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Limpieza


“Dejáis a un lado el mandamiento de Dios 
para aferraros a la tradición de los hombres” 
(Mc 7, 1-13)

Los mandamientos humanos pueden anular el mandamiento del único que Dios nos propone. Es más difícil porque el Amor nos cuestiona primero, antes de juzgar a los demás. Por eso inventamos los nuestros, para empezar por los demás sin mirarnos a nosotros mismos.
Es el corazón, el lugar sagrado donde se produce el verdadero encuentro con Él, lo que hay que cuidar, vaciar... para que Él lo ocupe y entonces nuestras palabras y obras, propuestas y hechos serán de Él, con Él y en Él...
Es necesario discernir adecuadamente nuestro comportamiento y nuestras actitudes cotidianas, también en el ámbito de lo religioso, para no confundir lo que es y lo que viene de Dios con lo que solo es fruto de nuestros deseos, gustos o caprichos espirituales...
La realidad es que podemos cumplir muchas normas y sentirnos muy lejos de Dios.
Y es que la fe nunca se trató de ser perfectos... ¡sino de ser auténticos!
Nunca seremos aquello que decimos ser en cuanto no lo vivamos. Los labios no engañan para siempre pues el corazón acaba hablando más fuerte.

El mundo, la humanidad, están enfermos: epidemias, guerras, hambre, injusticias, violencia, contaminación ...
¿Quién podrá sanarnos?¿Quién pondrá en el corazón del hombre un poco de cordura?¿Quién nos dará el agua viva que nos renueva?
Ven, Señor Jesús, si quieres puedes curarnos


Hoy, Ntra. Sra. de Lourdes, jornada mundial de los enfermos.
La enfermedad es una realidad cotidiana con la que hay que aprender a vivir. Bendigo y pido por los enfermos, por quienes los cuidan, médicos, enfermeros, y todas las personas que trabajan en el ámbito de la salud. Agradezco a quien lo humaniza. Jesús pasó por la vida curando.
Te pedimos, Señor, por todos los enfermos que llevamos en el corazón.
Tú que nos ha amado tanto y que por medio de María nos diste a tu hijo el cual nos ha regalado un consuelo permanente y una gran esperanza, ayúdanos para que en sus momentos de debilidad, podamos ser transmisores de ese consuelo interno. Dales la fuerza para vivir este tiempo de angustia, con paz y con el corazón lleno de tu amor.
La Virgen le dijo a Santa Bernardette que escarbara en un sitio del que brotó una fuente de agua milagrosa que aún hoy fluye.
Si sientes sequedad, recuerda que en tu corazón está la fuente escondida de tu bautismo. Quita el barro que la obstruye.

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