ATARDECER

ATARDECER
Remar mar adentro

28/2/13

Desde hoy ya hoy prometo mi incondicional reverencia y obediencia al próximo papa


Palabras de Benedicto XVI al despedirse de los cardenales en la Sala Clementina

Ciudad del Vaticano,

Venerados y queridos hermanos. Con gran alegría os acojo y le presento a cada uno de ustedes mi cordial saludo. Agradezco al cardenal Angelo Sodano, que como siempre ha sabido hacerse intérprete de los sentimientos de todo el Colegio, cor ad cor loquitur. Gracias eminencia, de corazón
Y quiero decirles tomando referencia la experiencia de los discipulos de Emmaus, que también para mi fue una alegría caminar con ustedes, estos años en la luz de la presencia del Señor Resucitado.
Como dije ayer delante de miles de fieles, que llenaron la plaza de San Pedro, vuestra cercanía y vuestro consejo fueron de gran ayuda en mi ministerio.
En estos ocho años hemos vivido con fe momentos bellísimos de luz radiosa en el camino de la Iglesia, junto a momentos en los que alguna nube se volvió densa en el cielo. Hemos buscado de servir a Cristo y a su Iglesia, con amor profundo y total que es el alma de nuestro ministerio. Hemos donado esperanza, aquella que nos viene de Cristo, quien sólo puede iluminar el camino.
Juntos podemos agradecer al Señor que nos hizo crecer en la comunión y juntos rezarle a para que les ayude a crecer aún más en esta unidad profunda, de manera que el colegio de cardenales sea como una orquesta donde la diversidad, expresión de la Iglesia universal, lleve siempre a la superior concorde la armonía.
Querría dejarles un pensamiento simple que llevo en el corazón, un pensamiento sobre la Iglesia, sobre su misterio, que constituye para todos nosotros, podemos decir la razón y la pasión de la vida.
Me ayudo con una expresión de Romano Guardini, escrita justamente en el año en el Concilio Vaticano II, aprobaba la constitución Lumen Gentium. Un último libro con una dedicatoria personal para mí, por lo que estas palabras en este libro me son muy queridas.
Decía: “La Iglesia no es una institución elucubrada y construida calculadamente. Es una realidad viviente, ella vive a lo largo del curso del tiempo para volverse, como cada ser viviente, transformándose, y aún así en su naturaleza se queda siempre la misma, y su corazón es Cristo".
Esa, me parece, nuestra experiencia de ayer en la plaza, ver que la Iglesia es un cuerpo vivo, animando por el Espíritu Santo, que vive realmente de la fuerza de Dios. Ella está en el mundo pero no es del mundo. Es de Dios, de Cristo, del Espíritu Santo. Lo hemos visto ayer.
Por ello es verdadera y elocuente otra expresión de Guardini: 'La Iglesia se despierta en las almas'. La Iglesia vive crece y se despierta en las almas que como la de la Virgen María acogen la palabra de Dios y la conciben por obra del Espíritu Santo. Ofrecen a Dios su propia carne y justamente en su pobreza y humildad se vuelven capaces de generar a Cristo hoy en el mundo.
A través de la Iglesia el misterio de la Encarnación se queda presente por siempre. Cristo continua  caminando a través de los tiempos y en todos los lugares.
Quedémonos unidos queridos hermanos, en este misterio. En la oración, especialmente en la eucaristía cotidiana, y así sirvamos a la Iglesia y a toda la humanidad. Esta es nuestra alegría que nadie nos puede quitar.
Antes de saludarles personalmente, deseo decirles que les estaré cerca con la oración, especialmente en los próximos días, para que seáis enteramente dóciles a la acción del Espíritu Santo para la elección del nuevo papa. Que el Señor les muestre la que es su voluntad.
Entre vosotros, en el Colegio de Cadenales, está también el futuro papa al que ya hoy prometo mi incondicional reverencia y obediencia.
Por todo esto con afecto y reconocimiento les imparto la bendición apostólica.

