ATARDECER

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Remar mar adentro

21/11/17

La salvación ha entrado en mi casa


«Mira, Señor, la mitad de mis bienes
se la doy a los pobres;
y si he defraudado a alguno,
le restituyo cuatro veces más»
(Lc 19, 1-10)
Zaqueo no debía estar muy contento consigo mismo, pero no sabía cómo cambiar de vida.
El encuentro con Jesús no fue fortuito.
Zaqueo venció todo respeto humano y Jesús de nuevo supo parar y mirar con amor.
Cuando nos sentimos queridos y valorados somos capaces de cualquier cambio.
A base de reprensiones nadie cambia de actitud.

- Señor, sé que hoy la salvación ha entrado en mi casa.
Quería conocerte, Señor.
He aquí el origen de esta historia
evangélica y llena de vida,
sorprendente y rupturista,
tan cercana y cautivadora,
pues habla de alguien como nosotros,
con manos sucias y corazón egoísta.

Como otras muchas personas,
Zaqueo quería conocerte, Señor;
quizá por simple curiosidad
o tal vez por necesidad,
quizá porque tu nombre sonaba ya
o por un íntimo anhelo que le quemaba,
quizá porque ya tenía sed de justicia.

Y aunque lo intentaba, no lo conseguía
porque eras pequeño de estatura
y la muchedumbre se lo impedía;
o tal vez porque era como era
en su vida, por dentro y por fuera,
o porque estaba mirando a otras riquezas...
¡Quizá porque pisaba tierra insegura!

Pero Tú, Señor, dinamizas la historia
y a su protagonista, que andaba cerca.
Desde la plaza pública alzas la vista
y tus ojos, que hipnotizan,
se cruzan con los de quien está en la higuera
mirándose, con pena, por dentro
y mirando fijo a la tierra.

Tu voz, que resuena amiga,
saca a Zaqueo de su ceguera
-dudas, temores y culpas-
aunque a otras personas escandaliza.
Hay encuentro, diálogo y mesa,
y en su propia casa, cueva de estafas,
se enamora y te lo dice a su manera.

Así surge un nuevo horizonte,
para él y para todos los que te buscan
por los caminos de la historia,
porque la salvación llega generosa,
cura nuestros fallos y heridas,
y nos llena de gozo y vida.
¡Otra vez tu presencia nos desconcierta!

Florentino Ulibarri.

Hoy celebramos la Presentación de María, es decir, el ofrecimiento hecho por sus padres a Dios del gran don recibido en Ella.
Y vaya si María lo hizo fructificar en su vida. 
Con agradecimiento (recordemos el Magnificat) y con confianza (aunque no entendía, “conservaba estas cosas en su corazón”). 
Es, una vez más, una buena referencia para nosotros.
María es la primera discípula de su Hijo Jesús porque acoge la Palabra en su corazón con un sí total y confiado a la voluntad de Dios.  
Hágase.
Y la Palabra se hizo carne en la tierra de María.
Hágase. Y la Palabra comenzó a amasarse en el corazón de María.
Gracias, María, por tu fe confiada hecha amor sin medida. 
Dulcísima Niña María, radiante Aurora del Astro Rey, Jesús, escogida por Dios desde la eternidad para ser la Reina de los cielos, el consuelo de la tierra, la alegría de los ángeles, el templo y sagrario de la adorable Trinidad, la Madre de un Dios humanado.
Me tienes a tus plantas, oh infantil Princesa, contemplando los encantos de tu santa infancia.
En tu rostro bellísimo se refleja la sonrisa de la Divina Bondad, tus dulces labios se entreabren para decirme: “Confianza, paz y amor…”
¿Cómo no amarte, María, luz y consuelo de mi alma…, ya que te complaces en verte obsequiada y honrada en tu preciosa imagen de Reina parvulita?
Yo me consagro a tu servicio con todo mi corazón.
Te entrego, amable Reina, mi persona, mis intereses temporales y eternos.
Bendíceme Niña Inmaculada, bendice también y protege a todos los seres queridos de mi familia.
Se tu, Infantil Soberana, la alegría, la dulce Reina de mi hogar, a fin de que por tu intercesión y tus encantos reine e impere en mi corazón y en todos los que amo, el dulcísimo Corazón de Jesús Sacramentado.
Amén.




20/11/17

Tú Señor conoces nuestra debilidad,




“¡Jesús hijo de David, ten compasión de mí!
(Lc 18,38).


El Reino de Dios y su misericordia siguen actuando en la vida de Jesús, sobre todo cuando se encuentra con la fe de un ser humano pobre y necesitado.

Grita a Jesús que necesitas su compasión y acoge a los están en los bordes del camino.


Jesús, abre los ojos de mi corazón a la fe en ti, para que te siga por el camino alabando y glorificando tu nombre.


Que la Virgen María, madre de la fe, nos enseñe a caminar en la luz, en la petición y en el seguimiento de Jesucristo.


