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Nuestra vocación es la comunidad.



“Lo que Dios ha unido, 
que no lo separe el hombre”. 
(Mc 10, 2-16).

El matrimonio tiene un valor único y precioso.
Pero también muchas dificultades.
Ojalá cada familia sepa hacer frente a esos problemas que se presentarán inevitablemente, y su proyecto de vida en común salga reforzado.

"Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre".
No se trata de buscar a alguien que te complete.
Es encontrar para siempre alguien que te acepte con los pedazos que te falten y decir sí hasta el final.

ABRAZOS Y BENDICIONES
En un mundo lleno de intereses creados, abrazos y bendiciones.
En un mundo lleno de brutalidad, abrazos y bendiciones.
En un mundo lleno de gélidos paisajes, abrazos y bendiciones.

De los que son como los niños es el Reino de los cielos.
De los que lo acogen y aceptan con corazón limpio.
Nos ha creado como una familia.
Cada uno con su carisma, sus dones, su vocación.
No somos islas.
Somos un pueblo que camina.

Los niños no dicen 'espera' ante una oferta maravillosa, ante algo que sospechan que les va a dar la felicidad.
Acogen los regalos como lo más maravilloso y mágico que les puede pasar.
Así tenemos que acoger el Reino


¡Jesús, tú nos llamas hermanos sin darte vergüenza!
Para nosotros es una bendición todos los días y lo celebramos en comunidad, la Iglesia, germen y semilla del Reino.

¡El Señor nos llama 'hermano' sin vergüenza'!

¡Hay más hijos! 
Nuestra vocación es la comunidad.
Vayamos hasta la familia de Dios para encontrarnos con 'la alegría del mundo, Cristo, resplandor de la gloria del Padre!



7 de octubre Fiesta de Nuestra Señora del Rosario.
Admirad la pobreza de María que solo lleva consigo a Dios
María nunca aparta sus ojos de ti.
No lo apartes tú de Ella.
Haznos, Madre, como tú: disponibles, humildes, serviciales.
Danos un poquito de esa humildad sanadora tuya, María, es el secreto de tu fuerza para buscar sólo el servicio desde la pequeñez y vivir exultantes de alegría en la alabanza como tu Hijo Jesús.

Madre del Rosario míranos con ternura, misericordia y con amor, como miraste a tu Hijo en todos sus misterios de gozo, luz, dolor y gloria. 
Dinos: ¡Ánimo, hijo, que yo te sostengo! 
(Cfr. Papa Francisco 12-10-2013).


Oramos por las familias:

Haz de nuestras familias comunidades de vida y amor.
Que no haya sospechas, porque Tú nos das comprensión.
Que no haya amargura, porque Tú nos das alegría.
Que no haya egoísmo, porque Tú nos das fuerza para servir.
Que no haya rencor, porque Tú nos das el perdón.
Que no haya abandono, porque Tú estás con nosotros.
Que sepamos marchar hacia Ti en nuestro diario vivir.

Que cada mañana amanezca un día más de entrega y sacrificio.

Que cada noche nos encuentre con más unión.
Que cada día sepamos aprender unos de otros
Que sepamos tener la puerta abierta a cuantos nos necesiten.
Que nos esforcemos en el consuelo mutuo.
Que hagamos del amor un motivo para amarte más.
Que demos lo mejor de nosotros para ser felices en el hogar.
Que cuando amanezca el gran día de ir a tu encuentro
nos concedas hallarnos unidos para siempre en Ti.



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