"NO ABANDONO LA CRUZ"

 "Me gustaría invitar a todos a renovar la firme confianza en el Señor, a confiarnos como niños en los brazos de Dios, seguros de que esos brazos nos sostienen siempre y son lo que nos permiten caminar todos los días, también entre las fatigas."

"Me gustaría que cada uno se sintiera amado por ese Dios que ha dado a su Hijo por nosotros y nos ha mostrado su amor sin límites."

"Quisiera que cada uno de vosotros sintiera la alegría de ser cristiano."

"He pedido a Dios con insistencia en la oración que me iluminase con su luz para que me hiciera tomar la decisión más justa no para mi bien, sino para el bien de la Iglesia"

"Amar a la Iglesia significa también tener el valor de tomar decisiones difíciles, sufridas, teniendo siempre delante el bien de la Iglesia y no el de uno mismo."

"No abandono la cruz, sigo de un nuevo modo junto al Señor Crucificado."

"Seguiré acompañando el camino de la Iglesia con la oración y la reflexión, con la dedicación al Señor y a su Esposa, que he tratado de vivir hasta ahora cada día y quisiera vivir siempre."

"Dios guía a su Iglesia, la sostiene siempre, y especialmente en tiempos difíciles. No perdamos nunca esta visión de fe, que es la única verdadera visión del camino de la Iglesia y del mundo. En nuestro corazón, en el corazón de cada uno de vosotros, haya siempre la gozosa certeza de que el Señor está a nuestro lado, no nos abandona, está cerca de nosotros y nos envuelve con su Amor."

27/2/13

NUESTRO OBISPO AGRADECE AL PAPA BENEDICTO XVI SU “LUMINOSO Y FECUNDO PONTIFICADO”





Mons. José Vilaplana presidirá mañana, a las 19.00 horas, en la Santa Iglesia Catedral, una Misa de Acción de Gracias

            Mañana, día 28 de febrero, a las 20.00 horas, el Papa Benedicto XVI acabará su servicio como sucesor de Pedro. Con tal motivo, nuestro obispo, José Vilaplana, ha querido agradecer al Sumo Pontífice “luminoso y fecundo Pontificado”. Aunque es “difícil” resumir en pocas palabras su labor a favor de la Iglesia, nuestro Pastor ha querido subrayar que su primera encíclica fue sobre el amor de Dios (Deus Caritas Est), una encíclica sobre la caridad que, al comienzo, cita una frase de San Juan: «Hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él» (1 Jn 4,16).

En esa encíclica, señala nuestro Obispo, el Papa recordó que “no se empieza a ser cristiano por unas ideas o por una decisión ética, sino por un encuentro con un acontecimiento, con una Persona: Cristo” y esa “ha sido una clave para todo su Pontificado: el encuentro con Cristo que nos revela el amor de Dios ha sido el gran mensaje que el Papa ha querido comunicar al mundo”.

Por esta razón, Mons. Vilaplana invita a “dar gracias a Dios porque el Papa en sus viajes, en sus cartas, en sus catequesis los miércoles, ha ayudado al mundo a reconocer que Dios está cerca y que Dios es amor y ha insistido en que la mayor prioridad que tiene la Iglesia, en este momento, es hacerle presente en medio del mundo y abrir acceso a Él”.

En cuanto a los viajes que Benedicto XVI ha realizado a España, destaca que “de una manera muy bella, en Valencia, animó a las familias cristianas a ser transmisoras de la fe y a vivir con alegría su condición de iglesias domésticas. En Santiago de Compostela y en la consagración de la Sagrada Familia de Barcelona, el Papa nos ayudó a recobrar la alegría de ser cristianos en Europa y a redescubrir en la belleza un camino para llegar a Dios”. Tampoco quiere olvidar nuestro Obispo la “entrañable” visita de la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid, en la que Benedicto XVI “soportó con los jóvenes aquella intensa tormenta, para después saborear aquel impresionante silencio en torno a Cristo Eucaristía. Allí el Papa lanzó a los jóvenes y a todos nosotros el mensaje de que tenemos que ser testigos de Cristo en medio del mundo y nos envió para que anunciemos al mundo la alegría del Evangelio”.