Tú no eres Señor, un Dios impasible,
no eres distante y duro con los hombres.
Tú conoces nuestra debilidad,
nuestras tendencias orgullosas, violentas y egoístas.
Conoces bien todas nuestras miserias.
Tú eres misericordioso y compasivo
Tú padeces y compadeces,
Tú eres compasión.
Compadécete de nosotros.
Ven, Señor, a socorrernos,
y danos un corazón nuevo,
un corazón limpio y sincero,
un corazón lleno de compasión,
Qué sintamos la impotencia del caído y le ayudemos a levantarse.
Qué compartamos el dolor del enfermo y le cuidemos.
Qué miremos con misericordia al que se equivoca y le enseñemos el Camino.
Qué suframos el miedo del cobarde y le animemos.
Qué padezcamos la decepción del engañado y le mostremos la Verdad.
Qué comprendamos el vacío del violento y le ayudemos a buscar la paz.
Qué soportemos el pesimismo del desilusionado y sembremos esperanza.
Qué probemos la necesidad del hambriento y le ofrezcamos pan y cariño.
Qué hagamos nuestra la rabia del golpeado y lo tratemos con dignidad.
Que nos compadezcamos del egoísta y le amemos.
Quédate con nosotros, para ser cada día más parecidos a ti.
Amén.

19/11/17

Fructificar nuestros dones y talentos en el servicio del Reino


“Señor, dos talentos me dejaste;
mira, he ganado otros dos”
(Mt 25, 14-30)

Dios Padre Bueno y Misericordioso, te damos Gracias
porque Tú no regalas abundantes dones cada día,
para ponerlos en común y compartirlos con todos.
Tú nos enseñas que sólo los dones que se comparten
son los que crecen y los que se multiplican,
y nos recuerdas hoy que Tú nos los entregas gratis
para ponerlos al servicio de todos y para el bien común.
Ten Misericordia de cada uno de nosotros, Dios Bueno,
y ayúdanos a ser fieles a tu Amor y a tu Evangelio,
entregando siempre gratis lo que hemos recibido gratis,
para servirte siempre a Ti y a cada hermano nuestro,
con cada uno de los buenos talentos y de las cualidades
que Tú nos regalas a lo largo de toda nuestra vida.
Ayúdanos, Dios Bueno, a ser generosos con todos
para servir siempre a cada persona que nos necesite,
y ayúdanos también a ser siempre misericordiosos
enseñando al que no sabe, para así, poder ayudar 
a multiplicar las capacidades de cada persona,
y lograr construir entre todos un mundo mejor,
y colaborando con los demás para mejorar
todos nuestros ambiente y nuestra sociedad.
Ten Misericordia de nosotros y no nos dejes caer
en la pasividad ni en el desánimo provocados
por nuestras inseguridades, miedos o temores.
No permitas que nada ni nadie nos separe de Ti,
ni nos dejes jamás ser vencido por la desesperanza.
Te damos Gracias, Dios Padre nuestro y Todo Bondad,
porque tu Amor y tu Misericordia nos unen a Ti,
y Tú nos capacitas cada día para enviarnos a la Misión
y a comunicar tu Buena Noticia a todo el mundo.
Amén.


18/11/17

La respiración del alma


“Cuando venga el Hijo del hombre, 
¿encontrara esta fe en la tierra? 
(Lc 18,8).
Jesús nos enseña que hay que orar con confianza y perseverancia, con la seguridad de que Dios escucha siempre nuestras súplicas. Señor, Tú siempre te mueves impulsado por la misericordia y defiendes siempre a los débiles.
La oración es seguridad en el amor providente del Padre.
Incluso cuando pedimos a Dios imposibles se nos concede el don de escucharnos a nosotros mismos y cambiar de actitud.
Si lo que Dios quiere es nuestra felicidad, inspira todo aquello que nos ayudará a conseguirla. Para Dios no hay buenas o malas peticiones.

- Señor, danos el pan de cada día y perdona nuestras ofensas.

La oración es para mí, Señor, 
la respiración del alma, 
me permite vivir el Evangelio con alegría 
y construir un mundo más fraterno.

Subo a la montaña para orar, buscando los destellos de tu rostro; me pongo en tu presencia y la nube me ilumina, la nube que me envuelve y me penetra, transparencia de tu gloria, sacramento, y guardo tu rostro y tu palabra.
Tu rostro buscaré, Señor; orando en el templo, buscaré; escuchando tu silencio, buscaré; y buscando siento que me miras, y entraño la mirada de tu rostro.
Tu rostro buscaré, Señor; bajaré hasta la choza y la chabola, para orar, para estar con los excluidos, inmigrantes de color, receptores de todos los rechazos y rostros humillados, suplicantes, en el fondo, como el tuyo.
El cielo se abre en su presencia y yo me siento como un reo, porque no hay lugar en nuestras casas.
Tu rostro buscaré, Señor, me acerco al hospital en oración, buscando tu rostro en los enfermos, rostros doloridos, tu rostro ensangrentado, son un cielo abierto, y los beso, y te beso.
Tu rostro buscaré, Señor, en oración, hasta en la cárcel, rostros odiosos, son tu rostro en el infierno, por la desesperanza y la tristeza, y los quiero, porque tu misericordia les devuelve la esperanza.
Tu rostro buscaré, Señor, orando en los ríos humanos de la ciudad, en las colas del autobús o en el metro, en los estadios y grandes almacenes, en los templos, rostros desdibujados, impacientes, tu rostro anónimo todavía, y yo los voy llamando por su nombre.
No me escondas tu rostro, Señor, porque se hace de noche, quiero entrañar tu rostro deseado con todos sus destellos, tu rostro, icono del Padre, la más brillante Teofanía.
Tu rostro me descubre que Dios está enfermo, muy enfermo, de amor.



