ATARDECER

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Remar mar adentro

27/12/15

Lo aprendió de José y María.





LA PRIMERA EXPERIENCIA DE DIOS NIÑO
Resulta misterioso el proceso 
de Dios con nosotros. 

La primera experiencia humana de Dios, 

fue una experiencia de niño.

La primera mirada de Dios a los hombres, 

fue una mirada de niño.
La primera palabra humana de Dios, 
fue la palabra de un niño.
Lo primera palabra humana de Dios, 
fue sin duda la de “papá y mamá”.
La primera oración humana que Dios escuchó, 
fue cuando era niño.
La primera oración humana que Dios aprendió, 
la aprendió de su madre y de su padre humano. 

Las primeras lágrimas humanas de Dios, 

fueron lágrimas de niño.

Los primeros sufrimiento humanos de Dios, 

fueron sufrimientos de un niño.
Los primeros encuentros humanos de Dios 
con los hombres del pueblo, 
fueron encuentros de un niño.
Las primeras sonrisas humanas de Dios, 
fueron sonrisas de un niño.
Que Dios no nació adulto y maduro 
y con bigotes de seriedad.
Dios nació niño, 
vivió como niño, 
creció como niño, 
sufrió como sufren los niños.
Y Dios crecía.
Y cada día se iba dando cuenta 
de cómo hablaban los hombres.
Y Dios crecía.
Y percibía lo que hablaban las gentes del pueblo.
Y Dios, que se hizo Palabra, 
“aprendió a hablar en el hablar de los hombres”.
Y Dios no nació sabiendo leer y escribir.
Lo aprendió de José y María.
¿Habría entonces escuelas públicas?
Porque para una escuela privada 
no les daba el negocio familiar.
Dios que es amor, 
aprendió a amar humanamente 
sintiendo el amor de un hombre y de una mujer.


“Su madre conservaba todo esto en su corazón” (Lc 2,51) 
María avanza poco a poco en el misterio. 
Lo que sucede ante sus ojos 
lo escudriña en sus adentros. 
Ahí espera confiada 
que la música de Dios inunde el universo. 
Contempla tu vida como el lugar 
donde maduran las cosas de Dios. 
En tu silencio amoroso, 
María, 
se amasa la Palabra 
y los gestos de Jesús.


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