Para Mons. José Vilaplana, se trata de “un acontecimiento de conmoción para la Iglesia, de profundo respeto, de acompañar al Papa en este momento en el que él ha dicho que se retira, pero que no se olvida de la Iglesia, sino que va a servirla de otra manera, desde el silencio y desde la oración. Nosotros lo queremos acompañar y damos gracias a Dios, porque él ha sido para nosotros un faro luminoso en este momento histórico en el que nos ha tocado vivir”.

Con tal motivo, alienta a los fieles de la Diócesis a que mañana, día 28, se reúnan en sus parroquias, para dar gracias a Dios por este Pontificado. Nuestro Pastor, que ha enviado también al Papa una carta personal de agradecimiento en su nombre y en el de la Iglesia de Huelva, presidirá, a las 19.00 horas, una Eucaristía de acción de gracias en la Santa Iglesia Catedral, una oración que continuará con los jóvenes con los que se encuentra todos los jueves para orar durante la Cuaresma. 

Última audiencia general Benedicto XVI: “Dios guía a su Iglesia, la sostiene siempre”

Queridos hermanos y hermanas:

Muchas gracias por haber venido a esta última audiencia general de mi pontificado. Asimismo, doy gracias a Dios por sus dones, y también a tantas personas que, con generosidad y amor a la Iglesia, me han ayudado en estos años con espíritu de fe y humildad. Agradezco a todos el respeto y la comprensión con la que han acogido esta decisión importante, que he tomado con plena libertad.

Desde que asumí el ministerio petrino en el nombre del Señor he servido a su Iglesia con la certeza de que es Él quien me ha guiado. Sé también que la barca de la Iglesia es suya, y que Él la conduce por medio de hombres. Mi corazón está colmado de gratitud porque nunca ha faltado a la Iglesia su luz. En este Año de la fe invito a todos a renovar la firme confianza en Dios, con la seguridad de que Él nos sostiene y nos ama, y así todos sientan la alegría de ser cristianos.

* * *

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y de los países latinoamericanos, que hoy han querido acompañarme. Os suplico que os acordéis de mí en vuestra oración y que sigáis pidiendo por los Señores Cardenales, llamados a la delicada tarea de elegir a un nuevo Sucesor en la Cátedra del apóstol Pedro. Imploremos todos la amorosa protección de la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia. Muchas gracias. Que Dios os bendiga.

 

24/2/13

LA PRIMACÍA DE LA ORACIÓN


LA BIBLIA


No es un libro de estantería.

Sino un libro para leerlo y meditarlo.

La mejor estantería y biblioteca de la Biblia es tu corazón.

No es un libro de adorno.

Por eso no me gustan esas Biblias de lujo.

Prefiero esas sencillas, edición de bolsillo.

Porque la Biblia tiene que ser el libro de consulta en cada momento.

La Biblia hay que estudiarla y conocerla a fondo para llegar a su verdadero contenido.

Pero la Biblia hay que leerla, reflexionarla y meditarla.

Porque la palabra de Dios tiene que ser como esa lluvia suave que cada día empapa el césped de nuestros corazones.

La Biblia es "Palabra de Dios" y la palabra no es para los mudos sino para los que oyen y escuchan.

Tampoco la Biblia es para citar textos demostrando que la conocemos al dedillo.

Los demás, incluso los analfabetos, podrán leer la Biblia en el testimonio de nuestras vidas.

Si la tienes en casa, que ocupe un lugar de preferencia.

Si la tienes en casa, que sea un punto de referencia para tu vida.

