ATARDECER

ATARDECER
Remar mar adentro

31/12/12

No te rindas


Un poema para terminar y comenzar el nuevo año:

“No te rindas, aún estás a tiempo de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos, liberar el lastre, retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo, correr los escombros y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme, aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda, y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas, quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.
vivir la vida y aceptar el reto, recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos, desplegar las alas e intentar de nuevo, celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme, aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo.
Porque ésta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo. Porque yo te quiero. “
(Mario Benedetti)

30/12/12

Que Jesús, María y José sean un ejemplo de la fe que hace brillar el amor y fortalece la vida de los hogares.
Por su intercesión, pidamos que la familia siga siendo un don precioso para cada uno de sus miembros y una esperanza firme para toda la humanidad.
Y que el júbilo de compartir la vida al amparo de Dios, que aprendimos de niños de labios de nuestros padres, nos impulse a hacer del mundo un verdadero hogar, un espacio de concordia, solidaridad y respeto mutuo.
Con ese propósito, acudimos a María, nuestra Madre del cielo, para que acompañe a las familias en su vocación de ser una forma entrañable de iglesia doméstica y célula originaria de la sociedad.
(Benedicto XVI)

Recemos para que cada niño sea sostenido por el amor de su padre y de su madre

Imitando a la Sagrada Familia de Nazaret, los padres deben preocuparse seriamente por el crecimiento y la educación de sus propios hijos, a fin de que maduren como hombres responsables y ciudadanos honestos, sin olvidar nunca que la fe es un precioso regalo con el cual alimentar a los propios hijos, incluso con el ejemplo personal . Al mismo tiempo, recemos para que cada niño sea acogido como un don de Dios, sea sostenido por el amor tanto el padre como de la madre, a fin de poder crecer como el Señor Jesús "en sabiduría, edad y gracia ante Dios y ante los hombres" (Lc. 2,52).
(BenedictoXVI)

27/12/12

LA CURIOSIDAD DE LOS PASTORES

"Los pastores se apresuraron. Les movía una santa curiosidad y una santa alegría. Tal vez es muy raro entre nosotros que nos apresuremos por las cosas de Dios. Hoy, Dios no forma parte de las realidades urgentes. Las cosas de Dios, así decimos y pensamos, pueden esperar. Y, sin embargo, él es la realidad más importante, el Único que, en definitiva, importa realmente. ¿Por qué no deberíamos también nosotros dejarnos llevar por la curiosidad de ver más de cerca y conocer lo que Dios nos ha dicho? Pidámosle que la santa curiosidad y la santa alegría de los pastores nos inciten también hoy a nosotros, y vayamos pues con alegría allá, a Belén; hacia el Señor que también hoy viene de nuevo entre nosotros. Amén.
¡Feliz Navidad a todos!"

S.S. Benedicto XVI - Homilía en la Misa
de Nochebuena - 24 de Diciembre de 2012

26/12/12

“Habitó entre nosotros”

 




Mis queridos hermanos y hermanas:
“Que Cristo habite, por la fe, en vuestros corazones, que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento”. Con estos deseos, os felicito la Navidad y el Año Nuevo. He hecho mías estas palabras de la carta del apóstol Pablo a los cristianos de Éfeso. El primer deseo es que Cristo habite en vuestro corazón. Debemos preguntarnos: ¿quién habita en nuestro corazón?, ¿a quién pertenece?, ¿está acaso vacío? Son preguntas que no podemos eludir porque de su respuesta depende el sentido de nuestra vida. Cuando el corazón está habitado por alguien que nos ama incondicionalmente nos sentimos realmente contentos, dignificados y fortalecidos. Si Cristo habita en él, nuestro corazón será luminoso, limpio, estará lleno de alegría y de amor auténtico. Todo lo que salga de él será bueno, constructivo y aportará paz. Para esto es necesario abrir la puerta, y esta puerta es la fe: acoger a Cristo en la fe, dejarlo entrar en nuestra vida, fiarnos y confiarnos a Él. “La fe es decidirse a estar con el Señor para vivir con Él”.
El segundo deseo es que el amor sea la raíz y el fundamento de nuestra vida. La Navidad es la celebración de la venida al mundo del Hijo de Dios, que ha entrado en la fragilidad de lo humano para mostrarnos el amor de Dios y hacer posible que nosotros podamos construir nuestra existencia sobre ese cimiento. Dios ha tomado la debilidad de nuestra carne para que nosotros participemos de su amor. De esta experiencia brota una vida nueva, cuya raíz es el amor y produce frutos de bondad. Si la raíz es el amor, todo lo que hagamos será bueno. Cuando la raíz de la vida es el egoísmo, el afán de lucro, el dominio del otro, el resultado es desastroso, devastador. Sin una raíz nueva las crisis no se superan.
La auténtica Navidad es acoger a Cristo en nuestro corazón y dejar que su amor sea la raíz de nuestra existencia. Él ha venido a habitar entre nosotros, pero “los suyos no le recibieron” (cf. Jn 1, 11). El drama de la humanidad es no dejar lugar a Jesús: impedir que sus palabras y sus gestos impregnen nuestra sociedad.
En este mensaje no puedo dejar de referirme a las personas que se quedan sin hogar. Todos sabemos lo importante que es el hogar para la vida de una familia, para el desarrollo armónico de la persona.
No podemos olvidar las palabras de Jesús que se identifica con los más pobres y, desde ellos, reclama nuestra capacidad de acogida para todos los que se queden sin hogar. ¿No seremos capaces de construir una sociedad que ofrezca una vivienda digna para todos? ¿No encontraremos en la Navidad un estímulo para purificar todos los intereses egoístas que dejan excluidas a tantas personas en nuestro mundo?
Si Cristo habita por la fe en nuestros corazones seremos constructores de un mundo en el que se experimente la fraternidad; si el amor es la raíz de nuestra vida seremos sembradores de esperanza, sembradores de paz en nuestra sociedad.
Con todo mi afecto os deseo feliz Navidad a todos.
+ José Vilaplana Blasco,
Obispo de Huelva

