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Vida abundante




“Yo he venido para que tengan vida 
y la tengan abundante” 
(Jn 10,10) 

Jesús nos conoce por nuestro nombre y nos da una misión clara e irrepetible.
Cada uno de nosotros somos piedras de un gran mosaico.
Si falta una tesela por bonito que sea el mosaico, está incompleto.
El seguimiento de Jesús es entrega incondicional a las personas, tanto las que son de nuestro redil como a las que simplemente miran desde la barrera.

- El Señor es mi Pastor.

Que la voz del Buen Pastor caliente tu corazón
Jesús, que sepa reconocer tu voz.
Y reconocerte en mis hermanos.

Jesús es el Camino.
La Puerta abierta que nos lleva mas allá de los límites de nuestra humanidad.
La Verdad que nos libera.
La Vida eterna.

Las palabras y los gestos de Jesús desvelan un entrañable amor por el pueblo.
Son una denuncia contra los que abusan de los indefensos; su forma de acercarse tan abierta, sincera y gratuita, abre caminos de liberación. 
Nada humano le es ajeno. 
Ten hoy abierta la puerta de tu vida, para recibir y para dar, para anunciar y denunciar la extorsión y la exclusión de los más pobres.   

¡Qué gozo!
¡Qué alegría!
Que allí donde está Dios y su enviado Jesús, el crucificado resucitado, allí se está venciendo permanentemente la muerte y está floreciendo, en eterna primavera, la vida de los hombres y la vida en plenitud...
¡Qué maravilla y qué fuente de esperanza para los discípulos!
Dónde están los ídolos, está la muerte; dónde está Dios y el verdadero Pastor de las ovejas, está la vida.     
Te agradezco la vida, la de todos, la de todo.
Dame alegría para dar la vida.
 Para todos te pido vida abundante.  

"Como busca la cierva corrientes de agua así mi alma te busca a ti Dios mío" (Sal 41)
Bienvenida la pobreza que nos hace sentir hambre y sed de Dios.

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