Cuando tengas problemas, en vez de discutir quién tiene razón, ábrela y juntos leedla y dejaos tocar por su palabra.

Cuando sientas que Dios no te dice nada, ábrela y léela y presta atención, porque Dios te está diciendo algo.

Cuando sientas la tentación de pensar que Dios no te escucha, ábrela. ¿Le escuchas ahora? Si no le escuchas revisa las pilas del transistor de tu corazón porque es posible que estén gastadas y necesiten unas nuevas.

 http://www.iglesiaquecamina.com/1hojaparroquial.htm#uno

 

ÚLTIMO ÁNGELUS DE BENEDICTO XVI  

Queridos hermanos y hermanas:
En el segundo Domingo de Cuaresma la Liturgia nos presenta siempre el Evangelio de la Transfiguración del Señor. El evangelista Lucas resalta de modo particular el hecho de que Jesús se transfiguró mientras oraba: la suya es una experiencia profunda de relación con el Padre durante una especie de retiro espiritual que Jesús vive en un monte alto en compañía de Pedro, Santiago y Juan, los tres discípulos siempre presentes en los momentos de la manifestación divina del Maestro (Lc 5, 10; 8, 51; 9, 28). El Señor, que poco antes había preanunciado su muerte y resurrección (9, 22), ofrece a los discípulos un anticipo de su gloria. Y también en la Transfiguración, como en el Bautismo, resuena la voz del Padre celestial: “Éste es mi Hijo, mi Elegido; escúchenlo” (9, 35).

Además, la presencia de Moisés y Elías, que representan la Ley y los Profetas de la antigua Alianza, es sumamente significativa: toda la historia de la Alianza está orientada hacia Él, hacia Cristo, quien realiza un nuevo “éxodo” (9, 31), no hacia la tierra prometida como en tiempos de Moisés, sino hacia el Cielo. La intervención de Pedro: “¡Maestro, qué bello es estar aquí!” (9, 33) representa el intento imposible de demorar tal experiencia mística. Comenta san Agustín: “[Pedro]… en el monte… tenía a Cristo como alimento del alma. ¿Por qué habría tenido que descender para regresar a las fatigas y a los dolores, mientras allá arriba estaba lleno de sentimientos de santo amor hacia Dios que le inspiraban, por tanto, una santa conducta?” (Discurso 78, 3).

Meditando este pasaje del Evangelio, podemos aprender una enseñanza muy importante. Ante todo, la primacía de la oración, sin la cual todo el empeño del apostolado y de la caridad se reduce a activismo. En la Cuaresma aprendemos a dar el justo tiempo a la oración, personal y comunitaria, que da trascendencia a nuestra vida espiritual. Además, la oración no es aislarse del mundo y de sus contradicciones, como en el Tabor habría querido hacer Pedro, sino que la oración reconduce al camino, a la acción.

“La existencia cristiana –he escrito en el Mensaje para esta Cuaresma– consiste en un continuo subir al monte del encuentro con Dios para después volver a bajar, trayendo el amor y la fuerza que derivan de éste, a fin de servir a nuestros hermanos y hermanas con el mismo amor de Dios ” (n. 3).

Queridos hermanos y hermanas, esta Palabra de Dios la siento de modo particular dirigida a mí, en este momento de mi vida. El Señor me llama a “subir al monte”, a dedicarme aún más a la oración y a la meditación.
Pero esto no significa abandonar a la Iglesia, es más, si Dios me pide esto es precisamente para que yo pueda seguir sirviéndola con la misma entrega y el mismo amor con que lo he hecho hasta ahora, pero de modo más apto a mi edad y a mis fuerzas.

Invoquemos la intercesión de la Virgen María, que Ella nos ayude a todos a seguir siempre al Señor Jesús, en la oración y en la caridad activa.

20/2/13

QUO VADIS, PETRUS. PEDRO, DONDE VAS.




