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Acoger el Evangelio





"Si en Sodoma se hubieran hecho 
los milagros que en ti..."  
(Mt 11,23).  
 
En las ciudades del lago, Corazaín y en Betsaida, donde más ha trabajado Jesús, donde había hecho la mayor parte de sus milagros,  hay más cerrazón a su mensaje, sus habitantes tenían el corazón endurecido,  por consiguiente, no se convirtieron.   
Este evangelio es una llamada a reconocer todo lo que Dios ha hecho por nosotros, por nuestras comunidades y grupos, por nuestra familia... y a vivir de acuerdo con el don recibido, a mostrar nuestro agradecimiento en la oración y con la vida  
¿Qué te dice Dios? 
¿Qué le dices?
¿Pasa lo mismo en tu vida? 
¿Qué has hecho con la luz? 
¿Por qué no ha penetrado en tu corazón? 
Jesús te invita a recordar lo que has ido recibiendo como don a lo largo de tu vida. 
Ojalá brote en ti de nuevo el deseo de acoger el amor en las profundidades de tu alma.  
Pide a María que encienda en ti la llama del amor.
Que la Virgen María, 
que canto en el Magníficat 
las maravillas que Dios hizo a favor suyo 
nos enseñe a nosotros a reconocer 
y alabar a Dios por todas sus obras.

- Líbranos, Señor, 
de cerrarnos egoístamente en nosotros mismos.
Ábrenos el corazón 
para acoger cada día tu Evangelio.

Yo sé que me quieres, Señor, porque eres bueno.
Porque tienes un corazón sensible, perdóname;
limpia mi vida de todos mis pecados
y de mis continuas caídas, levántame.
Que alegría tan grande saber que eres mi Padre,
y que juzgas a todos con misericordia.
Dame tu abrazo de perdón y tu amor cambiará mi corazón,
sé mi amigo y caminaré siempre en tu presencia.
Devuélveme el gozo y la alegría,
que toda mi vida salte de gozo.
Somos amigos: olvida el mal que hice,
ayúdame con tu amistad a renovarme
y haz que nunca más me separe de Ti .
Que nazca en mí, como una fuente, un corazón puro,
y que una voluntad firme crezca en mí.
Quiero ver tu rostro alegre a mi lado,
que tu fuerza me acompañe siempre,
Señor, dame alegría de tu salvación
y un corazón generoso para amarte toda la vida.
Les diré a mis amigos que tus caminos son formidables,
y a los que pecan sin conocerte, lo bueno que Tú eres.
Dame vida, pues yo amo el vivir,
Tú que eres el Dios de la Vida,
y con ella diré a las gentes
que contigo todo es posible.
Abre mi corazón y mis labios
para decirte cuánto te quiero.
Ya sé que no te contentas con poco
y que no quieres de mí palabras vacías.
Lo que me pides es un corazón arrepentido;
un corazón sincero y noble es lo que quieres.
Sé bueno conmigo y con los otros
y fortalece nuestras vidas indefensas.
A Ti te ofrecemos nuestra vida cada día,
todo lo que somos y tenemos, todo es tuyo.
Devuélvenos, te lo pedimos, el gozo y la alegría, y
toda nuestra vida salte hoy en fiesta.
Somos amigos:
olvida el mal que hemos hecho 
y ayúdanos con tu amistad a convertirnos.

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