22/12/12

La visitación de María recién concebido al Hijo de Dios es el gran símbolo de la Navidad


La visita de la Virgen María a Isabel, constituye la primera misión evangelizadora cristiana: María lleva a Cristo a la casa de Isabel.

Desde la caricia a un niño, la sonrisa a un anciano, la limosna a un pobre, la visita a un enfermo o encarcelado, el consuelo a un afligido, el sufrimiento ofrecido, la alegría, la evangelización, el testimonio, hasta la ternura total en el matrimonio, todo puede y debe ser cauce de salvación para quien da y para quien recibe.

20/12/12

Artículo publicado por Benedicto XVI en el «Financial Times» (20-12-2012)

La Navidad, tiempo de implicación de los cristianos en el mundo

A pocos días de la Navidad

¡ESTABA!
El cordero balaba dulcemente.
El asno tierno se alegraba
en un llamar caliente.
El perro ladraba
hablando a las estrellas.
Me desvelé … salí… vi huellas
celestes por el suelo florecido
como un cielo invertido.

Un vaho tibio y blanco
velaba la arboleda,
la luna reclinando
en un ocaso de oro y plata
que parecía un ámbito divino.

Mi pecho palpitaba
como si el corazón tuviese vino.

Abrí el establo a ver si estaba…
¡Estaba!


 (Juan Ramón Jiménez)

17/12/12

ALEGRIA DEL TIEMPO DE NAVIDAD


 

"Dentro de pocos días celebraremos la Navidad, la fiesta de la venida de Dios que se hizo niño y hermano nuestro para estar con nosotros y compartir nuestra condición humana. Tenemos que alegrarnos por esta cercanía, por su presencia e intentar comprender siempre que está realmente cerca y así, dejar que penetre en nosotros, la realidad del la bondad de Dios, de la alegría de Cristo que está entre nosotros. San Pablo dice con fuerza en una de sus cartas que nada puede separarnos del amor de Dios que se ha manifestado en Cristo. Solo el pecado nos aleja de Él, pero éste es un factor de separación que nosotros mismos introducimos en nuestra relación con el Señor. Sin embargo, incluso cuando nos alejamos, Él no cesa de amarnos y sigue estando cerca de nosotros con su misericordia, con su disponibilidad a perdonar y recogernos en su amor".

Por eso "no debemos angustiarnos nunca, siempre podemos exponer al Señor nuestras peticiones, nuestras necesidades y preocupaciones 'con plegarias y oraciones'. Y este es un gran motivo de alegría, saber que siempre es posible rezar al Señor y que el Señor nos escucha, que Dios no es lejano, sino que nos escucha, nos conoce y no rechaza nunca nuestras súplicas, aunque no responda inmediatamente como desearíamos, pero responde".