QUO VADIS, PETRUS? (¿PEDRO, DÓNDE VAS?)
Por Javier Leoz
Voy a estar con Aquel que me sigue aguardando
y, estando con Él, sentir que me sigue amando.
Voy a gustar lo que, el ruido y la responsabilidad,
no me ha permitido disfrutar totalmente.

Voy a rezar por todos y cada uno de vosotros
pues, sé muy bien, que en el silencio y en la soledad
os tendré a todos, sin yo saberlo,
con nombre y apellidos
delante de un DIOS que, sin abrir yo mis labios,
sabrá de antemano por el amor que le profeso
lo que le llevo en mi corazón guardado.

Voy a estar con el que, desde hace muchos años,
sé que me quiere tal y cómo soy.
Voy a descubrir, ahora con más fuerza,
lo que, de mi puño y letra,
brotó en horas de contemplación,
reflexión, estudio y pensamiento:
Él es mi DIOS y a Él le adoraré hasta mis últimos días
Él es mi SEÑOR y he intentado guiar su barca
Él es mi ESPÍRITU y, conoce muy bien,
que esta hora estaba marcada certeramente
y con exactitud en su reloj divino.

Voy, con mis sandalias de pescador desgastadas
tras haber recorrido con dificultades y debilidad
los caminos del mundo gozoso y sufriente
Voy, sin mi cayado, porque bien sé
que necesita de manos más vigorosas
y con más salud vitalidad corporal
que os indiquen en tiempos de combate
y de cambios los apriscos y senderos
que conducen al Evangelio.

Voy, más no huyo, sino que cumplo una y otra vez
lo que ha sido la clave de mi consagración al Creador:
por amor y obediencia fui....y por amor y obediencia me voy.

Me voy, pero detrás de mí se queda Aquel
por el que intenté serviros como padre, amaros como pastor,
enseñaros como maestro e iluminaros desde el Espíritu.
Me voy...pero queda la gran obra del Señor: su Iglesia.
Por su bien, por ella, con ella y en ella me voy y estoy.

