ATARDECER

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Remar mar adentro

31/1/12

ORACIÓN A DON BOSCO



Padre y Maestro de la juventud,
San Juan Bosco,
que, dócil a los dones del Espíritu y abierto a las realidades de tu tiempo
fuiste para los jóvenes, sobre todo para los pequeños y los pobres,
signo del amor y de la predilección de Dios.
Se nuestro guía en el camino de amistad con el Señor Jesús,
de modo que descubramos en Él y en su Evangelio
el sentido de nuestra vida
y la fuente de la verdadera felicidad.
Ayúdanos a responder con generosidad
a la vocación que hemos recibido de Dios,
para ser en la vida cotidiana
constructores de comunión,
y colaborar con entusiasmo,
en comunión con toda la Iglesia, 
en la edificación de la civilización del amor.
Obtennos la gracia de la perseverancia
al vivir una cota alta de vida cristiana,
según el espíritu de las bienaventuranzas;
y haz que, guiados por María Auxiliadora,
podamos encontrarnos un día contigo
en la gran familia del cielo. Amén
 

Don Pascual Chávez Villanueva
Rector Mayor

DON BOSCO

Del oficio de lectura, 31 de Enero  
Trabajé siempre con amor
De las cartas de San Juan Bosco, presbítero (Epistolario, Turín 1959, 4, 201-203)
Si de verdad buscamos la auténtica felicidad de nuestros alumnos y queremos inducirlos al cumplimiento de sus obligaciones, conviene, ante todo, que nunca olvidéis que hacéis las veces de padres de nuestros amados jóvenes, por quienes trabajé siempre con amor, por quienes estudié y ejercí el ministerio sacerdotal, y no sólo yo, sino toda la Congregación salesiana. ¡Cuántas veces, hijos míos, durante mi vida, ya bastante prolongada, he tenido ocasión de convencerme de esta gran verdad! Es más fácil enojarse que aguantar; amenazar al niño que persuadirlo; añadiré incluso que, para nuestra impaciencia y soberbia, resulta más cómodo castigar a los rebeldes que corregirlos, soportándolos con firmeza y suavidad a la vez. Os recomiendo que imitéis la caridad que usaba Pablo con los neófitos, caridad que con frecuencia lo llevaba a derramar lágrimas y a suplicar, cuando los encontraba poco dóciles y rebeldes a su amor. Guardaos de que nadie pueda pensar que os dejáis llevar por los arranques de vuestro espíritu. Es difícil, al castigar, conservar la debida moderación, la cual es necesaria para que en nadie pueda surgir la duda de que obramos sólo para hacer prevalecer nuestra autoridad o para desahogar nuestro mal humor. Miremos como a hijos a aquellos sobre los cuales debemos ejercer alguna autoridad. Pongámonos a su servicio, a imitación de Jesús, el cual vino para obedecer y no para mandar, y avergoncémonos de todo lo que pueda tener incluso apariencia de dominio; si algún dominio ejercemos sobre ellos, ha de ser para servirlos mejor. Éste era el modo de obrar de Jesús con los apóstoles, ya que era paciente con ellos, a pesar de que eran ignorantes y rudos, e incluso poco fieles; también con los pecadores se comportaba con benignidad y con una amigable familiaridad, de tal modo que era motivo de admiración para unos, de escándalo para otros, pero también ocasión de que muchos concibieran la esperanza de alcanzar el perdón de Dios. Por esto, nos mandó que fuésemos mansos y humildes de corazón. Son hijos nuestros, y, por esto, cuando corrijamos sus errores, hemos de deponer toda ira o, por lo menos, dominarla de tal manera como si la hubiéramos extinguido totalmente. Mantengamos sereno nuestro espíritu, evitemos el desprecio en la mirada, las palabras hirientes; tengamos comprensión en el presente y esperanza en el futuro, como nos conviene a unos padres de verdad, que se preocupan sinceramente de la corrección y enmienda de sus hijos. En los casos más graves, es mejor rogar a Dios con humildad que arrojar un torrente de palabras, ya que éstas ofenden a los que las escuchan, sin que sirvan de provecho alguno a los culpables.

Oh Jesús amor mío


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23/1/12

ORACIÓN A LA VIRGEN MADRE DE DIOS




A ti acudo, única Virgen y Madre de Dios.
Ante la única que ha obrado la Encarnación de mi Dios me postro.

