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30 monedas

 


            “Mi hora esta cerca... Deseo celebrar la Pascua en tu casa".
(Mt 26, 14-25)

Esa es la esencia de estos días.

El deseo de Jesús de que vivamos La Pascua, " el paso", salvador  de Dios en nuestras circunstancias.
Pasar de la esclavitud de Egipto, a la libertad en la tierra prometida.
Del miedo a la muerte, a la vida en abundancia, que nadie nos quita, que nosotros la entregamos.

“El Hijo del hombre se va como está escrito; pero, ¡ay de aquel por quien es entregado!” 

Treinta monedas de plata es el precio de la traición.
Dinero que despierta el olvido de la amistad. 
Que provoca la ocasión para la entrega. 
Apaga la culpa y activa el pecado.
Unas manos que  comerán en la misma fuente de la Vida, y después, agarraran la muerte.

Tengamos cuidado con el dinero.
Podemos traicionar muchas cosas importantes en la vida y a muchas personas por la seducción de sus encantos.

Nuevamente se comercializa la muerte de Jesús.
Detener el aborto y la eutanasia, es decir al mundo que cada persona vale, tiene dignidad y nadie debe traficar con el derecho elemental a la Vida.

Jesús conoce lo que hay en nuestro corazón y de lo que somos capaces. 
Nada está oculto a sus ojos

Ponte en camino.
Camina para anunciar, para servir.
¡Sé testigo de  Cristo!

Tenemos una misión  ayudar  a llevar la cruz a todos los “nazarenos” de este mundo que siguen siendo maltratados, abandonados, traicionados, manipulados, vendidos, crucificados y despojados de su dignidad como lo fue el Maestro, el Señor.



Nuestra vida va acompañada por la fragilidad y debilidad. 
Lo constatamos todos los días. 
Que nos acompañe en este itinerario espiritual la Virgen Santísima, que siguió a Jesús en su pasión, "Ella estaba allí, miraba, sufría- estuvo presente y unida al pie de la Cruz".

Desde lo profundo de la incomprensión,
clamamos a ti, oh Dios.
Con la mirada puesta en las secuelas del odio y la intolerancia,
buscamos tu rostro, Señor.
Desde el dolor por las vidas inocentes que cada día son aniquiladas
por la violencia y la injusticia en sus diversas formas,
venimos a ti, nuestro Señor.
Y esperamos que tu misericordia sea con tus hijos y con tus hijas,
especialmente allí donde los mercaderes de la muerte
han sembrado hoy su cotidiana semilla de horror.
Clamamos por las víctimas de los terrorismos,
los más evidentes y los más sutiles,
que desconocen el valor de la vida que Tú nos regalaste.
Rogamos por aquellas personas cuyo horizonte se ha ensombrecido
como consecuencia de estos actos violentos,
que te desconocen como creador y sustentador de la vida.
Oramos para que la paz y la justicia se abracen y se besen de una vez,
poniendo fin a tanta barbarie y a tanto dolor sin sentido.
Desde lo profundo de nuestra incomprensión
sólo podemos esperar en ti, oh Dios,
confiando y creyendo que, finalmente,
la vida podrá más que la muerte,
el amor más que el odio,
la paz más que la violencia,
la comprensión más que la intolerancia…
Conmovidos por el absurdo,
seguimos esperando que amanezca
el tiempo de la justicia,
el tiempo de la compasión,
el tiempo del encuentro,
el tiempo de la armonía,
el tiempo de la fraternidad,
tu tiempo,
el tiempo del Reino.
Desde lo profundo del alma,
desde un corazón desgarrado,
sólo podemos pedirte, oh Dios,
“Sea tu paz,
bendita y hermanada a la justicia,
que abrace al mundo entero: ten compasión.
Que tu poder,
sustente el testimonio de tu pueblo,
tu Reino venga hoy: Kyrie eleison.”




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