13/2/13

Volver a Dios con todo el corazón en Cuaresma

El Papa en Miércoles de Ceniza: Volver a Dios con todo el corazón en Cuaresma

imagen cortesía EWTN
El Santo Padre recordó que con esta celebración del Miércoles de Ceniza "comenzamos un nuevo camino cuaresmal, un camino que se extiende por cuarenta días y nos conduce a la alegría de la Pascua del Señor, a la victoria de la vida sobre la muerte".
El Papa dijo luego que estar cerca de la tumba del Apóstol Pedro, el primer Papa, es "oportunidad propicia para agradecer a todos, especialmente a los fieles de la diócesis de Roma, mientras me preparo para concluir el ministerio petrino, y pedir que me recuerden especialmente en su oración".
Benedicto XVI citó luego que en las lecturas del día se exhorta a los fieles a "retornar a Dios con todo el corazón", tarea que es posible "porque hay una fuerza que no reside en nuestro corazón, sino que emana del corazón mismo de Dios. Es la fuerza de su misericordia".
"El retorno al Señor es posible como ‘gracia’ porque es obra de Dios y fruto de la fe que nosotros reponemos en su misericordia. Pero este retornar a Dios se hace realidad concreta en nuestra vida solo cuando la gracia del Señor penetra en lo íntimo y lo sacude donándonos la fuerza de ‘rasgar el corazón’".
El Santo Padre denunció luego que "en nuestros días, muchos están prontos a ‘rasgarse las vestiduras’ ante escándalos e injusticias –naturalmente cometidos por otros– pero pocos parecen disponibles a actuar sobre el propio "corazón", sobre la propia consciencia y sobre las propias intenciones, dejando que el Señor transforme, renueva y convierta".
El Papa resaltó asimismo la importancia de la comunidad eclesial, de vivir el tiempo de Cuaresma acompañado de los hermanos, y dijo luego que es importante el "testimonio de fe y de vida cristiana de cada uno de nosotros y de nuestras comunidades para manifestar el rostro de la Iglesia y como este rostro es, a veces, desfigurado".
El Pontífice explicó que este volver a Dios con todo el corazón "en nuestro camino cuaresmal pasa a través de la Cruz, el seguir a Cristo en el camino que conduce al Calvario, al don total de sí. Es un camino en el que se debe aprender cada día a salir siempre más de nuestro egoísmo y da nuestras cerrazones, para hacer espacio a Dios que abre y transforma el corazón".
"Y San Pablo recuerda como el anuncio de la Cruz resuena en nosotros gracias a la predicación de la Palabras, de la que el mismo Apóstol es embajador, un reclamo para nosotros para que este camino cuaresmal sea caracterizado por una escucha más atenta y asidua de la Palabra de Dios, luz que ilumina nuestros pasos".
El Papa dijo también que la limosna, el ayuno y la oración son "indicaciones tradicionales en el camino cuaresmal para responder a la invitación de ‘retornar a Dios con todo el corazón’".
"Pero Jesús subraya como debe ser la calidad y la verdad de la relación con Dios lo que califica la autenticidad de cada gesto religioso. Por esto Él denuncia la hipocresía religiosa, el comportamiento que quiere aparecer, las actitudes que buscan el aplauso y la aprobación. El verdadero discípulo no se sirve a sí mismo o al ‘público’, sino a su Señor, en la simplicidad y en la generosidad".
El Santo Padre recalcó que "nuestro testimonio entonces será siempre más incisivo cuanto menos busquemos nuestra gloria y seremos conscientes que la recompensa del justo es Dios mismo, estar unidos a Él, aquí, en el camino de la fe y, al final de nuestra vida, en la paz y en la luz del encuentro cara a cara con Él para siempre".
"Queridos hermanos y hermanas, comenzamos confiados y alegres el itinerario cuaresmal. Resuena fuerte en nosotros la invitación a la conversión a "volver a Dios con todo el corazón", acogiendo su gracia que nos hace hombres nuevos, con aquella sorprendente novedad que es participación en la vida misma de Jesús".
Para concluir, el Santo Padre hizo votos para que "ninguno de nosotros, entonces, sea sordo a este llamado, que nos viene dirigido también en el austero rito, tan simple como sugerente, de la imposición de las cenizas, que dentro de poco cumpliremos. Que nos acompañe en este tiempo la Virgen María, Madre de la Iglesia y modelo de todo auténtico discípulo del Señor. ¡Amén!"
Benedicto XVI

Miércoles de Ceniza.


"Hoy, Miércoles de Ceniza, iniciamos el tiempo litúrgico de la Cuaresma, cuarenta días que nos preparan a la celebración de la Santa Pascua. Es un tiempo de particular esfuerzo en nuestro camino espiritual. 
Cuarenta días es el período que Jesús pasó en el desierto antes de iniciar su vida pública, y donde fue tentado por el diablo.
Reflexionar sobre las tentaciones de Jesús en el desierto es una invitación a responder a la pregunta fundamental: 
¿Qué es lo importante en la vida? 
¿Qué puesto ocupa el Señor en nuestra existencia? 
Las tentaciones que afronta Jesús muestran el riesgo de instrumentalizar a Dios, de usarlo para el propio interés, para la propia gloria. 
Dar a Dios el primer puesto ante las tentaciones requiere “convertirse”; significa seguir a Cristo de forma que su Evangelio sea guía concreta de la vida; es reconocer que somos criaturas, que dependemos de él, de su amor; que solamente “perdiendo” la vida por su causa la podemos ganar.
 Convertirse es no dejarse invadir por las ilusiones, las apariencias, las cosas; es buscar que la verdad, la fe y el amor en Dios sean lo más importante de nuestra vida".
BENEDICTO XVI

