ATARDECER

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Remar mar adentro

31/12/15

Dios tiene el deseo grande de comunicarse con nosotros.



 “Hemos contemplado su gloria” (Jn 1,14)  


  La gloria de Jesús 
es su amor gratuito y cercano.

¡Quién más amigo de dar si tuviese a quién! 
Contemplar a Jesús 
es abrir el corazón 
y acoger su amor. 
Ponte hoy ante el sagrario 
y “mira que te mira” el Amor.

Jesús, Palabra de Amor, 
manifiesta el deseo grande 
que Dios tiene de comunicarse con nosotros. 
Planta su tienda junto a la nuestra, 
a la espera de entablar 
con nosotros un diálogo de amigo.

Encuentra hoy un momento 
para dialogar con Jesús, 
como un amigo habla con otro amigo.    

Te hablaré de lo mío. 
Me hablarás de lo tuyo. 
Tus cosas serán las mías. 
Sé que tú cuidarás de las mías. 
Lo sé, Señor.
Que el Señor  esté con nosotros  
 a donde quiera que vayamos. 
Que el Señor  bendiga 
nuestro ir y venir, 
nuesrto trabajo 
y nuestros afanes, 
nuestras alegrías 
y nuestros sufrimientos. 
Como nos  ha bendecido 
en este año que ahora acaba, 
que nos siga bendiciendo 
aún más en el nuevo año
 

30/12/15

Dios sigue manifestándose a la gente sencilla.



        “Daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos” (Lc 2,38) 
 
Una palabra de gratitud a Dios 
y de anuncio salvador 
sale de los labios de una mujer anciana,
 que ha confiado día tras día 
en la Promesa de Dios a su Pueblo.  
Dios sigue manifestándose a la gente sencilla.
Ana, la mujer que mantenía encendida la esperanza, 
habla del niño, habla de la salvación.
Los más pobres siguen hoy hablando de Dios.
Es urgente dar con ellos.  
Únete a Ana y sé también tú testigo de Dios, 
una de esas personas 
con las que Dios cuenta para decirse.
Dios se esconde en los testigos, 
en el lenguaje de los pobres
Que tu Luz, Señor, 
alumbre la oscuridad de nuestro mundo 
y encienda la llama del amor en nuestros corazones.

29/12/15

Hoy exulta de gozo al descubrir en el niño Jesús al Salvador,



“Será como una bandera discutida” (Lc 2,34)  

 Simeón es un anciano justo y piadoso 
que persevera muchos años en la oración 
y en la esperanza de ver a Dios, 
reconoce la presencia cotidiana de Dios, 
espera en Él, lo busca permanentemente, 
puede ver sus manifestaciones en cada paso.
Hoy exulta de gozo al descubrir 
en el niño Jesús al Salvador, 
la luz que ha venido al mundo, 
 y lo recibe en su corazón 
y lo acoge en sus brazos con fe.
Jesús no es una palabra más 
entre tantas como se pueden guardar en el corazón.
Jesús es la Palabra, es el Camino, la Verdad, y la Vida. 
¿Cómo reaccionas cuando, por ser amigo(a) de Jesús, 
tú también eres discutido y marginado?
 ¿Cuál es tu actitud cuando esto le sucede a la Iglesia?  
Como Simeón, estamos llamados 
a reconocer al Salvador de todos los pueblos, 
la luz de nuestra vida, y a convertirnos en profetas 
que anuncian su presencia, 
acogerlo con fe y dejarnos guiar por su luz.
Juntos andemos, Señor. 
A donde tú vayas, contigo quiero ir yo. 
Envíame tu Espíritu, 
para que no te abandone en la dificultad.
- Que seamos perseverantes en la oración 
y sepamos esperar con fidelidad la visita del Señor.

28/12/15

Cada niño que nace es una señal de la esperanza de Dios.



“Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo" (Mateo 2, 13-14). 


La Palabra se hace peregrina 
por los caminos oscuros y difíciles de la vida.

La tiniebla del poder, 
que aplasta a los inocentes de este mundo, 
no puede apagar su luz. 
Siempre alumbra 
senderos de fraternidad entre los pueblos. 

Vuelve nuestra mirada 
hacia el sufrimiento de tantos inocentes.

Que nuestros oídos escuchen el grito de su voz.
Que nuestros corazones 
se unan en un abrazo solidario

Hoy es un día que invita a la reflexión sobre:
Tantos niños que mueren antes de nacer. 
Tantos niños que mueren de hambre. 
Tantos niños que no pueden jugar 
porque tienen que trabajar. 
Tantos niños que ni siquiera 
son reconocidos por sus padres. 
Tantos niños que vivirán tratando 
de ver en cada hombre 
de la calle el posible rostro de su padre.