Ir al contenido principal

En casa

 


"Andas inquieta y preocupada con muchas cosas; sólo una es necesaria."
 (Lc10, 38-42).

En cada uno de nosotros conviven una Marta y una María: la que vive nerviosa y dispersa, y la que elige centrarse en Dios viviendo desde la escucha.

Marta y María no son dos caras de una moneda, sino la misma moneda. Son dos actitudes complementarias. Marta presenta el servicio y la entrega. María, la oración y la contemplación. Una necesita de la otra para tener una vida equilibrada, con sentido y plenitud.


Dos actitudes ante el Señor que son maravillosas, acoger y atender, servir y sentarse con Él, preparar todo y escuchar todo, desvivirse en el hacer por Él y abrirse para ser con Él, hacer que todo esté preparado y saber que con Él está todo en orden.

"Andas inquieta y preocupada con muchas cosas; sólo una es necesaria." Inquietos, nerviosos, tensos, tristes. Son muchos los adjetivos con los que podemos definir nuestro estado interior. Las imágenes de Israel, los problemas de salud, lo económico, lo laboral, lo personal nos sumergen en la inquietud. Y Jesús que nos conoce nos invita a buscarle. La fe no es para la placidez y la comodidad. La fe ayuda a encontrar motivación y sentido para meternos en las mil batallas diarias y no perecer en el intento.

«Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; sólo una es necesaria» Solemos pensar que el mucho hacer nos lleva a ser mejores testigos del Reino. Más no se trata de hacer sino de vivir, de abrir el corazón y escuchar al hermano y esa paz nos lleve al encuentro con Él. Las cosas que no hacemos por amor nos aplastan, las vivimos como un peso. Solo el amor da sentido a lo que hacemos por los demás

Escuchar es la actitud propia del discípulo respecto a su maestro, es permitir que las palabras que se escuchan lleguen al corazón. Si, además, supone estar sentada a los pies del Señor, sin duda, ha elegido lo mejor, la mejor de las opciones posibles. Nadie se la podrá arrebatar.

 

 

 

 

Adora y confía

No te inquietes por las dificultades de la vida,
por sus altibajos,
por sus decepciones,
por su futuro más o menos sombrío.
Desea aquello que Dios desea.
Ofrécele en medio de inquietudes y dificultades
el sacrificio de tu alma sencilla que,
pese a todo, acepta los designios
de su providencia.
Poco importa que te consideres un frustrado,
si Dios te considera plenamente realizado;
a su gusto.
Entrégate con confianza ciega en este Dios
que te quiere para Él.
Y que llegará hasta ti,
aunque no le veas nunca.
Piensa que te encuentras en sus manos,
más fuertemente sostenido,
cuando más decaído y triste te encuentres.
Vive feliz. Te lo suplico.
Vive en paz.
Que nada te turbe.
Que nada sea capaz de quitarte tu paz.
Ni el cansancio psíquico.
Ni tus fallos morales.
Haz que surja,
y conserva siempre sobre tu rostro,
una dulce sonrisa, reflejo de aquello
que el Señor continuamente te dirige.
Y en el fondo de tu alma coloca,
antes que nada,
como fuente de energía y criterio de verdad,
todo aquello que te llene de la paz de Dios.
Recuerda:
Todo aquello que te reprima e inquiete es falso.
Te lo aseguro
en nombre de las leyes de la vida
y de las promesas de Dios.
Por eso, cuando te sientas afligido, triste,
adora y confía.

(Teilhard de Chardin, sj )


 

Comentarios

Entradas populares de este blog

"Señor, enséñame a orar"

“Cuando oréis decid: “Padre”  (Lc 11,2).    Los discípulos fascinados por las palabras y gestos de Jesús se preguntan: ¿De dónde le nace tanta vida al Maestro? Por eso le piden que les muestre el manantial que lleva en el interior, que les enseñe a orar, que les revele “eso” que le lleva a entregar la vida, gratuitamente, por los caminos.   Acoge en silencio profundo la palabra más bella, más entrañable y más nueva que Jesús lleva en su corazón: ¡Abba!   ¿Cuántas veces has dejado de orar? Por dejadez, desánimo...hay mil causas. El Padre es bueno, te espera paciente y sabe que en el fondo de tu corazón anhelas estar cerca de Él. Dile confiado: "Señor, enséñame a orar" En este mundo a veces tan chato y funesto donde pareces no estar, Señor, enséñanos a orar.  Sí, enséñanos a orar, a tener claro y a recordar que somos tuyos y no nuestros. Orar es conectar con la raíz del ser; es entrar en la onda del Padre, sin...

SAN JOSÉ

Salve, José, amante y tierno padre. Salve, guardián de nuestro Redentor. Esposo fiel de tu bendita Madre y salvador del mismo Salvador. Al buen Jesús pudiste ver sin velo y sobre ti sus miembros reclinó. Al Hacedor de tierra, mar y cielo con cuánto amor le besas y te besó. ¡Oh, qué feliz el nombre de Hijo que dabas! Ninguno fue por Dios tan encumbrado como tú, José. ¡Oh, fiel guardián de nuestro Redentor! Dichoso aquél, José, que tú proteges y el que con fe te invoca en la aflicción, jamás, jamás lo dejas sin amparo y protección. ¡Oh, San José, amante y tierno padre, santo sin par y espejo de virtud! Haznos amar a la divina Virgen y a nuestro Dios y Salvador. “Protege, oh bienaventurado José, protégenos en nuestras tribulaciones. Defiéndenos de las asechanzas del demonio, protégenos con tu patrocinio, y ayúdanos y sostennos con tu auxilio para que podamos santamente vivir, piadosamente morir y alcanzar en los cielos la eterna bienaventuranza”. (León XIII)

Gracias, Señor.

El titulo de esta entrada me la ha do el Papa Francisco esta mañana en su tuit  @ Pontifex_es Termina un año y estamos a punto de comenzar uno nuevo. Se cierra un libro y empieza un nuevo libro con las paginas en blanco. Hoy es un buen momento para hacer balance del año, pedir perdón, dar gracias y pedir ayuda.  En el año que termina ha habido de todo, pero la certeza del amor de Dios ha estado conmigo todos los días. Su ternura la he sentido muchas veces, y muchas veces su mano me ha levantado. Gracias, Señor porque no termino el año sólo y el nuevo lo puedo empezar contigo. Por eso yo no le pido nada al 2015, yo se lo pido a Dios. En tus manos Señor pongo mi vida en este nuevo año 2015