ATARDECER

ATARDECER
Remar mar adentro

16/10/17

El signo


“Aquí hay uno que es más que Jonás” 
(Lc 11,32).  

El mal toma muchas formas y nos hace perder de vista su poder destructor. 
El maligno destruye a las personas, y a la sociedad. 
Cuando parece que le hemos ganado una batalla reaparece por otro lado. 
El cristiano debe mantenerse firme en el seguimiento de Jesús. 
No hay medias tintas. 
Hay que mantenerse alerta ante el engaño y las estrategias del maligno.

- Señor, no me dejes caer en la tentación.

Nos cuesta convertirnos de verdad al Señor. 
Y ponemos excusas y justificaciones, algunas realmente buenas; pero excusas, al fin y al cabo: 
“Si Dios me diese una prueba de su existencia”, 
“Si Dios cambiara mi forma de ser”, 
“Si viera un milagro”. 
¡En qué aprieto nos pondría Dios si convirtiera una tinaja de agua en vino! 
Algo tendríamos que inventar.
Sin embargo, hay personas que se conforman con menos. 
Los ciudadanos de Nínive se convierten por la predicación de Jonás, y la reina del Sur al escuchar la sabiduría de Salomón.
Si hiciéramos más a menudo memoria de todas las maravillas que Dios ha hecho en nosotros, pediríamos menos signos, seríamos más agradecidos, crecería nuestra esperanza y viviríamos más felices.

El gran signo del Reino es Jesús y su enseñanza. 
Dios nos revela en Él su rostro lleno de amor y de sabiduría. 
No busques en lo maravilloso la presencia de Dios. 
Escucha su Palabra, amásala en tu interior y conviértete a Él.  
  
Espíritu de Amor, 
abre mi mente a tu Sabiduría, 
para que tu Palabra entre en mi vida 
y la transforme.  



Señor Jesús, somos muy afortunados y hemos recibido mucho de ti,
pero no acabamos de agradecerlo, de convertirnos, de cambiar de vida.

Nos has proclamado la Buena Noticia de que Dios nos ama con locura,
pero no acabamos de abrir el corazón para acoger su ternura.

Nos has mostrado que Dios no se cansa nunca de perdonar,
pero, cuando pecamos, seguimos huyendo de Dios.

Nos has dicho que Tú quieres bendecirnos desde los pobres,
pero no les damos espacio suficiente en nuestro corazón y nuestro tiempo.

Te has presentado ante nosotros como un manantial de agua viva,
pero preferimos otras aguas, aunque no calmen nuestra sed.

Vienes a este mundo para liberarnos de todas las cadenas que nos atan,
pero seguimos teniendo miedo a que recortes nuestra libertad.

Nos has enseñado que sólo los que entregan su vida son felices,
pero estamos demasiado preocupados de nosotros mismos.

Nos descubriste que fuimos creados para vivir en comunión con Dios y con las personas, pero no siempre estamos dispuestos a ayudar y a dejarnos ayudar.

Tú nos has dado tu Palabra, tu tiempo, tu Espíritu, tu vida entera,
pero nosotros seguimos siendo tacaños contigo.

Señor, ayúdanos a reconocer todo lo que has hecho por nosotros,
a fiarnos de ti y de tu Palabra, cada día un poco más,
para que nuestras miserias no ahoguen el deseo de plenitud que ha puesto en nosotros y tu amor nos convierta a una vida más entregada y feliz.
Estamos en camino, Señor, y contigo podemos avanzar.

15/10/17

Venid a la fiesta.


"Muchos son los llamados, 
pero pocos los elegidos" 
(Mt 22, 1-14)

El Señor  nos invita: 

Venid todos, la mesa está servida, 

todo está listo. 

Venid a la fiesta.  

Dichosos los invitados a la cena del Cordero.

Hoy has preparado un banquete,
en tu amplia tienda de la alianza
levantada en esta tierra tuya y nuestra,
para que tu presencia no nos resultara extraña.
Es tu hijo quien se casa,
y la ocasión es única
para hacernos presente
tu generosidad y gracia.

Ya está la entrada engalanada,
los jardines adornados,
las farolas y antorchas alumbrando
caminos, rincones y plazas,
las habitaciones dispuestas
y la sala del banquete preparada
con todo lo necesario para la fiesta,
porque la ocasión es única.

La mesa lista para el banquete
con los mejores manjares que se conocen
y un vino reserva excelente,
para alegrar a los reticentes,
traído de tu viña predilecta.
Todo en abundancia,
que a ti te gusta que sobre y no falte
cuando se va o se pasa por tu casa.

Los criados han partido
para invitar a tus amigos,
que son muchos y muy distintos
y están dispersos por el amplio mundo.
¡Venid a la fiesta! ¡Venid a la fiesta!,
se oye en pueblos y casas,
y como un eco resuena setenta veces siete
y llega a todos los corazones.

Atardece, y tu tienda está vacía.
Tus amigos, muy ocupados
en sus cosas y haciendas,
declinan la invitación
como si fuese una oferta cualquiera.
Te hacen pasar un mal trago
aduciendo motivos, disculpas y excusas
que suenan a justificar sus conciencias.

Sin embargo, hoy, la fiesta se hará;
es tu querer y voluntad decidida.
Tu generosidad y riqueza
no pueden terminar en la basura.
De la calle, de las plazas,
de los rincones más olvidados
y del reverso de la historia
llegarán tus invitados.

