ATARDECER

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Remar mar adentro

30/11/14

La alegría del encuentro con el Señor en elcomienzo del Adviento.





El Señor nos regala de nuevo este tiempo del Adviento como un tiempo de esperanza. 
Una buena manera de vivirlo es hacer nuestro este deseo del  Papa Francisco:
"Invito a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso.
No hay razón para que alguien piense que esta invitación no es para él, porque «nadie queda excluido de la alegría reportada por el Señor»".
Papa Francisco, Evangelii Gaudium

Al iniciar el Adviento

"En la vida, el hombre está constantemente a la espera:
cuando es niño quiere crecer; cuando es adulto busca la realización y el éxito;
cuando es de edad avanzada aspira al merecido descanso. 
Pero llega el momento en que descubre que ha esperado demasiado poco si, 
fuera de la profesión o de la posición social, no le queda nada más que esperar. 
La esperanza marca el camino de la humanidad, pero para los cristianos está animada por una certeza: el Señor está presente a lo largo de nuestra vida, nos acompaña 
y un día enjugará también nuestras lágrimas. 
Un día, no lejano, todo encontrará su cumplimiento en el reino de Dios, reino de justicia y de paz".
(Benedicto XVI)

26/11/14

ORACIÓN POR LA FE


Señor, haz que mi fe sea PLENA, sin reservas
y que penetre en mi modo de juzgar las cosas divinas y las cosas humanas.

Señor, haz que mi fe sea LIBRE, es decir,
que parta de mi adhesión personal,
que acepte las renuncias y los riesgos que trae consigo,
manifestando así lo más íntimo de mi personalidad.

Señor, yo creo en Ti.
Señor, haz que mi fe sea CIERTA,
cierta por una congruencia exterior de pruebas
y por un testimonio interior del Espíritu Santo,
cierta por su luz que asegura, por sus frutos pacificantes, por contener una connaturalidad que serena.

Señor, haz que mi fe sea FUERTE,
que no tema las dificultades de los problemas,
que llenan la experiencia de nuestra vida, necesitada de luz;
que no tema la oposición de quienes la discuten,
la impugnan, la rechazan, la niegan;
sino que se consolide en la íntima prueba de tu verdad.
Y que de tal modo resista la acometida de la crítica,
que se consolide en la afirmación continua
y que supere las dificultades dialécticas y espirituales,
en las que se desarrolla nuestra existencia temporal.

Señor, haz que mi fe sea GOZOSA
y dé paz y alegría a mi espíritu
y lo capacite para la oración con Dios
y para el trato con los hombres;
de tal manera que irradie, en su diálogo sagrado y profano,
la felicidad interna de su gozosa posesión.

Señor, haz que mi fe sea ACTIVA
y dé a la caridad las razones de su expansión exterior,
de tal modo, que constituya una verdadera amistad contigo.
Que me haga ser tuyo, en las obras, en los sufrimientos,
y en la espera

de la revelación final.
Que sea una búsqueda continua,
un testimonio continuo, y una continua esperanza.

Señor, haz que mi fe sea HUMILDE
y no presuma fundarse en la experiencia de mi pensamiento y de mi sentimiento,
sino que se rinda al testimonio del Espíritu Santo.
Y no tenga otra garantía mejor,
que la docilidad a la Tradición y a la autoridad del Magisterio de la santa Iglesia. 

Amén.

20/11/14

BUSCANDO LA LUZ



“¡Ser un instante luz, sólo un instante!
Sopla y enciéndeme, Señor,
cual árbol resplandeciente entre la noche oscura,

Mira mis verdes que se extienden largos,
mira mis ramas de quejidos:
crecen en la noche, tu fresca luz buscando.
Baja, Señor, y sopla entre mis frondas.
Que yo te toque con mi pequeña mano,
con mi pequeña sombra triste.
Soy un niño sin descanso.
Mi corazón golpea contra el tuyo.
Un débil junco puede golpear ilusionado
un gran sol, un mar de tierras.
¡Heme aquí golpeando!
¿Y no responderás a un niño?
Mira cómo hasta Ti levanto mis dos brazos
queriendo reposar sobre la hierba
de luz de tu regazo.
Baja, Señor, y posa tu caricia
en mis cabellos, de la tierra, amargos,
y deja un surco luminoso en ellos,
un reguero de cielo dulce y largo”.

(Carlos Bousoño).

10/11/14

Que caigan los muros que todavía dividen el mundo.


El Papa Francisco ayer en el Ángelus recordó la caída del muro de Berlín

Queridos hermanos y hermanas,

Hace 25 años, el 9 de noviembre de 1989, caía el Muro de Berlín, que durante tanto tiempo cortó en dos la ciudad y fue el símbolo de la división ideológica de Europa y del mundo entero. La caída sucedió de improviso, pero fue posible gracias al largo y cansado compromiso de muchas personas que durante este tiempo lucharon, rezaron y sufrieron algunos hasta llegar al sacrificio de la vida. Entre esto, un papel protagonista tuvo San Juan Pablo II. Recemos para que, con la ayuda del Señor y la colaboración de todos los hombres de buena voluntad, se difunda cada vez más una cultura del encuentro, capaz de hacer caer todos los muros que todavía dividen el mundo, y que no suceda nunca más que personas inocentes son perseguidas y asesinadas a causa de su credo y de su religión.