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¡Convertíos! ¡Creed! ¡Venid!

 


«Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. 
Convertíos y creed en el Evangelio». 
(Mc 1,16-17)

Comienza de nuevo el jaleo, las prisas, el ritmo semanal. Recogemos Belenes, árboles y luces. Pero la luz de Jesús en nuestras vidas comienza a iluminar todas las situaciones que vivimos. Estamos invitados y animados a mirar la humanidad, no como fuente de quejas o de impaciencia, sino como el lugar donde Dios habita. Todo es amable con su mirada.

Comienza el tiempo ordinario, el tiempo de volver al camino de todos los días. Jesús te invita a caminar con Él, a vivir con Él. No te quedes solo. Ir con Jesús es llevar una nueva luz en los ojos para mirar las cosas como las mira El. Ir con Jesús es dejarte guiar por el viento del Espíritu y dejar que brote en tu interior la ternura. Ir con Jesús es participar en su Proyecto del Reino, es amar sin límites.

 Tras la Navidad, nos recuerda que no debemos olvidar que nuestra misión es la de ser misionero. Todo el encuentro con Cristo, nos lleva a mostrar que nos ha llamado y que debemos anunciar su presencia y misericordia al mundo.

Dejad las redes y 'venid conmigo'. Dejad lo viejo y caminar con Él. Lo importante ya no son los 'peces' sino las personas, 'pescadores de hombres'. La llamada. La mirada ha cambiado, del mar de Galilea ha pasado al corazón de los hombres, de las redes de pescar a las redes del encuentro y la fraternidad, redes abiertas que se tejen en la libertad de la respuesta a la llamada de unirnos a Él, de seguirle a Él.


"Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron".

Nuestra vida de fe no es una vida en solitario. Jesús mismo busca a sus compañeros de camino. Hoy Jesús te busca a ti para caminar... ¿Te apuntas o estás muy "enredado" con otras cosas?

Cuando Jesús llama, transforma nuestro ser, capacita para la misión, porque el protagonista nunca es el instrumento sino el Espíritu que actúa a través del instrumento. Cuando todo parece imposible, cuando la misión es nos sobrepasa es cuando el Señor interviene y lo consigue.

No precisa de nuestro esfuerzo ni intenciones. No supone propósitos de mejora o sacrificios. No se nos pide nada más que la voluntad de escuchar la llamada, dejarlo todo, ir tras Él y dejarnos hacer en la misión de cada día.

Pidamos a la Virgen María que nos conceda la gracia de vivir con los ojos puestos en Jesús para mirar con Él y como Él.


Pescadores

 Pescaremos alguna que otra decepción,
unos cuantos berrinches y muchas noches en vela.
Pescaremos un constipado, de noche,
y una insolación, de día.
En la red recogeremos lágrimas vertidas,
vestigio de tantos sueños rotos.
Se nos enredará la pesca
con restos de algún naufragio.

Y aun así, seguiremos.
Nadie dijo que fuera fácil,
pero merece la pena el esfuerzo,
porque en la labor diaria
también nos haremos con pesca abundante
que ha de llenar muchos estómagos.
Alzaremos la red cargada de preguntas
que indican que estamos muy vivos.

Volcaremos la carga en la cubierta de los días,
y descubriremos, en ella,
anhelos, sueños, risas, memorias, proyectos.
Somos pescadores de hombres,
exploradores de fronteras,
aventureros de evangelio,
compañeros de fatigas alrededor de una mesa.
Y amigos del Amigo que nos convoca
para reponer las fuerzas,
y nos envía, de nuevo, a la brega
.


(José María Rodríguez Olaizola)

 

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