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Un hombre honesto




“¿De qué me conoces?” 
(Jn 1,48)  

El encuentro de Natanael con Jesús puede leerse como camino evangelizador y descubrimiento vocacional.
Empieza con el testimonio entusiasta del amigo ("hemos encontrado") que vence el escepticismo e invita al acercamiento personal ("ven y verás").
Si hemos encontrado a Jesús no podemos callarlo.
La fe tenemos que transmitirla de persona a persona.
Cada cristiano debiera sentir la necesidad de hablar de su propia vivencia.
Cada cristiano debiera contar su propia experiencia.
Cada cristiano es un evangelizador.
Cada creyente debiera caminar por el mundo anunciando a todos.
“hemos encontrado a Jesús”.
“hemos encontrado a Dios”.
“hemos encontrado el Reino”.
“hemos encontrado el Evangelio”.
Natanael, como tantos, es escéptico.
No espera que de Nazaret salga nada bueno.
Felipe está entusiasmado con Jesús.
Escepticismo y entusiasmo se juntan.
Esta vez puede más el entusiasmo.
Y Natanael da el paso para tener un encuentro con Jesús, del que no se arrepiente.
El encuentro con Jesús recuerda que él conoce a cada persona y la espera.
Y es el inicio de un seguimiento en que Jesús se va revelando como el que abre el acceso a Dios y ayuda a crecer la fe del discípulo.
El camino de la evangelización será el anuncio.
Pero no tanto el anuncio de ideas y doctrinas.
Sino el anuncio de la persona de Jesús.
Somos puentes encargados de que la gente no se quede en el puente mirando al río.
Sino puentes que sirven para pasar a la otra orilla.
Llevar a los hombres a que vean.
Y que cada uno sienta que Él ya le ha visto primero.
- Señor Jesús, haznos vivir de tal modo que podamos decir que te hemos encontrado.
Pídele a algún hermano o hermana de tu comunidad cristiana que te ayude a leer tu vida a la luz de Jesús.
En mis adentros, sin violentarme, me conoces, me amas, me enseñas a vivir. Gracias, Señor.  

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