ATARDECER

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Remar mar adentro

27/12/09

LA SAGRADA FAMILIA DE NAZARET


Necesitamos volvernos a Dios y rogarle con fe: «¡Que el hombre cargue en los hombros la gracia de ser padre!, ¡Que la madre sea un cielo de ternura, cariño y amor!, ¡Que los hijos conozcan la fuerza que brota del amor! ¡Bendice, Señor, a nuestras familias! Amén»
http://www.larazon.es/noticia/6643-y-la-palabra-se-hizo-familia

LA MATERNIDAD ES BUENA NOTICIA

En la Razón aparece hoy este articulo del Cardenal de Barcelona que me parece bastante interesante: http://www.larazon.es/noticia/10020-la-grandeza-de-la-maternidad

La vida humana es un obsequio maravilloso de Dios. Él ha creado esta vida y nos ha dado este mandamiento: «No matarás». Este mandamiento, también en sus contenidos más positivos de respeto, amor y protección de la vida humana, obliga a todos. Resuena en la conciencia moral de cada uno como un eco permanente de la alianza original de Dios creador con el hombre.
María, por obra del Espíritu Santo, concibió al Hijo de Dios en sus entrañas virginales. El hijo de Dios quiso iniciar su existencia humana en el seno de una madre. Él es el «fruto bendito del vientre» de la Virgen María. Es cierto que todos los concebidos aún no nacidos son también «frutos benditos» de Dios, ya que Él les ha otorgado la existencia en el seno materno. La maternidad es siempre una buena noticia porque está vinculada a una nueva vida humana que es la obra más excelsa de la creación.
Juan Pablo II, en su encíclica El Evangelio de la vida, hace un canto a la vida humana. Este documento pontificio está dedicado al valor y al carácter inviolable de la vida de cada persona, desde el primer momento de su concepción hasta la llamada de Dios al final de su existencia en este mundo. El Papa pide a todos y a cada uno en nombre de Dios: «¡Respeta, defiende, ama y sirve a la vida, a toda vida humana! Sólo siguiendo este camino encontrarás justicia, desarrollo, libertad, verdadera paz y felicidad».
La eliminación directa y voluntaria de un ser humano inocente siempre es algo gravemente inmoral. Nada ni nadie puede autorizar la muerte de un ser inocente, aunque sea feto o embrión, niño o adulto, anciano, enfermo incurable o agonizante. Nadie puede pedir este gesto homicida para sí mismo o para otra persona confiada a su responsabilidad, ni puede consentir a él explícita o implícitamente. Ninguna autoridad puede legítimamente imponerlo ni permitirlo. En aquel documento pontificio se recuerda que «el aborto provocado, se haga como se haga, es la eliminación deliberada y directa de un ser humano en la fase inicial de su existencia, que va desde la concepción hasta el nacimiento». El que se elimina nunca podrá ser considerado un agresor, y menos todavía un agresor injusto: es un ser humano inocente que no dispone todavía ni de la fuerza de los gemidos ni del llanto del recién nacido. Se halla totalmente confiado a la protección y al cuidado de la mujer que lo lleva en su seno.
El Concilio Vaticano II, en su mensaje conclusivo, hace esta maravillosa llamada a las mujeres: «Vosotras estáis presentes en el misterio de la vida que empieza. […] Reconciliad a los hombres con la vida». La maternidad comporta una comunión especial con el misterio de la vida que madura en el seno de la mujer. La madre admira este misterio y con una intuición singular comprende lo que lleva dentro de ella. La madre acepta y ama como persona al hijo que lleva en su seno.
La Iglesia, los cristianos y cualquier persona hemos de valorar la vida humana existente ya en el seno de la madre. Trabajar en favor de la vida es contribuir a la renovación de la sociedad. Todos juntos hemos de construir una nueva cultura de la vida.


LA FAMILIA DE NAZARET

ORACIÓN POR LA FAMILIA (Madre Teresa de Calcuta)
Padre Celestial, nos has dado un modelo de vida en la Sagrada Familia de Nazaret. Ayúdanos, Padre amado, a hacer de nuestra familia otro Nazaret, donde reine amor, la paz y la alegría.

Que sea profundamente contemplativa, intensamente eucarística y vibrante con alegría. Ayúdanos a permanecer unidos por la oración en familia en los momentos de gozo y de dolor. Enséñanos a ver a Jesucristo en los miembros de nuestra familia especialmente en los momentos de angustia.

Haz que el corazón de Jesús Eucaristía haga nuestros corazones mansos y humildes como el suyo y ayúdanos a sobrellevar las obligaciones familiares de una manera santa.

Haz que nos amemos más y más unos a otros cada día como Dios nos ama a cada uno de nosotros y a perdonarnos mutuamente nuestras faltas como Tú perdonas nuestros pecados.

Ayúdanos, oh Padre amado, a recibir todo lo que nos das y a dar todo lo que quieres recibir con una gran sonrisa. Inmaculado Corazón de María, causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.

Santos Angeles de la Guarda permaneced a nuestro lado, guiadnos y protegednos.

Mensaje de Navidad

Hoy se cumple 25 años de la consagración episcopal de nuestro Obispo.