Serán cojos, ciegos y sordos,
hambrientos, pobres y presos,
ciudadanos y extranjeros,
emigrantes sin papeles,
hombres y mujeres, ancianos y niños
de toda raza, color y oficio,
que oyen a tus mensajeros
y se sienten sorprendidos.

Los que a nada sois invitados...
¡Venid a la fiesta!
Los que estáis solos y sin futuro...
¡Venid a la fiesta!
Los que tenéis hambre y no trabajo...
¡Venid a la fiesta!
Todos los despreciados y humillados...
¡Venid a la fiesta!
Los sin nombre y sin historia...
¡Venid a la fiesta!
Los que no sois sino recursos humanos...
¡Venid a la fiesta!
Los que sufrís la risa y la miseria...
¡Venid a la fiesta!
Los nadie de ahora y siempre...
¡Venid a la fiesta!

¡Vamos a tu fiesta, Señor!

Florentino Ulibarri

14/10/17

Escuchar y cumplirla


“Dichosos los que escuchan 
la palabra de Dios y la cumplen” 
(Lc 11,28).

Una mujer del pueblo presta su voz a la humanidad para felicitar a María porque escuchó y dejó cumplirse la Palabra de Dios en ella. Eres dichoso si dejas que la Palabra de Dios modele la arcilla de tu vida; si dialogas con ella en el corazón, brotará en ti la humildad, la libertad y la alegría.


Tu Palabra y tu Sabiduría están en mí, no porque te conozca mediante mis conceptos, sino porque soy conocido por ti como hijo y amigo tuyo

Jesús ama a su madre María porque lo acogió nueve meses en su vientre y porque sus pechos lo amamantaron, pero todavía la valora más por escuchar y cumplir la Palabra de Dios. 
Para Jesús no valen títulos de sangre, ni los grados académicos, ni la partida de bautismo. 
Para Jesús, lo importante es escuchar la Palabra de Dios y cumplirla.
         
Escuchar y cumplir la Palabra de Dios requiere un corazón abierto, para poder acoger la sorpresa de Dios, seguros de que sus caminos son distintos (y mucho mejores) que los nuestros.

Escuchar y cumplir la Palabra de Dios es nuestra tarea permanente. 
Permanente. De cada día. 
De todos los días.

Gracias, Señor,
porque cuentas con personas pequeñas y humildes,
por fijarte y llamar a María,
por contar conmigo.

Gracias porque jamás avasallas;
propusiste, no impusiste a María la misión de ser Madre de Jesús
y esperaste su respuesta.
También a mí me sugieres una misión
y esperas, a veces muchos años, mi aceptación.

Gracias, Señor,
porque tú haces posible lo imposible,
en María, en mí
y en todas las personas que se fían de ti
y cumplen tu voluntad.

Gracias, Señor,
por tu Espíritu Santo,
el Espíritu creador de vida,
en el alma y en el cuerpo de María,
en nuestra vida, en la Iglesia y en el mundo.

Gracias, María;
por enseñarnos a preguntar a Dios lo que no entendemos;
por fiarte de Él;
por ayudarnos a decir contigo y como tú:
"Hágase en mi según tu palabra".

13/10/17

El poder de Dios

“El reino de Dios ha llegado a vosotros” 
(Lc 11, 20).

Toda la vida de Jesús revela que él actúa con el poder de Dios para hacer el bien a la humanidad. 
Confía siempre en Jesús porque él es el vencedor de toda fuerza de mal. 
Su reinado es de amor, de paz de justicia y de libertad.


Atráeme hacia ti, Señor, no permitas que la fuerza del mal me aprisione y me esclavice

12/10/17

Nuestro Pilar


“Una mujer de entre el gentío levantó la voz” (Lc 11, 27)  
  
Una mujer emocionada por las palabras de Jesús, levanta valiente su voz para señalar la dicha de María. 
Atrévete a proclamar con tu vida que llevas en tu corazón el gozo de sentirte hijo/a de María.      
María acoge el don de Dios y es fiel en el amor y la entrega de la vida hasta el final.
Ella es el fiat que nos abre las puertas del cielo.

Padre, Dios, 
necesitamos mujeres llenas de vida, 
que hundan sus raíces en la fuente de tu Palabra 
y repartan, a manos llenas, la paz y la alegría. 



TÚ,  MARÍA, ERES NUESTRO PILAR
Cuando estamos tristes y  abatidos
Cuando las cosas no  funcionan bien
Cuando nos alejamos de la  casa del Padre

TÚ,  MARÍA, ERES NUESTRO PILAR
Cuando nos hundimos bajo el  peso de las dificultades
Cuando decae nuestro ánimo
Cuando perdemos la fe en  Jesús
TÚ,  MARÍA; ERES NUESTRO PILAR
Cuando somos frágiles y nos destruimos
Cuando sólo pensamos en  nosotros mismos
Cuando no damos testimonio  de tu Hijo
TÚ,  MARÍA, ERES NUESTRO PILAR
Cuando aparecen nubarrones  en nuestra felicidad
Cuando todo parece derrumbarse
Cuando nos perdemos lejos  del amor de Dios
TÚ,  MARÍA, ERES NUESTRO PILAR

 Javier Leoz 

11/10/17

¡Abba!



