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Está al timón

 


“Por qué tenéis miedo” 

(Mc 4,35-41)


En la tribulación y en la tempestad, Él siempre te acompaña.

Con Él guiando nuestra travesía se superará el miedo, se convertirán los vientos en brisas suaves y... seguiremos buscando la otra orilla, seguiremos nuestro camino con la alegría de saber que Él está al timón de la barca, esta es nuestra fe


Ante las tormentas de dificultades, preocupaciones y angustias, nunca te olvides: Jesús es tu salvavidas. Confía en Él. Por muy fuerte que sea el oleaje, jamás permitirá que te hundas.

 


¿POR QUE SOY TAN COBARDE, SEÑOR?

Me dijiste que eras el camino,
y prefiero marcha por otras sendas
que me aportan inseguridad y egoísmo
Me dijiste que eras la vida,
y, en cohetes de muerte,
prefiero montarme para anhelar
una alegría efímera
una explosión placentera
un momento de felicidad, que dura,
tanto como el tiempo en que se quema la pólvora.

¿POR QUÉ SOY TAN COBARDE, SEÑOR?
Sólo me pides fe
y te respondo con promesas
Con un “mañana te seguiré”
Con un “tengo miedo”
Sólo me exiges confianza
Y prefiero mirar hacia otro lado
Porque, bien sé mi Señor,
que seguirte entraña
el armarse de valor y de fuerza
de valentía y de audacia
de perseverancia y de intrepidez

¿POR QUÉ SOY TAN COBARDE, SEÑOR?
¿Por qué me asusta tanto el navegar en tu barca?
Dímelo, Señor.
Ayúdame a vencer mis miedos
A surcar los mares de tantas dificultades que me asolan
A no quejarme de que los tiempos pasados
fueron mejores que los que ahora yo vivo.
De ti me fío, Señor, y en Ti confío:
No me dejes de tu mano, me ahogaría
No dejes que palidezca mi fe,
necesito de luz para avanzar en mi camino.
No me des demasiadas seguridades
pero, Señor, si que te pido
que Tú seas mi seguridad, mi baluarte,
mi esperanza, mi riqueza,
el mar por el que yo avance
con los remos de mi fuerte fe.
Y, si además Tú quieres, Señor,
haz que mi fe sea como una brújula
en medio de tantas tormentas.
Amén.
Javier Leoz 


 

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