Ir al contenido principal

¡Y sonríe!

 


"Volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón, 
y nadie os quitará vuestra alegría." 
(Jn16,20-23)

El Maestro les conocía bien: sabía que él lo era todo para sus discípulos. Tras el trauma de su pasión y muerte, con la consiguiente dispersión, cuando volviera a ellos encendería de nuevo su alegría. Sólo cuando se ha perdido la esperanza, la alegría desaparece por completo.

El Señor anuncia que la tristeza de los apóstoles se convertirá en alegría de saber que Jesús está con el Padre y, por tanto, siempre con la comunidad en el Espíritu.

El Espíritu actúa, ingresa por las ranuras de nuestra libre docilidad, y sana, ilumina, gira el prisma, para que lo que parece prueba, se transforme en fruto de vida plena.

"Se alegrará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría" Nuestro encuentro con Él lo cambia todo. El corazón, la vida, la raíz de lo que somos se llenará de alegría. Con Él todo es nuevo, todo tiene luz, todo es proyecto y tiene futuro, todo tiene salida. Nada podrá robarnos la alegría de ser de los suyos, de ser y estar con Él. Es una alegría que nace en el corazón, lugar de encuentro, y se hace presente en el mundo y no es pasajera o efímera, es de la que permanece, de la que nos llena y da plenitud, la que es capaz de cambiar el entorno donde somos y existimos.

La alegría que nos ofrece la fe nace del vivir acompañados de Jesús. Aunque tengamos momentos de distancia, de duda, de tristeza, como María Magdalena junto al sepulcro. Cómo Pedro tras la negación. Nuestras vidas nunca son irreprochables. Pero la alegría no se apoya en nuestra infalibilidad, sino en la mirada compasiva de nuestro Dios.


«Nadie os quitará vuestra alegría»
Su presencia llena de gozo el corazón y es una alegría que, a pesar de las dificultades que están presentes, no nos hace hundirnos en la desesperación sino caminar en la esperanza de una realidad que se hace presente a cada paso que damos.

La alegría auténtica no es un sentimiento efímero, sujeto a circunstancias, a relaciones o a conquistas. Es la apuesta de quien sabe que la tristeza es una oportunidad que vivir, un encuentro que tener y una página que pasar. La alegría espera llenar el corazón.

Nosotros muchas veces creemos que se encuentra a Dios más en el sufrimiento que en la alegría, pero la alegría es un signo claro de la presencia de Dios y de su acción en nuestra vida. Claro que Dios está cercano en el sufrimiento del ser humano, pero también inunda nuestros corazones en los momentos de gozo y alegría.

"Nadie os quitará vuestra alegría". Piensa en lo que te quita la alegría... ¿Tiene más peso que lo que Dios te regala: un abrazo, un amanecer, risas entre amigos, un paseo, música, un buen libro...? Deja que Dios pese más en tu vida... ¡Y sonríe!


 

Señor, gracias por la alegría 
que me brota de los adentros como un surtidor de vida. 
Ayúdame a contagiarla, Señor. 
Es tuya y por tanto nuestra.

NADIE OS QUITARÁ VUESTRA ALEGRÍA. Y yo, ¿siento la alegría que nadie nos puede quitar? Hay alegrías cortas y flojas, que cualquier brisa se lleva. Pero hay otras alegrías largas y profundas, la alegría de sentir tu amor, Señor, la alegría de hacer el bien...

Sólo quedas Tú

Porque nuestros proyectos se desmoronan y fracasan,
 porque el éxito no nos llena como deseamos,
porque el amor más grande deja huecos de soledad,
porque queriendo amar nos herimos,
porque nuestros sueños se evaporan al despertar,
porque nuestra sed de felicidad no encuentra fuente,
porque la muerte es una pregunta que no sabemos responder…
Al fin, en la raíz, en lo hondo, sólo quedas Tú.
Sólo tu Sueño me deja abrir los ojos,
 sólo tu Mirada acaricia mi ser,
sólo tu Amor me deja sereno,
sólo en Ti mi debilidad descansa,
sólo ante Ti la muerte se rinde.
Sólo Tú eres mi roca y mi descanso.
Te acojo, alegre y agradecido, en el corazón.

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

"Señor, enséñame a orar"

“Cuando oréis decid: “Padre”  (Lc 11,2).    Los discípulos fascinados por las palabras y gestos de Jesús se preguntan: ¿De dónde le nace tanta vida al Maestro? Por eso le piden que les muestre el manantial que lleva en el interior, que les enseñe a orar, que les revele “eso” que le lleva a entregar la vida, gratuitamente, por los caminos.   Acoge en silencio profundo la palabra más bella, más entrañable y más nueva que Jesús lleva en su corazón: ¡Abba!   ¿Cuántas veces has dejado de orar? Por dejadez, desánimo...hay mil causas. El Padre es bueno, te espera paciente y sabe que en el fondo de tu corazón anhelas estar cerca de Él. Dile confiado: "Señor, enséñame a orar" En este mundo a veces tan chato y funesto donde pareces no estar, Señor, enséñanos a orar.  Sí, enséñanos a orar, a tener claro y a recordar que somos tuyos y no nuestros. Orar es conectar con la raíz del ser; es entrar en la onda del Padre, sin...

SAN JOSÉ

Salve, José, amante y tierno padre. Salve, guardián de nuestro Redentor. Esposo fiel de tu bendita Madre y salvador del mismo Salvador. Al buen Jesús pudiste ver sin velo y sobre ti sus miembros reclinó. Al Hacedor de tierra, mar y cielo con cuánto amor le besas y te besó. ¡Oh, qué feliz el nombre de Hijo que dabas! Ninguno fue por Dios tan encumbrado como tú, José. ¡Oh, fiel guardián de nuestro Redentor! Dichoso aquél, José, que tú proteges y el que con fe te invoca en la aflicción, jamás, jamás lo dejas sin amparo y protección. ¡Oh, San José, amante y tierno padre, santo sin par y espejo de virtud! Haznos amar a la divina Virgen y a nuestro Dios y Salvador. “Protege, oh bienaventurado José, protégenos en nuestras tribulaciones. Defiéndenos de las asechanzas del demonio, protégenos con tu patrocinio, y ayúdanos y sostennos con tu auxilio para que podamos santamente vivir, piadosamente morir y alcanzar en los cielos la eterna bienaventuranza”. (León XIII)

Gracias, Señor.

El titulo de esta entrada me la ha do el Papa Francisco esta mañana en su tuit  @ Pontifex_es Termina un año y estamos a punto de comenzar uno nuevo. Se cierra un libro y empieza un nuevo libro con las paginas en blanco. Hoy es un buen momento para hacer balance del año, pedir perdón, dar gracias y pedir ayuda.  En el año que termina ha habido de todo, pero la certeza del amor de Dios ha estado conmigo todos los días. Su ternura la he sentido muchas veces, y muchas veces su mano me ha levantado. Gracias, Señor porque no termino el año sólo y el nuevo lo puedo empezar contigo. Por eso yo no le pido nada al 2015, yo se lo pido a Dios. En tus manos Señor pongo mi vida en este nuevo año 2015