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A la manera de Dios

 


«Amad a vuestros enemigos
, 
haced el bien a los que os odian, 
bendecid a los que os maldicen, 
orad por los que os injurian” 
 (Lc 6,27-38)

“Soñemos como una única humanidad, como caminantes de la misma carne humana, como hijos de esta misma tierra que nos cobija a todos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos” (Fratelli tutti, 8)

La palabra de hoy es ‘exigente’. Cuatro propuestas que nos definen, amar, hacer el bien, bendecir y orar. Nada que no sepamos. Jesús las llena de exigencia y novedad. A los enemigos, a los que nos odian, maldicen, injurian. Esto lo cambia todo.

El amor no tiene medida. No se puede encajar en nuestras cuentas. No puede atenerse a condiciones. Quien ama no tiene preferencias. No discrimina. Intenta no hacer daño. Busca el bien del otro. Se esfuerza por renunciar a su beneficio para compartir más y mejor


"Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian"
Esta es la gran novedad de Jesús. La novedad de Jesús es que tenemos que amar a los enemigos, hacer el bien a los que nos odian, bendecir a los que nos maldicen, orar por los que os injurian, insultan o persiguen. Ahí está la gran novedad, el gran cambio, la gran propuesta. Esto sí que cambia el mundo.

 

 

 

 

 

 

 

“Tratad a los demás como queréis que ellos os traten”  

Si fuésemos capaces de sembrar amor y amabilidad en el mundo, la relación entre las personas sería distinta. No se trata sólo de amar a los enemigos sino hacer posible que no haya motivo de odio.


"Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados." Me conmueve la confianza que tiene Jesús con nuestras vidas que las ve capaces de poder amar como él mismo lo hace. No es una imposición, es una invitación. Si le seguimos entramos en el proceso maravilloso de amar al otro como a nosotros mismos. Con la atención que te gustaría que te prestarán, acoge y trata a los demás. Como te gustaría que te amaran, ama. Sin miedo, sin cálculo, sin reservas.

La propuesta del Evangelio nos anima a vivir y a amar de esa manera "extraordinaria" que solo Dios puede hacer: desde lo gratuito y sin esperar nada a cambio. Pidámosle que Él lo haga posible en nosotros.

Necesidad vital: conéctate con Jesucristo!. Sólo así, podrás transmitir la capacidad de perdón y comprensión que provienen de su Sagrado Corazón.

 

 
 
Hoy es la fiesta del Santísimo Nombre de María, luz que ilumina los cielos y la tierra. Repite con orgullo su nombre. Luce con orgullo su nombre. Defiende con orgullo su nombre. Vive con orgullo su ejemplo. “El nombre de María es jubilo para el corazón, miel para la boca y dulce melodía para los oídos” (San Antonio de Padua).

 
 

 

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