ATARDECER

ATARDECER
Remar mar adentro

7/8/17

¿No podemos hacer nada?



“Vio Jesús el gentío, 
le dio lástima y curó a los enfermos” 
(Mt 14,14)

Esta es la forma que tiene Jesús de mostrar el amor: mirar a la gente, experimentar la compasión en su corazón y sanar a todos los enfermos.
Jesús vio a la gente, sintió lástima y actuó.
Sin embargo, en muchas ocasiones no queremos ver la necesidad de la gente, no queremos enterarnos del sufrimiento de muchas personas.
Y cuando vemos y sentimos lástima, no damos el paso siguiente: la acción, el compromiso.
Nos parece que no podemos hacer nada.
Y nos guardamos nuestros cinco panes y nuestros dos peces.
Pon en práctica hoy estas tres actitudes de Jesús: mira a la gente, no vayas de prisa y mirándote solo a ti; compadécete, que es una forma mucho más fecunda que el juicio de vivir a las personas; sana a los enfermos con la sonrisa, la mirada, el amor.

¿Cómo curaré con la mirada, si no me dejo mirar antes por Ti?
¿Cómo seré fuente de alegría, si Tú antes no abres en mí las fuentes del gozo?

Jesús padece con aquella multitud.
 Se da a sí mismo.
No da lo que le sobra.

- Señor, que mi servicio sea delicado y afectuoso.


6/8/17

Luz y Vida


"Se transfiguró delante de ellos, 
y su rostro resplandecía como el sol" 
(Mt 17, 1-9)

Hoy celebramos una fiesta llena de luz y de esperanza para todos: “contemplarle a Él en gloria” es un estímulo para todos los creyentes y seguidores de ese Jesús.

Esta fiesta de la TRANSFIGURACIÓN es un alto que hace Jesús en su camino hacia el Calvario, en ese camino de entrega total y radical
Es el encuentro con Dios que le reconforta y le da su fuerza para llegar hasta el final. 
Jesús posee por un momento la gloria que le espera, pero para llegar allá es necesario pasar por el camino de la Pasión y de la muerte.

A veces Jesús nos transparenta el cielo y sentimos 
"qué bien se está aquí", quedémonos. 
Pero el Tabor siempre invita de nuevo al compromiso.

¡Dichoso quien se deja TRANSFORMAR por JESÚS: porque su vida irradiará LUZ y VIDA!

Señor, te damos gracias porque nos miras con amor,
conoces nuestras debilidades y malos momentos,
y nos ofreces siempre la luz de la esperanza.
Ilumina, Señor, nuestras tinieblas,
Tú, que, antes de entregarte a la pasión,
quisiste manifestar en tu cuerpo transfigurado
la gloria de la resurrección futura.

Te pedimos por los cristianos que sufren:
para que, en medio de las dificultades del mundo,
vivan transfigurados por la esperanza de tu victoria.
Te pedimos por todas las personas que sufren,
para que a nadie le falte, Señor, la luz de la esperanza.

Gracias, Señor, por todas las personas,
por todos los momentos y lugares,
por todas las oraciones y celebraciones
que transfiguran nuestro corazón y nuestro rostro,
que nos devuelven la esperanza y la paz,
que dificultades y pecados nos quitan.

Señor, que también nosotros estemos atentos
para descubrir a todas las personas desanimadas,
para compartir con ellas el amor y la esperanza
que cada día Tú nos ofreces a manos llenas. 

Amén.

5/8/17

Señor, dame la valentía de Juan Bautista.



“Mandó decapitar a Juan en la cárcel” 
(Mt 14,10)

Tanto Herodes como la hija de Herodías son muñecos en manos de la opinión pública o la falsa obediencia.
Quien no sabe controlar sus acciones acaba haciendo el mal que no quiere hacer, pero del que es responsable, dejándonos llevar por el orgullo o por la necesidad de quedar bien.
Obrar en conciencia puede crearnos enemigos, pero nos sentiremos libres y en paz delante de Dios.

Juan, el profeta, es valiente para la denuncia.
No ha dejado que en sus labios se asome la adulación y la mentira.
Jesús recoge el testigo de todos los mártires de la historia.
Seguro que no te es fácil, pero intenta decir la verdad.

Hablo con mis hermanos lenguajes tibios.
Escondo tu verdad, tu profecía.
Sana mi cobardía, Señor. 


- Señor, dame la valentía de Juan Bautista.

4/8/17

¡Dame la fuerza de tu Espíritu!



“Sólo en su tierra desprecian a un profeta” 
(Mt 13,57).

El mal utiliza la envidia y el chismorreo para ganar terreno.
Los vecinos de Nazaret no aceptan a Jesús porque cuesta aceptar lo que dice un igual y menos si aprovechamos para crear dudas sobre su origen.
Jesús a lo largo de su ministerio siempre lo hace «de igual a igual», no acepta títulos ni superioridad y por eso más de uno se cree con derecho o autoridad para menospreciarlo.

