ATARDECER

ATARDECER
Remar mar adentro

5/12/16

«Hoy hemos visto cosas admirables».


“Hoy hemos visto maravillas” 
(Lc 5,26)  
Jesús enseña y cura, movido por el poder de Dios. 
Y penetra el corazón de las personas para descubrir en ellos la fe o los pensamientos inquisidores. 
La cura que realiza no es superficial, sino que afecta a la persona entera, empezando por el corazón. 
Los testigos presenciales dicen:  
«Hoy hemos visto cosas admirables». 
Y este «hoy» debe ser también todo el tiempo en que la Iglesia continúa la misión de Jesús enseñando y ejerciendo la misericordia.
Jesús sigue haciendo maravillas: perdona, cura, levanta, da vida. ¿Soy capaz de ver las maravillas de Jesús?   

“La memoria del pueblo fiel, como la de María, debe quedar rebosante de las maravillas de Dios” (EG 142).

- Que la celebración del Adviento nos renueve de tal modo que, con alegría, nos ayudemos a llevar las cargas de la vida.

4/12/16

Preparar el camino





“Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego” 
                                                (Mt 3,11).  

Jesús nos da el Espíritu. 
Así muestra en nuestra interioridad y en nuestras obras cómo el corazón de Dios. 
Lo sé. 
Todo viene de Jesús. 
Si el pozo no mana, yo no puedo fabricar el agua. 
Todo es gracia.   

“¡Qué bueno es que los jóvenes sean «callejeros de la fe», felices de llevar a Jesucristo a cada esquina, a cada plaza, a cada rincón de la tierra! (EG 106)

Aquí estoy, Señor, delante de ti,
con mi presente y con mi pasado a cuestas;
con lo que he sido y con lo que soy ahora;
con todas mis capacidades y todas mis limitaciones;
con todas mis fortalezas y todas mis debilidades.
Te doy gracias por el amor con el que me has amado,
y por el amor con el que me amas ahora, a pesar de mis fallos.

Sé bien, Señor, que por muy cerca que crea estar de Ti,
por muy bueno que me juzgue a mí mismo,
tengo mucho que cambiar en mi vida,
mucho de qué convertirme,
para ser lo que Tú quieres que yo sea,
lo que pensaste para mí cuando me creaste.

Ilumina, Señor, mi entendimiento y mi corazón,
con la luz de tu Verdad y de tu Amor,
para que yo me haga cada día más sensible al mal que hay en mí,
y que se esconde de mil maneras distintas, para que no lo descubra.
Sensible a la injusticia que me aleja de Ti y de tu bondad
para con todos los hombres y mujeres del mundo.
Sensible a los odios y rencores
que me separan de aquellos a quienes debería amar y servir.
Sensible a la mentira, a la hipocresía, a la envidia, al orgullo,
a la idolatría, a la impureza, a la desconfianza,
para que pueda rechazarlos con todas mis fuerzas
y sacarlos de mi vida y de mi obrar.

Ilumina, Señor, mi entendimiento y mi corazón,
con la luz de tu Verdad y de tu Amor,
para que yo me haga cada día más sensible a la bondad de tus palabras,
a la belleza y la profundidad de tu mensaje,
a la generosidad de tu entrega por mi salvación.

Ilumina, Señor, mi entendimiento y mi corazón,
para que yo sepa ver en cada instante de mi vida,
lo que Tú quieres que yo piense,
lo que Tú quieres que yo diga,
lo que Tú quieres que yo haga;
el camino por donde Tú quieres llevarme, para que yo sea salvo.

Ilumina, Señor, mi entendimiento y mi corazón,
para que yo crea de verdad en el Evangelio, la Buena Noticia de tu salvación,
y para que dejándome llevar por Ti, trabaje cada día con mayor decisión,
para hacerlo realidad activa y operante en mi vida personal y en la vida del mundo.

Ilumina, Señor, mi entendimiento y mi corazón,
para que yo me haga cada día más sencillo,
más sincero, más justo, más servicial,
más amable en mis palabras y en mis acciones.

Ilumina, Señor, mi entendimiento y mi corazón,
para que Tú seas cada día con más fuerza,
el dueño de mis pensamientos, de mis palabras y de mis actos;
para que todo en mi vida gire en torno a Ti;
para que todo en mi vida sea reflejo de tu amor infinito,
de tu bondad infinita,
de tu misericordia y tu compasión.

