea cada día la confianza en tantos corazones. 

Quizás nunca lo has intentado.
¿Por qué no lo haces hoy?
Pon ante ti a tus enemigos y ámalos.
¿Qué dirías si, entonces, tus oscuridades se volvieran luz de mediodía?

Se dice que dos llaves abren el corazón de Dios: el amor y el perdón.
Estas mismas llaves abrirán el corazón de los humanos.
Perdonar al enemigo es difícil.
No se trata de palabras o buenas intenciones.

"Rezad por los que os persiguen".
Ponedlos delante de Dios, pedid que su amor los abrace, que su luz los alcance.
 Sobrecogen las palabras de Jesús en la Cruz:
"Perdónalos, Padre, porque no saben lo que hacen".

Amo a quien me ha hecho daño cuando oro por él.
No oro para que se disculpe o cambie.
Oro sin poner condiciones y lo pongo en manos de Dios.

Así podemos ser perfectos como el Padre celestial es perfecto.
Ir siempre más allá.
Ser perfectos en el amor.
No poner límites al perdón y la misericordia.
¿Por qué?
Porque Dios es así y somos sus hijos.
Reza hoy por tus enemigos; al final del día llevarás algo menos de peso en tu mochila.
Ayúdame a poner amor donde no lo hay, haz nacer en mi corazón la plegaria por mis enemigos.

- Padre, que sepa perdonar como tú perdonas.

A veces no sé por qué tengo que amar a mi enemigo. 
Tampoco sé por qué tengo que saludar a quien no me saluda. 
No sé muchas cosas. 
Pero Tú, que me amas, me dices que ame. 
Por hoy, solo por hoy, eso me basta.

Damos gracias a Dios por su amor gratuito y fiel,
porque nos ama cuando incluso cuando nos alejamos de Él,
cuando hacemos daño a sus hijos, nuestros hermanos,
porque perdona a los que lo están matando
calienta con el sol de su amor a malos y buenos
y manda la lluvia de su misericordia sobre justos e injustos

Damos gracias por el don de su Espíritu, Espíritu de amor,
y por todas las personas pacíficas y pacificadoras.





18/6/18

Un gran reto




“No hagáis frente al que os agravia” (Mt 5,39)

“Ojo por ojo...”
¿Ojo por ojo, diente por diente?
Ojo por ojo y el mundo acabará ciego...

En un mundo de violencia física, no aplicar la ley del más fuerte.
En un mundo de violencia verbal, permanecer callado cual ser inerte.
En un mundo de violencia emocional, acariciar el corazón de quien tenemos en frente.
¡Qué gran reto!

¿Cómo interrumpir el curso de la violencia?
¿Cómo hacerle frente?
A los enemigos se les vence con amor, con odio jamás.
¿Cómo olvidar que todos hemos nacido de la gracia?
Pasa hoy un buen rato ante Jesús, presente en el Sagrario.
Recuerda allí a personas cercanas a ti que transmiten paz.

Cuando la violencia se asome a mis ojos, cuando mis manos abiertas se conviertan en puños, enséñame, Señor, a recorrer el sendero que conduce al manantial del amor.

Para el cristiano, la no violencia es algo más que un comportamiento táctico.
Es la manera de ser de la persona que cree firmemente en el amor de Dios.
Actúa con las armas del amor y la verdad.
El amor a los enemigos es difícil si nos fiamos de nuestras fuerzas.
Devolver mal por mal o tratar con indiferencia es humano.
Tender la mano a quien nos ha hecho daño es gracia de Dios.
Amamos porque podemos y porque queremos hacerlo.

Señor, 
dame 
un corazón misericordioso

Jesús sabe que a la violencia sólo se le puede ganar a fuerza de amor, 

al egoísmo con el poder de la generosidad, y al odio a base de perdón.
Este es el camino que Jesús nos presenta en su Evangelio.
“Perdona y cura la violencia, el egoísmo y el odio de mi corazón.
Gracias por presentarme tu otra mejilla, por darme no sólo la túnica, sino tu propia vida, por acompañarme, aún cuando quiero caminar solo, por darme, aún antes de pedirte nada, por no rehuirme y hacerte una y mil veces el encontradizo.
Enséñame a ser como Tú, Señor”
Poner la otra mejilla es
- amar al que no te corresponde,
- trabajar por los demás a cambio de rechazos
- ofrecer la amistad a quien te odia
- seguir intentándolo cuando un proyecto sale mal
Poner la mejilla es un don de Dios que tenemos que pedir y una tarea en la que debemos empeñarnos cada día.

