ATARDECER

ATARDECER
Remar mar adentro

29/9/08

LA MEJOR MEDICINA


 Un sabio médico me dijo una vez:
 "He estado practicando la medicina durante más de 30 años 
y he recetado muchas cosas. 
Pero tras estos años he aprendido 
que lo que más ayuda a un ser humano, 
la mejor medicina, es el AMOR".
"¿Y qué pasa sino funciona?Le pregunté.
"DOBLA la dosis". Me contestó.

 
 
 
 
 
Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles; 
si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena 
o unos platillos que aturden.

Ya podría tener el don de profecía y conocer todos los secretos 
y todo el saber, podría tener fe como para mover montañas; 
si no tengo amor, no soy nada.

Podría repartir en limosnas todo lo que tengo 
y aun dejarme quemar vivo; 
si no tengo amor, de nada me sirve.

El amor es paciente, afable; 
no tiene envidia; 
no presume ni se engríe; 
no es mal educado ni egoísta; 
no se irrita; no lleva cuentas del mal; 
no se alegra de la injusticia, 
sino que goza con la verdad.
Disculpa sin límites, 
cree sin límites, 
espera sin límites, 
aguanta sin límites.
El amor no pasa nunca.

¿El don de profecía?, se acabará. 
¿El don de lenguas?, enmudecerá. 
¿El saber?, se acabará.

Porque limitado es nuestro saber 
y limitada es nuestra profecía; 
pero, cuando venga lo perfecto, lo limitado se acabará.

Cuando yo era niño, hablaba como un niño, 
sentía como un niño, razonaba como un niño. 
Cuando me hice un hombre acabé con las cosas de niño.

Ahora vemos confusamente en un espejo; 
entonces veremos cara a cara. 
Mi conocer es por ahora limitado; 
entonces podré conocer como Dios me conoce.

En una palabra: 
quedan la fe,
 la esperanza, 
el amor: 
estas tres. 
La más grande es el amor.
1 Corintios 12,31 - 13,13 

27/9/08

¿Cual?

¿Cual? 

“¿Cuál es el día más bello? Hoy 
¿Cuál es la cosa más fácil? Equivocarse 
¿Cuál es el obstáculo más grande? El miedo 
¿Cuál es el mayor error? Abandonarse 
¿Cuál es la raíz de todos los males? El egoísmo 
¿Cuál es la distracción más bella? El trabajo 
¿Cuál es la peor derrota? El desaliento 
¿Quiénes son los mejores profesores? Los niños 
¿Cuál es la primera necesidad? Comunicarse 
¿Qué es lo que hace más feliz? Ser útil a los demás 
¿Cuál es el misterio más grande? La muerte 
¿Cuál es el peor defecto? El mal humor 
¿Cuál es la persona más peligrosa? La mentirosa 
¿Cuál es el sentimiento más ruin? El rencor 
¿Cuál es el regalo más bello? El perdón 
¿Qué es lo más imprescindible? El hogar 
¿Cuál es la sensación más grata? La paz interior 
¿Cuál es el resguardo más eficaz? El optimismo 
¿Cuál es el mayor satisfacción? El deber cumplido 
¿Cuál es la fuerza más potente del mundo? La fe 
¿Quiénes son las personas más necesarias? Los padres
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¿Cuál es la cosa más bella de todas? El amor”.
 
                                                     Madre Teresa

Por todas partes

  Os dejo una frase de Romano Guardini:
 "Por todas partes
un camino conduce a Dios.
Por todas partes 
el impulso de nuestro corazón 
puede llevarnos a Él"

25/9/08

pecución contra los cristianos de la India

Un buen articulo sobre lo que esta sucediendo con los cristianos de la India:

Por José Luis Restán

Iglesia ardiendo en Orissa
La comunidad cristiana de la India 
se desangra en medio del silencio plomizo 
de la prensa y de la comunidad internacional. 
La violencia se ha extendido desde Orissa a los estados de Karnataka, Madya Pradesh y Kerala. En éste último la presencia cristiana data de la época apostólica, 
y la tradición señala 
que fue el propio Santo Tomás 
quien evangelizó aquellas tierras.

18/9/08

El cortijo andaluz

Aquí os dejos un comentario del director de Vida Nueva:

"En esta Andalucía de nuestras entretelas, cortijo privado de un socialismo que se resiste al recambio interno, coto de mandarines de laicismo excluyente, se vive en una esquizofrenia desternillante. Los dueños de la finca se desayunan con almidonadas ayudas a la plata cofrade; almuerzan nombrando hijos predilectos a cristos y vírgenes y cenan tras las procesiones patronales que gustan presidir.

Después, con alevosía y nocturnidad, actúan a la contra: niegan frecuencias de radio solicitadas por la Iglesia, encabezan una eutanasia esperpéntica, gritan por un aborto con exquisitos plazos, confiscan iniciativas sociales y eliminan con malas artes, contraviniendo leyes educativas, más de tres mil horas de clases de religión.

