ATARDECER

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Remar mar adentro

10/7/17

Creo en ti, Jesús.




“¡Animo, hija! Tu fe te ha curado” 
 (Mt 9,22)       


Dios sana con amor y compasión, pero debes tener fe



El Dios de la vida no quiere a sus criaturas arrodilladas y dobladas.

Para Jesús no hay situación desesperada.

Se pone en medio de la vida, donde están las gentes con sus dolores y gozos, y se deja tocar. 
Acércate a Jesús y mira que te mira.

Tócale con tu amor, preséntale en silencio tus heridas. 


Creo en ti, Jesús.

Te confío mi vida.

Sáname, Señor, de todas mis heridas. 


Señor: cuando nadie pueda curarme, sé tú mi propio médico.
Señor: cuando los demás me den por muerto, que no me falte tu mano que me devuelve a la vida.
Señor: que tengamos más fe en la vida, incluso cuando todo pareciera hablarnos de muerte.


Llama la atención la afirmación: «se burlaban de él».

Es duro sentir la burla de los descreídos cuando manifiestas tu fe.

Manifestar tu fe en Jesús cuando las cosas van más o menos bien, vale.

Manifestarte creyente cuando la enfermedad y la muerte hacen su aparición, es asemejarse a la mujer canana y al padre de la niña del evangelio.

Quien tiene fe no se rinde.

Quien tiene fe no se cansa de esperar; sabe que, por mal que estén las cosas, el bien tiene la última palabra.

- Señor, que sea «portador de Dios» en cada momento de mi vida.


Yo creo en Ti, Señor, y te doy gracias de corazón,
pero aumenta mi fe, porque a veces me envuelven las dudas.

Señor, haz que mi fe sea plena,
que sepa abrirte mis pensamientos y sentimientos y acciones,
mi pasado, mi presente y mi futuro, sin reservas.

Señor, haz que mi fe sea coherente,
que acepte las renuncias y los deberes que comporta
y sepa hacerla vida en cada momento de mi vida.

Señor, haz que mi fe sea fuerte,
que madure ante la contradicción de los problemas,
que encuentre cimiento más firme ante quienes la rechazan.

Señor, haz que mi fe sea alegre,
al saber y sentir que tu amor me envuelve,
al descubrir en cada persona la huella de tu gloria.

Señor, haz que mi fe sea activa
que sepa verte en los pobres y en cuantos me necesitan
y sepa avanzar por el camino de servicio y la entrega.

Señor, haz que mi fe sea humilde.
Porque estoy envuelto en debilidades,
que apoye mi fe en la fe de los hermanos, en la fe de la Iglesia.

Señor, haz que mi fe sea contagiosa,
a través de mis palabras, mi sonrisa y mi vida entera.
Que sepa transmitir, Señor, que Tú eres lo mejor que me ha pasado.
Amén.
 
 

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