Dedicación de las basílicas de los santos Pedro y Pablo, apóstoles

Después de su martirio, el cuerpo de Pedro, el «buen pastor», fue sepultado en el Vaticano y el de Pablo, el «maestro de vida», en el camino de Ostia. 
En el siglo IV, Constantino erigió las correspondientes basílicas en el Vaticano (350) y en la Vía Ostiense (390). 
«Los méritos y las virtudes, que superan toda ponderación, de estos dos hombres, no los hemos de considerar disociados: la elección los unió, el trabajo los hizo parecidos, la muerte los igualó» (San León el Grande, Sermón 82).,


17/11/17

Que no se apague el candil de mi fe.



“Así será también en los días 
del Hijo del hombre” 
(Lc 17,26).

El cristiano es una persona que vive el instante.
En ningún momento podemos sentirnos dueños del tiempo.
El tiempo es de Dios y nuestra responsabilidad es usarlo de manera adecuada.
Hoy Jesús nos recuerda que las responsabilidades, las preocupaciones y los problemas no pueden hacernos perder de vista lo realmente importante: nuestra relación con Dios.
Es la mejor manera de estar preparados.
- Señor, que vea.

Los creyentes debemos continuar viviendo todas las exigencias de la conversión, aunque no parezca que la venida del Señor esté próxima.
Ten cuidado de que tus preocupaciones cotidianas no sustituyan tu espera activa y personal del regreso de Jesús.

Mantén mi corazón despierto. 
Que no se apague el candil de mi fe. 
Que mi puerta esté siempre abierta, y mis manos solidarias.  

Hoy celebramos a Santa Isabel de Hungría, religiosa (M)

Hija del rey de Hungría, Isabel (1207-1231) se casó a los catorce años con el duque Luis de Turingia, y tuvieron tres hijos.
Cuando enviudó, a los veinte años, se dedicó al servicio de los pobres y enfermos. En Marburgo, fundó un hospital para atenderlos mejor.
Vivió con intensidad la espiritualidad de Francisco de Asís:

 «En ella se han inspirado incluso personalidades políticas, que se han sentido impelidas a trabajar por la reconciliación entre los pueblos» (Benedicto XVI).

16/11/17

¡Venga a nosotros tu Reino, Señor!

“El Reino de Dios está dentro de vosotros” 
(Lc 17,21).

El Reino de Dios está entre nosotros.
En cada cristiano.
El Reino no es evaluable en términos humanos.
No se puede valorar su presencia por la asistencia a la iglesia ni por la falta de personas comprometidas.
El Reino de Dios sufre violencia en los cristianos y no cristianos perseguidos, en los parados y en las personas que sufren opresión.

- Señor, que tú seas lo más importante en mi vida.

Cada vez que respondemos confiadamente con nuestra vida al mensaje de Jesús, el Reino se hace también presente en nosotros por el Espíritu.
El Reino de Dios crece dentro de ti, cuando te ocupas de los demás.
De esta manera te pareces a Jesús que recorrió los caminos haciendo el bien.

Quiero vivir el momento presente acogiendo tu Reino,
anunciando tu Reino, esperando tu Reino.

¡Venga a nosotros tu Reino, Señor!  

15/11/17

«Gracias»


“Levántate, vete; tu fe te ha salvado” 
(Lc 17,19).

Jesús cura a diez leprosos que se acercan pidiéndole misericordia.
No sólo les devuelve la salud física sino una restauración en la vida social de su pueblo.
Sólo un extranjero tuvo fe para reconocer la bondad de Dios que actuaba en Jesús.
Regresa a su presencia para darle gracias.
Normalmente las personas agradecidas se han entrenado en cosas pequeñas: ceder el paso, sonreír al llegar al trabajo, dar las gracias cuando nos prestan algún servicio.
«Gracias» es una palabra muy simple pero muy difícil de pronunciar para algunos.
 Esta dinámica de gratitud se vive también en la vida espiritual.
Sentir a Dios siempre a nuestro lado es el mejor de los regalos.

- Señor, que sepa reconocerte a lo largo del día.

En el camino de mi vida me ofreces tu gracia salvadora.
Abre mi fe a la confianza.
Dame un corazón agradecido.    

"Gracias, Señor, por la aurora y por el nuevo día.
Gracias por el sol que nos calienta e ilumina.
Gracias por la luna que alivia oscuridades.
Gracias por el viento, los árboles, los animales...

Gracias por la casa que nos acoge y protege.
Gracias por las sábanas, las toallas y los pañuelos.
Gracias por poder vestir cada día ropa limpia.
Gracias por el agua que brota en cada grifo.
Gracias por los alimentos de la despensa y la nevera.
¡Cuántas cosas tenemos, Señor, y a veces no somos conscientes!

Y sobre todo, Señor, gracias por tu amistad, tu perdón y tu compañía.
Gracias por el cariño de los amigos y la familia.
Gracias por las personas que hoy me ayudarán a sonreír y a seguir adelante.
Gracias por las personas a las que hoy podré amar y servir.

Gracias ...


