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''Si uno persevera, Dios no se niega a nadie''



“Pedid y se os dará, 
buscad y hallaréis, 
llamad y se os abrirá” 
(Lc 11, 9)

Jesús nos enseña a orar, a pedir a Dios con insistencia y con confianza.

Pedir insistentemente.
Buscar sin descanso.
Llamar a gritos, en susurros, o en el silencio.
Confiar, perseverar, porque el que no se rinde, vive por la fe y se mantiene en la esperanza.
Y la fe nos salva.

La fe no es otra cosa que confiar.
No hay más.
Pedir, buscar, llamar... con confianza.

''Si uno persevera, Dios no se niega a nadie'', Santa Teresa de Ávila.

Al Señor no le importa que lo importunemos con nuestras necesidades o con las de nuestros amigos.
Él mismo nos invita a pedir, a buscar y a llamar.
Aprovechemos cada ocasión en que acudimos a Él para pedirle el Espíritu Santo, la gracia de su amor en nosotros.


Pedir con confianza y valentía, no exigiendo, sólo ponernos en sus manos, dejar que ore el Espíritu para que nos haga buenos y demos lo bueno: Jesús.
¡Recibiremos el milagro por su gratuidad!



Si un amigo ayuda a otro amigo, si un padre mantiene a su hijo.
¡Cuánto más cuidará Dios de los discípulos de Jesús, su Hijo!
La cosa buena por excelencia, que el Padre da a los orantes que quieren orar, vivir y actuar como Jesús, es el don del Espíritu Santo.

Padre, abre mi corazón a tu Palabra, derrama en mi vida tu Espíritu Santo para dar testimonio de Jesús, con alegría, fuerza y valentía.

Coloquio de un Dios que pide

Señor, no te canses de pedirme,
aunque tantas veces te haya dicho no.
No te canses de buscarme,
aunque tantas veces yo haya buscado otras cosas.
No te canses de llamarme,
aunque tantas veces me haya hecho el sordo.
No te canses, Señor,
porque cualquier día te daré todo lo que me pides,
cualquier día te encontraré para no dejarte jamás,
cualquier día mi corazón te dirá sí sin condiciones.
Pero quiero decirte que
solo será posible si cada día derramas sobre mí tu Espíritu.
Pídeme, búscame, llámame, Señor. No te canses de mí.


(Fermín Negre)


Hoy celebramos a San Juan XXIII, que nos aconseja:

 "Nada de lo que ocurra a los hombres nos debe resultar ajeno".
Ayúdanos a querer mucho y bien.
Fue elegido Papa con 77 años.
Todos pensaban que iba a ser un papa de transición pero convocó el Concilio Vaticano II y, con él, la mayor renovación eclesial desde Trento.
¿Y tú te crees ya viejo para algo?
El Evangelio siempre es joven, aunque tú no lo seas



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