“Cuando oréis decid: “Padre” 
(Lc 11,2).  

Los discípulos fascinados por las palabras y gestos de Jesús se preguntan:
¿De dónde le nace tanta vida al Maestro?
Por eso le piden que les muestre el manantial que lleva en el interior, que les enseñe a orar, que les revele “eso” que le lleva a entregar la vida, gratuitamente, por los caminos.
Acoge en silencio profundo la palabra más bella, más entrañable y más nueva que Jesús lleva en su corazón: ¡Abba!  

Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan de mañana, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos dejes caer en la tentación. 

Señor, que viva siempre unido a Ti.


Padre, ayúdame sentir la alegría de ser tu hijo y a tratar a los demás como hermanos.
Nuestro, no dejes que me aísle en mi egoísmo.
Que estás en los cielos; tan cerca y tan lejos; te dejas tocar, pero no te dejas atrapar.
Santificado sea tu Nombre; y que yo te ame con todo el corazón, con toda el alma y con todas mis fuerzas.
Venga a nosotros tu Reino.
Reina en mi vida y dame fuerza para trabajar para extender tu Reino de justicia, de verdad, de paz.
Hágase tu voluntad y dame confianza para acogerla como camino de vida para mí y para los hermanos.
Danos hoy nuestro pan, danos el pan tierno de tu amor en la Eucaristía.
Danos un corazón generoso para compartir con los pobres y con los que sufren, con los que tienen hambre de pan y de esperanza.
Perdona nuestras ofensas y ayúdanos a comprendernos y a comprender, a perdonarnos y a perdonar.
No nos dejes caer en tentación; dame luz y fuerza para descubrir y vencer los engaños que me alejan de ti, de los hermanos, de mi propia felicidad.
Líbranos del mal y ayúdanos a vencerlo sólo a fuerza de bien.
Amén.
Así sea, en mí y en todas tus criaturas.

Amén.

10/10/17

La escucha


“Sólo una cosa es necesaria” 
(Lc 10, 42).

Jesús, dejando de lado las normas culturales judías, se hospeda en la casa de dos mujeres: 
Marta le sirve y María, sentada a sus pies, le escucha.
Jesús enseña a estas mujeres amigas, que sólo una cosa debe preocupar a todos cuantos quieran seguirle: escuchar su Palabra.
La escucha es la primera manifestación de la acogida.
La mirada profunda y atenta que sabe ver más allá de las palabras y de las apariencias
Levántate del vértigo de la vida, de las prisas y urgencias cotidianas.
Siéntate a los pies de aquellos a quienes has de servir. 
Contempla.
Contempla esta escena llena de belleza, ternura y novedad.

Señor, que en todo momento esté atento a lo que deseas de mí.

Abre los oídos de mi corazón.
Que los afanes de la vida 
no apaguen el deseo hondo de escuchar tu Palabra de vida.
Tú haces nuevas todas las cosas. 

Sácanos de nuestras casillas
A tu madre y tus hermanos les dijiste que madre y hermanos son quienes cumplen la palabra.
A Pedro le reprochaste, con palabras duras, no comprender la cruz.
A Santiago y Juan les recordaste que los jefes deben servir.
Al joven rico le revelaste que se estaba convirtiendo en un pobre hombre.
A los cargados de justicia les desafiaste a que tirasen la primera piedra.
Al condenado le diste otra oportunidad.
Invitaste a tu banquete a quienes no tenían sitio en ninguna mesa
A Marta, llena de afán y de prisa, la invitas a sentarse y escuchar tu palabra.
¿Qué le dirás a María, Señor?

Tal vez que se ponga en pie y ayude.
Porque tú nos sacas del terreno familiar, 
y nos abres la puerta de lo nuevo. 
Tú, Señor, que siempre nos desinstalas.
Sigue sacándonos de rutinas y certidumbres,
de méritos y medallas, 
de seguridades y justificaciones
para descolocarnos con tu evangelio,
una vez más, hoy y siempre.
(José María R. Olaizola, sj)

8/10/17

Trabajar en la viña



"Se os quitará el reino de Dios
y se dará a un pueblo
que produzca sus frutos"
(Mt 21, 33-43)

Dios Padre Bueno y Misericordioso,
te damos Gracias porque Tú nos llamas hoy
a cuidar tu Reino de Vida en medio del mundo,
para anunciar tu Buena Noticia a todas las personas.
Tu Reino de Vida y Salvación no nos pertenece,
pero Tú nos lo confías para que demos frutos,
y que estos sean unos frutos buenos y abundantes
que beneficien a todos y enriquezcan nuestro corazón.
Te damos Gracias, Señor Jesucristo y Dios nuestro,
porque solo Tú eres nuestra Piedra Angular
que da sentido verdadero a nuestra vida,
y en la que podemos apoyar todo nuestro ser,
nuestra vida cotidiana y nuestras circunstancias,
con todas nuestras virtudes y nuestras miserias.
¡Gracias, Dios nuestro, porque Tú no sostienes siempre!
Ten Misericordia de nosotros y transfórmanos
en buenos discípulos, fieles y obedientes a tu Voluntad,
que trabajen en tu Viña de Vida, sin cansancio,
para ofrecer al mundo los buenos y abundantes frutos
que de ella se espera, y que tanto necesitamos todos.
Danos Tú, Dios Padre Bueno y Misericordioso,
un corazón sensible al dolor y el sufrimiento del mundo,
que esté siempre dispuesto a consolar a quien sufre
y a acoger en todo momento a quien más lo necesite,
y siendo siempre portadores de tu Paz y tu Misericordia,
para que tu Amor llegue al corazón de cada persona. 
Amén.