Hoy celebramos a San Alberto Magno, obispo y doctor de la Iglesia

Alberto (1200-1280), aunque fue durante arios provincial de los dominicos y obispo de Ratisbona, tenía como verdadera vocación el estudio, la investigación y la enseñanza. 
Pocos como él llegaron a una síntesis tan admirable entre la filosofía aristotélica y la teología cristiana. 
Así preparó el camino a Tomás de Aquino, discípulo suyo en Colonia.

14/11/17

Servicio y humildad


“Somos unos pobres siervos, 
hemos hecho lo que teníamos que hacer” 
(Lc 17,10).

Jesús nos dice en esta parábola que los dones de Dios al siervo fiel no son un derecho que se puede reivindicar, sino un don gratuito.
Ponte en verdad ante Dios y reconoce que todo lo que eres y tienes lo has recibido de su bondad.

La exhortación crucial de la parábola es clara: considerémonos unos siervos capacitados para el servicio, responsables y transparentes, ya que el engreimiento es inhumano, no es evangélico, y crea relaciones hostiles.
¿Cómo hacer de nuestras relaciones escenarios de cuidado y misericordia?
Digamos con fe: “gracias, Señor, por permitirme pertenecer a tu Reino; acrecienta mi humanidad, y humaniza mi fe”. 
El servicio va unido a la humildad, no busca el aplauso ni destacar.
Cada día estamos llamados a hacer de nuestra vida un lavatorio de 
los pies.
Dios te dice hoy: ven, siéntate a la mesa y te iré sirviendo.

Jesús, traigo ante Ti todas mis cualidades.
Son un regalo tuyo.
Que no las guarde para mí sino que las ofrezca gratuitamente a los hermanos.  

Un buen día para mirar a la Virgen María, y aprender de ella a estar siempre cerca de Jesús, compartiendo vida con Él, pero siempre en segundo plano. 

13/11/17

Aumenta mi fe


“Si tu hermano te ofende siete veces en un día, y siete veces vuelve a decirte. 
‘Lo siento’, lo perdonarás” 
(Lc 17,4).  

La comunidad cristiana aparece como una comunidad de pecadores que experimentan la proximidad y la acogida de Dios en el perdón fraterno. 
Jesús te anima a perdonar sin límites al hermano, el perdón dado y recibido pacifica el corazón y despierta tu capacidad de amar. 

Señor, perdona mi falta de sensibilidad con los hermanos.
Dame sabiduría y fuerza para hacer y decir lo que más ayude a los hermanos.

 - Señor, perdona nuestras ofensas.

Aumenta mi fe, Señor, 
fortalece mi confianza en Ti,  
que mi vida se arraigue en tu Palabra de Vida.  

Señor, no nos dejes caer en el "ojo por ojo" o en el "diente por diente";
no permitas que me deje llevar por la rabia o por los deseos de venganza.
Ayúdame a seguir amando a quién se equivoca, a quien me hace daño;
Dame sabiduría para convertir el dolor en compasión afectiva y efectiva.

Enséñame a rezar por las personas que me han herido con sus palabras y obras;
a corregir sin humillar, por amor, con delicadeza, buscando el bien del otro.

Dame amor para no criticar a la espalda, para corregir a la cara, a solas.
Si no me hace caso, que no me dé por vencido y busque la ayuda de otras personas y de la comunidad.
Y si, ni aún así, no se corrige, dame la paz del que hace todo lo posible para solucionar un problema.

Señor, dame amor para corregir a quién se equivoca
y mucha humildad para dejarme corregir cuando me equivoco yo.


Te he encontrado en muchos sitios, Señor.
He escuchado el latido de tu corazón en la tranquilidad perfecta de los campos,
en el sagrario de una catedral vacía,
en la unidad de mente y corazón de una asamblea de personas que te quieren.
Te he encontrado en el gozo, donde a menudo te busco.

En el dolor, te encuentro siempre,
pues el dolor es como el repique de la campana que me llama a rezar.
Señor, te he encontrado en la terrible magnitud del dolor de los demás.
Te he visto en la sublime aceptación y en la inexplicable alegría de los que sufren.

En cambio, no he logrado encontrarte en mis pequeños males
en mis estúpidos disgustos, en contratiempos insignificantes.
En mi cansancio, he dejado pasar inútilmente tu amor, tu entrega y la vitalidad gozosa de tu pascua,
que queda sofocada por pensar en mí más que en Ti

Señor, yo creo. Pero aumenta mi fe.

Hoy 13 de noviembre, celebramos la fiesta de San Leandro,
el gran santo cartagenero, obispo de Sevilla en el siglo VI (patrón de la Diocesis de Huelva). Con su predicación y diligencia convirtió, contando con la ayuda de su rey Recaredo, a los visigodos de la herejía arriana a la fe católica.  
A san Leandro le debemos lo que es España: una unidad,  un proyecto común que nos une. 
La unidad es un bien a preservar;  un bien moral que respeta e integra la diversidad, nacido en el Concilo de Toledo que él convocó y presidió. 

«Confía en tu Señor que es Cristo. 
Mantente firme en la fe. 
Ya conoces la dulzura de la caridad y el gozo de la unidad. 
Predica solo la unión de las naciones. 
Desea la unidad de los pueblos. 
Siembra la única semilla que es la de la paz y de la unidad» 
(Homilía en el Concilio).