En su tierra y en su casa no lo entienden. 
Le duele a Jesús tener que decir esto.
En nuestra tierra se sigue despreciando al que dice la verdad y no habla con falsedad.   
Tú sabes que en Jesús encuentras respuesta a las expectativas más íntimas de tu corazón.
Pero tienes que saber que puedes ser despreciado.

- Señor, que Tú seas mi único Dios.

Que ninguna dificultad frene mi amor a ti, Jesús.
Quiero testimoniar tu amor con valentía.
 ¡Dame la fuerza de tu Espíritu!


 Danos un Espíritu fuerte para ser fieles,
 para ser testigos del Evangelio en nuestros ambientes,
 aunque no se entienda, aunque nos critiquen.
 Gracias por las personas que son capaces de dar la vida
  en la misión de anunciar tu Reino y luchar contra el mal

-------------------------------------------------------------------------

La fe es abandonarse total y confiadamente en manos de Dios, sin esperar a verlo todo claro.
Auméntanos la fe.
La fe es depositar la propia vida en manos del auténtico Señor: Dios. 
Saber, aceptar y reconocer la propia pequeñez.
Auméntanos la fe.
La fe es el salto libre del trapecista en el vacío, seguro de encontrarse con las manos de Amigo.
Auméntanos la fe.
La fe es poner a Dios como único absoluto de la propia vida.        
Auméntanos la fe.
La fe es la brújula que orienta la vida, que la pone de cara al "norte", de cara a la felicidad y la justicia, de cara a Dios.
Auméntanos la fe.
La fe es abrirse a hacer la voluntad de Dios, que busca siempre nuestro bien y felicidad.
Auméntanos la fe.
La fe es atreverse cada día a tocar a Dios, seguros de que Él nos dará su fuerza.
Auméntanos la fe.
La fe es poner en manos de Dios los problemas de las personas que amamos y, a la vez, ponerse manos a la obra para solucionarlos.
Auméntanos la fe.
La fe es aceptar a Dios como respuesta, no siempre fácil ni evidente, a los interrogantes del ser humano.
Auméntanos la fe.
La fe es soñar despierto, arriesgar la vida, vivir en un sano inconformismo; es saber amar y esperar que es posible lo imposible.
Auméntanos la fe.
Fe es creer en la fuerza del débil, en el poder transformador de la oración, en la “eficacia” de la acción que sólo Dios ve.
Auméntanos la fe.
La fe es la llave que abre nuestro corazón para que Dios pueda curarlo y trasformarlo, llenarlo de  alegría, de compasión y de amor.
Auméntanos la fe.
Fe es esperar que después de cada noche amanece un nuevo día; que tras la muerte nos una Vida Nueva.
Auméntanos la fe.

3/8/17

El Reino es una oferta para todos.



“¿Entendéis bien todo esto?” 
(Mt 13,51)

No se trata de mirar a Jesús desde una ideología. 
Se trata de aceptar su mensaje, de respirar su perfume, de seguir sus pisadas. 
Sé humilde para aceptar que las convicciones hondas tardan en llegar a tu corazón.

Cuando paso contigo largos ratos, Señor, 
afloran a mi mente las memorias más hondas, 
siento que Tú me amas.

El Reino es una oferta para todos.
En el mar está toda la sociedad. 
En la red estamos los que hemos sido llamados.
En el juicio serán nuestras obras quienes abogarán por nosotros.
Se nos alerta a no juzgar con excesiva facilidad.
Dios es el único Juez.
El único que conoce el corazón, humano y sabe las verdaderas intenciones.

Demasiadas veces juzgamos por apariencias.
- Señor, que mis obras sean consecuentes con lo que afirmo creer.

2/8/17

El tesoro



“El Reino de los cielos 
se parece a un tesoro escondido en el campo” (Mt 13,44)

El Evangelio es la Buena Nueva que trae consigo una alegría contagiosa. (Francisco)

porque contiene y ofrece una vida nueva.
El evangelio de hoy rezuma alegría.
Todo esfuerzo tiene un sentido y no supone obligación.
El encuentro con Cristo únicamente puede ser contagioso si se vive con enamoramiento.
Si todo nos habla de él.
El seguimiento cristiano es contagioso cuando se vive a flor de piel y se alimenta con la Eucaristía y la oración personal.

- Señor, que nuestro rostro resplandezca con tu presencia

¡Cómo le gustan a Jesús las personas que buscan!
Su búsqueda les hace estar abiertos, perforar la vida cotidiana en busca de lo esencial.
Al riesgo le sale al paso la alegría.
Serás joven mientras busques, mientras preguntes, mientras te sorprendas.
Si estás de vuelta de todo, compadécete de tu alma de viejo.

Que no me canse nunca de buscarte, Señor.
Que no deje de entrar más adentro, en la espesura de tu amor.

