ATARDECER

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Remar mar adentro

31/3/16

Testigos




“Vosotros sois testigos de esto” 
(Lc 24,48)  

Hay personas que son testigos de paz y humildad, de bondad y perdón, de solidaridad y lucha por la justicia.
¿Será en la casa de estos pobres donde se esconde Jesús?
Vete hoy con los ojos abiertos.
Si encuentras a alguien que se parece a Jesús, detente un rato y conversa con él.       

Lo que podemos saber de "Dios", nos lo revela "Jesús".

Si te escondes en mi vida, Señor, ¿por qué te busco fuera de ella?  

“Podemos ser testigos mudos de gravísimas desigualdades cuando se pretende obtener importantes beneficios haciendo pagar al resto de la humanidad, presente y futura, los altísimos costos de la degradación ambiental” (LS 36).

Sí, somos testigos, a veces mudos, de la basura que degrada, de mares contaminados, de hileras de pobres, que abandonan su tierra y huyen de la guerra.
Somos testigos de cómo los contaminantes atmosféricos producen serios quebrantos sobre la salud.
Somos testigos de discursos incapaces de encontrar salida a la situación.
Pero somos testigos de la Pascua de Jesús, y en Él, somos testigos de una nueva creación, de una nueva manera más austera y solidaria de vivir la vida.
Si reaccionamos, habrá esperanza para nuestro planeta y para los pobres. 

La belleza, más que en la estética, está en la bondad y el amor que han regalado nuestras manos.



«Les abrió el entendimiento 
para comprender las Escrituras» 
(Lc 24,45)

Seguramente es lo que el Espíritu Santo desea hacer diariamente en nosotros, si lo dejamos actuar.
Porque la vida cristiana es un discernimiento continuo para descubrir caminos de fidelidad el Evangelio.
Caminos para ser testigos de la presencia de Jesús resucitado en el mundo, de la conversión y reconciliación a que Él nos invita, y comunicadores de su paz.

 - Señor Jesús, haznos bien conscientes de que siempre caminas a nuestro lado.
Para que podamos colaborar con plena responsabilidad en la construcción del mundo como tú propones.

Jesús vivo, amigo cercano que caminas con nosotros, que soportas nuestras dudas sobre ti.
Son muchos los obstáculos que tenemos para reconocerte en tus acciones, para comprender tu Palabra.
Gracias por tu paciencia infinita. 
Ábrenos el entendimiento para reconocerte y ser tus testigos.

30/3/16

Te doy lo que tengo






«Te doy lo que tengo» 
(Hch 3, 6).

La frase de Pedro invita a pensar en qué debe ofrecer la Iglesia al mundo. 
La Palabra brinda una gran riqueza de respuestas. 
En nombre de Jesús debemos dar la mano y ayudar a levantarse y andar a los que han perdido la esperanza. Debemos dejarnos instruir continuamente por Jesús así como saber escuchar y acoger a los apesadumbrados.
Cada comunidad debe ser testigo del gozo y esperanza que ofrece Jesús resucitado.

- ¡Gracias, Señor Jesús, por estar siempre a nuestro lado! 
¡Que no tengamos miedo de abrirte el corazón en nuestros desánimos o fracasos!



“Ellos contaron cómo lo habían 
reconocido al partir el pan” 
(Lc 24,35)    
  
Del desencanto pasaron al agradecimiento, de la desilusión a la esperanza.   
Todo fue fruto del encuentro con Jesús.   
¿Te nacen deseos de contar a Jesús?  

Jesús, por tu cercanía y tu palabra, por tu pan partido y repartido,  me ha nacido una   historia que cuento a todos.  
 
 “Dios creó el mundo para todos” (LS 93). 

Basta que miremos la realidad con sinceridad para darnos cuenta de que hay un gran deterioro de nuestra casa común. Entre tantas heridas destaca ésta: el pan no es para todos. ¿Nos aventuramos a cambiar alentados por la fuerza de Jesús Resucitado? 
¿Cómo puede uno ser feliz si los demás no lo son? 
Hay personas que ya están danzando con la música de la Pascua: comparten el pan, se acercan a los más pobres, cuidan la creación, reciclan, disminuyen la contaminación, no malgastan el agua… 
Gracias a ellos hay esperanza. 
¿Por qué no unirnos a ellos? 


Haznos gente alegre a tus seguidores, que lo contemos a los hermanos, y que nuestra forma de tratarnos sea un canto a tu confianza y a tu Amor.

29/3/16

Escucha a Dios pronunciando tu nombre




“He visto al Señor” 
(Jn 20,18)    

«¡María!», «¡Rabboní!»
María reconoce a Jesús porque primero él la ha reconocido corno persona amada por el Padre y llamada a dar a conocer a sus hermanos la alegría del Evangelio. 
Una mujer, levantada en su dignidad por el amor de Jesús, responde a ese amor buscando a su Amado. 
Una mujer se convierte en mediadora de encuentro con Jesús para otros. 
Una mujer habla abriendo caminos nuevos de libertad.  

En cada amanecer levanto mi alma a Ti, mi Señor. 
Todo lo espero de tu Misericordia.  

Los que cada día escuchamos y acogemos la Palabra debemos dejarnos transformar por Aquel que sale a nuestro encuentro y se interesa por nuestro sufrimiento e inquietudes («¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?»).

Escucha a Dios pronunciando tu nombre 
y lleva tu alegría a los demás.
  - Abre, Señor Jesús, 
el corazón de todos tus hermanos y hermanas 
para que tengamos la sana inquietud de buscar la paz, 
la justicia, la fraternidad , ¿de buscarte a ti!

“La forma correcta de interpretar el concepto del ser humano como señor del universo consiste en entenderlo como administrador responsable” (LS 116). 

Cuando nos creemos propietarios, dominadores, autorizados en nombre del progreso para expoliar a nuestra hermana tierra, estamos ciegos. 
Hay otra forma más humilde de colocarnos ante todo y ante todos: el asombro, la responsabilidad, el cuidado. 
Esto nos abre los ojos para ver al Señor y para contemplar la creación de otra manera. 
Hoy podemos ejercitarnos en esa mirada pascual.

28/3/16

La alegría es la señal de Jesús resucitado.




“Alegraos” 
(Mt 28,9)

El Señor «sale al encuentro» de quienes lo buscan, como las mujeres que habían ido al sepulcro de madrugada. 
Esta es la Buena Noticia que debe llenar de alegría y de sentido nuestras vidas. 
El dinero del soborno jamás la podrá sofocar.
 
- Señor Jesús, ¡no permitas que el mundo pierda la serena alegría de tu presencia entre nosotros!
La alegría es la señal de Jesús resucitado. 
La alegría es la señal de todas las comunidades de Jesús. 
Donde hay alegría ahí está Jesús. 
Alégrate. 
Tu alegría puede ser el sendero que lleve a muchos a encontrar a Jesús.         
Tú alegras mi corazón. 
Canto y toco para ti, Jesús resucitado.   

“El mundo es algo más que un problema a resolver, es un misterio gozoso que contemplamos con jubilosa alabanza” (LS 12). 

Hay muchos problemas en nuestro planeta, es verdad. 
Pero la alegría siempre es la señal, aunque esté escondida en el llanto de la tierra y en el empobrecimiento de los más vulnerables. 
La Pascua nos pone la luz de Jesús en el corazón para recrear la casa de todos. 
Donde hay alegría está Jesús. 
Los pobres nos enseñan a descubrir  la alegría en las cosas más sencillas y aparentemente insignificantes. 
¡Levantemos el corazón! 
Y descubramos la alegría de vivir.