¡Dichosos quienes sienten la llamada  
a trabajar en la viña, 
porque serán generosamente recompensados!

Señor, ayúdanos a trabajar con gusto en la Viña, 
para que un día todos podamos disfrutar de sus frutos. 
Para alegría de Dios. 

7/10/17

Como tú María


“Alégrate, llena de gracia, 
el Señor está contigo” 
(Lc 1,28).

Dios mira a María con amor y la llena de gracia; la convierte en mujer nueva, fecunda; siembra el proyecto del Reino en su corazón virgen.
Mira a María de Nazaret acogiendo el Plan de Dios en su vida, sin entender nada de nada, con total abandono y confianza en la Palabra y en la fuerza del Espíritu Santo.
Ayúdame, Señor, a decirte siempre que sí.
Auméntame la fe para ver más claramente qué esperas de mí cada mañana y cada tarde.
El "sí" de María, el día de la Anunciación, fue a ser Madre de Dios.
El Verbo se hizo humano en sus entrañas, por el Espíritu Santo y su consentimiento.
Nuestros "sí" a Dios de todos los días, se parecen a los que Nuestra Madre pronunciaba de continuo, amando a Dios en cada momento y circunstancia de la vida.
Eran en María enamoradas afirmaciones –silenciosas casi siempre– de una conversación que no termina, como no terminan nunca las palabras de afecto en los enamorados, aunque sólo se contemplen.
Madre mía, enséñame a querer.

Quiero decir si, al Plan de Dios en mi vida,
 como tu María.
Quiero abandonarme en Él, tal y como soy, 
como tú María. 

Quiero dejarme modelar por la fuerza de la Palabra, 
como tú María

6/10/17

No se puede escuchar a Dios, si no escuchamos a los hermanos


“Quien a vosotros os escucha a mí me escucha” (Lc 10,16)

En Corazaín y en Betsaida Jesús había hecho la mayor parte de sus milagros.
Sin embargo, sus habitantes tenían el corazón endurecido.
No reconocieron las maravillas que Jesús hizo y, por consiguiente, no se convirtieron.
Este evangelio es una llamada a reconocer todo lo que Dios ha hecho por nosotros, por nuestras comunidades y grupos, por nuestra familia... y a vivir de acuerdo con el don recibido, a mostrar nuestro agradecimiento en la oración y con la vida.
El que no escucha a los hermanos, a quienes ve, difícilmente va a escuchar a Dios, a quien no ve.
No se puede escuchar a Dios, si no escuchamos a los hermanos

Participar en la misión de Jesús es algo grande.
Jesús se hace uno con nosotros para acercarnos al Padre.
Pone en nuestros labios sus palabras, que también son las palabras del Padre.
Abre los oídos del corazón a la Palabra.
Guárdala, mastícala y amásala en tu interior, como María.
Ofrécela, con Ella,  sencillamente a los hermanos.

Alumbra, Señor, el camino de mi vida.
Quiebra la noche con la gracia de la fe.
Enséñame a amar porque tengo pobre el corazón.    



Para poder responder a Dios y a los retos dela vida, es necesario ser conscientes y agradecer todo lo que hemos recibido.

Te doy gracias, Señor,
porque eres bueno conmigo.
porque es constante y eterno
tu amor conmigo.

Tú haces grandes
maravillas:
la potencia del Universo,
el misterio de la Vida,
la fuerza del Amor,
mi propio ser.....
porque es constante y eterno
tu amor con todo
y también conmigo.

Me sacaste de aquello
que un tiempo me hizo esclavo,
con mano tensa y fuerte brazo
como 'tira de uno' aquel que es buen amigo...
porque es constante y eterno
tu amor conmigo.

Cuando no tenía fuerzas,
me abriste el camino:
pasé y fui salvado por Ti
de la esclavitud;
sentí en mi vida una vez más
que es constante y eterno
tu amor conmigo.

Me llevas al desierto,
pero vienes conmigo,
me sacas...
y me guías a tu estilo,
haciendo brotar fuera
aquello que en mí
tú pusiste escondido,
pero yo nunca supe porqué
no había podido:
quitaste de muy dentro
"poderes escondidos",
rompiste mis cadenas
y viniste conmigo;
yo, a tientas, descubría
porque es constante y eterno
tu amor conmigo.

Tú me das, Señor,
el pan que necesito,
el pan que me da vida
y aunque me canso.... ¡Vivo!
Si recuerdo mi historia....
has puesto en cada instante
el pan que necesito.
No me dejes ahora,
hazme experimentar
que es constante y eterno
tu amor conmigo.


Variación del salmo 136

5/10/17

Tiempo de pedir, buscar, llamar y amar


Es el tiempo:
De pedir.
De buscar.
De llamar.
De amar.