Elige amar en vez de odiar,
crear en vez de destruir,
perseverar en vez de claudicar,
alabar en vez de criticar,
curar en vez de herir,
reconciliar en vez de pelear,
enseñar en vez de esconder,
compartir en vez de robar,
actuar en vez de aplazar,
crecer en vez de conservar,
comprender en vez de juzgar,
unir en vez de separar,
alumbrar en vez de esconder,
bendecir en vez de blasfemar,
compartir en vez de almacenar,
sembrar en vez de cosechar...
y en vez de morir vivirás.

Y sabrás por qué mi palabra es palabra de vida
y mi evangelio buena noticia;
por qué de nada sirve, aunque se estile,
echar a vestido viejo remiendo de paño nuevo
y vino nuevo en odres viejos.

Deja ya de soñar en rebajas,
en normas y en trampas legales,
y no intentes comprar el reino de mi Padre.
No te arrastres bajo el peso de la ley;
corre libremente impulsado por el amor.
Y, en vez de morir, ¡vive!
¡Empieza a ser cristiano!


Florentino Ulibarri


17/6/18

Sembrar semillas de Dios



“Es la semilla más pequeña, y se hace más alta que las demás hortalizas” 
(Mc 4, 26-34).

Jesús nos explica con parábolas como es su Reino; una semilla que germina, un grano de mostaza, un tesoro escondido, una perla…
El grano de mostaza es el mismo Jesús que muere y ofrece su Vida por nuestra salvación.
El árbol que crece es la Iglesia.
Las ramas son los apóstoles.
Y los pájaros, que se cobijan a su sombra, somos todos nosotros que descansamos en las enseñanzas de los apóstoles. (Adaptación del sermón 30, 2  de San Cromacio de Aquilea (¿-407), obispo)

No hay oficio más maravilloso que sembrar.
Sembrar semillas de gracia, sembrar semillas de bondad, sembrar semillas de generosidad, sembrar semillas de Dios.



ORACIÓN
Tú llamas grandes a los pequeños,
a los pobres les haces ricos y libres.
Tú, Señor, nos dices
que el primero será el último,
y que preferirás siempre
a los abandonados de la tierra.
Tú nos convences de que
el que perdona es el más sabio
y que el perdonado recobrará la libertad
Tú nos recuerdas que al que sabe mucho no le enseñarás,
y al sencillo, que sabe poco, le contarás tu secreto.
Tú nos enseñas que el que tenga poco será más libre,
y el apegado a sus cosas
vivirá preso de ellas.



16/6/18

Servidor y testigo de la verdad



“A vosotros os basta decir “sí” o “no” (Mt 5,37)


Dios es fiel a su palabra.
Los gestos sencillos y las palabras de verdad abren el camino al Espíritu.

“No juréis en absoluto.”


La palabra de los hombres es tan importante que encuentra su fuerza y su credibilidad en la verdad de la misma.
Es el respeto a la palabra dada, simplemente.

Fiel a la palabra dada.
Fiel a uno mismo.
¡Qué rápido lo olvidamos!


Busca la verdad, corre tras ella y ejercítate cada día en hacérsela llegar a los demás. 
“El que busca la verdad busca a Dios” (Edith Stein).

En Ti, Dios mío, se limpia mi vida.
En Ti encuentro el hontanar de la verdad.
Tú eres la verdad, Tú eres mi vida.  

Señor, hazme buscador incansable de la verdad,
que no me conforme con mis verdades,
que me abra a las verdades de los hermanos
y a la Verdad con mayúscula que Tú me ofreces;
que cada día descubra quién eres Tú,
quién soy yo para ti y para el mundo.

Que no me deje engañar por la propaganda interesada,
al servicio de los más poderosos.
Que abra los ojos a la realidad del mundo,
con sus luces, sus sombras y sus esperanzas.