12/11/17

Diligente en la fe


"¡Que llega el esposo, salid a su encuentro!"
"Velad, porque no sabéis el día ni la hora"
“Estad en vela y preparados, porque a la hora que menos pensáis, viene el Hijo del hombre”

En tiempos convulsos como los que vivimos, no apagues nunca la luz de la esperanza.
Nada se muda, todo se pasa...

Señor, hazme diligente en la fe,
Cura y pereza y hazme entender que…
nadie puede velar en lugar de mí,
nadie puede amar en lugar de mí,
nadie puede rezar en lugar de mí,
nadie puede rezar en lugar de mí,
nadie puede vivir en lugar de mí.

Despiértanos del sueño de una vida superficial,
Que cada día llenemos nuestras lámparas
en la oración, en los sacramentos, en la comunidad cristiana...
para que podamos descubrir tu presencia entre nosotros
y con todos los hermanos disfrutemos de tu cercanía.


Cumplir con fidelidad la misión
Señor,
tu quieres que sea responsable aquí en la tierra
y que viva con fidelidad el presente,
pero siempre con la mirada puesta en el futuro.
Ahora, mi vida es un tiempo de espera activa.
No puedo hundirme en la oscuridad de la inactividad
ni dejar apagar la antorcha que tengo en las manos.
Por ello,
constantemente tengo que hacer provisiones de amor
para que la llama del servicio y de la creatividad
esté siempre muy encendida y haga luz
para mí y para los otros
e invite a todo el mundo a recibirte.
La espera de tu venida definitiva
tiene que iluminar de esperanza
el pensamiento y el corazón
Así, cuando llegues
me encuentres despierto y a punto.
Saber que estás viniendo
y que llegaras por sorpresa
nunca me dará miedo; más bien me dará paz
y llenará el corazón de esperanza y de alegría.

Ayudadme a mantener mi antorcha bien encendida!

11/11/17

Saber compartir


“Dios os conoce por dentro” 
(Lc16,15).

Jesús nos describe al hombre religioso como el que es de fiar en lo poco, desprendido de lo material y humilde. 
Porque no se puede servir a Dios y al dinero.
Opta por Dios, por la libertad. 
No le entregues al Señor un corazón compartido.

Los Padres de la Iglesia comparaban el amor, al dinero a la idolatría.
El dinero es necesario para la vida y para compartirlo con los demás.
La sociedad actual nos presenta a muchas personas que han perdido su dignidad y la autoridad que el dinero les había otorgado.
Quien no sabe poner límite en las cosas pequeñas acaba perdiendo la capacidad de administrar lo más importante.

- Señor, dame un corazón caritativo.
Yo sé, Señor que tú me conoces por dentro.
Ayúdame a ser coherente.
Quiero elegirte a Ti.

Señor, Tú nos hablas con claridad.
No podemos servir a Dios y al dinero.
Sin embargo, nuestra sociedad ha establecido una relación equivocada con el dinero, ya que aceptamos pacíficamente su predominio sobre nosotros y nuestras sociedades.
El dinero gobierna y no sirve.
El dinero es lo más importante y el ser humano ha quedado reducido a una sola de sus necesidades: el consumo.

El afán de poder y de tener no conoce límites.
Los intereses del mercado, divinizado, se convierten en regla absoluta.
Todo vale con tal de acrecentar beneficios, aunque millones de personas pasen hambre, aunque se contamine el medio ambiente.
Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz.

Señor, danos luz y fuerza para revelarnos ante esta idolatría, para denunciarla y combatirla. 
Danos fuerza para favorecer una ética que permita crear un equilibrio y un orden social más humano, al servicio de todos.
 Ilumina a los expertos financieros y a los gobernantes de los países, a fin de que busquen y a trabajen por el bien común.
Ayúdanos a todos a socorrer a los pobres, a respetarlos y promocionarlos; a no dejarnos atar por el dinero y a vivir una solidaridad desinteresada y generosa.
Amén.

Oración inspirada en Evangelii Gaudium 55-58.

Hoy celebramos a SAN MARTÍN DE TOURS, Obispo

Durante una campaña militar, Martín cortó en dos su capa de soldado para salvar a un pobre mendigo de morir congelado.

Este gesto llegó a ser el símbolo de un cristianismo que sabe compartir.
Ordenado sacerdote por San Hilario de Tours, introdujo la vida monástica en Francia.
Más tarde, ya como Obispo de Tours, creó y organizó muchas parroquias rurales y monasterios, cuyos monjes evangelizaron gran parte de las Galias en los siglos IV y V.

Tours se convirtió en centro de peregrinaciones para venerar los restos de San Martín.

10/11/17

Astucia





“Los hijos de este mundo son más astutos 
con su gente 
que los hijos de la luz” 
(Lc 16, 8).

Esta parábola no nos invita a ser inicuos sino a ser sagaces, a hacernos amigos utilizando los bienes de este mundo para ponerlos al servicio de los más necesitados. 
El reino de Dios necesita de ti, de tu decisión y de tu inteligencia. Ponlas a su servicio.
Cambiemos en cada pequeño gesto cotidiano.
No derrochar recursos, llevar un estilo de vida sobrio, es la base para crear un mundo donde todos podamos vivir con dignidad.
“Lo que no se comparte se pierde, lo que se brinda de corazón se multiplica”
Perder apego a la riqueza.
Ganar libertad para amar.
Ensanchar el corazón.
Vivir con sencilla alegría, como un pobre que todo lo agradece y todo lo espera.
Feliz, bienaventurado.