Hoy pedimos, principalmente, que nos ayude a conseguir el pan que en esta etapa del año se siembra en la tierra con esperanza de cosecha.
También le pedimos éxito para el esfuerzo diario que realizamos. 
Pero que todo ello se realice de acuerdo con su voluntad y de acuerdo con los planes de su providencia de Padre-nuestro.





Témporas de acción de gracias y de petición (Feria mayor)
Terminada la recolección de las cosechas, y ante la proximidad de la nueva sementera, comienza un nuevo ciclo laboral. Hace años, el cultivo del campo era la tarea más frecuente en todos los lugares y en todas las sociedades. Ahora no es así.

El objeto principal de su institución sería la oración para pedir y dar gracias por estos bienes.
En la ordenación actual del Calendario Litúrgico quedan reservados tres días para la celebración de las Témporas:
1.°) Día de acción de gracias;
2.°) Día penitencial, y
3.°) Día de petición por la actividad humana.
Generalmente las tres celebraciones suelen quedar reducidas a una sola celebración, el día 5 de octubre, llamada de ACCION DE GRACIAS Y PETICION.
En estos días de octubre no solamente se ha terminado la recolección y se prepara para la nueva sementera, sino que en otros campos de la actividad humana es el comienzo de tareas varias y principio de curso.
Es oportuno dar gracias a Dios por los bienes y cosechas recibidos, por las vacaciones disfrutadas y por la nueva etapa de trabajo que se comienzaAl mismo tiempo, presentamos nuestros ruegos y peticiones para que el esfuerzo que se pone en juego, tanto en el campo como en la ciudad, produzca su correspondiente fruto y buena cosecha.

4/10/17

Seguir a Jesús


“Tú vete a anunciar el reino de Dios” 
(Lc 9,60)

Seguir a Jesús es algo serio, requiere prontitud, desprendimiento y harto ánimo para afrontar dificultades.
Pero si escuchas en tu interior su invitación a caminar con Él, ten la certeza de que su presencia amorosa te rodea y envuelve tu vida delicadamente.  
Francisco de Asís vivió hasta el último detalle el seguimiento de Jesús.
Renunció a su padre y a su familia.
Desposándose con «la hermana pobreza» se sintió libre para anunciar el evangelio.
Su renuncia iba acompañada de la alegría por cuanto el Señor nos ha concedido y por la belleza de la creación.
No era un santo triste.
El mundo hoy necesita nuevos locos como Francisco de Asís.
Hombres y mujeres que cuidan de la casa común,  humildes, sencillos y fraternos.
Seguir a Jesús es caminar hacia Jerusalén.
Seguir a Jesús no es poner condiciones.
Seguir a Jesús no es pedir rebajas.
Seguir a Jesús no es pedir tiempo para pensarlo.
Seguir a Jesús es hacer de él el centro, la razón de nuestro ser.
Seguir a Jesús no es caminar luego lamentando lo difícil del camino.
Seguir a Jesús no es caminar cansado y fatigado, con ganas de volver atrás.
Seguir a Jesús es el “sí total de nuestra vida” de modo incondicional.
Interrogantes que nos ofrece el Evangelio:
¿Cómo sentimos y vivimos el que antes de ser, existamos en el corazón de Dios?
¿Cómo sentimos y vivimos el hecho de que sea Dios quien toma la iniciativa en nuestras vidas?
¿Cómo vivimos la experiencia de que somos “unos llamados”
¿Cómo vivimos nuestro seguimiento de Jesús?
¿Sin mirar atrás?
¿Sin nostalgias del pasado?
¿Poniéndole condiciones a nuestra fe?
¿O con la alegría de la fidelidad hasta el final?

- Señor, que en cada momento sepa darte gracias.


Me fio de ti, Jesús.
¡Envíame!
A donde tú vayas, yo voy.
Llévame en la palma de tus manos,  
alienta mi débil fe.
Te seguiré a donde quieras te seguiré,
Señor, te seguiré.
Te seguiré,
dame la fuerzas sé tú la roca que sostiene mis pies.
Te seguiré, Señor

Maestro, te seguiré adonde vayas;
Maestro, dedicaré un tiempo cada día a estar contigo;
Maestro, me gustaría comprometerme con una buena causa;
Maestro, voy a compartir una parte de mi dinero;
Maestro, quiero seguir el camino que Tú me señalas:
Maestro, lo que más quiero en esta vida es ...

Pero, Señor,
déjame ir primero a enterrar a mi padre;
déjame terminar primero la carrera o la oposición;
déjame criar primero a mis hijos;
déjame pagar primero la hipoteca;
déjame que antes resuelva todas mis dudas;
déjame ....

Señor, Tú me llamas y yo pongo excusas;
y tú vuelves a decirme: "Tú, sígueme".
Acompáñame, Señor, en esta jornada,
para que sepa aprovechar cada momento,
para seguirte, escucharte y hablarte,
para comprometerme y compartir;
para disfrutar la vida y entregarla del todo. Amén.

3/10/17

La decisión


“Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén” 
(Lc 9,51)

Jesús toma decisiones que no son bien comprendidas ni por los samaritanos ni por los discípulos. 
Jesús, el Siervo del Amor, está decidido a ir a Jerusalén, donde le espera la cruz. 
Quiere que el Plan del Padre se cumpla plenamente en él, a través de su Pascua.
Aprende de Jesús que en el camino encuentra hostilidad y rechazo por parte de unos y expectativas de un mesianismo espectacular y poderoso por parte de otros.
Su actitud es siempre de misericordia y no destrucción.

