Ir al contenido principal

Buscad

 

«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis»
 
(Mt 7,7-12). 
 

Hoy la Iglesia nos invita a mirar al cielo, para dar gracias por todo lo recibido; para pedir perdón y ayuda que nos permita vivir con confianza el presente; y para poner nuestros proyectos en las manos providentes del Padre. Porque nada podemos sin Él y todo lo podemos con Él.

El ser humano es una criatura dependiente por mucho que a veces quiera negarlo mostrando su autosuficiencia. Precisa pedir porque es un ser limitado. Necesita buscar porque se pierde con facilidad. Y llama porque no es capaz de vivir en soledad.

Pedid, buscad y llamad. Tres imperativos que nos sitúan en nuestra verdadera realidad. Necesitamos, por nuestra vulnerabilidad la ayuda de los demás. Somos seres insatisfechos. Precisamos llamar y ser llamados. Escuchar nuestro nombre pronunciado por otros y Otro.

La vida del creyente no es quedarse quieto esperando que se lo den todo hecho. Tiene que levantarse, ponerse en camino y saber que su oración es escuchada y su búsqueda recibe la respuesta de haber encontrado en su vida a quién le ama. No minusvaloremos el poder de la oración. Dios siempre escucha y nos da lo que verdaderamente necesitamos.

Jesús tiene una confianza ilimitada en que el Padre  quiere darnos todo lo  bueno. Por eso nos exhorta a pedir con esa misma confianza. Como los niños pequeños, que todo lo esperan de sus padres. La oración de petición es una oración que está en  disconformidad con la realidad que vivimos. Es la que nos pone en comunicación con nuestras necesidades.

En este día de fiesta, terminadas las vacaciones y la recolección de las cosechas, al reemprender la actividad habitual, presentamos a Dios las necesidades de los hombres y le damos gracias por los frutos recolectado de la tierra con sinceridad de corazón y como expresión de nuestra gratitud al Dios de la vida.


"Buscad y encontraréis".
Párate por un momento y pregúntate de corazón qué buscas en la vida... Porque Dios quiere acompañarte a conseguirlo...

Madre Buena y Bendita, queremos, junto a ti, intercesora nuestra, darle gracias y pedirle a tu Bendito Hijo, Nuestro Señor, en estas Témporas de acción de gracias y petición. Todo es milagro suyo, intercede por nosotros, no nos olvides.


PEDID Y SE OS DARÁ

Pedid paz y se os dará ternura.
Pedid amor y se os darán nombres.
Pedid misión y se os dará un camino.
Pedid encuentro y se os darán palabras.
Pedid escuela y se os dará un Maestro.
Pedid justicia y se os darán causas.
Pedid verdad y se os darán preguntas.
Pedid poder y se os dará una toalla y un lebrillo
Pedid descanso y se os dará un amigo.
Pedid valor y se os dará una cruz.
Pedid pasión y se os darán tormentas.
Pedid alegría y se os dará bienaventuranza.
Pedid sabiduría y se os dará memoria.
Pedid fuerza y se os dará esperanza.
Pedid libertad y se os dará Resurrección.


 


Comentarios

Entradas populares de este blog

"Señor, enséñame a orar"

“Cuando oréis decid: “Padre”  (Lc 11,2).    Los discípulos fascinados por las palabras y gestos de Jesús se preguntan: ¿De dónde le nace tanta vida al Maestro? Por eso le piden que les muestre el manantial que lleva en el interior, que les enseñe a orar, que les revele “eso” que le lleva a entregar la vida, gratuitamente, por los caminos.   Acoge en silencio profundo la palabra más bella, más entrañable y más nueva que Jesús lleva en su corazón: ¡Abba!   ¿Cuántas veces has dejado de orar? Por dejadez, desánimo...hay mil causas. El Padre es bueno, te espera paciente y sabe que en el fondo de tu corazón anhelas estar cerca de Él. Dile confiado: "Señor, enséñame a orar" En este mundo a veces tan chato y funesto donde pareces no estar, Señor, enséñanos a orar.  Sí, enséñanos a orar, a tener claro y a recordar que somos tuyos y no nuestros. Orar es conectar con la raíz del ser; es entrar en la onda del Padre, sin...

SAN JOSÉ

Salve, José, amante y tierno padre. Salve, guardián de nuestro Redentor. Esposo fiel de tu bendita Madre y salvador del mismo Salvador. Al buen Jesús pudiste ver sin velo y sobre ti sus miembros reclinó. Al Hacedor de tierra, mar y cielo con cuánto amor le besas y te besó. ¡Oh, qué feliz el nombre de Hijo que dabas! Ninguno fue por Dios tan encumbrado como tú, José. ¡Oh, fiel guardián de nuestro Redentor! Dichoso aquél, José, que tú proteges y el que con fe te invoca en la aflicción, jamás, jamás lo dejas sin amparo y protección. ¡Oh, San José, amante y tierno padre, santo sin par y espejo de virtud! Haznos amar a la divina Virgen y a nuestro Dios y Salvador. “Protege, oh bienaventurado José, protégenos en nuestras tribulaciones. Defiéndenos de las asechanzas del demonio, protégenos con tu patrocinio, y ayúdanos y sostennos con tu auxilio para que podamos santamente vivir, piadosamente morir y alcanzar en los cielos la eterna bienaventuranza”. (León XIII)

Gracias, Señor.

El titulo de esta entrada me la ha do el Papa Francisco esta mañana en su tuit  @ Pontifex_es Termina un año y estamos a punto de comenzar uno nuevo. Se cierra un libro y empieza un nuevo libro con las paginas en blanco. Hoy es un buen momento para hacer balance del año, pedir perdón, dar gracias y pedir ayuda.  En el año que termina ha habido de todo, pero la certeza del amor de Dios ha estado conmigo todos los días. Su ternura la he sentido muchas veces, y muchas veces su mano me ha levantado. Gracias, Señor porque no termino el año sólo y el nuevo lo puedo empezar contigo. Por eso yo no le pido nada al 2015, yo se lo pido a Dios. En tus manos Señor pongo mi vida en este nuevo año 2015