Perdona Señor, mi pasado.
El mal que hice y el bien que dejé de hacer.
Y ayúdame a ser desde hoy una persona distinta,
una persona totalmente renovada por tu amor;
una persona cada día más comprometida Contigo
y con tu Buena Noticia de amor y de salvación.

Dame, Señor, la gracia de la conversión sincera y constante.
Dame, Señor, la gracia de mantenerme unido a Ti siempre,
hasta el último instante de mi vida en el mundo,
para luego resucitar Contigo a la Vida eterna. Amén.

 

3/12/16

Un Dios Compasivo


  

“Rogad al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies” (Mt 9,38)  

Escuchamos en el evangelio el envío misionero, coincidiendo con la memoria de S. Francisco Javier. 
Todo parte de la actitud misericordiosa de Dios  y de Jesús al ver al pueblo como ovejas sin pastor. 
La llamada a la oración («Rogad al Señor de la mies...») es también invitación a compadecerme, como Jesús, ante las necesidades de mis hermanos. 
Y a escuchar la llamada a los doce como dirigida a mí. 

• Señor, haznos sentir como propio el sufrimiento de nuestros hermanos. 
Y haznos crecer en disponibilidad para anunciar el Reino.
 
Para Jesús está muy claro: los misioneros nacen en la oración. 
¿He descubierto la oración de intercesión como estímulo para la entrega evangelizadora y motivación para buscar el bien de los demás?   

“Si no sentimos el intenso deseo de comunicar a Jesús, necesitamos detenernos en oración para pedirle a Él que vuelva a cautivarnos” (EG 264).

El Señor nos sale al encuentro por todos los caminos.
Tanto si gemimos, como si bailamos,
tanto en la dificultad, como en la fiesta,.
Él vive la vida a nuestro lado.
Aunque nos distraigamos, agobiados y estresados,
aunque creamos que estamos solos, porque le olvidamos,
su luz ilumina nuestro camino,
como la linterna del caminante,
que alumbra sólo el trozo del camino que estamos pisando,
sin iluminar todo el camino a la vez.
El nos sale al paso cada día. Él goza, sufre y ama con cada uno.

Hoy celebramos a San Francisco Javier.
Nació en el castillo de Xabier (Navarra, 1506). Después de estudiar en París se unirá a la Compañía de san Ignacio de Loyola y, a partir de 1541, evangelizará el Extremo Oriente (Goa, Ceilán, Japón...). Es patrón de las misiones: 
«Enviadme donde deseéis; y, si lo creéis oportuno, incluso a la India. Vivirían mucho más felices y tendrían más esperanza para obtener la misericordia divina a la hora de la muerte, porque podrían decir a su favor: «Señor, me confiasteis cinco talentos; mirad, he conseguido cinco más"» (Carta).

2/12/16

Ver






“Hablaron de él por toda la comarca” 
                                               (Mt 9,31) 
Isaías hablaba de renovación y de anuncio de un mundo nuevo a través de imágenes de la naturaleza, de cura de deficientes físicos y conversión de deficientes morales. 
El  evangelio invitan a fijarnos más en el paso de las tinieblas a la luz corno signo de salvación. 
Jesús actúa a partir de la buena disposición y fe de los dos ciegos. 
Si se acercan a Jesús pidiendo ayuda, significa que ya empieza a haber luz en su interior. Jesús valora y hace crecer esta fe. 
Jesús da vista a los ciegos y éstos hablan de Él, no pueden callar. 
Al anunciar a Jesús, ¿muestro la belleza de Alguien que ha colmado mi vida de un nuevo resplandor y de un gozo profundo?  


• Ilumina, Señor, nuestra vida y ayúdanos a superar nuestras deficiencias.


“El Espíritu Santo infunde la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia (parresía), en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente” (EG 259).

 Señor, dame fe en tu fuerza, en tu poder para devolverme la vida. Dame fe en tu amor y confianza en tu Voluntad. 
Que cuando llegue el Hijo del Hombre encuentre fe en mi tierra y que me suceda conforme a mi fe.