Gloria a Dios, Paz a los hombres
Mensaje de Navidad 2009





Queridos hermanos y hermanas:

Deseo que el canto de los ángeles en la primera Nochebuena resuene en este sencillo mensaje que os ofrezco con motivo de las Fiestas del Nacimiento del Señor.

"¡Gloria a Dios!". Pongamos la mirada en el Buen Dios –como decía el Santo Cura de Ars–. Sin Él no hay Navidad. Démosle gracias de corazón, porque Él envió a su Hijo, nacido de la Virgen María, para mostrarnos su amor de forma entrañablemente humana. El amor de Dios nos humaniza. Alabemos su bondad, manifestada de forma tan cercana en el Niño envuelto en pañales y reclinado en un pesebre. En este mundo nuestro, marcado por la noche fría y dura del olvido de Dios, necesitamos levantar los ojos y abrir el corazón al Único que puede salvar: "Os ha nacido un Salvador" .Dios, a pesar de que el hombre no tiene sitio para Él, a pesar de la dureza del hombre, quiere hacerse presente, pobre y humilde; quiere ser el Dios con nosotros. Dejémonos envolver por su amor. La misma gloria del Señor, que envolvió con su claridad a los pastores, nos envuelve también a nosotros. No vivamos unas Navidades sin Dios, porque sin Él, repito, no hay Navidad. La Navidad es el misterio de Dios hecho hombre, que nos permite ser hombres de verdad. Desde el nacimiento de Jesús, ya no podemos contemplar a Dios sin el hombre, ni al hombre sin Dios. "¡Gloria a Dios en el cielo!"


"Y en la tierra paz". No hay paz sin amor. Por eso, el amor de Dios manifestado en la humanidad de su Hijo, es el camino que nos conduce a la paz. El amor que Cristo nos ha manifestado al hacerse pobre entre nosotros, es el amor más grande que llegó hasta el colmo de la Cruz y permanece para siempre en Cristo resucitado, el Viviente. El que acoge a Cristo en su corazón participa de ese amor y lo expresa, en el día a día, en relación con las personas con las que se encuentra. El que vive de este amor se convierte en un constructor de paz: en sus relaciones familiares y sociales, buscando la reconciliación, compartiendo con generosidad, ayudando a crear puntos de encuentro, trabajando para que nuestro mundo se transforme ajustándose al plan de Dios. En definitiva, hacer de este mundo una familia en paz.

No consintamos, pues, que en esta gran familia nadie carezca del reconocimiento y de la experiencia de ser acogido como hermano y tener parte en la mesa del pan, de la cultura y de la Eucaristía.
Pienso, con dolor, en dos situaciones que suelen darse en la vida, y que en estos días de Navidad se hacen más hirientes: las mesas de las familias o personas en las que hay carencia de lo necesario para vivir con dignidad, en las que se reflejan las consecuencias más dramáticas de la crisis económica; y, también, las mesas en las que, habiendo demasiadas cosas, falta el amor auténtico.

Alegres y esperanzados por el Nacimiento de Jesús, aprendamos a compartir y hagamos todo lo posible para que en todas las mesas haya pan y amor, así seremos constructores de la paz en esta tierra y daremos gloria a Dios nuestro Padre que está en el cielo.

¡Feliz Navidad a todos!

Con afecto os bendigo.




 José Vilaplana Blasco
Obispo de Huelva

25/12/09

FELIZ NAVIDAD.

La luz ha roto las tinieblas
que nos envolvían.
Un niño pequeño nos espera
en brazos de su madre.
La ternura de Dios
se nos ha manifestado
hoy en Belén.
Vayamos con humildad
como los pastores al pesebre.
Emmanuel,
Dios con nosotros,
nos espera.

19/12/09

Impresionante

JRJ

Dios deseado y errante

Dios Deseado y Deseante.
Poema inédito de Juan Ramón Jiménez.


Partimos de Dios
en busca de Dios,
sin saber qué buscamos

El dios con minúscula,
el dios bajo cielo,
el cielo que es mar,
sobre aire que es cielo,
¡entre aire y marcielo,
y que es pleamar, y que es pleacielo!

El dios deseante,
el dios deseado,
-¡el dios deseado y deseante!-
me trae este Dios,
un dios Dios tan DIOS,
¡un dios: DIOS DIOS DIOS!
… que al cabo de todos los cabos,
que al borde de todos los bordes
un día encontramos.

Cada vez más suelto, y más desasido;
cada vez más libre, más ¡y más! ¡y más!
a una libertad de puertas de Dios.
Y entonces la puerta se abre… y ¡más libertad!

Estoy pasando la cuerda,
cuerda que Tú me has tendido,
Dios mío, mi dios, ¡Dios mío!
¡Dios mío, no soples, Dios!

Siento la inminencia del dios Dios,
del Dios con mayúscula,
-el que nos enseñaron cuando niños
y no aprendimos-.
¡Dios se me cierne en apretura de aire!

¡Se me está viniendo Dios
en inminencia de alma!
¡Se me está acercando Dios
en inminencia de amor!
¡Se me está llegando Dios
en inminencia de Dios!