Ir al contenido principal

A servir

 

"El que quiera ser grande entre vosotros, 
que sea vuestro servidor, 
y el que quiera ser primero entre vosotros, 
que sea vuestro esclavo."
 (Mt 20,20-28).

 

Hoy celebramos a Santiago nuestro patrón y recibimos de él un encargo: servir. No es humillación, ni sumisión. Es mirar la vida del otro con la misma mirada de valoración de Dios. Es reconocer nuestras vidas como extensión de la misma vida de Dios para poder regalar a cada persona el amor que le haga sentir que vivir merece la pena.

El Apóstol Santiago será el primero entre los Apóstoles en sellar con su sangre el testimonio de la fe. La tradición lo sitúa en el Finis Terrae. Alli, en el Campus Estellae, se establecerá el tercer lugar de peregrinación, junto al Santo Sepulcro del Señor y el Sepulcro de Pedro.


“El Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida”.
 ¡Qué bien describen a Jesús estas palabras! Vino para dar vida a todos. Dio vida sirviendo a todos. Jesús está a tu servicio, dándote lo mejor. Asómbrate de la locura de ese amor.

 
 
 
No sé qué decir, Señor.
No sé casi nada.
Solo sé que me amas con un amor que no termino de entender.


El servicio forma parte del ADN de ser cristiano. Cuando uno sirve se niega a sí mismo, si es verdadero servicio y no otra cosa, al poner en el centro de la vida, de lo que es y hace, al que tiene necesidad de ser servido. El servicio es desinteresado, gratuito y generoso. En el servicio está en juego la vida, a veces no se necesitan conocimientos sino poner al servicio de los demás lo que somos.

Todo lo bueno que hay en ti, ponlo al servicio de los que tienes al rededor. Entonces, avanzarás en la mejor versión de ti mismo: el reflejo de Cristo, en ti.


 

Barro

Como un ánfora de barro mi corazón se llena
cada día de Ti. Cada día que pasa
más y más Tú te adueñas de mi frágil vasija
dándome desde adentro tu luminosa altura.
Mi voz tan quebradiza atalaya las tuyas.
Estoy marcado en medio del alma por tus manos,
Alfarero tan íntimo, arcilla de los arroyos
que me salpican siempre melodiosos cantares.
¡Qué frágil es mi barro para que Tú lo mires!
Qué fuerte tu ternura para que no me raje.
Cómo sabes amarme sin que yo me haga añicos.
Sólo Tú me has cocido para tenerte dentro.
Señor, hasta los bordes de mi arcilla pequeña
lléname cada aurora de tu luz infinita.
Que no quede ni un hueco de mí mismo jamás
para otra sed distinta de la tuya, Dios mío.


(Valentín Arteaga)


 

Comentarios

Entradas populares de este blog

"Señor, enséñame a orar"

“Cuando oréis decid: “Padre”  (Lc 11,2).    Los discípulos fascinados por las palabras y gestos de Jesús se preguntan: ¿De dónde le nace tanta vida al Maestro? Por eso le piden que les muestre el manantial que lleva en el interior, que les enseñe a orar, que les revele “eso” que le lleva a entregar la vida, gratuitamente, por los caminos.   Acoge en silencio profundo la palabra más bella, más entrañable y más nueva que Jesús lleva en su corazón: ¡Abba!   ¿Cuántas veces has dejado de orar? Por dejadez, desánimo...hay mil causas. El Padre es bueno, te espera paciente y sabe que en el fondo de tu corazón anhelas estar cerca de Él. Dile confiado: "Señor, enséñame a orar" En este mundo a veces tan chato y funesto donde pareces no estar, Señor, enséñanos a orar.  Sí, enséñanos a orar, a tener claro y a recordar que somos tuyos y no nuestros. Orar es conectar con la raíz del ser; es entrar en la onda del Padre, sin...

SAN JOSÉ

Salve, José, amante y tierno padre. Salve, guardián de nuestro Redentor. Esposo fiel de tu bendita Madre y salvador del mismo Salvador. Al buen Jesús pudiste ver sin velo y sobre ti sus miembros reclinó. Al Hacedor de tierra, mar y cielo con cuánto amor le besas y te besó. ¡Oh, qué feliz el nombre de Hijo que dabas! Ninguno fue por Dios tan encumbrado como tú, José. ¡Oh, fiel guardián de nuestro Redentor! Dichoso aquél, José, que tú proteges y el que con fe te invoca en la aflicción, jamás, jamás lo dejas sin amparo y protección. ¡Oh, San José, amante y tierno padre, santo sin par y espejo de virtud! Haznos amar a la divina Virgen y a nuestro Dios y Salvador. “Protege, oh bienaventurado José, protégenos en nuestras tribulaciones. Defiéndenos de las asechanzas del demonio, protégenos con tu patrocinio, y ayúdanos y sostennos con tu auxilio para que podamos santamente vivir, piadosamente morir y alcanzar en los cielos la eterna bienaventuranza”. (León XIII)

Gracias, Señor.

El titulo de esta entrada me la ha do el Papa Francisco esta mañana en su tuit  @ Pontifex_es Termina un año y estamos a punto de comenzar uno nuevo. Se cierra un libro y empieza un nuevo libro con las paginas en blanco. Hoy es un buen momento para hacer balance del año, pedir perdón, dar gracias y pedir ayuda.  En el año que termina ha habido de todo, pero la certeza del amor de Dios ha estado conmigo todos los días. Su ternura la he sentido muchas veces, y muchas veces su mano me ha levantado. Gracias, Señor porque no termino el año sólo y el nuevo lo puedo empezar contigo. Por eso yo no le pido nada al 2015, yo se lo pido a Dios. En tus manos Señor pongo mi vida en este nuevo año 2015