Es la solución final que ahorrará buenos dineros a esta España sumida en una crisis económica descomunal. El embajador en el Vaticano, Francisco Vázquez, se enorgullecía recientemente de los acuerdos logrados por el PSOE y la Iglesia para dignificar las clases de religión. Desconoce, sin duda, las maniobras de sus camaradas en este último reducto del soviet en España."

Juan Rubio, sacerdote y director de Vida Nueva


14/9/08

La exaltación de la Santa Cruz

         "¡Oh maravillosa y nueva virtud! 
¡Lo que no hiciste desde el cielo servido de ángeles, hiciste desde la cruz acompañado de ladrones!
 Y no solamente la cruz, mas la misma figura que en ella tienes, nos llama dulcemente a amor;
 la cabeza tienes reclinada, para oírnos y darnos besos de paz, con la cual convidas a los culpados, siendo tú el ofendido; 
los brazos tendidos, para abrazarnos; 
las manos agujereadas, para darnos tus bienes; 
el costado abierto, para recibirnos en tus entrañas; 
los pies clavados, para esperarnos y para nunca poder apartarte de nosotros. 
De manera, que mirándote, Señor, todo me convida a amor: el madero, la figura, el misterio, las heridas de tu cuerpo;
 y, sobre todo, el amor interior me da voces que te ame y que nunca te olvide de mi corazón".
 (San Juan de Ávila, "La locura de la cruz")

6/9/08

Cultura del homicidio

Merece la pena releer la encíclica de Juan Pablo II “Evangelium vitae”. Sobre el aborto, recuerda el Papa que, entre todos los delitos que el hombre puede cometer contra la vida, reviste éste características que lo hacen “particularmente grave e ignominioso”. Realmente es, como enseñó el Concilio Vaticano II, un crimen nefando (cf “Evangelium vitae”, 58).

Un síntoma muy preocupante es la aceptación social de este delito. Personas que se movilizan por la defensa de las especies animales en peligro de extinción se muestran, en ocasiones, “tolerantes” con la práctica del aborto: “Nadie aborta por gusto”; “mejor abortar a un niño que tratarlo mal”; “no se puede ser madre a la fuerza”, etc. Siempre se pueden alegar supuestas “razones” en favor de este crimen.

Un aspecto esencial es llamar a las cosas por su nombre. El aborto no es “la interrupción voluntaria del embarazo”. El aborto procurado consiste en matar al feto; en frustrar deliberadamente su proceso natural de crecimiento. La interrupción del embarazo es una consecuencia de un acto previo: la eliminación violenta de una vida humana. Una eliminación planificada fríamente por los propios padres, con la cobertura legal del Estado y con el apoyo de los médicos.

Realmente, el aborto es un homicidio; es matar a “alguien”. No es solamente deshacerse de “algo”, sino de “alguien”. De una persona que ha sido convocada a la existencia y a la vida y que, sin su consentimiento, es destruida por motivos que van desde el egoísmo a la codicia, desde la falsa piedad a la indiferencia, desde la desesperación a la apuesta firme por no dar una oportunidad al otro; a la vida del otro, a la mirada del otro, a su respiración, a su llanto y a su risa.

El aborto es cruel. Como cruel es inducir a una madre a practicarlo. El aborto es insolidario. Con el que muere y con quien mata su paternidad o su maternidad. El aborto es cínico, impúdico, porque se reviste de las galas postizas de la respetabilidad social; de la desvergüenza de la mentira; de la obscenidad de reivindicar como justo lo más vituperable. El niño abortado, asesinado, destruido como una cucaracha, es absolutamente inocente; completamente débil; totalmente inerme.

De la responsabilidad del aborto no se pueden ver eximidos los legisladores. Si uno bucea en este mar sórdido de la cultura de la muerte, se encuentra con estructuras poderosas que conspiran contra la vida.

No es fácil comprenderlo. Máxime cuando, a la vez, se les llena la boca a los políticos de expresiones frívolas, ligeras, insustanciales. Al articular las palabras, al pronunciarlas, se convierten en portavoces, voluntarios o involuntarios, de la falsificación, de la apariencia sin fundamento, de la burla.

Guillermo Juan Morado.

5/9/08

Estoy a favor de la interrupción voluntaria del embarazo


Escrito por Guillermo Juan Morado  

Los españoles vivimos en la angustia. Podemos pensar, como quizá pensaban los ciudadanos de Roma o del III Reich, ¿cuál será la nueva iniciativa legal de nuestro Gobierno? ¿Qué buscarán ahora? ¿Cuál será el objetivo de la voluntad del César?

No hace falta que ejerzamos de adivinos. El César comunica su voluntad, a través de una de sus ministras, la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, que anuncia que “no puede ser que en España una mujer que necesita interrumpir su embarazo legalmente pueda tener dificultades. Por eso queremos un debate serio, sosegado y de altura que contribuya a la elaboración de la mejor ley posible”. El César lo ha dicho. Su voluntad es ley. De poco sirve lo que digamos quienes pensamos que el César no es Dios.

