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Señor, Tú eres el camino, la verdad y la vida


"Que no tiemble vuestro corazón: 
creed en Dios y creed también en mí" (
Jn 14,1)

¿Cómo es posible entregar la vida?
¿Cómo es posible ser gratuitos de forma duradera?
Jesús se presenta en la comunidad y bautiza a sus amigos contra el miedo.

“Que no tiemble vuestro corazón.”

¡Qué frágiles somos y qué rápido se nos olvidan estas palabras!
Habrá que rezarlas muchas veces.
Que no tiemble vuestro corazón.
Que no tiemble vuestro corazón.
Que no tiemble vuestro corazón.
Que no tiemble vuestro corazón...

¡Cuántas zozobras y preocupaciones nos creamos con lo que imaginamos!
¡Qué sufrimientos tan inútiles!
Con lo fácil que es hablar las cosas y tomar decisiones en consecuencia.

“Yo soy el camino y la verdad y la vida”.


Entre tantos caminos por delante, te escojo como mi Camino.
Entre tantas verdades aparentes, tú eres la Verdad de mi vivir.
Entre tantas ofertas de vida, solo tú me das Vida en abundancia.



Cultiva hoy de forma sencilla los gestos y las palabras de ánimo.
Hay personas a tu lado que están esperando tu cercanía y tu aliento.

A veces nos miramos demasiado el ombligo y no percibimos las necesidades de los demás.
Hemos de tener el "corazón en salida" para acoger y escuchar al otro.

Hay personas puente.
Personas que acercan, que concilian, que siempre ofrecen salidas.
Es la actitud de tender la mano, de ceder posiciones, de buscar el encuentro.
Son un gran don.

La gente buena llena la tierra y mantiene viva la ruta secreta del amor. 
Descúbrela.
Únete a su bondad y oración.
En ella vive la verdadera belleza.
Crece sin fronteras ni protagonismo excluyente.
Sirve en la casa, comunidad, asociación, hospital, voluntariado, o en la calle.

Aprende a reconocer a los testigos de Jesús.
Resultan proféticos por el modo de vida y el alma evangélica y trasparente. 
Reflejan dones y carismas del Espíritu y diferentes.
Atraen, unen y provocan.
Son sensibles con los humildes.
Buscan la comunión.
Y no esconden su pecado.

Cuando el miedo llama a mi puerta, confío en Ti.
Cuando el temor me  atenaza, en Ti me refugio.  

Señor, Tú eres el camino que conduce hacia el Padre, a la salvación.
 En las encrucijadas de la vida, cuando no sabemos por donde avanzar y tenemos la tentación de tomar los caminos más fáciles y cómodos, recuérdanos, Jesús, que Tú eres el camino más seguro que desemboca en la felicidad más plena y duradera.


Señor, Tú eres la verdad, la verdad sobre Dios, el hombre, la vida y el mundo.

Tú nos has revelado que Dios es Padre, que Dios tiene corazón de madre, que el oficio de Dios es amar y perdonar.
Tú nos has enseñado que todas las personas estamos llamadas a vivir como hijas de Dios y como hermanas.
Tú nos has mostrado que el mundo es un gran campo que necesita brazos dispuestos a transformarlo en una casa abierta a todos.
Ayúdanos a vivir de acuerdo con tu Verdad.

Jesús, Tú eres la Vida.
Y has puesto en cada persona el deseo ardiente de vivir en plenitud.
Solamente Tú, Cristo, puedes colmar el deseo de amor del corazón humano. 
Nadie como Tú da el valor y la alegría de vivir.
Agradezco y acojo, Señor, el torrente de vida que me ofreces gratuitamente.


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