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Remar mar adentro

13/6/10

San Antonio de Padua, “invocado y amado en todo el mundo”



Fiesta de S.Antonio en Nerva (Huelva)


"Jesús ha prometido que siempre
habrá signos en la Iglesia.
San Antonio de Padua
es uno de estos signos"
(Juan Pablo I)
San Antonio de Padua nos ofrece una propuesta de vida cristiana a todos los que somos sus devotos. Como afirmaba  el Papa León XIII; es uno de los santos que mejor ha ganado el corazón del pueblo fiel. Es conocido invocado y amado en todo el mundo.
La vida de Antonio de Lisboa, allí nació, fue breve en los años transcurridos aunque muy intensa en su entrega a los necesitados y a quienes se le acercaban. Un santo que vivió humilde repartiendo su pan de la caridad y el pan de los milagros a todos los que se lo pedían. Fue otro franciscano, San Buenaventura, quien dijo: «Acude con confianza a Antonio, que hace milagros, y el te conseguirá lo que buscas.»
La verdadera misión de San Antonio estaba en el púlpito. Poseía todas las cualidades del gran predicador: ciencia, elocuencia, un gran poder de persuasión, y un ardiente celo por la salvación de las personas. Pero el siempre repetía, «el gran peligro del cristiano es predicar y no practicar», una enseñanza muy actual y necesaria para nuestros tiempos en que tantos cristianos viven un divorcio entre su fe y su vida. Uno de los grandes desafíos que tenemos hoy en día es vivir la coherencia entre la fe y la vida, hacer que la vida cristiana se haga vida cotidiana.
Todo predicaba en San Antonio: su modestia, su humildad, su mansedumbre, sus gratísimos modales. Primero ganaba los corazones, y después los convertía.
San Antonio afirmaba:
 “Un cristiano fiel, iluminado por los rayos de la gracia al igual que un cristal, deberá iluminar a los demás con sus palabras y acciones, con la luz del buen ejemplo”.
San Antonio es  una invitación a volver al Señor, a convertirnos, a iniciar una nueva vida.
San Antonio fue ante todo un enamorado de Jesús. En sus sermones encontramos frases como estas:
"Jesús es un nombre dulce que alimenta la esperanza; nombre que es, como dice San Bernardo, júbilo para el corazón, melodía para el oído y miel para la boca".
"Si tú predicas a Jesús, Él ablanda los corazones y dulcifica las ásperas tentaciones. Si piensas en Él, domina tu corazón. Si lo lees, sacia tu mente". 
San Antonio  sigue siendo lo que fue durante su existencia terrena: una luz y un guía para el pueblo cristiano.
San Antonio nos trae también hoy  un mensaje de salvación: el mensaje para obtener, mantener y aumentar la gracia divina.
A San Antonio  encomendamos nuestros   sufrimientos, nuestras esperanzas pues estamos seguro que por medio de él, Dios nos conforta y consuela.
Todas las maravillas que cada día está obrando Dios por los méritos de este prodigioso Santo se compendian en el siguiente responsorio, con que comúnmente invoca la devoción á San Antonio:
“Si buscas milagros, hallarás que por la intercesión de San Antonio la muerte se retira, el error se desvanece, los trabajos cesan, el demonio huye y la lepra se disipa. Los enfermos se levantan repentinamente sanos, el mar alborotado se sosiega y se rompen las prisiones. Acuden á Antonio los jóvenes y los ancianos, así por los miembros como por las demás cosas que perdieron: recobran los primeros y encuéntrense con las segundas. En una palabra, destierra los peligros y ahuyenta la necesidad. Díganlo, si no, los paduanos y publíquenlo cuantos lo han experimentado”.
 “PAZ Y BIEN”.

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