Pero, "la alegría que el Señor nos comunica debe encontrar en nosotros el amor agradecido. Efectivamente, la alegría es plena cuando reconocemos su misericordia, cuando prestamos atención a los signos de su bondad (…) Los que acogen los dones de Dios de forma egoísta no encuentran la alegría verdadera; en cambio, quien los utiliza para amarlo con gratitud sincera y para transmitir su amor a los demás, tiene el corazón lleno realmente de alegría".
(Benedicto XVI)

15/12/12

ARBOL DE NAVIDAD: SIGNO Y RECUERDO DE LA LUZ DIVINA


“Dios se ha hecho hombre y ha venido entre nosotros, para disipar las tinieblas del error y del pecado, trayendo a la humanidad su luz divina. Esta luz altísima, de la que el árbol navideño es signo y recuerdo, no sólo no ha perdido tensión con el paso de los siglos, sino que sigue resplandeciendo sobre nosotros e iluminado a todos los que vienen al mundo, especialmente cuando deben atravesar momentos de incertidumbre y dificultad. Jesús mismo dirá de sí: “Yo soy la luz del mundo; quien me sigue, no camina en las tinieblas, sino que tendrá la luz de vida” (...) Y, cuando en las diversas épocas se ha intentado apagar la luz de Dios para encender fuegos ilusorios y engañosos, se han abierto estaciones marcadas por trágicas violencias sobre el ser humano. Ha sido así porque cuando se intenta borrar el nombre de Dios de las páginas de la historia, el resultado es que se trazan renglones torcidos, en los que hasta las palabras más hermosas y nobles pierden su verdadero significado”.

(Benedicto XVI)

13/12/12

EL ADVIENTO NOS RECUERDA QUE DIOS SIGUE EN EL MUNDO


"Estamos en el tiempo litúrgico del Adviento que nos prepara para la Santa Navidad. Como todos sabemos la palabra 'Adviento' significa 'venida', 'presencia', y antiguamente indicaba la llegada del rey o del emperador a una determinada provincia.
Para nosotros los cristianos, significa una realidad maravillosa y desconcertante.
Dios mismo ha atravesado su cielo y se ha inclinado hacia el hombre; ha forjado una alianza con él, entrando en la historia de un pueblo.
Él es el Rey que ha bajado a esta pobre provincia que es la tierra, y nos ha obsequiado con su visita asumiendo nuestra carne, haciéndose hombre como nosotros.

El Adviento nos invita a recorrer el camino de esta Presencia y nos recuerda una y otra vez que Dios no se ha ido del mundo, que no está ausente, que no nos abandona; al contrario, sale a nuestro encuentro de diferentes maneras que tenemos que aprender a discernir.
Y también nosotros, con nuestra fe, nuestra esperanza y nuestra caridad, estamos llamados, día a día, a distinguir y testimoniar esta presencia en el mundo a menudo superficial y distraído, a hacer que resplandezca en nuestra vida la luz que ha iluminado la gruta de Belén".

11/12/12

Oración del alma enamorada



 
Señor Dios, Amado mío: si todavía te acuerdas de mis

pecados para no hacer lo que te ando pidiendo, haz en

ellos, Dios mío, tu voluntad, que es lo que yo más

quiero, y ejercita tu bondad y misericordia

y serás conocido en ellos.

Y si es que esperas a mis obras para por ese medio

concederme mi ruego, dámelas tú y óbramelas, y las

penas que tú quisieres aceptar, y hágase. Y si a las

obras mías no esperas, ¿Qué esperas, clementísimo

Señor mío? ¿Por qué te tardas? Porque si, en fin, ha

de ser gracia y misericordia la que en tu Hijo te pido,

toma mi pobreza pues la quieres, y dame este bien,

pues que tú también lo quieres.

¿Cómo se levantará a ti el hombre engendrado

y criado en bajezas, si no le levantas tú, Señor,

con la mano que le hiciste?(Y es que)

Míos son los cielos y mía es la tierra; mías son las

gentes, los justos son míos, y míos los pecadores; los

ángeles son míos, y la Madre de Dios y todas las cosas

son mías, y el mismo Dios es mío y para mí, porque

Cristo es mío y todo para mí.

Pues ¿Qué pides y buscas, alma mía? Tuyo es todo esto

y todo es para ti. No te pongas en menos ni repares en

migajas que se caen de la mesa de tu Padre. Sal fuera,

y gloríate en tu gloria; escóndete en ella y goza,

y alcanzarás las peticiones de tu corazón. Amén.


