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Renacidos

 

"Tenéis que nacer de nuevo."
 
(Jn 3,7-15)

La invitación de Jesús a Nicodemo resulta sorprendente. La pone en plural. Es para nosotros. “Tenéis que nacer de nuevo”. La novedad está en el Espíritu. Renueva y recrea toda la realidad. Supera viejas mentalidades. Aviva la fe para hacer el bien.

"Nacer de nuevo": Esa es la clave. Hay que atreverse a vivir la novedad que ha inaugurado Jesús en su vida entre nosotros. El nuevo nacimiento por el bautismo nos capacita para vivir un estilo de vida totalmente nuevo: no sometido a la tiranía del pecado sino arraigado de Dios.

El diálogo de Jesús con Nicodemo nos invita a entrar en el asombro del volver a nacer. Tenemos una facilidad grande para "domesticar" la vida, convertirlo todo en casa, en lugar conocido y controlado. La fe en la resurrección nos invita a desaprender en una vida llena de límites y de imposibles, y confiar en Jesús que atraviesa las puertas cerradas. Que llena las redes vacías de peces. Que devuelve la alegría a los que están anegados de lágrimas. Que acompaña las soledades y cambia el luto en danzas.

«Tenéis que nacer de nuevo» No se puede seguir como siempre si queremos vivir en la presencia del Espíritu. Nacer de nuevo es cambiar el corazón y la mirada del mundo necesitado de amor para que nuestro testimonio sea signo de la evangelización en la que mostremos al Resucitado.

Necesitamos la ayuda del Espíritu para explicar las cosas del Reino. Necesitamos un proceso de conversión para acoger y hacer crecer en nuestra vida a Cristo Jesús.

Jesús,

como Nicodemo soy lento de mente

y de corazón para comprender tu lenguaje.

Tu Palabra resulta dura

a mi pobre inteligencia humana.

Dame la luz de tu Espíritu Santo.

"El viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu." Dejarse empujar por ‘su viento’, por su Palabra, por su voluntad, por su presencia en el pobre, por su propuesta de reino, por su mirada en los inocentes, por las heridas de las víctimas, por la justicia y la paz, por su proyecto de fraternidad…

¡Renacidos por el agua del bautismo y el fuego del Espíritu Santo! Así somos los cristianos, aquellos que no hemos nacido de carne ni de sangre, sino de Dios. Y no tenemos un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y dominio propio; un espíritu de adopción que nos lleva a clamar: ¡Abba,Padre!

Cristo

Cristo,
Viniste a glorificar las lágrimas…
no a enjugarlas…
Viniste a abrir las heridas…
no a cerrarlas.
Viniste a encender las hogueras…
no a apagarlas…
Viniste a decir:
¡Que corran el llanto,
la sangre
y el fuego…
como el agua!


(León Felipe)


 

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