“Señor, hazme descubrir el valor de la amistad que me ofreces,
inclina mi corazón a las cosas que de verdad son importantes,
no dejes que entregue mi vida a causas que no merezcan la pena.

Gracias por el tesoro de la fe, de la oración, de la amistad...
Hazme capaz de darlo todo por la perla preciosa del Evangelio”



Señor, la vida está llena de encrucijadas,
llena de caminos que se abren a mi paso,
aunque a veces no soy consciente
y elijo sin pensar, sin darme cuenta,
dejándome llevar por la rutina, por la pereza,
por la prisa, por lo que otros esperan de mí…

Ayúdame a valorar la libertad que me diste
y a utilizarla con responsabilidad;
a rechazar lo malo y elegir lo bueno,
a desenmascarar la mentira y buscar la verdad,
a desechar el rencor y optar por el perdón,
a descartar una vida cerrada a los demás
y construir una vida compartida y entregada.
a vencer al egoísmo y escoger el amor.

Dame luz para encontrar el tesoro escondido,
y valor para renunciar a cuanto me aleje de él.
Ayúdame a escoger, entre lo bueno, lo mejor,
el camino que más me ayude a crecer y ser feliz,
el camino en el que sirva más y mejor,
el camino que me acerque más a ti y a tu amor.

1/8/17

El gozo de las bienaventuranzas



“Los justos brillarán como el sol 
en el Reino del Padre” 
(Mt 13,43)

En una sociedad donde todo puede controlarse con el móvil parece que Dios sobra y que el ser humano es el único amo.
Cada uno de nosotros puede florecer en la buena tierra o dejar que las pasiones, la avaricia, la sensualidad, ahoguen la capacidad de optar por el bien.
El mal está en todo lo que destruye a la persona y le quita la capacidad de decidir.

- Señor, que en todo momento sea responsable de mis actos.

Jesús se goza con los que han vivido las bienaventuranzas.
 Es la alegría de la santidad que se extiende por toda la tierra.
Contempla a Jesús, sigue los caminos de su evangelio, y te brillarán los ojos, quedarás radiante.

¡Cómo se extiende el perfume de la santidad!
¡Cómo te alegras, Espíritu, en tus obras!
Bendito y alabado seas, Señor.

Señor, me impresiona la paciencia
que tienes conmigo y con todos tus hijos.

Cuando te acercas y yo me alejo,
Tú esperas y alientas mi regreso.

Cuando me enfado contigo y con los hermanos,
Tú esperas y sigues ofreciéndome tu mejor sonrisa.

Cuando me hablas y no te contesto,
Tú esperas y sigues ofreciéndome tu palabra.

Cuando no me atrevo a elegir y a renunciar,
Tú esperas y sigues dándome luz y valor.

Cuando me cuesta servir y entregarme,
Tú esperas y das tu vida por mi, sin reservarte nada.

Cuando soy egoísta y no doy buenos frutos,
Tú esperas, me riegas y me abonas.

Cuando me amas y yo no correspondo,
Tú esperas y multiplicas tus gestos de cariño.

En tu paciencia se esconden mis posibilidades de mejorar, de crecer,
de ser yo mismo, de cumplir lo que Tú has soñado para mí, de ser plenamente feliz.

Señor, que no me pase la vida sin aprovechar las oportunidades
que tu paciencia me brinda, para ser cada día menos cizaña y más trigo.

31/7/17

Se espera nuestra colaboración.


“El reino de los cielos 
se parece a un grano e mostaza”
(Mt 13,31)

Jesús pone los ojos en lo pequeño, en lo que no cuenta y lo elige para hablar de la presencia del reino, que está comenzando a llegar: su presencia es por ahora germinal; su apariencia, como la de la semilla y la levadura, es insignificante, pero lleva dentro una fuerza transformadora, que ha prendido ya en la historia, y su crecimiento es irreversible. 

Intuyo tu presencia en mí, Señor.
Entro en mi corazón donde solo Tú me ves. 
Hago silencio para oír tu voz. 
Callo para decirte mi amor.

Hoy se nos pide discernimiento para descubrir lo que en verdad vale la pena y dedicar nuestras fuerzas para lograrlo. 
festividad de san Ignacio nos recuerda la necesidad que tiene de nosotros el Reino. 
Se espera nuestra colaboración. 
La iniciativa es del Señor y de nuestra fe en Él. 
Discernir lo verdaderamente importante es tener claro: 
«¿De qué nos sirve ganar todo el mundo si perdemos el alma?».

Que el mismo Jesús nos otorgue su Espíritu de discernimiento para que nos percatemos claramente de la tarea que tenemos ante nosotros y nos entreguemos a ella con sabiduría, total dedicación y sin miedo ni vacilación, por que sabemos que estamos colaborando con él en su trabajo redentor.

- Tomad, Señor, y recibid cuanto tengo y soy.