San Juan de la Cruz

4/12/12

PALABRAS DE ESPERANZA

 
"Sé firme en tus actitudes y perseverante en tu ideal.
Pero sé paciente, no pretendiendo que todo te llegue de inmediato.
Haz tiempo para todo, y todo lo que es tuyo vendrá a tus manos en el momento oportuno.
Aprende a esperar el momento exacto para recibir los beneficios que reclamas.
Espera con paciencia a que maduren los frutos para poder apreciar debidamente su dulzura.
No seas esclavo del pasado y los recuerdos tristes.
No revuelvas una herida que está cicatrizada.
No rememores dolores y sufrimientos antiguos. ¡Lo que pasó, pasó!
De ahora en adelante procura construir una vida nueva, dirigida hacia lo alto y camina hacia delante, sin mirar hacia atrás.
Haz como el sol que nace cada día, sin acordarse de la noche que pasó.
Sólo contempla la meta y no veas que tan difícil es alcanzarla.
No te detengas en lo malo que has hecho; camina en lo bueno que puedes hacer.
No te culpes por lo que hiciste, más bien decídete a cambiar.
No trates que otros cambien; sé tú el responsable de tu propia vida y trata de cambiar tú.
Deja que el amor te toque y no te defiendas de él". (M. Gandhi)

Preparándonos para el nacimiento del Niño Dios

En el vientre de una mujer embarazada se encontraban dos bebés. Uno pregunta al otro:

- ¿Tú crees en la vida después del parto?
- Claro que sí. Algo debe existir después del parto. Tal vez estemos aquí porque necesitamos prepararnos para lo que seremos más tarde.
- ¡Tonterías! No hay vida después del parto. ¿Cómo sería esa vida?
- No lo sé pero seguramente... habrá más luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y nos alimentemos por la boca.
- ¡Eso es absurdo! Caminar es imposible. ¿Y comer por la boca? ¡Eso es ridículo! El cordón umbilical es por donde nos alimentamos. Yo te digo una cosa: la vida después del parto está excluida. El cordón umbilical es demasiado corto.
- Pues yo creo que debe haber algo. Y tal vez sea sólo un poco distinto a lo que estamos acostumbrados a tener aquí.
- Pero nadie ha vuelto nunca del más allá, después del parto. El parto es el final de la vida. Y a fin de cuentas, la vida no es más que una angustiosa existencia en la oscuridad que no lleva a nada.
- Bueno, yo no sé exactamente cómo será después del parto, pero seguro que veremos a mamá y ella nos cuidará.
- ¿Mamá? ¿Tú crees en mamá? ¿Y dónde crees tú que está ella?
- ¿Dónde? ¡En todo nuestro alrededor! En ella y a través de ella es como vivimos. Sin ella todo este mundo no existiría.
- ¡Pues yo no me lo creo! Nunca he visto a mamá, por lo tanto, es lógico que no exista.
- Bueno, pero a veces, cuando estamos en silencio, tú puedes oírla cantando o sentir cómo acaricia nuestro mundo. ¿Sabes?... Yo pienso que hay una vida real que nos espera y que ahora solamente estamos preparándonos para ella...

¡Feliz comienzo del Adviento preparándonos para el nacimiento del Niño Dios!En el vientre de una mujer embarazada se encontraban dos bebés. Uno pregunta al otro:

- ¿Tú crees en la vida después del parto?
- Claro que sí. Algo debe existir después del parto. Tal vez estemos aquí porque necesitamos prepararnos para lo que seremos más tarde.
- ¡Tonterías! No hay vida después del parto. ¿Cómo sería esa vida?
- No lo sé pero seguramente... habrá más luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y nos alimentemos por la boca.
- ¡Eso es absurdo! Caminar es imposible. ¿Y comer por la boca? ¡Eso es ridículo! El cordón umbilical es por donde nos alimentamos. Yo te digo una cosa: la vida después del parto está excluida. El cordón umbilical es demasiado corto.
- Pues yo creo que debe haber algo. Y tal vez sea sólo un poco distinto a lo que estamos acostumbrados a tener aquí.
- Pero nadie ha vuelto nunca del más allá, después del parto. El parto es el final de la vida. Y a fin de cuentas, la vida no es más que una angustiosa existencia en la oscuridad que no lleva a nada.
- Bueno, yo no sé exactamente cómo será después del parto, pero seguro que veremos a mamá y ella nos cuidará.
- ¿Mamá? ¿Tú crees en mamá? ¿Y dónde crees tú que está ella?
- ¿Dónde? ¡En todo nuestro alrededor! En ella y a través de ella es como vivimos. Sin ella todo este mundo no existiría.
- ¡Pues yo no me lo creo! Nunca he visto a mamá, por lo tanto, es lógico que no exista.
- Bueno, pero a veces, cuando estamos en silencio, tú puedes oírla cantando o sentir cómo acaricia nuestro mundo. ¿Sabes?... Yo pienso que hay una vida real que nos espera y que ahora solamente estamos preparándonos para ella...

¡Feliz comienzo del Adviento preparándonos para el nacimiento del Niño Dios!