“Señor danos tu Espíritu de amor,
para que curemos el egoísmo con generosidad
venzamos la mentira con la verdad,
ganemos al orgullo con humildad
y superemos la guerra con la paz”

Dios está con nosotros, se preocupa de nosotros, desea nuestra santidad y perfección, está siempre cercano y dispuesto.
Y guía y corrige nuestras malas pasiones, como hizo con Santiago y Juan.

¡Gracias, Señor, por ayudarnos a ser siempre mejores!
¡Gracias por iluminar nuestra oscuridad y pecado!
 ¡Gracias por corregirnos con inmenso amor y ternura!
¡No estamos nunca solos!

Quiero ir contigo, Jesús.
Hazme instrumento de tu paz.
Que donde haya discordia siembre yo el amor.


Quiero tener una mirada como la tuya, Señor
A no dejarme llevar por mis juicios,
interesados, duros y excesivamente crueles.
A observar, no tanto los aspectos negativos,
cuanto la bondad y lo noble de los que me rodean.

Ayúdame a mirar como Tú, Señor.
A no conspirar ni levantar castillos
en las ruinas sufrientes de tantos hermanos.
A no señalar defectos e historias pasadas
que, entre otras cosas,
sólo sirven para causar sensación o daño.

Ayúdame a mirar como Tú, Señor.
A ser prudente, como Tú lo fuiste
con aquella mujer, que adulterada en su vida,
comenzó otra vida nueva
ante tu forma de mirarle y corregirle.

Ayúdame a mirar como Tú, Señor.
A ver el lado bueno de las personas.
A no recrearme con el sufrimiento ajeno.
A no ser altavoz de calumnias y mentiras.
A ser persona y no jugar a ser juez.

Ayúdame a mirar como Tú, Señor.
A no manipular ni airear
las cruces de las personas que las soportan.
A no enjuiciar ni condenar
los defectos de tantos próximos a mi vida.
A no hacer estandarte ni burla
de los que están hundidos en sus miserias.

Ayúdame a mirar como Tú, Señor.
Para que, frente a la mentira, reine la verdad.
Para que, frente a la condena, brille tu misericordia.
Para que, frente a la burla, salga la comprensión.
Para que, frente a la humillación, despunte la bondad.
Amén.

2/10/17

Un corazón de niños



“El que acoge a este niño 
en mi nombre me acoge a mí” 
(Mt 18,3)

Los discípulos discuten sobre quién es el más importante.
No han comprendido nada de la lección de Jesús, que va entregando la vida por los caminos. 
Pide al Espíritu que te haga caer en la cuenta de que la acogida y el servicio son los rasgos esenciales del seguidor de Jesús.
El Señor se revela de manera preferencial en los niños y nos pide que nos hagamos como ellos, limpios, puros, crédulos, libres de prejuicios. 
Los pequeños son el ejemplo de cómo tenemos que abandonarnos con confianza en el amor de Dios, buscando gustarle y vivir el presente sin segundas intenciones, con humildad, con plenitud, con amor; hacernos pequeños comporta también renunciar a la soberbia, a la autosuficiencia, reconocer que solos no podemos hacer nada, que para perseverar en el camino necesitamos al Señor y al ángel de la guarda que nos provee a todo ser humano, por pequeño que sea: el compañero de viaje que nos educa y nos guía, que dirige y protege nuestra vida.

- Que sintamos la presencia del ángel que nos ofreces, Señor, que escuchemos sus consejos y obedezcamos las sugerencias que nos transmite.

Afirma san Jerónimo: «Grande es la dignidad de las almas cuando cada una, desde el momento de nacer, tiene un ángel para su custodia».
Podemos añadir, grande es la dignidad humana por la que tanto vela el Padre Dios.
El niño crece seguro porque se sabe protegido por sus padres, el cristiano en todo momento se siente guiado y amado.
Esta seguridad nos hace como niños según el evangelio.

- Señor, ilumina mi entendimiento.

Pedimos a Dios que nos dé un corazón de niño.

Dame, Señor, un corazón de niño, capaz de abandonarme en las Manos del Padre, como Tú. 
Que busque más servir, que ser servido.


ORACIÓN PARA SER COMO UN NIÑO 

"Señor, enséñame a ser niño, a disfrutar de la vida, a jugar y reírme con las cosas pequeñas.

Enséñame a confiar y a entregarme del todo sin protegerme para no ser dañada.

Enséñame a mirar con ojos inocentes, a creer en la vida, en los demás, a no hacer cálculos.

A fiarme de ti, a ir de tu mano por el camino.
A dejarme abrazar como los niños, a recibir amor y caricias porque los necesito.

Enséñame siempre a perder el tiempo con cosas no fundamentales, no serias ni importantes.

Enséñame a disfrutar el momento como los niños, sin temer el futuro sin quedarme pensando en lo pasado"

Agradecemos a Dios su amor y protección, manifestados en la cercanía de los ángeles.
Pidámosle que también nosotros seamos ángeles buenos: servidores y mensajes de Dios, protectores de la vida de los hermanos.

Ángel santo de la guarda, compañero de mi vida, tú que nunca me abandonas, ni de noche ni de día.

