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"Se pusieron en camino"

 


"Les dio poder y autoridad 
sobre toda clase de demonios 
y para curar enfermedades."
 (Lc 9,1-6).

Jesús nos llama, nos reúne, nos da poder y nos envía a proclamar la buena noticia del Reino de Dios y a curar a los enfermos. Jesús da poder y autoridad para librar y curar. Dominar los demonios de la división, la mentira y la rivalidad. Curar de miedos, rutinas y seguridades. El envío tiene como condición la confianza, el desprendimiento y el anuncio. Y quien no lo acoja, dejadlo en su polvo.


"Los envió a proclamar el Reino de Dios"
Desde su nacimiento la Iglesia está hecha para el anuncio. La Iglesia, cada uno de nosotros, somos misioneros por naturaleza. Jesús nos envía para hacer lo que él hacía: predicar la conversión, expulsar males y curar enfermos. El reino de Dios es anticipado en la predicación de los Apóstoles y en las curaciones que realizan: palabras y hechos, sencillos y significativos. Esa es también la misión de todos los seguidores del Señor. Palabras proféticas cargadas por una esperanza confirmada en sanaciones.

 Anunciamos con poder que Cristo vive.
¡Sacerdotes, profetas y reyes, desde nuestro bautismo,
llamados a ser signos del Reino!


"Se pusieron en camino"
  Solo hay que tener disponibilidad para ponerse en camino, para salir a la calle, para llevar el mensaje, para proponer algo nuevo. Ponerse en camino supone mirar hacia adelante, mirar el horizonte, no dejar de andar, desear cambiar, pensar en la misión. Ponerse en camino es decisión, es proyecto, es claridad en lo que se debe hacer. El camino se hace con otros, son parte de ese viaje que es la vida, no vamos solos.

Somos Ungidos, estamos revestidos del mismo Espíritu que movió a Jesús. Nos ha sido dada la capacidad de transformar la falta de vida en esperanza. Por eso el sabernos enviados le da una dimensión nueva a nuestra vida. Que cada encuentro, que cada diálogo, vaya lleno de luz y sal. No como obligación, sino como desbordamiento de lo que vivimos por dentro.


¿Nos sentimos llamados, reunidos, fortalecidos, enviados? Él sigue contando con cada uno de nosotros para llevar la Buena Nueva. ¿Cómo no caer rendidos ante tanto amor? La grandeza de Dios brilla en la pobreza de los enviados. No necesitamos muchas cosas: la mochila llena de fe y de confianza en quien nos envía, nos acompaña y nos espera al final del camino.

María no necesita nada para evangelizar, sólo su Corazón. En María encontramos el modelo y con su intercesión el envío dará su fruto.


Tienes una buena noticia que anunciar
No lleves nada para el camino,
no pongas tu confianza en dineros, 
bellezas, recursos o títulos.
No te refugies en un mundo de seguridades.
Sé cordial con quienes te reciban.
Y si hay quien te rechaza 
por el evangelio que anuncias,
déjalo estar y sigue tu camino.
Tienes una Buena Noticia que anunciar.

(Rezandovoy)




 

 

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