30/7/17

Mi único tesoro



El Reino de Dios es el Más Preciado Tesoro


¿Qué es lo realmente importante en nuestra vida? 
¿Dónde se asienta nuestra auténtica y permanente alegría? 
¿Es en Dios, en su reino, en el amor y misericordia   que él nos muestra en Cristo su Hijo?
¿Cuál es mi actitud ante el tesoro que Dios me ofrece?
El evangelio me invita a irlo descubriendo y valorando.
A dar gracias por este regalo.
A convertirlo en el mayor motivo de alegría y felicidad. 
Y a organizar toda la existencia a partir de la luz que de él recibo.

Deja que tu fe sea más grande que tu miedo: 
¡sal y comparte la Buena Noticia con los demás!

Señor,
dame un corazón lleno de sabiduría,
como el corazón de María,
que sepa elegir la justicia y la bondad;
un corazón enamorado,
como el corazón de María,
que te ame a ti con toda el alma;
un corazón generoso,
como el corazón de María,
que sepa renunciar a todo,
para tenerte y disfrutarte a Ti.

Haz que valore cada vez más
la riqueza incalculable de tu amor,
un amor fiel, siempre a nuestro lado,
un amor que no se detiene ante nuestros pecados,
un amor más fuerte que la muerte,
un amor que nadie como tu Madre conoce.
Señor, que descubra que
sólo desde un corazón desprendido
llegaré a poner mi confianza en ti,
como la puso tu Madre.

Haz, al fin, Señor, que
al igual que María,
Tú seas mi única riqueza,
mi único tesoro; mi única savia,
mi única vida; mi sustento y alimento;
mi bien y mi alegría. 

Amén

29/7/17

¡Ha triunfado la vida!



“Sí, Señor, yo creo que tú eres el Hijo de Dios” (Jn 11,27) 


Marta es una mujer práctica. 
Sabe estar. 
Hoy espera a Jesús junto al sepulcro. 
Sabe que acudirá. 
Aun cuando le diga que ha tardado demasiado... que Lázaro ya lleva tres días muerto... 
Sabe, cree y manifiesta que Dios lo puede todo. 
Cree en Jesús. 
Es su amigo y sabe que no le fallará. 
Confía en Él pase lo que pase. 
Su confesión de fe fue un acto público... más de uno se sonreiría.

- Señor, sé que todo lo que pidas a Dios te lo concederá.

La fe es la respuesta a la vida que Jesús entrega a la humanidad. 
La muerte ya no tiene la última palabra. 
¡Ha triunfado la vida! 
Cuando el miedo te atenace, cuando las dificultades te arrastren hacia abajo, cuando tu lenguaje esté teñido de pesimismo, recuerda que ha triunfado la vida.

Creo en ti, Padre, dador de vida. 
Creo en ti, Jesús, dador de vida. 
Creo en ti, Espíritu Santo, recreador de toda vida





28/7/17

¡Prepárale tu tierra!



“Lo sembrado en tierra buena significa 
el que escucha la palabra y la entiende; 
ése dará fruto” 
(Mt 13, 23). 

Muchas veces nos puede más el «tener» o el «parecer» que el «ser». 
Hacemos muchas cosas y nos desvivimos por los demás. 
En medio de esta actividad olvidamos lo fundamental: dar vida. Cuando hay amor, preparamos la tierra de nuestro corazón. 
El esfuerzo que ponemos es importante. 
Dios envía la lluvia y tarde o temprano la tierra da fruto.

- Señor, ayuda a mi voluntad para que mi tierra dé fruto abundante.

Dios quiere sembrar la semilla de la vida en el jardín de tu corazón

¡Prepárale tu tierra! 

Acoge este consejo de san Juan de la Cruz: 
“Adonde no hay amor, pon amor y sacarás amor”. 

Cuando quiero juzgar, 
Tú sales a mi encuentro con la gracia. 
Cuando me enfurezco ante las debilidades de los demás, 
Tú me invitas a la paciencia.  


Cuando me brota el rencor, 
Tú siembras en mi corazón el amor.  

27/7/17

El Señor es amigo de dar



“Al que tiene se le dará y tendrá de sobra” 
(Mt 13,12)  

El evangelio de hoy nos presenta un Dios activo que entra en nuestras vidas y nos quiere tomar de la mano. 
A través de las cosas ordinarias nos muestra quiénes somos y qué debemos hacer. 
La Palabra nos pide un cambio de vida. 
Esta escucha de la Palabra nos recuerda que Dios está a nuestro lado y nos pide que creamos y nos dejemos guiar por ÉL.

- Señor, que sepa entender lo que quieres de mí.

Dios se hace torrente para quien se hace capacidad. 
El gozo de Dios es que todo ser humano viva en plenitud. 
Pon tus dones en una mesa común para que todos puedan beneficiarse. 
El manantial de Dios que hay en tu corazón nunca se agotará.

¿Quién más amigo de dar, que tú, Señor, si tienes a quién? 
Abre mi corazón a tus dones. 