Señor, que distinga en cada momento lo verdaderamente importante.

Señor, que no se me escape la vida derrochando los bienes que he recibido, sino que los ponga al servicio de los demás.

Tú, Señor, siempre me sorprendes. 
Y no me gusta... pero lo necesito. 
Que mi entrega sea más inventiva y audaz en beneficio de mis hermanos.

Señor, gracias por todas las capacidades que me has dado.
Ayúdame a reconocerlas y agradecerlas,
a ponerlas al servicio de los hermanos,
de tu Reino de justicia, verdad, amor y paz.

Que mi astucia no se vuelque en alcanzar mis caprichos
y busque el crecimiento de los más pequeños y pobres.

Que mi inteligencia no sirva para justificar mis errores,
y me ayude a crecer en sinceridad y humanidad.

Que mi creatividad no sea egoísta ni aprovechada
y abra nuevos caminos para la generosidad y el amor.

Que mi talento no se centre en perseguir mi bienestar
y trabaje para construir el bien común y la paz.

Señor, gracias por todas las capacidades que me has dado.
Ayúdame a reconocerlas y agradecerlas,
a ponerlas al servicio de los hermanos,
de tu Reino de justicia, verdad, amor y paz.

Conmemoramos hoy a san León Magno,


Papa del siglo V, a quien la Iglesia venera como doctor por la claridad y profundidad de su doctrina, y a quien tocó vivir siempre tiempos difíciles manteniendo la firmeza y la lucidez ante las herejías que sacudieron a la comunidad cristiana durante aquellos años.

9/11/17

Templos vivos de Dios


“Destruid este templo, 
y en tres días lo levantaré” 
(Jn 2,19) 

Jesús echa fuera del recinto del templo a los animales y pronuncia una palabra profética:
Él es el nuevo templo, el lugar del encuentro del ser humano y Dios.
Jesús te invita a entrar en su presencia y a adorar a Dios en espíritu y en verdad.  
Hoy sigue habiendo «mercaderes del Templo».
Se mercadea con «templos del Espíritu Santo» que son las personas que sufren abusos físicos y psíquicos.
Si como los judíos nos quedamos en el templo físico y en su ceremonial, cometemos un gran error.
Las noticias que cada día vemos en la televisión deberían «quemarnos las entrañas» y hacernos reivindicar lo sagrado de cada ser humano.
- Señor, que no acepte la mediocridad ni la indiferencia.

Señor, yo quiero entrar en tu santuario.
Dame manos limpias, corazón puro,  enséñame a amar.
Tu sangre me limpia, tu Palabra me abrasa, tu Espíritu Santo inunda mi ser.

Señor, bendice mis manos
para que sean delicadas y sepan tomar
sin jamás aprisionar,
que sepan dar sin calcular
y tengan la fuerza de bendecir y consolar.

Señor, bendice mis ojos
para que sepan ver la necesidad
y no olviden nunca lo que a nadie deslumbra;
que vean detrás de la superficie
para que los demás se sientan felices
por mi modo de mirarles.

Señor, bendice mis oídos
para que sepan oír tu voz
y perciban muy claramente
el grito de los afligidos;
que sepan quedarse sordos
al ruido inútil y la palabrería,
pero no a las voces que llaman
y piden que las oigan y comprendan
aunque turben mi comodidad.

Señor, bendice mi boca
para que dé testimonio de Ti
y no diga nada que hiera o destruya;
que sólo pronuncie palabras que alivian,
que nunca traicione confidencias y secretos,
que consiga despertar sonrisas.

Señor, bendice mi corazón
para que sea templo vivo de tu Espíritu
y sepa dar calor y refugio;
que sea generoso en perdonar y comprender
y aprenda a compartir dolor y alegría
con un gran amor.
Dios mío, que puedas disponer de mí
con todo lo que soy, con todo lo que tengo.

Hoy celebramos la Dedicación de la Basílica de Letrán

La catedral de Roma fue construida en el antiguo palacio de los Laterani. 
A principios del siglo IV era la primera de las iglesias de Occidente. 

«Hermanos, celebramos hoy el día inicial de este templo; 
pero, de hecho, somos nosotros los que hemos de ser templos vivos de Dios. 
Si quieres que la iglesia esté iluminada, 
Dios también quiere que tu alma no sea tenebrosa» 
(San Cesario de Arle, Sermón 229).

8/11/17

ligeros de equipajes


“Quien no lleve su cruz detrás de mí 
no puede ser discípulo mío” 
(Lc 14, 27).

En tiempos de crisis muchos proyectos acaban en bancarrota. 
Hay quien se salta la ley y hace negocios poco limpios. 
Muchos cristianos cambian de grupo eclesial una y otra vez sin encontrar lo que buscan. 
Ser capaz de mantener una línea de vida y aceptar los contratiempos que puedan presentarse, es calcular bien y poco a poco aprender a llevar la cruz.

- Señor, que mi vida no sea un resumen de buenas intenciones.

El seguimiento de Jesús pide muchas veces la renuncia y el despojamiento. 
El cargar con su cruz no supone un peso adicional a las dificultades e la vida sino un estilo de vivir lo cotidiano a la luz de los valores del Reino. 
Jesús nos invita a vivir con libertad, a caminar ligeros de equipaje, a llevar en el corazón su persona y su mensaje.

