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La «locura» del amor de Dios por toda la humanidad.




 “¿Qué hará al dueño de la viña?” 
(Mc 12,9).  


La viña, además de ser un cultivo que exige cuidado, es símbolo del pueblo de Dios.

Los que escuchan la parábola entienden muy bien que Jesús les está diciendo que se han adueñado de aquel pueblo que pertenece a Dios.

Y que la clase dirigente ha sido responsable de la muerte de los enviados de Dios, corno lo será de la muerte de Jesús. Mirando más profundamente, la parábola habla de la «locura» del amor de Dios por toda la humanidad.

- Dios y Padre nuestro, 
ayúdanos a saber acoger cada vez más tu amor. 
Y que nos hagamos servidores, 
y no propietarios, de tu pueblo.
 

¿Qué hará el Padre ante tantas injusticias cometidas contra los más pequeños?

¿Dónde quedará tanto amor sembrado en la humanidad? 
¿A quiénes dará su luz y su amor para que produzcan frutos de justicia en el mundo?

Deja que esta pregunta te alcance.

Dios está en las preguntas hondas. 
Señor, ¿quién conoce los designios de tu corazón?  


Pongo este día en tus manos.

Quiero caminar contigo.

Me coloco en medio de todos como quien sirve.  

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