Quédate, Señor, que se hace ya tarde,
que el camino es largo y el cansancio grande.

Quédate a decirnos tus vivas palabras
que aquietan la mente y encienden el alma.

Mantén en ascuas nuestro corazón torpe,
disipa nuestras dudas y temores.

Míranos con tus ojos de luz y vida,
devuélvenos la ilusión perdida.

Lava las heridas de estos pies cansados;
despiértanos vida con gestos humanos.

Quédate y límpianos rostro y entrañas;
quema esta tristeza, danos esperanza.

Quédate, Señor, comparte nuestras viandas
y muéstranos, paciente, tus enseñanzas.

Pártenos el pan de tu compañía;
ábrenos los ojos de la fe dormida.

De tus palabras cuelga lo que buscamos,
lo hemos visto caminando a tu lado.

Quédate y renueva valores y sueños;
danos tu alegría y tu paz de nuevo.

Condúcenos siempre al mundo, a la vida,
para ver tu rostro en rostros cada día.

Quédate, Señor, que se hace ya tarde,
que el camino es largo y el cansancio grande.


Florentino Ulibarri. 
 

26/7/17

Siembra...


“Salió el sembrador a sembrar” 
(Mt 13,3) 

Los diferentes terrenos a los que alude la parábola podemos encontrarlos dentro de nosotros. 
Pasamos tiempos de sequedad interior y cualquier motivo es bueno para dejar la oración. 
Otras veces sentimos que la semilla de la Palabra ha arraigado en nosotros, pero la vida nos trae muchas preocupaciones y las buenas intenciones desaparecen.
Por gracia de Dios un buen día sentimos que el mensaje ha arraigado.
La Palabra nos presenta el rostro glorioso de Jesús, que sigue saliendo a sembrar su amor a la humanidad con la ilusión de un sembrador. 
Prepárate con el silencio para la escucha de la Palabra.
Prepárate con la soledad para la comunión con Jesús.

Abro mi corazón a tu semilla, Señor, 
y me quedo a la espera de que florezca.      


- Gracias, Señor.

Siembra,
lo importante es sembrar
-poco, mucho, todo -
el grano de la esperanza.

Siembra tu alegría,
para que resplandezca
a tu alrededor.

Siembra tu energía,
para enfrentar con fortaleza
las batallas de la vida.

Siembra tu coraje,
para alentar el coraje
de los otros.

Siembra tu entusiasmo,
tu fe o tu amor.

Siembra las cosas mínimas,
aquello que parece no contar.

Siembra y ten confianza:
cada grano enriquecerá
un rinconcito de la tierra.

25/7/17

Dar a conocer el tesoro de la fe


“El hijo del hombre ha venido 
para servir y dar su vida” 
(Mt 20,28)  

¡Qué bien describen a Jesús estas palabras! 
Vino para dar vida a todos. 
Dio vida sirviendo a todos. 
Imagina a Jesús a tu servicio, dándote lo mejor. 
Asómbrate de la locura de ese amor.


No sé qué decir, Señor. 
No sé casi nada. 
Solo sé que me amas con un amor que no termino de entender.

Santiago, como todos los apóstoles, es mensajero del Evangelio. 
Según dice la tradición, evangelizó España, en medio de toda clase de dificultades. 
Hoy es un buen día para dar gracias a Dios por el tesoro del Evangelio, anunciado por Santiago y por los cristianos que tomaron y transmitieron la antorcha de la fe hasta llegar a nosotros, una antorcha que tenemos que seguir transmitiendo. 

 

Señor Jesús, Tú me llamas, como llamaste a Santiago, cuando estaba en la barca con su padre y su hermano.
Y yo quiero responderte como él, sin excusas, sin dejarlo para mañana; quiero responder a tus llamadas, a las llamadas de la conciencia y de los hermanos, con prontitud, inmediatamente.

Señor, tu cercanía, tu amor, tus palabras cambiaron radicalmente la vida del Apóstol
. Aquel hombre violento, hijo del trueno, buscador de grandezas, dispuesto a pedir fuego del cielo para consumir una ciudad que no te recibió; no muchos años después, cuando llegó el momento de morir martirizado, no se echó atrás y lo dio todo. 
Ayúdanos a estar cerca de ti, a acoger tu Palabra y tu amor, para que nuestra vida cambie, como se transforma el barro en manos del alfarero.

Señor, Tú hiciste de Santiago un gran evangelizador. 
Con la ayuda de la Virgen, tuvo claro que no se podía guardar para sí el tesoro de su fe y la anunció con mucho valor a pesar de dificultades y persecuciones, convencido de que cuantos más reciban la gracia, mayor será el agradecimiento, para gloria de Dios Padre. 
Qué nuestras palabras y nuestros compromisos, nuestra alegría y nuestra esperanza anuncien a todos que Tú, Jesús, eres el Amor que siempre nos acompaña y nos salva y el Camino que nos conduce a la Felicidad más grande.    