Señor, quiero seguirte, pero me faltan las fueras para hacerlo. 
No te veo, no te siento, no te comprendo, pero me fío de Ti.  




Señor, ¿cómo voy a amarte más que a mis padres, si ellos se han sacrificado tanto por mí y me lo han dado todo?
¿Cómo voy a amarte más que a mi pareja, si nos queremos con locura, si parece imposible amar con más fuerza?
¿Cómo voy a amarte más que a mis hijos, si cada día les doy lo mejor de mí y daría mi vida por ellos, sin pensarlo dos veces?
¿Cómo voy a amarte más que a mis hermanos y amigos, si yo no sería nada sin ellos?
Señor, ayúdame a darme cuenta de que mis padres, mi pareja, mis hijos, hermanos y amigos son un regalo tuyo;
que su amor es sólo un pequeño reflejo del gran amor que Tú sientes por mí.
Señor, ayúdame a experimentar que cuando me dejo amar por ti y cuando te amo sobre todas las cosas, mi corazón se ensancha y pacífica, y, así, puedo amar sin exigir a los demás lo que sólo Tú me puedes dar, puedo amar más y mejor a mis padres, a mi pareja, a mis hijos, hermanos y amigos.
Señor, ayúdame a fiarme de tu palabra y a disfrutar la vida nueva que sólo Tú me ofreces.

7/11/17

No pongamos excusas


“Sal por los caminos y senderos e insísteles hasta que entren y se me llene la casa" 
(Lc 14, 24).

Jesús nos recuerda que tenemos necesidad del gozo y del compartir.
El banquete puede ser material o espiritual.
Saber gozar de la naturaleza, ver la belleza de los campos y no medirlo todo en ganancias, saber gozar de una buena compañía e incluso saborear una comida.
Todo esto es motivo de agradecimiento.

- Alabado seas, Señor, en todas tus criaturas, especialmente por el hermano sol.

Jesús ofrece el banquete del Reino a todo tipo de personas, quiere que su casa se llene, porque hay sitio, palabra y tarea para todos.
Acoge la invitación de Jesús y deja que el mandamiento del amor queme tus entrañas. 
Acércate agradecido a la Eucaristía, en ella, Jesús se entrega como Pan de Vida.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida,
 habitaré en la casa del Señor por años sin término.  

“Cuán bien cuidado está el que se fía de Dios” (Beato Francisco Palau, Carta 56, 2)

Señor, tenemos hambre y sed...
de amor, de esperanza, de alegría, de entrega, y Tú nos dices: 
Venid, comed pan sin pagar, bebed vino y leche de balde.
La oración en un banquete, la Eucaristía es un banquete,
la solidaridad es un banquete.

Pero ponemos excusas:

somos demasiado jóvenes o demasiado viejos,
tenemos mucho que estudiar o mucho que divertirnos,
el trabajo ocupa todo nuestro tiempo,
hoy no puedo, tengo prisa, quizá mañana.

¿Qué nos pasa, Señor?

Tenemos sed y no bebemos el agua más fresca.
Tenemos hambre y no comemos el pan más tierno.
Tenemos frío y no nos acercamos al fuego que no se apaga.
Nos sentimos solos y no nos dejamos acompañar por Ti.

Señor, te pido que, al menos hoy, no te ponga excusas

y me acerque a Ti, sin miedos, sin reservas, sin prisas.
Que al menos hoy acepte el pan de tu amor y el vino de tu alegría.
Que al menos hoy sepa servir a quien me necesite.
Que al menos hoy sepa compartir la alegría de ser tu hijo.


6/11/17

Dichoso si tienes un corazón generoso.


“Cuando des un banquete 
invita a los pobres...” 
(Lc 14, 13)  

El amor gratuito tiene poca cabida en una sociedad comercializada como la nuestra. 
La lista de invitados que propone Jesús es poco presentable en sociedad. 
Tenemos a nuestro alrededor personas cojas, ciegas o sordas de muchas maneras. 
Personase que se sienten solas o incomprendidas. 
Se necesita un gran amor a «sí mismos y a los demás» para estar a su lado sin humillarles.

- Señor, que sepa dar sin esperar nada a cambio.

La propuesta de Jesús es claramente subversiva. 
En su tiempo, los enfermos y los lisiados estaban excluidos no sólo de la vida social sino también del Templo. 
Frente al interés personal, Jesús proclama que la generosidad con los pobres, sin esperar ser correspondido, es uno de los valores del reino. 
Esta tendencia es de todos los tiempos y culturas, por lo tanto también tuya.
Dichoso serás si tienes un corazón generoso. 
Abre tu puerta al pobre. 

Señor, enséñame a ser como tú: desprendido, generoso, desinteresado. Para que mi vida te agrade y sea feliz.

Señor, Tú amor es siempre gratuito.
Invitas a tu mesa a todas las personas,
cultas e incultas, sanas y enfermas,
ricos y pobres, buenas y malas.
Me has invitado a mí, sin ningún mérito,
gratuitamente, sin buscar nada a cambio;
pues nada mío puede enriquecerte.

