ATARDECER

ATARDECER
Remar mar adentro

19/3/16

Descubrir lo extraordinario en las cosas ordinarias.




“Cuando José se despertó hizo 
lo que le había mandado el ángel del Señor” 
(Mt 1,24)  

Cuando José se abandonó confiadamente en Dios, encontró el camino. 
Sus noches se convirtieron en noches de salvación. 
No pierdas la luz del corazón que te ha iluminado durante la noche. 
Sal a la luz del día con la alegría que brota del encuentro con Dios. 
Él siempre te aporta soplos de vida. 
    
Tu Palabra, Señor, nos pone en camino de fe confiada, tu Luz alumbra nuestra noche, tu Gracia nos sostiene y cobija.

“Recuperar el valor del silencio para meditar la Palabra que senos dirige. 
De este modo es posible contemplar la misericordia de Dios y asumirla como propio estilo de vida” (MV 13).   

Necesitamos un despertador -¿por qué no San José?- que nos ayude a descubrir lo extraordinario en las cosas ordinarias.  


José: enséñanos a ser nobles de corazón.
José: enséñanos a ser grandes de corazón.
José: enséñanos a ser grandes en la fe.
 


ORACIÓN A SAN JOSÉ DE LA MISERICORDIA

Tú que fuiste, hombre de silencio,

ayúdanos si no somos misericordiosos

a guardar toda palabra que pueda ser ofensiva

Tú que fuiste hombre de grandes sueños

haz que no desterremos a Dios de nuestras vidas

Tú que hiciste de la obediencia tu grandeza

empújanos a ser grandes en el servicio

Tú que acogiste en tus manos a Jesús

haz que siempre tenga lugar en nuestra mesa

Tú que amaste con locura a María

haz que, la Madre de la Misericordia, nos asista

Tú que marchaste lejos para proteger a Jesús

que la caridad sea nuestro carnet de identidad

Tú que fuiste hombre de fe

enséñanos a que la demostremos con nuestras obras

Tú que, en la sencillez, fuiste feliz

oriéntanos para compartir nuestra riqueza

Tú que fuiste fiel hasta el final

que confiemos en un Dios que es misericordia infinita

Tú que te fiaste de la voz del ángel

que sepamos escuchar el clamor de los más pobres

Tú que hiciste del amor tu entrega a Jesús y María

enciende, en nuestras entregas, una ofrenda sin límites

Amén.
(Javier Leoz)


1 comentario:

RECOMENZAR dijo...

Me ha maravillado tu blog
Volver a creer En eso ando
es mi nuevo sendero