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Permanece

 

"Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; 
el que permanece en mí y yo en él, 
ese da fruto abundante". 
 (Jn 15,1-8).

Hoy es el día del trabajo y me ayuda reconocer la confianza que Dios nos tiene al llamarnos a colaborar con Él en su obra salvadora. El trabajo para los discípulos es crear el Reino. Cuenta Dios con cada uno para ser cocreadores con Él. Nos ha regalado la creación, el mundo, la vida, pero su don no está terminado. Con nuestra respuesta, con nuestro sí diario, vamos completando todo lo que falta hasta que la vida de cada persona llegue a la plenitud. Eso es dar fruto abundante.


«Todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto»
Que nadie piense que por estar bautizado ya está todo hecho, la vida es un continuo caminar, siempre hay que podar para dar vida. Recibir a Cristo es su savia para que no nos falte y los frutos sean todos los días de la vida.

"Permanece". Permanecer es decidir estar en un sitio o con alguien, es una elección que sabes que te hace bien... ¿Con quién quieres permanecer? ¿Dios es ese lugar o alguien especial de tu vida?

«Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos”. La gloria del Padre consiste en que todos vivamos en plenitud, pero la violencia de unos contra otros oscurece su rostro. Cuando los discípulos de Jesús dan fruto alegran el corazón del Padre, cuando son lugares de comunión hacen brotar una sonrisa en los ojos del Padre, cuando ven a cada persona como un don, dan gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

 “Contigo estoy vivo, sin ti estoy muerto. Contigo lo soy todo, sin ti no soy nada.Átame a ti, para que no sea yo un sarmiento cortado, un sarmiento sin fruto. Que tu Palabra me una a ti, que la eucaristía me alimente de ti, que el mandamiento nuevo me una a mis hermanos y produzca el fruto precioso de la fraternidad  que llena de racimos maduros mi sarmiento.
Pódame Señor con tu Palabra  y sostén mi compromiso de dar frutos duraderos en los campos de la fraternidad, de la veneración y del amor a tu santo nombre, nombre de vid, nombre de vida, nombre de frutos que maduran para la eternidad. Amén”
 

 
 

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