En oración contigo

Benedicto XVI:
 "Queridos hermanos y hermanas, como sabéis he decidido renunciar al ministerio que el Señor me confió el 19 de abril de 2005. 
He hecho esto con plena libertad y por el bien de la Iglesia, tras haber rezado durante mucho tiempo y haber examinado ante Dios mi conciencia, bien consciente de la gravedad de este acto, pero también consciente de no ser ya capaz de llevar a cabo el ministerio petrino con la fuerza que éste requiere.
 Me sostiene y me ilumina la certeza de que la Iglesia es de Cristo, el Cual no le hará faltar nunca su guía y su cuidado. 
Doy las gracias a todos por el amor y la oración con que me han acompañado. 
He sentido casi físicamente en estos días para mi no fáciles la fuerza de la oración, que el amor de la Iglesia, vuestra oración, me trae. 
Seguid rezando por mí, por la Iglesia, por el futuro Papa. 
El Señor nos guiará".

12/2/13

CARTA DE CUARESMA 2013



CARTA DE CUARESMA 2013
“Tiempo para crecer en la fe”
                                              

            Mis queridos hermanos y hermanas:

            Cuando Jesús comenzó su predicación, proclamó: “está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio” (Mc 1, 15). Estas palabras del Señor relacionan estrechamente la llamada a la conversión y la invitación a creer la Buena Noticia que él nos ofrece. “Convertíos y creed”. La Cuaresma es tiempo de conversión, es tiempo para crecer en la fe. La fe es la aceptación, confiada y obediente, de lo que Dios nos ha comunicado a través de su Hijo Jesucristo. Creer es acoger la Buena Noticia del amor de Dios manifestado, sobre todo, en la muerte y resurrección de Jesucristo. Convirtámonos creyendo, es decir, acogiendo ese don extraordinario del amor de Dios, y crezcamos en la fe, convirtiéndonos, es decir, dejándonos transformar por ese acontecimiento que nos salva.

            “Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él” (I Jn 4, 16).  La Cuaresma de este Año de la fe, al que nos ha convocado el Sucesor de Pedro, el Papa Benedicto XVI, es para nosotros una oportunidad para profundizar en nuestra fe. ¿Cómo? Recordemos unas palabras de San Pablo: “si profesas con tus labios que Jesús es Señor,  y crees con tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo” (Rom 10, 9). El Apóstol señala dos dimensiones importantes de la experiencia de fe: profesar con los labios y creer con el corazón. Profesar significa saber decir en público, manifestar, proclamar. Hemos de saber decir en Quién creemos y expresar lo que creemos. La Iglesia ha resumido la fe cristiana en el “Credo”, que es una síntesis de lo que Dios nos ha revelado. Durante esta Cuaresma, en todas nuestras parroquias, haremos un esfuerzo para explicar el Credo, para que nuestra fe esté bien cimentada y todos los creyentes sepamos decir bien y proclamar con firmeza nuestra fe. El momento más adecuado para la profesión de fe en nuestras parroquias será la celebración de la Vigilia Pascual. Después de haber profundizado en la comprensión del Credo, durante la Cuaresma, unidos a nuestros hermanos, celebrando la Resurrección del Señor, renovaremos las promesas de nuestro Bautismo, expresando con gozo: “Sí, creo”.

            San Pablo nos ha recordado que no basta profesar con los labios, hay que creer con el corazón que Jesús resucitó de entre los muertos. Lo que dicen los labios tiene que estar arraigado en el corazón. Es necesaria nuestra adhesión personal, nuestra confianza íntima y sincera, al Señor resucitado, nuestra único Salvador. Durante esta Cuaresma debemos preguntarnos: si las afirmaciones del Credo están realmente grabadas en nuestro interior; si nos fiamos realmente de Dios; si nos dejamos conducir por Él, siguiendo el Evangelio; si estamos creciendo en su seguimiento o más bien estamos tibios y paralizados en nuestra vida cristiana; si nuestro corazón cree de verdad en la resurrección de Cristo y se produce, en la fe, nuestro encuentro con Él; si escuchamos su Palabra y nos alimentamos de su presencia en los sacramentos; si lo servimos en los pobres y lo ayudamos en los necesitados; si, iluminados por su enseñanza, renunciamos a la corrupción y al egoísmo; si acogemos su misericordia y su perdón, entonces experimentaremos la alegría de creer y recuperaremos el entusiasmo para transmitir la fe.


