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¡Misericordia!


 

"La medida que uséis, la usarán con vosotros" 

(Mt 7, 1-5). 

Sólo Dios sabe lo que hay en el corazón de cada persona. Sólo su juicio puede ser justo. Y más aún, es la misericordia el criterio con el que nos mira y nos juzga. En cambio nosotros somos expertos elaborando juicios y prejuicios sobre cualquiera que nos incomode. ¡Misericordia!
Dios juzga manifestando su misericordia. Es justo porque es misericordioso y es misericordioso porque es justo. En cambio en nosotros, justicia y misericordia se hallan a menudo dolorosamente separadas"

Entremos de puntillas en la vida de cada hermano, porque cada uno es terreno sagrado. Escuchar sin juzgar, acoger cada historia y abrazarla en su totalidad. No sabemos, no hemos caminado con sus zapatos. Respeto, empatía, acogida. No mirar con los ojos del miedo sino los del Amor

El juicio es una medida que se aplica a lo que otros hacen o dicen, y oculta o ignora lo que hacemos en primera persona. Si los criterios fueran los mismos, tendríamos más que callar que criticar. Mirarnos y evaluarnos antes de imponer normas, formas o juicios.
Que nuestra medida de juicio sea, en todo caso, la de la misericordia para que, confiadamente, podamos esperar que sea esta la que Dios tenga con nosotros.

Señor, hazme generoso con las faltas de los demás, y riguroso con las mías. Quiero seguirte con mansedumbre y humildad.



Dios de gran misericordia,

que te dignaste enviarnos a tu Hijo Unigénito

como el mayor testimonio de tu insondable amor y misericordia,

Tú no rechazas a los pecadores

sino que también a ellos has abierto el tesoro

de tu infinita misericordia,

del que pueden recoger en abundancia tanto la justificación

como toda santidad a la que un alma puede llegar.

Padre de gran misericordia,

deseo que todos los corazones se dirijan con confianza

a tu infinita misericordia.

Nadie podrá justificarse ante ti si no va acompañado

por la insondable misericordia tuya.

Cuando nos reveles el misterio de tu misericordia,

la eternidad no bastará para agradecerte

por ella debidamente.

 

Santa  Faustina Kowalska



 

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