     

24/7/17

Fe y signos


“Ellos se convirtieron 
con la predicación de Jonás, 
y aquí hay uno que es más que Jonás” 
(Mt 12,41)  

A veces los no creyentes son mejores que los que se precian de ser fieles a Dios. 
No basta que el agua rodee la piedra, hace falta que penetre en su corazón para que sienta la humedad por dentro. 
Intenta aprender de todos los que viven a tu alrededor, también de los que han abandonado la práctica religiosa.

La fe es una adhesión total y absoluta a la persona de Jesús. 
Si dependemos de autoridades o signos externos corremos el riesgo de sentirnos ridículos ante la seguridad de los que poco o nada aprecian la religión. 
Dios se hace presente en el susurro de nuestros momentos de oración y en la seguridad de haber obrado en conciencia.

- Señor, quiero tenerte presente a lo largo del día.


Todos son señales de tu amor, 
cuando miro la vida con ojos limpios. 
Ninguna señal me basta, 
cuando tengo el corazón cerrado.

23/7/17

Deja a Dios el separar los buenos de los malos



Te damos Gracias, Dios Bueno y Misericordioso,
porque Tú nos entregas tu Reino de Vida y Salvación.
Te damos Gracias porque tu Paciencia es infinita
y porque tu Misericordia para nosotros es eterna.
Gracias, Dios Padre Bueno y Misericordioso,
porque Tú nos miras siempre con gran Ternura
y nos invitas cada día a ser ciudadanos de tu Reino.
¡Ayúdanos Tú a ser siempre constructor infatigables
de tu Reino de Vida y Salvación en medio del mundo,
y nunca dejes de recordarnos el poder de lo pequeño!
Tú nos recuerdas hoy que no se puede despreciar
a una semilla por su tamaño, porque en ella hay
una potencialidad asombrosa, si contamos Contigo.
Ten Misericordia de nosotros y ayúdanos cada día
a no sentirnos superiores ni mejores que los demás,
a no despreciar jamás a ningún hermano nuestro,
a no condenar nunca a nadie que nos haga daño,
y a no convertirnos nunca en jueces de los demás,
pues sólo Tú tienes poder para juzgar a cada persona.
Ayúdanos Tú a no tolerar jamás el mal, pero a la vez,
a ser pacientes, comprensivos y misericordiosos,
con todos los que cometen errores y se arrepienten.
Ten Misericordia de nosotros, y ayúdanos a ver,
en cada hermano, lo bueno que hay en su corazón,
y a sufrir con paciencia los defectos de cada persona.
Gracias, Dios Padre Bueno y Todo Misericordia,
porque a pesar de todos nuestros errores y defectos,
Tú nos enseñas a sembrar con ilusión y esperanza,
cada día y en todo momento, en medio del mundo.
Ayúdanos Tú, Dios Bueno, a ser siempre sembradores
de tu Vida, Amor, Alegría, Paz, Felicidad y Esperanza,
en medio de nuestro mundo, que tanto te necesita a Ti.
Amén.


Señor, en nuestro mundo, en tu Iglesia, en todas las personas, en mí, siembras trigo bueno, semillas de amor, de esperanza, de justicia y de paz.
Dame una mirada limpia para reconocer todo lo bueno que ha nacido y crecido en el mundo, en la Iglesia, en cada persona y en mí mismo.
Dame un corazón que sepa decir: “gracias”.

Pero, en nuestro mundo, en tu Iglesia, en todas las personas, en mí, también se ha sembrado y ha crecido la cizaña, semillas de egoísmo, de desilusión, de mentira y violencia.
Es más, a veces también soy sembrador de cizaña.
Te pido perdón.
Te pido luz y fuerza para sepa cuidar la buena semilla, para no dejar crecer la cizaña.

Señor, gracias por tener paciencia conmigo, porque me das tiempo para que pueda transformar mi corazón en tierra buena, en la que sólo crezca tu trigo.
Dame comprensión y paciencia, para no condenar a nadie por la cizaña que ha crecido en él, para que sepa animar y ayudar a quienes quieren ser trigo limpio. 

22/7/17

Evangelizadora



“Jesús le dice: ¡María! 
Ella se vuelve y le dice: ¡Rabboni!, 
que significa: ¡Maestro!” 
(Jn 20,16)  

María Magdalena vive en el pasado y por eso no reconoce a Jesús.
Jesús llama a María por su nombre y ella reconoce su voz.
Al esposo le responde la esposa.
 El lenguaje nupcial expresa la relación de amor que une a la comunidad con Jesús.
¿Cómo llamas a Jesús en tus encuentros con Él?
Lo mío es tuyo, mi Señor.
Lo tuyo es mío, mi Señor.
Juntos hacemos el camino, mi corazón en el tuyo.
 Jesús Resucitado quiere que le descubramos en cada situación por nueva o poco corriente que sea. 

