"Conozco tus miserias, tus luchas y tribulaciones; conozco tus cobardías y tus pecados. Y a pesar de todo te digo: Dame tu corazón, ámame tal como eres. Si para amarme esperas a ser un ángel, nunca llegarás a amarme. Déjame amarte. En mis planes está moldearte mientras te amo así, tal como eres. Deseo ver tu corazón que se levanta de lo profundo de su miseria. Amo en ti tu debilidad. Me gusta amar a los pobres y que ellos me amen. Quiero que desde la indigencia se alce un grito: ¡Te amo, Señor!" S. Carlos de Foucault
“Cuando oréis decid: “Padre” (Lc 11,2). Los discípulos fascinados por las palabras y gestos de Jesús se preguntan: ¿De dónde le nace tanta vida al Maestro? Por eso le piden que les muestre el manantial que lleva en el interior, que les enseñe a orar, que les revele “eso” que le lleva a entregar la vida, gratuitamente, por los caminos. Acoge en silencio profundo la palabra más bella, más entrañable y más nueva que Jesús lleva en su corazón: ¡Abba! ¿Cuántas veces has dejado de orar? Por dejadez, desánimo...hay mil causas. El Padre es bueno, te espera paciente y sabe que en el fondo de tu corazón anhelas estar cerca de Él. Dile confiado: "Señor, enséñame a orar" En este mundo a veces tan chato y funesto donde pareces no estar, Señor, enséñanos a orar. Sí, enséñanos a orar, a tener claro y a recordar que somos tuyos y no nuestros. Orar es conectar con la raíz del ser; es entrar en la onda del Padre, sin...
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