            La fe cristiana no la vivimos en solitario (cf. PF 10). El que cree nunca está solo. La vivimos en la comunidad eclesial. La fe tiene una dimensión comunitaria que no podemos descuidar. Este año, en nuestro Plan Diocesano de Pastoral, estamos subrayando la importancia de descubrir la Iglesia diocesana. Por esta razón queremos también vivir una experiencia que nos ayudará a todos: profesar solemnemente nuestra fe en un encuentro diocesano, el día 25 de mayo, en La Rábida. Espero que podamos compartir todos ese momento de alegría fraterna.
           
La fe se expresa y madura en la caridad (cf. PF 14). Como en otros años, vamos a seguir ofreciendo la posibilidad de ayudar a nuestros hermanos más débiles a través del “Gesto solidario de Cuaresma”. Como bien sabemos, son bastantes las familias de nuestra Diócesis afectadas por la dura tragedia del paro, especialmente los jóvenes. Con ellos nos solidarizamos y queremos prestarle, en lo posible, nuestra ayuda. Queremos, igualmente, ofrecer un hogar digno a quienes viven el drama de la exclusión y un hogar acogedor a las madres y a sus pequeños que no tienen apoyo. Recordemos que la Cuaresma es tiempo de oración, de ayuno, es decir de liberarnos y privarnos de lo que nos frena en la vida cristiana y de compartir generosamente con los necesitados. El “Gesto solidario de Cuaresma” nos ayuda a vivir estas tres llamadas a la conversión: ora, ayuna y comparte. El resultado del mismo lo ofreceremos el mismo día de la solemne profesión de fe.

            Que la Virgen María, dichosa porque creyó, nos acompañe y ayude a crecer en la fe, la esperanza y el amor.

            Os bendigo con todo afecto.
                                                                      
José Vilaplana Blasco
Obispo de Huelva


Huelva, 2 de febrero de 2013. Fiesta litúrgica de la Presentación del Señor.

11/2/13

Declaración del papa Benedicto XVI sobre su renuncia al pontificado






La noticia de hoy ha sido el comunicado del Papa Benedicto, que nos ha dejado esta  declaración, en el Consistorio Ordinario Público, de 11 de febrero, sobre su renuncia al ministerio de Obispo de Roma, sucesor de san Pedro. 


Queridísimos hermanos:
Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia. 
Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando. Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado. Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice.
Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos. 
Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice. 
Por lo que a mi respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria.
Vaticano, 10 de febrero 2013.
BENEDICTUS PP. XVI
 
Gracias, Santo Padre,
por tu servicio de humilde servidor de la viña del Señor
durante estos años de tu ministerio petrino.
Gracias por lo que nos dejas de hondura espiritual,
por tus escritos, tus homilías, por tus palabras.
Gracias por ser humilde
y querernos llevar solamente hacia Jesús.
Gracias por tu valentía
a la hora de afrontar los problemas,
por poner nombre a las oscuridades de la Iglesia
y, al mismo tiempo,
por amarla tanto.
Gracias por tu amor a la liturgia
y a la belleza del Misterio de Cristo.
Ojalá aprendamos de ti a servir humildemente
y a sabernos retirar a tiempo,
sin buscar protagonismos,
en silencio, cuidando nuestra oración.
Gracias por todo lo que nos dejas,
por tu pasión por la caridad,
y gracias por dedicarte ahora a rezar.
Reza por el mundo, por la Iglesia,
reza por todos nosotros,
servidor humilde y bueno.

Fernando Cordero ss.cc.