¿Interrumpir el embarazo? “Interrumpir” es “cortar la continuidad de algo en el lugar o en el tiempo”. Yo “interrumpo” este post si lo acabo ahora mismo o “interrumpo” una conversación si la zanjo de inmediato. También se puede “interrumpir” un embarazo, el estado en el que se encuentra la mujer gestante. Si lo pensamos a fondo, la “interrupción” del embarazo es el parto. Cuando una mujer da a luz al feto que tenía concebido su embarazo se interrumpe o, mejor dicho, se acaba. Llega a su meta y a su fin. El embarazo no es un fin en sí mismo. El fin del embarazo es el alumbramiento, el nacimiento de un nuevo ser.

El embarazo siempre se “interrumpe”. Pero la diferencia está en el porqué y el para qué se interrumpe. ¿Se interrumpe para la vida o para la muerte? En un caso o en el otro, muchas veces, se induce el parto. La única diferencia radica en que el feto expelido esté vivo o muerto. Hace unos años no se podía ni imaginar que cuando el feto tuviese quinientos gramos fuese viable. Hoy esa viabilidad es una evidencia. A las veintidós semanas de gestación, a las veinticuatro semanas de amenorrea, el feto, el resultado de la concepción, es viable; es decir, puede vivir, sale a la luz con la fuerza suficiente para seguir viviendo. Las unidades dedicadas a los neonatos así lo ponen de manifiesto. Sin más consideraciones, se puede decir, con base científica, que matar a un feto de veintidós semanas o más es un asesinato. Como un asesinato es entrar en una unidad de medicina prenatal y matar a uno de los niños prematuros que allí es atendido.

Hoy son veintidós semanas. ¿Mañana? ¡Quién lo sabe! ¿Y qué le ha pasado al feto entre la semana veintiuno y veintidós? ¿Y entre la semana veinte y veintiuno? Ante la duda, lo prudente, lo moralmente honesto, es abstenerse de hacerle daño. Si uno ve una sombra entre los pinos, y duda de si puede ser un hombre o no, no puede disparar. No cabe invocar una duda que legitime, a priori o a posteriori, un acto probablemente homicida.

Se puede optar por “interrumpir” el embarazo. No se puede optar, sin embargo, por no ser madre. Siempre se es madre – o padre - . De un vivo o de un muerto. Pero siempre se es. Eso no depende de la ley positiva ni de la voluntad personal. Comprendo que un padre, o una madre, no puedan o no quieran asumir lo que, irrenunciablemente, son. Siempre les queda una salida: Miles de parejas desean adoptar a un hijo. Ellos no pueden o no quieren seguir siendo padres o madres, pero pueden querer que otros, que así lo desean, ocupen su papel. ¿Por qué cambiar radicalmente su papel? ¿Por qué preferir matar a sus hijos a cederlos a otros? No es fácil entenderlo.

El aborto, la eliminación deliberada de un “nasciturus”, es un delito en España. Delitos hay muchos: matar al cónyuge, abusar de los niños, asesinar a otro ser humano. Pero una singularidad hace especial el delito de aborto: la complicidad. La complicidad del Estado, que lo despenaliza en determinados supuestos – y que quiere despenalizarlo en más supuestos -; la complicidad de la sociedad, que pasa del tema; la complicidad de cada uno de nosotros que, obviamente, ya hemos superado la etapa de fetos.

El Estado quiere proporcionar “seguridad jurídica”. ¿A quiénes? ¿A las víctimas? No, no es ese su plan. Quiere dar cobertura a los delincuentes: a las madres y a los padres que eligen matar a sus hijos, a los médicos que, por dinero, se prestan a hacerlo; a todos aquellos que, calladamente, aplauden o consienten la inmolación de los inocentes.

Quizá dentro de unos años un Juez, de la Audiencia Nacional o del organismo que corresponda, abrirá una causa. Tendrá que reivindicar la muerte de miles, de cientos de miles, de millones. ¿Qué dirán los que vengan después de nosotros? No creo que les sea fácil improvisar una disculpa. ¿Interrumpir el embarazo? Sí. Pero que esa interrupción conduzca a la vida.

 

 

 

3/9/08

¡ Te necesito a Ti, sólo a Ti!

¡ Te necesito a Ti, sólo a Ti!
Deja que lo repita sin cansarse mi corazón. 
Los demás deseos que día y noche me embargan
son falsos y vanos hasta sus entrañas.

Como la noche esconde en su oscuridad
la súplica de la luz, 
así en la oscuridad de mi inconsciencia
resuena este grito:
¡ Te necesito a Ti, sólo a Ti!

Como la tormenta está buscando la paz 
cuando golpea la paz con su poderío,
así mi rebelión golpea tu amor y grita:
¡ Te necesito a Ti, sólo a Ti!

Tagore