Me humillo ante la única que es madre de mi Señor.
Te ruego que por ser la Esclava de tu Hijo me permitas consagrarme a ti y a Dios,
ser tu esclavo y esclavo de tu HIJO, servirte a ti y a tu Señor.

A Él, sin embargo, como a mi Creador y a ti como madre de nuestro Creador;
a Él como Señor de las virtudes y a ti como esclava del Señor de todas las cosas;
a Él como a Dios y a ti como a Madre de de Dios.

Yo soy tu siervo, porque mi Señor es tu Hijo.
Tú eres mi Señora, porque eres esclava de mi Señor.

Concédeme, por tanto, esto, ¡oh Jesús Dios, Hijo del hombre!:
creer del parto de la Virgen aquello que complete mi fe en tu Encarnación;
hablar de la maternidad virginal aquello que llene mis labios de tus alabanzas;
amar en tu Madre aquello que tu llenes en mi con tu amor;
servir a tu Madre de tal modo que reconozcas que te he servido a ti;
vivir bajo su gobierno en tal manera que sepa que te estoy agradando
y ser en este mundo de tal modo gobernado por Ella que ese dominio me conduzca
a que Tú seas mi Señor en la eternidad.

¡Ojalá yo, siendo un instrumento dócil en las manos del sumo Dios, consiga con mis ruegos ser ligado a la Virgen Madre por un vínculo de devota esclavitud y vivir sirviéndola continuamente!

Pues los que no aceptáis que María sea siempre Virgen;
los que no queréis reconocer a mi Creador por Hijo suyo,
y a Ella por Madre de mi Creador;
si no glorificáis a este Dios como Hijo de Ella,
tampoco glorificáis como Dios a mi Señor.
No glorificáis como Dios a mi Señor los que no proclamáis bienaventurada
a la que el Espíritu Santo ha mandado llamar así por todas las naciones;
los que no rendís honor a la Madre del Señor
con la excusa de honrar a Dios su Hijo.

Sin embargo yo, precisamente por ser siervo de su Hijo, deseo que Ella sea mi Señora; para estar bajo el imperio de su Hijo, quiero servirle a Ella;
para probar que soy siervo de Dios, busco el testimonio del dominio sobre mi de su Madre;
para ser servidor de Aquel que engendra eternamente al Hijo,
deseo servir fielmente a la que lo ha engendrado como hombre.
Pues el servicio a la Esclava está orientado al servicio del Señor;
lo que se da a la Madre redunda en el Hijo;
lo que recibe la que nutre termina en el que es nutrido,
y el honor que el servidor rinde a la Reina viene a recaer sobre el Rey.

Por eso me gozo en mi Señora,
canto mi alegría a la Madre del Señor,
exulto con la Sierva de su Hijo, que ha sido hecha Madre de mi Creador
y disfruto con Aquélla en la que el Verbo se ha hecho carne.
Porque gracias a la Virgen yo confio en la muerte de este Hijo de Dios
y espero que mi salvación y mi alegría venga de Dios siempre y sin mengua,
ahora, desde ahora y en todo tiempo y en toda edad
por los siglos de los siglos.
Amén.

De San Ildefonso de Toledo

(del Libro de la perpetua virginidad de Santa María)


Este Arzobispo de Toledo fue muy útil a su pueblo, por su doctrina, pero más por sus ejemplos y su amor confiado a la Madre de Dios, Santa María. Con él acudamos a María con toda confianza: "A ti acudo ahora, Virgen única, Madre de Dios; a tus pies me arrodillo, cooperadora única de la Encarnación de mi Dios (…) Haz que ame la gloria de tu virginidad; revélame la dulzura de tu Hijo; dame la gracia de hablar con toda sinceridad de la fe de tu Hijo, y de saber defenderla (…) que conozca a Jesús, por el mismo Espíritu que a ti te hizo conocer y concebir a Jesús; que hable yo de Jesús, por el mismo Espíritu por el cual tú te declaraste sierva del Señor; que ame a Jesús, por el mismo Espíritu por medio del cual tú le adoras como tu Señor y le amas como Hijo tuyo; que obedezca, finalmente, a Jesús con la misma sinceridad con que Él, siendo Dios, te obedeció a ti y a José"... ¿No os parece una buena oración para disponernos al Año de la Fe que el Santo Padre ha convocado? Dios nos conceda su gracia, hermanos.