Aunque eres espíritu invisible, sé que te hayas a mi lado, escuchas mis oraciones y cuentas todos mis pasos.

En las sombras de la noche, me haces sentir tranquilo, cuando tiendes sobre mi pecho las alas de tu ternura.

Ángel de Dios, que yo escuche tu mensaje y que lo siga, que vaya siempre contigo hacia Dios, que me lo envía.

Testigo de lo invisible, presencia del cielo amiga, gracias por tu fiel custodia, gracias por tu compañía.

Tú que eres fiel custodio, enséñame tu santo oficio, para que sepa cuidar la creación y a las personas que pones en mi camino.

En presencia de los Ángeles, suba al cielo nuestro canto: gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo.

Amén.

1/10/17

Si



"Él le contestó: “No quiero”. 
Pero después se arrepintió y fue" 
(Mt 21, 28-32)




“Procurad no sean palabras de cumplimiento las que decís a tan gran Señor” (Santa Teresa).  

 “LO QUE AGRADA A DIOS EN MI PEQUEÑA ALMA ES QUE AME MI PEQUEÑEZ Y MI POBREZA. 
ES LA ESPERANZA CIEGA QUE TENGO EN SU MISERICORDIA” (Sta Teresita del niño Jesús).

Gracias, Dios Padre Bueno y Misericordioso,
porque Tú no llamas cada día para estar junto a Ti,
trabajando en tu Reino de Vida, en medio del mundo.
Gracias, porque Tú nos llamas y nos envías a la Misión.
Gracias, porque Tú nos recuerdas hoy, y cada día,
la importancia de servirte a Ti, y a todos, con coherencia.
Te damos Gracias por tu infinita Paciencia y Misericordia
para hacernos entender cuál es tu Voluntad para nosotros.
Ten Misericordia de nosotros, y ayúdanos a ser dóciles,
y obedientes siempre a la Voz de tu Llamada.
No nos dejes caer en la tentación de la soberbia,
ni del orgullo, ni de la rebeldía, ni del egoísmo;
y ayúdanos a ser humildes, sencillos de corazón,
y siempre atentos y dispuesto a cumplir tu Voluntad.
¡Tú nos llamas Hoy porque tu Caridad urge en el mundo!
Transfórmanos Tú, Dios Padre nuestro Misericordioso,
en personas disponibles, y sin retrasar el trabajo,
para la tarea Evangelizadora en medio del mundo,
porque tu Amor y tu Misericordia nos urge hoy.
¡Que no se haga nuestra voluntad, sino la tuya!
Transfórmanos, Padre Bueno y Misericordioso,
en persona coherentes de palabras y de obras,
y fundamentando siempre nuestra vida cotidiana
en tu Palabra Viva, para cumplir tu Voluntad cada día.
Gracias por todos los dones que Tú nos regalas
para ponerlos a tu servicio y al de cada persona.
Gracias, Dios Padre nuestro, por el privilegio
que no das al poder trabajar en tu Viña cada día.
Ayúdanos Tú a ser siempre fieles servidores tuyos,
para así colaborar contigo, y sin cansancio,
en la Evangelización por todos los lugares mundo,
para que tu Buena Noticia llegue al corazón de todos.
Amén.


30/9/17

El éxito no siempre es buen consejero.



"Al Hijo del hombre lo van a entregar" 
(Lc 9,44)

La sabiduría antigua dice: «la admiración humana es como el sol, se esconde detrás de la nube cuando queremos calentarnos con sus rayos».
Jesús se metió en situaciones que él sabía le iban a abocar a la cruz.
Jesús sabe que la admiración de las multitudes es momentánea. 
Los mismos que le aclaman testificarán contra él.
Le sostenía la relación con el Padre. 
De la experiencia de su amor sale la verdadera profecía. 
Amó la vida y supo para qué vivía. 
Se metió en los problemas del ser humano y del planeta.
En el fondo los apóstoles también lo saben y prefieren no tocar el tema. 
Mientras, los discípulos discutían para ver quién era el más importante.

El cristiano debe tener claro que el éxito no siempre es buen consejero.

- Señor, aleja de mí el temor.

Me descalzo ante ti, mi Señor, porque el terreno que piso es santo. 

Señor, dame la valentía
de arriesgar la vida por ti,
el gozo desbordante
de gastarme en tu servicio.

Dame, Señor, alas para volar

y pies para caminar
al paso de los hombres.

Entrega, Señor, entrega

para “dar la vida”
desde la vida,
la de cada día.

Infúndenos, Señor,

el deseo de darnos y entregarnos,
de dejar la vida
en el servicio a los débiles.

Señor, haznos constructores de tu vida,

propagadores de tu reino,
ayúdanos a poner la tienda en medio de los hombres
para llevarles el tesoro
de tu amor que salva.

Haznos, Señor, dóciles a tu Espíritu

para ser conducidos
a dar la vida desde la cruz,
desde la vida que brota
cuando el grano muere en el surco.

