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La curiosidad



"Herodes se decía: 
«A Juan lo mandé decapitar yo. 
¿Quién es este de quien oigo semejantes cosas?». 
Y tenía ganas de verlo" 
(Lc 9, 7 – 9)

"¿Quién es este hombre?"
Era importante para el profeta Ageo que el pueblo tuviera un lugar sagrado, pero con Cristo ese lugar sagrado somos nosotros. 
Somos el lugar donde Dios habita, el templo espiritual que Dios escoge para morar.
El profeta Ageo creía que aquel era el tiempo de reconstruir el Templo y mostrar la gloria de Dios.  Un profeta de hoy preguntaría: 
¿Cuándo llegará el día de reconstruir al hombre desde dentro, para que manifieste la potencialidad humana y amorosa que esconde desde hace siglos?
Era importante para el profeta Ageo que el pueblo tuviera un lugar sagrado, pero con Cristo ese lugar sagrado somos nosotros.  
Somos el lugar donde Dios habita, el templo espiritual que Dios escoge para morar.


Queremos verle, sentirle, escucharle... Demos un paso más y comencemos a seguirle, a dejar que Él nos transforme, a sentir como Él sintió ante el grito de los hombres y mujeres de este mundo...






¿Cómo tendría que ser mi vida para que a alguien le surja la curiosidad de conocer a Jesús?

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SAN JOSÉ

Salve, José, amante y tierno padre. Salve, guardián de nuestro Redentor. Esposo fiel de tu bendita Madre y salvador del mismo Salvador. Al buen Jesús pudiste ver sin velo y sobre ti sus miembros reclinó. Al Hacedor de tierra, mar y cielo con cuánto amor le besas y te besó. ¡Oh, qué feliz el nombre de Hijo que dabas! Ninguno fue por Dios tan encumbrado como tú, José. ¡Oh, fiel guardián de nuestro Redentor! Dichoso aquél, José, que tú proteges y el que con fe te invoca en la aflicción, jamás, jamás lo dejas sin amparo y protección. ¡Oh, San José, amante y tierno padre, santo sin par y espejo de virtud! Haznos amar a la divina Virgen y a nuestro Dios y Salvador. “Protege, oh bienaventurado José, protégenos en nuestras tribulaciones. Defiéndenos de las asechanzas del demonio, protégenos con tu patrocinio, y ayúdanos y sostennos con tu auxilio para que podamos santamente vivir, piadosamente morir y alcanzar en los cielos la eterna bienaventuranza”. (León XIII)

Gracias, Señor.

El titulo de esta entrada me la ha do el Papa Francisco esta mañana en su tuit  @ Pontifex_es Termina un año y estamos a punto de comenzar uno nuevo. Se cierra un libro y empieza un nuevo libro con las paginas en blanco. Hoy es un buen momento para hacer balance del año, pedir perdón, dar gracias y pedir ayuda.  En el año que termina ha habido de todo, pero la certeza del amor de Dios ha estado conmigo todos los días. Su ternura la he sentido muchas veces, y muchas veces su mano me ha levantado. Gracias, Señor porque no termino el año sólo y el nuevo lo puedo empezar contigo. Por eso yo no le pido nada al 2015, yo se lo pido a Dios. En tus manos Señor pongo mi vida en este nuevo año 2015