Domingo de la Vida

Acoger la vida como regalo, 
como gratuito don, 
como gracia, 
como la recibe y da el agua, 
que se derrama en fuentes, 
arroyos, cántaras, jarras, 
sin pedir nada, 
y siempre, en sus labios, 
la canción nostálgica y callada 
que se esconde en la risueña, 
clara trasparencia del agua. 
José Jiménez Lozano

14/1/12

Una oración a María

DAME TUS SANDALIAS, MARÍA
Quiero sentir el polvo del camino
para llegar hasta Dios desprendido de todo
Quiero fiarme de la Palabra
y no sustentarme en el alimento cotidiano

DAME TUS SANDALIAS, MARIA
Para transformar mi camino
en encuentro personal y definitivo con Dios
Para confiar en Aquel que habla de lo alto
cuando yo me empeño en mirar hacia abajo

DAME TUS SANDALIAS, MARIA
Para ser y vivir un poco como Tú
sin más brújula que tu fe
ni más amparo que la luz de la luna
DAME TUS SANDALIAS, MARIA
Para decirle a Jesús que, aun con debilidades,
su resurrección es para mí motivo de alegría
llamada a la conversión
oportunidad para una vida nueva
agua fresca en mi existencia oscura y sedienta

DAME TUS SANDALIAS, MARIA
Y, si quieres y puedes,
dime cual es tu paso y tu número
para caminar de igual forma que Tú.
Amén.
Padre Javier Leoz

11/1/12

UNA CURIOSA ORACIÓN

En el blog "Todo era bueno",  aparece una "oración por los presbíteros blogueros" que dice así:

"Tú, Señor, puedes sacar presbíteros de las piedras y de los alcornoques, pero has querido mostrar tu poder eligiendo a unos pocos entre muchos seres humanos para hacerlos ministros tuyos.

Lo que de Ti llega a través de ellos conserva su pureza aunque ellos no sean puros.

Lo que de Ti pasa por ellos permanece limpio aunque ellos estén manchados. Esto es admirable pero, si Tú no lo evitas, redundará en daño de ellos. Porque, viendo la luz que pasa por ellos, si no son muy humildes, pensarán que son santos y se irán al infierno.

No permitas, Señor, que se pierdan tus presbíteros.

Derrama sobre ellos los dones del Espíritu para que puedan presentarse sin reproche ante tu altar y anunciar el Evangelio y vivir de tal modo que puedan ser llamados fieles administradores de tus blogs por Jesucristo, tu Hijo, el día de su segunda venida. (Cfr CIC 1550 y 1587)

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

6/1/12

Una oración

Oh Dios y Padre nuestro: 
No tenemos oro para ofrecerte, sino meramente la mirra pobre de nuestros corazones
y el incienso de nuestra acción de gracias y alabanza. Llénanos con la presencia de Jesús, y que él sea la luz que guíe nuestros pasos vacilantes.  Y que nosotros, por nuestra parte, seamos humildes luces, también,  que muestran a todos los que las vean el camino hacia la luz del mundo, Jesucristo nuestro Señor.

2/1/12

Un nuevo año


Dios nos bendice con el comienzo de un nuevo año. Para los cristianos nuestra vida esta catapultada hacia la eternidad. Cada día que pasa nos acercamos más a nuestra meta: estar con Cristo, vivir para siempre y gozar de su presencia.
Este 2012 se presenta con muchas dificultades por la crisis económica, pero es también una oportunidad para ponernos en las manos de nuestro Dios y dejándonos guiar por sus mandatos, haciendo visible con nuestro testimonio su amor para con todos los hombres.
Cada año nos trae ilusiones y esperanzas nuevas. La vida transcurre y cada jornada es siempre nueva. Ningún día es igual para los que tenemos fe. Nuestro Dios se manifiesta en nuestra historia, en los acontecimientos de nuestra vida. Él hace siempre las cosas nuevas. Es un Dios cercano, Padre y Madre, que camina a nuestro lado. Tener esta certeza nos hace caminar por este nuevo año que comienza con la garantía de que pase lo que pase todo será para nuestro bien.
Que se haga en nosotros realidad el deseo del Señor sobre nosotros al comenzar este nuevo año: «El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor se fije en ti y te conceda la paz» (Nm 6,24-26).  Y María, la primera bendecida, que nos ha dado a su Hijo nos ayude a acogerlo y darlo a los demás. Porque como dice Benedicto XVI: “ Él es la misericordia y la paz que el mundo no se puede dar por sí mismo y que es tan necesaria siempre, o más que el pan”.