Hoy celebramos a San Jerónimo 
Se cuenta que una noche de Navidad, después de que los fieles se fueron de la gruta de Belén, el santo se quedó allí solo rezando y le pareció que el Niño Jesús le decía: 
"Jerónimo ¿qué me vas a regalar en mi cumpleaños?". 
Él respondió: 
"Señor te regalo mi salud, mi fama, mi honor, para que dispongas de todo como mejor te parezca". 
El Niño Jesús añadió: 
"¿Y ya no me regalas nada más?". 
Oh mi amado Salvador, exclamó el anciano, por Ti repartí ya mis bienes entre los pobres. 
Por Ti he dedicado mi tiempo a estudiar las Sagradas Escrituras... ¿qué más te puedo regalar? 
Si quisieras, te daría mi cuerpo para que lo quemaras en una hoguera y así poder desgastarme todo por Ti". 
El Divino Niño le dijo: 
"Jerónimo: regálame tus pecados para perdonártelos". 
El santo al oír esto se echó a llorar de emoción y exclamaba: "¡Loco tienes que estar de amor, cuando me pides esto!". 
Y se dio cuenta de que lo que más deseaba Dios que le ofrezcamos los pecadores es un corazón humillado y arrepentido, que le pide perdón por las faltas cometidas. 

29/9/17

Siempre a tu servicio



“Veréis el cielo abierto” 
(Jn 1,51)  

Jesús hace a sus discípulos una promesa. 
Con sus palabras y con el don de su nos ha revelado la gloria-amor del Padre a la humanidad. 
Acércate a Jesús. Déjate mirar por Él. 
Aprende a vivir como El, en el ámbito de Dios, que es el de la vida.  
¡Oh Dios mío!, aclara mi mirada para que se vuelva hacia Ti. Ahora que estoy sedienta, sáciame. 
Ahora que soy débil, fortaléceme. 
Dame tu Espíritu.


Hoy celebramos la fiesta de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y  Rafael,



Miguel lucha contra Satanás
Nos enseña el celo por lo sagrado. 
Gabriel anuncia el nacimiento de Jesús y nos anima a testimoniar las maravillas de Dios en nosotros. 
Rafael nos pide que seamos la mano providente de Dios en el mundo.

- Señor, que como los arcángeles esté siempre a tu servicio.

Con un corazón de niño, podemos dirigir a ellos nuestros oraciones:

San Miguel Arcángel, que tu favor nos ampare,
tu fortaleza nos defienda
y que, mediante tu incomparable protección,
crezcamos cada vez más en el servicio del Señor;
que tu virtud nos acompañe todos los días de nuestra vida.

Arcángel San Gabriel, imploramos tu cercanía

para que descubramos cada día las llamadas que Dios nos hace
y respondamos con la prontitud y la alegría de la Virgen.

Arcángel San Rafael, que dijiste:

«Bendecid a Dios todos los días y proclamad sus beneficios.
Practicad el bien y no tropezaréis en el mal.
Buena es la oración con ayuno,
y hacer limosna mejor que atesorar oro»,
te suplicamos nos acompañes en todos mis caminos
y nos alcances fuerza para seguir tus consejos.


Que nuestra Madre, Reina de lo Ángeles, nos conceda un trato confiados con quienes la Providencia de Dios ha encargado nuestro cuidado.

28/9/17

¿Quién es éste?



"¿Quién es éste 
de quien oigo semejantes cosas?" 
(Lc 9,9)

Jesús no pasa inadvertido.
No busca la notoriedad, pero su estilo de vida llama la atención.
Quieren escucharlo y verlo hasta sus propios enemigos.
Le llegan a Herodes noticias sobre Jesús.
 Muchos ven en sus enseñanzas la doctrina de Elías y Juan. 
Jesús enriquece las palabras de los antiguos profetas y cada uno de nosotros estamos llamados a profetizar y hacer visible la Palabra. 

- Señor, que sepa verte en los hermanos.

Herodes está inquieto. 
Quiere encasillar a Jesús para domesticarlo, pero no sabe cómo. 
Herodes verá a Jesús el día del proceso. 
De nuevo el mensaje es claro: sólo verás a Jesús cuando decidas si estás con Él o contra Él.
 Sírvete tú de la pregunta del tirano para acercarte a Jesús y contemplar su rostro de cerca. 
¿Quién es éste en cuya mirada se percibe un amor tan profundo, que toca mis raíces?
¿Quién es éste que produce miel en mi boca, melodía en mi oído, júbilo en mi corazón?

¿Quién es éste?
Es Jesús, mi Señor, el que camina siempre conmigo.


Señor, líbrame de todo deseo de sobresalir,

de parecer más grande o más bueno que los demás,
de pretender la fama a cualquier precio.

Pero, si he de llamar la atención,

que la llame por ser como tú;
por decir la verdad con dulzura, como tú;
por acercarme a los más necesitados, como tú;
por ser libre frente a los poderosos y al qué dirán, como tú;
por no estar apegado al dinero y a la comodidad, como tú;
por buscar más el amor que el placer, como tú;
por luchar contra el mal sólo con las armas del bien, como tú;
por tener paciencia con los que no acaban de aprender, como tú;
por perdonar setenta veces siete, como tú;
por trabajar en comunidad por la comunidad, como tú;
por dar la vida con alegría hasta el final, como tú;
por confiar siempre en Dios Padre hasta en los peores momentos, como tú.

Señor, ayúdame a ser cada día más parecido a ti.
Le pedimos a tu  Madre, también Madre nuestra, que ponga un deseo grande de conocer y tratar a su Hijo en el Pan de la Palabra para alimentar nuestra alma.

Amén.