Nos abres de par en par las puertas de tu casa,
nos ofreces el regalo de tu amistad,
en tu Palabra, nos has revelado tus secretos,
compartes con nosotros tu Espíritu,
nos reservas un puesto en tu mesa
alimentas con tu amor nuestras hambres
y nos brindas una alegría nueva y eterna.
Sólo por amor. Todo por amor. Gracias, Señor.

Ayúdanos a ser gratuitos en nuestras relaciones,
a ir más allá de los sentimientos y del propio interés;
a abrir nuestro corazón y nuestra mesa
a los amigos y a la familia, por supuesto,
pero también a los que no podrán pagarnos,
a los pequeños, a los pobres, a los que están solos,
a los más necesitados, aunque no siempre lo merezcan.

Purifícanos y haznos parecidos a ti, Señor, 
ayúdanos a amar gratuitamente, como Tú,
para entrar de lleno en el camino del Evangelio,
para gozar de la felicidad más grande. Amén.

5/11/17

Los discípulos encuentran su grandeza en servir



"No os dejéis llamar maestros, 
porque uno solo es vuestro maestro, 
el Mesías" 
(Mt 23, 1-12)

La religión que carga fardos pesados sobre la gente no coincide con el mensaje de Jesús.
"Evangelio" es sinónimo de libertad de espíritu.
¿Qué hicieron los primeros cristianos?
Fueron trastornados por el mensaje de Jesús, su corazón se llenó de un deseo: “AMAR”.
El mejor modo de ser el más importante es hacerse pequeño y servidor de todos con el corazón de un niño.
La gente humilde rodea a la Iglesia de su sencillez y ternura.
Ese es el abrazo que la Iglesia necesita.

Y el que ella misma ha de ofrecer.

Te damos Gracias, Dios Padre Bueno y Misericordioso,
porque Tú nos enseñas a ser coherentes en la fe 
y a huir de la hipocresía, para andar en la verdad,
aprendiendo a ser sencillos y humildes de corazón.
Gracias porque Tú nos llamas cada día para seguirte, 
amarte, servirte y para aprender de Ti, y así también, 
lograr amar y servir siempre a cada hermano nuestro.
Ten Misericordia de nosotros, y no nos dejes caer 
en la tentación del prestigio, ni de creernos jamás
ni mejores ni superiores que las demás personas.
¡Enséñanos a reconocer nuestros fallos o defectos,
y a valorar, sin envidias, la virtudes de los demás!
Recuérdanos siempre que los dones que Tú nos regalas
son para ponerlos al servicio de los demás, 
y para usarlo siempre en la búsqueda el Bien Común.
Gracias por enseñarnos que si queremos ser grandes,
antes tenemos que comenzar por ser humildes
y a servir con alegría a quienes nos más nos necesiten,
porque nos enseñas a ser servidores, por amor, como Tú.
Te pedimos, Dios Padre Bueno y Misericordioso,
que no olvidemos nunca que Tú no llamas cada día
a construir la Fraternidad en medio del mundo,
para que todas las personas puedan amarte siempre.
¡Ayúdanos Tú, Dios Bueno, a ser fieles a tu Evangelio!
¡Haz que cada uno de nosotros seamos para los demás, 
un reflejo de la Luz de tu Amor y de tu Misericordia! 
Amén.

4/11/17

La vida como servicio



“Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido” 
(Lc 14, 11).  

Jesús conoce bien el corazón del ser humano y su ambición, pero no quiere que nos equivoquemos.
 A Él le atraen los corazones humildes.
Jesús no propone unas normas de urbanidad, una actitud de falsa humildad. Nos pide que cedamos el primer puesto para que mi hermano pueda ocuparlo. 
Le cedo el mejor puesto por amor y porque en ellos veo a Dios. 
Si la vida o las circunstancias me piden una tarea de responsabilidad, como cristiano debo aceptarla como un servicio que dura un tiempo. 
No es un título honorario.

- Señor, que recuerde en todo momento que la autoridad es servicio.

Nos descoloca tu lógica
de pequeños y grandes,
de sabios y necios,
de enfermos y sanos.

A los que están al final 

los adelantas,
y a quienes se pavonean, 
ufanos por su asiento preferente,
los mandas a la última fila.
A quienes lucen los galones
del cumplimiento y la perfección
les ignoras las medallas,
mientras aplaudes la dignidad
de las cicatrices en historias bien vividas.
Siembras la duda 
en los soberbios,
al tiempo que asientas
la verdad de los humildes.
Pasas de largo ante las mansiones
bien provistas
y te alojas en hogares
donde abundan las carencias

Nos ilumina tu lógica

de pequeños y grandes,
de sabios y necios,
de enfermos y sanos,
de primeros y últimos.

(José María R. Olaizola sj)

 María, eres el ejemplo más claro de los gustos de Dios. 
Le gustó tu humildad; por eso te ensalzó y ahora todos te llamamos bienaventurada.  

Proclama mi alma la grandeza del Señor. 
Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava. 

Hoy celebramos a San Carlos Borromeo.


Hombre de Iglesia, se le puede considerar el primer cardenal secretario de Estado por su aportación a la curia vaticana. 

Fue arzobispo de Milán, donde aplicó las normas del Concilio de Trento, con espíritu reformador. 
Pastor ejemplar, exhortaba a sus sacerdotes: 
«Si tienes encendida la llama del amor cierra el horno para que no se enfríe»
Murió el 3 de noviembre de 1584.