El encuentro con Jesús siempre nos empuja a los hermanos.
Los momentos de intimidad en la oración o en la Eucaristía son el equipaje que necesitamos para darle a conocer.
María Magdalena lo, entiende y se convierte en evangelizadora
.
- Señor, ayúdame a crecer en el amor.


Señor, tú expulsaste siete demonios de María Magdalena y, hoy, ahuyentas de mi corazón miedos y desesperanzas, egoísmos y tristezas.
Gracias, Señor, por lo que hiciste con Magdalena y por lo que haces por mí.

Señor, María Magdalena fue agradecida, te amaba con todo su corazón de mujer y dedicó toda su vida a seguirte y servirte.
Que también yo, Señor, sea agradecido, te ame, te siga con confianza y te sirva con generosidad.

Señor, Magdalena estuvo siempre a tu lado, en tu pasión, muerte y sepultura.
Que también yo esté junto a Ti, en los que sufren, cuando no te sienta cerca y cuando la fe me traiga más problemas que satisfacciones.

Señor, tú premiaste la fidelidad de la Magdalena saliendo a su encuentro después de tu resurrección, para convertir su duelo en danzas. Señor, que también yo encuentre en Ti la alegría, la paz y la esperanza.

Señor, tú confiaste a María Magdalena la misión de anunciar tu resurrección y cuentas conmigo para transmitir tu vida nueva.
Señor, dame tu Espíritu, para cumplir esta misión con la alegría y la entrega de María Magdalena.
Amén. 


21/7/17

La puerta de la Misericordia


“Quiero misericordia y no sacrificio” (Mt 12,7) 

Danos entrañas de misericordia ante toda miseria.
Inspíranos el gesto y la palabra oportuna ante el hermano..

Tener los pies en el suelo y el corazón atento al Señor nos evitará caer en el legalismo.
Cuanto hagamos debe tener presente que el Señor quiere misericordia, amor y alegría antes que sacrificios o prácticas sin corazón. 
El hambre de los discípulos exime de toda ley.
El hambre espiritual y material de nuestro mundo nos exige creatividad e implicación.
Sobran las palabras.

- Señor, que mi estilo de vida me permita ser solidario.

Dios tiene siempre abierta la puerta de su entrañable Misericordia.
Sale al encuentro de toda debilidad humana. 

“Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre. 
Lo que movía siempre a Jesús era la misericordia. 
Sólo quien ha sido acariciado por la ternura de la misericordia conoce verdaderamente al Señor” (papa Francisco).

Dedica hoy algo de tu tiempo a contemplar el Corazón entrañable de Dios y aprenderás los caminos de la misericordia. 

Misericordia quiero
Acogida quiero
Unidad quiero
Reconciliación quiero
Justicia quiero
Fraternidad quiero
No ritos vacíos

Ni palabras vanas

A veces lleno de cosas mi vida, 
pero Tú una y otra vez me pides que mire con ternura a mis hermanos.  

20/7/17

Sólo en Dios descansa mi alma


“Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré” 
(Mt 11,28)  

El «yugo» del Señor consiste en cargar con el peso de los demás por amor.
Se nos llama a convertirnos en descanso y consuelo para los hermanos. 
La mansedumbre y la humildad del corazón nos ayudan no sólo a cargar con el peso de los demás, sino también a no cargar sobre ellos nuestros puntos de vista personales, y nuestros juicios, nuestras críticas o nuestra indiferencia.

- Señor, dame un corazón semejante al tuyo.

Cambian los tiempos, pero siguen siendo muchos los que, a pie descalzo, con el corazón roto, se acercan a Jesús.
En esos encuentros ocurren muchos milagros cada día. 
Jesús siempre está contigo. 
Cuando no puedes más, está contigo.
Cuando todo te sale mal, está contigo.
Cuando todo te sonríe, también está contigo.

Te abro mi corazón de par en par 
y al descansar en Ti, aprendo a amar.


 Sólo en Dios descansa mi alma,
porque de él viene mi salvación;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.

Descansa sólo en Dios, alma mía,
porque él es mi esperanza;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.

Pueblo suyo, confiad en él,
desahogad ante él vuestro corazón,
que Dios es nuestro refugio.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo,
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. 
Amén.

19/7/17

Te damos gracias, Padre...



“Te doy gracias, Padre, 
porque has escondido estas cosas
 a los sabios y entendidos 
y se las has revelado a la gente sencilla” 
(Mt 11,25)  

Los que van de sabios por la vida tienen pocos amigos. 
Para contactar con los hermanos es preciso escuchar y acallar nuestro diálogo interior. 
Para escuchar al Señor se nos pide otro tanto: escuchar y dedicarle tiempo. 
Agradecer cuanto somos y tenemos sin darle lecciones a Dios de cómo consideramos que tienen que ser las cosas.

- Señor, te doy gracias por tu presencia en mi vida.
 
