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Confía

 


«No se turbe vuestro corazón»
 
(Jn 14, 1-12)
 
 Es en un corazón sosegado 
cuando se puede ver más allá de lo inmediato.
Un corazón turbado no puede contemplar 
la presencia de Dios en el mundo, 
le cuesta ir más allá de lo superficial, 
nos hace quedarnos en la tormenta y no en la luz que la vencerá. 
 
"No se turbe vuestro corazón, 
creed en Dios y creed también en mí." 
Motivos para el temor y el miedo hay. 
Razones para el desasosiego y la falta de paz sobran. 
Nuestra propia inconsciencia, las amenazas externas, 
climáticas, bélicas, 
el que se tambaleen certezas y seguridades. 
Pero en medio de nuestra pequeñez emerge una presencia, 
la del Jesús vivo que nos pide confiar en Él. 
Creed en que vuestra vida no camina sola, 
sino acompañada en toda vuestra biografía 
hay un cuidado que os guía: Mi amor.
 
No nos dejemos arrasar por el presente; 
miremos hacia arriba, 
hacia el Cielo, recordemos la meta, 
pensemos que estamos llamados a la eternidad, 
al encuentro con Dios. 
Renovemos hoy la elección de amar a Jesús 
y de caminar detrás de Él.
 

Es muy hermoso escuchar a Jesús 
decirnos por qué nos deja y se va: 
para prepararnos un lugar en la casa del Padre. 
Y para ir, basta sólo seguirlo, 
porque él es el camino verdadero que conduce a la vida. 
Sólo así podremos ver a Dios, 
la aspiración más profunda del hombre.
 
El  Señor nos invita a confiar  cuando todo parece derrumbarse. 
Él se está despidiendo, pero nos asegura su presencia 
y anima a recorrerle como camino 
para encontrar una vida llena de verdad y amor...
 

Entre los hombres y Dios había una distancia insalvable. 
Pero Dios, por su misericordia infinita, 
decidió acercarse y hacerse uno de nosotros, 
con ello, lo imposible se ha hecho accesible: 
Jesús es el camino y la verdad y la vida. 
Nadie puede ir al Padre si no es a través de él.
 
Jesús se te presenta como Camino, Verdad y Vida. 
A pesar de las pruebas, los obstáculos y las dificultades, 
nunca te detengas, no dejes de avanzar y jamás abandones; 
el camino de Jesús te conduce a la felicidad, paz y plenitud. ¡Ánimo!
 

Hacemos las obras que Jesús hace cuando creemos en él. 
Podemos hacerlas mayores si lo dejamos actuar permaneciendo en él. El obstáculo es creer que somos protagonistas, 
merecedores de reconocimiento, modelos en fotos 
y genios a los que aplaudir. 
Todo un desenfoque.
 
¿En qué espejo en que te miras para ser mejor persona? 
¿Quién guía el camino que recorres? 
Sigue el ejemplo de Jesús, sigue su ruta... 
Él te conduce a la salvación.
 

Siempre en camino

Eterno Señor,
y Creador de todas las cosas:
seguiremos buscando fronteras,
para superarlas con tu Palabra
que tira muros,
que ofrece puentes,
que forja encuentros.
Nuestra casa, el mundo,
nuestro más, tu reino.
Pidiéndolo todo nos llamas de nuevo.
Prometes hacer de nosotros fuego.
Así que arderemos,
si Tú eres la lumbre
de hogueras que pongan
calor en el frío,
fulgor en las brumas,
de noche, sosiego.
Tras tu huella iremos,
dejando olvidados
los malos amores,
intereses grises
y quereres ciegos.
Por bandera, un todo,
por causa los pobres,
por fe, tu evangelio.
Con los pies de barro
y la vida en juego
nos basta tu gracia
para alzar el vuelo.

(José María R. Olaizola, sj)


 

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