Señor, hazme servidor y testigo de la verdad;
que hable con sinceridad, pero sin dogmatismos,
que hable con convicción, pero sin vanidad.
que hable con sencillez, pero sin demagogia.

Que no hable como los fanáticos que tratan de imponer su verdad;
tampoco como los funcionarios que la defienden por obligación aunque no crean en ella.
Que nunca utilice la verdad para atacar a los demás
y sepa defenderla para el bien de los pobres.



15/6/18

Tu mirar es amar.



La 1ª lectura del día es una de las más bellas de la Biblia:
"Dios no estaba en el huracán; tampoco en el temblor de tierra; tampoco en el fuego. 
Dios estaba en el susurro 
de una brisa suave" 
(1R 19,11-16).

Levadura, semilla, grano de sal...
No acabamos de entender el valor de lo pequeño.
Hemos de afinar la sensibilidad para percibir los susurros de Dios, en sencillos acontecimientos cotidianos.

“El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior” 
(Mt 5,28)


“Habéis oído… Pues yo os digo...”

Aunque nos cueste o nos fastidie reconocerlo, el seguimiento a Jesús no es de aprobar por los pelos sino de sacar nota.

Ante el tráfico creciente de mujeres, vendidas y compradas mil veces como un objeto sexual, solo cabe una sanación que alcance también el mundo de los deseos, que es de donde nacen los abusos y las injusticias.

A través de los ojos entramos en contacto con lo que nos rodea.
Lo que no vemos no existe y lo que vemos en más de una ocasión nos quita la paz.
Saber mirar es un aprendizaje.
Mirar sin juzgar y sin buscar segundas intenciones.

Todo se fragua primero en el corazón del hombre.
Y hay que cuidarlo cada día, ponerlo a tono, orientarlo al bien, sintonizar con la onda de Dios...
Aun así, el mal a veces gana batallas.
La oración es arma poderosa en esta lucha.

Es el corazón quien interpreta lo que vemos o hacemos.
Cuando el otro es mero objeto, nuestra mirada siempre es pecaminosa.
No es alguien, es algo.
Cuando obramos por el mero anhelo de ser más entramos en una espiral de destrucción.
Lo nuevo de Dios siempre comienza a nacer en tu corazón.
Llevas dentro muchas semillas que, con cuidado, pueden convertirse en propuestas de dignidad y belleza para los más débiles.
No miremos tanto lo que hacemos.
Miremos lo que amamos.
No miremos tanto lo externo.
Miremos lo que desea nuestro corazón.
Otros os dirán otras cosas.
¿Escuchamos las que nos dice Jesús?
No lo de antes, sino lo de ahora.

Tu mirar es amar.
Enséñame a mirar a los demás como tú los ves.
Enséñame a mirar embelleciendo a quien miro.

- Señor, que te vea en mis hermanos.

14/6/18

Reconciliación


“Vete primero a reconciliarte 
con tu hermano” 
(Mt 5,24).

El evangelio de hoy es una llamada a vivir la Ley del amor.
Amarnos unos a otros a pesar de todo lo que nos dé motivos para la desunión.

Vencer el mal a fuerza de bien.
Rezar por los que nos ofenden o nos han hecho daño.

La alabanza a Dios y la oración parten siempre de la reconciliación y el perdón.
La reconciliación es don y tarea, es camino para el encuentro con Dios y con los demás.
Dedica unos momentos, antes de orar, a ponerte a bien con los hermanos.

Antes de cantarte, mi Dios, afinaré las cuerdas de mi cítara, recorreré los caminos de la reconciliación.        

Los cristianos somos mensajeros del amor que Dios tiene a la humanidad.
Somos mensajeros del amor.

- Señor, que sepa sobrellevar las deficiencias de los demás.

Al creyente, ante el asombro permanente de verse perdonado y reintegrado en la comunión con Dios, le nacen por dentro los deseos de ponerse en medio de la vida como reconciliador. 
Recuerda esto:
“Al enemigo lo tendrás que vencer con amor, con odio jamás” (Gandhi).

Jesús, quieres limpiar mi vida de raíz, no quieres que construya sobre arena, 
por eso me invitas a dar pasos de reconciliación. 