¡Qué alegría la de Jesús! 
Encuentra gente sencilla que ha entendido las cosas importantes de la vida. 
Estas gentes son para Jesús una presencia alentadora que le anima a entregar la vida en una eucaristía. 
Busca a tu alrededor y encuentra gentes sencillas que han entendido lo que es dar la vida, hacer el bien, ser coherentes con su fe. Alégrate.

Me asomo a tu corazón, 
María, y veo en él reflejadas la belleza y la ternura de Dios. Atráeme, Virgen María, caminaré en pos de ti.  


Te damos gracias, Padre, por las personas que gozan del don de la fe, y confían en Ti aunque caminen en tinieblas.
Te damos gracias, Padre, por las personas que reconocen y lloran sus pecados, y tienen un corazón compasivo con los que se equivocan.
Te damos gracias, Padre, por las personas que se entregan a Ti y con alegría ofrecen todo lo que tienen a los hermanos.
Te damos gracias, Padre, por las personas de espíritu sencillo, que no conocen el temor que acobarda, ni la vergüenza que retiene.
Te damos gracias, Padre, por las personas que saben descubrirte y disfrutarte en la presencia de las personas y las cosas.
Te damos gracias, Padre, por las personas que viven la existencia como peregrinos, y a la luz de la fe, caminan en busca de la patria mejor, definitiva y verdadera.
Te damos gracias, Padre, por las personas...

18/7/17

Conversión





“No se habían convertido” 
(Mt 11,20)  

A Jesús como a cualquiera de nosotros le duele la ingratitud.
Las ciudades más queridas no aceptan o no quieren entender su mensaje.
Le duele la indiferencia y la dureza de corazón.
Las ciudades de las que nos habla el evangelio nos quedan lejos.
Si llevamos la pregunta de Jesús referida a nosotros, descubriremos que no hemos sido agradecidos a lo que el Señor ha hecho por nosotros.

- Gracias, Señor.

Todo el amor entregado de Jesús a la humanidad es una invitación a la conversión.
Cada eucaristía es una fuente de conversión.
Cultiva hoy el asombro.
 Asómbrate del amor de Jesús que se pone sin condiciones en tus manos.
Asómbrate del amor loco de Jesús que se entrega por entero para darte vida.

Tu eucaristía es siempre un amor ofrecido.

La mía, ¿qué es, Señor?

17/7/17

El camino hacia la vida verdadera



“El que pierde su vida por mí la encontrará” (Mt 10, 39)


No es Jesús quien divide. 
Él pone el criterio: vivir para sí mismos o vivir para Dios y. para los demás; hacerse servir o servir; obedecer al propio yo o bien obedecer a Dios. 
He aquí en qué sentido Jesús es «signo de contradicción»
Una vez más se nos pide valentía para actuar de acuerdo con nuestras creencias cristianas que en muchas ocasiones serán rebatidas incluso por los más cercanos.


- Señor, tú eres mi fuerza en los momentos difíciles.

 
Jesús te habla desde su experiencia. 
Él ha entregado la vida por el Reino y la ha encontrado. 
Seguro que muy cerca de ti vive alguien a quien admiras por su coraje y su solidaridad. 
La vida nueva da sentido a la muerte, la alegría da sentido a los momentos de dolor. 
Alguien escribió en tiempos de guerra: 

"Creo en el sol, aunque no brille; creo en el amor, aunque no lo sienta; creo en Dios, aunque esté callado".

¿Qué sentido quieres tú dar a tu vida? 
¿A qué o a quién quieres entregarla?  

16/7/17

Ser buena tierra





"Al que tiene se le dará y tendrá de sobra,

y al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene"
(Mt 13, 1-23)




Si siembras con odio, es difícil que recolectes amor.
Acoge la semilla, cuídala, riégala ... y verás su fruto.
Nuestra tarea principal en la vida
es sembrar y sembrarnos como semilla
que  hace crecer el amor en la tierra.
No podemos ser tierra buena si Dios mismo no nos fecunda con la acción de su Espíritu Santo, así como el agua puede hacer fértil al campo donde se siembra.

Para que esto sea posible, tenemos que dejarnos arar, abonar y regar por Él.





Señor Jesús, Tú eres el sembrador y yo la tierra en la que esparces la semilla de tu Palabra. Gracias, Señor, por “perder tu tiempo” conmigo; gracias por darme la oportunidad de acoger tu semilla, de ser feliz, dando fruto abundante.

Señor, te doy gracias, por ser tierra buena, tierra que sería fecunda... si no estuviera llena de espinas. Acojo la semilla de tu Palabra y mil semillas más Señor, dame valor para renunciar a todo lo que me separe de Ti. No permitas que mi corazón se endurezca, como un camino, que no me gane la partida la desconfianza y el escepticismo.

Señor, gracias por todas las personas que son buena tierra, Gracias por los santos, que producen el ciento por uno. Gracias porque también yo, con tu ayuda, doy fruto abundante, Gracias por elegirme para ser sembrador de tu Evangelio.