Ir al contenido principal

"Escuchadlo"





“Se transfiguró delante de ellos” 
(Mt 17,2)

"Señor, danos fuerza para acercarnos a Ti"
"Levanta nuestro ojos de nuestro trabajo, para fijarlos en Ti"

En la Biblia, la montaña representa el lugar del encuentro íntimo con Dios.


Allá arriba, Jesús se transfigura ante los tres discípulos, al lado de Moisés y Elías.
De repente resuena la voz del Padre que proclama a Jesús como su Hijo predilecto: "Escuchadlo".
¡Esta palabra es importante!
Tenemos que escuchar a Jesús.
 Los cristianos hemos de ser "oyentes de la Palabra".
La Palabra nos remueve y nos pacifica, 
nos ayuda a ver claro, 
nos conduce por el camino de la vida a la Vida.
La Palabra es Jesucristo.
Jesucristo nos habla de muchas formas, 
pero sobre todo a través del Evangelio.
Y esto no lo dice el Papa, lo dice Dios Padre: 
a mí, a vosotros, a todos. 
Conviene ir a un lugar apartado para encontrarnos a nosotros mismos y percibir mejor la voz del Señor 
(Papa Francisco).
"Haznos oyentes de la Palabra, como María"
"Haznos gustar del silencio donde resuena tu voz
La escena evangélica habla de la luz que es para nosotros la persona y la palabra de Jesús.
Luz que descubrimos a través de la oración (Jesús y los tres discípulos suben al monte a orar), escuchando su palabra y sobre todo escuchando su vida, desde la encarnación a la resurrección.
Si entramos sin miedo en la nube luminosa de la presencia de Dios, nuestra vida se irá transformando (transfigurando) a semejanza del Hijo.
"Entra en nuestro corazón, Señor, y transfigúranos"
"Haznos fieles a la oración, al encuentro contigo"
Yo espero el día en el que, al estilo de Pedro, también nosotros podamos exclamar:
Señor ¡qué bien me siento conmigo mismo!
Señor ¡qué a gusto me siento conmigo mismo contemplando la belleza de mi corazón!
Señor, ¡qué a gusto y feliz me siento mirándome y paseándome por dentro de mí mismo!
Señor, ¡soy tan feliz con ese mundo de gracia que llevo aquí dentro, que no siento ganas de salir sino quedarme conmigo mismo y contigo dentro de mí!
Seremos felices cuando nos sintamos a gusto de lo que somos porque le hemos visto y nos hemos visto y mirado por dentro.
- Dios y Padre nuestro: nos has creado a tu imagen.
No permitas que la vida de tus hijos e hijas 
se deforme por el egoísmo o falta de amor.
Jesús muestra en el monte a sus discípulos el destino de los hijos de Dios.   
La última palabra la tiene la luz; ante ella, la oscuridad retrocede avergonzada.   
Contempla un icono.   
Mira el rostro de Jesús iluminado.   
Dedica unos momentos a contemplar la luz en las personas que te rodean.
Pon tu luz en mis ojos, Señor, 
que no sé andar por los caminos, 
si Tú no estás conmigo y me guías.
¡Gracias por tu luz, Jesús!
¡Gracias por todos los que brillan como Tú!

Comentarios

Entradas populares de este blog

"Señor, enséñame a orar"

“Cuando oréis decid: “Padre”  (Lc 11,2).    Los discípulos fascinados por las palabras y gestos de Jesús se preguntan: ¿De dónde le nace tanta vida al Maestro? Por eso le piden que les muestre el manantial que lleva en el interior, que les enseñe a orar, que les revele “eso” que le lleva a entregar la vida, gratuitamente, por los caminos.   Acoge en silencio profundo la palabra más bella, más entrañable y más nueva que Jesús lleva en su corazón: ¡Abba!   ¿Cuántas veces has dejado de orar? Por dejadez, desánimo...hay mil causas. El Padre es bueno, te espera paciente y sabe que en el fondo de tu corazón anhelas estar cerca de Él. Dile confiado: "Señor, enséñame a orar" En este mundo a veces tan chato y funesto donde pareces no estar, Señor, enséñanos a orar.  Sí, enséñanos a orar, a tener claro y a recordar que somos tuyos y no nuestros. Orar es conectar con la raíz del ser; es entrar en la onda del Padre, sin...

SAN JOSÉ

Salve, José, amante y tierno padre. Salve, guardián de nuestro Redentor. Esposo fiel de tu bendita Madre y salvador del mismo Salvador. Al buen Jesús pudiste ver sin velo y sobre ti sus miembros reclinó. Al Hacedor de tierra, mar y cielo con cuánto amor le besas y te besó. ¡Oh, qué feliz el nombre de Hijo que dabas! Ninguno fue por Dios tan encumbrado como tú, José. ¡Oh, fiel guardián de nuestro Redentor! Dichoso aquél, José, que tú proteges y el que con fe te invoca en la aflicción, jamás, jamás lo dejas sin amparo y protección. ¡Oh, San José, amante y tierno padre, santo sin par y espejo de virtud! Haznos amar a la divina Virgen y a nuestro Dios y Salvador. “Protege, oh bienaventurado José, protégenos en nuestras tribulaciones. Defiéndenos de las asechanzas del demonio, protégenos con tu patrocinio, y ayúdanos y sostennos con tu auxilio para que podamos santamente vivir, piadosamente morir y alcanzar en los cielos la eterna bienaventuranza”. (León XIII)

Gracias, Señor.

El titulo de esta entrada me la ha do el Papa Francisco esta mañana en su tuit  @ Pontifex_es Termina un año y estamos a punto de comenzar uno nuevo. Se cierra un libro y empieza un nuevo libro con las paginas en blanco. Hoy es un buen momento para hacer balance del año, pedir perdón, dar gracias y pedir ayuda.  En el año que termina ha habido de todo, pero la certeza del amor de Dios ha estado conmigo todos los días. Su ternura la he sentido muchas veces, y muchas veces su mano me ha levantado. Gracias, Señor porque no termino el año sólo y el nuevo lo puedo empezar contigo. Por eso yo no le pido nada al 2015, yo se lo pido a Dios. En tus manos Señor pongo mi vida en este nuevo año 2015