Gracias, Jesucristo, Tú me has enseñado a amar y a buscar la santidad.
Me has dado la fe, la esperanza y la caridad para sostenerme y orientarme hacia la fuente de tu gracia, para poder vivir el amor.
María, madre de la misericordia, ayúdame a cultivar un corazón semejante al tuyo



13/6/18

La ley de Dios camino de libertad



“No he venido a abolir, 
sino a dar plenitud” 
(Mt 5,17). 

El corazón de la humanidad está sembrado de promesas.
Jesús ha venido a llevar la creación a su plenitud por el amor.
Jesús da plenitud a la Ley con el mandamiento del amor.
Ser cristiano no es una cuestión de mínimos, sino de máximos.
No son las leyes, sino el amor, lo que ha de marcar nuestra condición.

La ley escrita mata, el Espíritu da vida.
El Espíritu, gracias a Cristo, nos hace participar de la vida de Dios.
No hay condena, sino perdón

Dios nos quiere libres; nos ha hecho libres para que crezcamos en el amor y lleguemos así a plenitud.
Su misericordia renueva nuestra vida.

El Perdón es uno de los actos más valientes y maduros, más trascendentes y liberadores que puede realizar un ser humano…
El amor a Dios, si no va acompañado del amor al prójimo, es puro fariseísmo.
El sábado sin un profundo respecto al hermano necesitado es mero cumplimiento.
El amor cambia la relación con Dios.
Amamos a Dios porque nos sentimos amados por Él y todo lo hacemos surge de un corazón agradecido.
No es mera obligación, es libertad y deseo de llevar a todos la verdad.
El amor no suprime la Ley sino que la realiza dándole plenitud.

“En la tarde de la vida nos examinarán del amor”.
Y Pablo lo entendió muy bien: 
Si no tengo amor nada soy”.

Colabora con tu vida en la gran campaña de la nueva civilización del amor.
Te amo, mi Señor, te amo.

Gracias te doy por saber que te amo.
Gracias, Señor,
por hacer historia con nosotros.
Gracias por habernos enviado a tu Hijo.
Gracias por darnos la misión
de continuar esta tarea
llenos de tu Espíritu.

La ley de Dios no esclaviza, da libertad, es camino de felicidad, de salvación.

Tu palabra, Señor, es buena noticia,
semilla fecunda, tesoro escondido,
manantial de agua fresca, luz en las tinieblas,
pregunta que cautiva, historia de vida,
compromiso sellado, y no letra muerta.
Alabado seas por tu palabra.

Tu palabra, Señor, está en el Evangelio,
en nuestras entrañas, en el silencio,
en los pobres, en la historia,
en los hombres de bien, en cualquier esquina
y en tu Iglesia, también en la naturaleza.
Alabado seas por tu palabra.

Tu palabra, Señor, llega a nosotros
por tu Iglesia abierta, por los mártires y profetas,
por los teólogos y catequistas, por las comunidades vivas,
por nuestros padres y familias, por quienes creen en ella,
por tus seguidores, y también por gente de fuera.
Alabado seas por tu palabra.

Tu palabra, Señor, hace de nosotros
personas nuevas, sal y levadura,
comunidad de hermanos, Iglesia sin fronteras,
pueblo solidario con todos los derechos humanos,
y zona liberada de tu Reino.
Alabado seas por tu palabra.

Recordamos hoy a uno de los santos más populares y queridos del calendario  cristiano, que es san Antonio de Padua, cuya vida va inseparablemente  unida a los orígenes de aquel movimiento sorprendente y maravilloso que  suscitó san Francisco de Asís y sus primeros discípulos. Muy pronto destacó como gran predicador y por eso se convirtió en un peregrino del  evangelio por Italia y Francia. Su mayor amor eran los pobres y lo que más  denunciaba era el abuso de los ricos. El pueblo sencillo y creyente, acude a  él para que, por su intercesión, se encuentren los bienes perdidos.
«Si predicas a Jesús, Él ablanda los corazones duros; si lo invocas, endulza las tentaciones amargas; si piensas en Él, te ilumina el corazón; si lo lees, te sacia la mente» (Sermones dominicales).
Acudamos nosotros hoy, para que nuestro mundo encuentre aquellos bienes  espirituales y humanos que ha perdido y con la misma con fianza que tuvo él  en Jesucristo, junto a quien le vemos representado, teniéndolo en brazos.